miniatura|Cociente intelectuales de una población representados en una distribución normalEl cociente intelectual o cociente de inteligencia (abreviado CI; a veces, aunque aceptado por la RAE, llamado «coeficiente intelectual»)
es un estimador de la inteligencia general, resultado de alguno de los tests estandarizados diseñados para este fin. Algunos autores como el neurocientífico Adam Hampshire considera que el cerebro humano es lo suficientemente complejo como para medir la inteligencia con un único factor, sin embargo otros autores consideran que éstas pruebas tienen un gran valor predictivo en términos de rendimiento académico o laboral.
El paleontólogo e historiador de la ciencia y excatedrático de zoología por la Universidad de Harvard, Stephen Jay Gould, cuestionó los métodos y motivaciones tras los cuales solían fundamentarse las pruebas de inteligencia estandarizadas en su obra La falsa medida del hombre, argumentando la existencia de al menos dos falacias siempre presentes: la cosificación y la tendencia a ordenar en escalas ascendentes variables muy complejas, sumado a un sesgo histórico presente dentro de la Antropología biológica en el trabajo de diversos autores, cuyas investigaciones y conclusiones solían basarse en prejuicios.
Además expuso la estrecha y aún presente influencia de la visión determinista-biológica que se tenía sobre las personas relacionada con su inteligencia particular,como también el uso de la craneometría en los primeros intentos de predecir los rasgos de un individuo con base en las medidas de su cráneo. Es a partir de esta idea en donde emerge la posibilidad de cuantificación de una abstracción como bien lo puede ser la inteligencia, varios años antes de la invención del cociente intelectual. Recientemente el ensayista y escritor Nassim Taleb, quien también considera el CI como un ejemplo de pseudociencia, negó su validez estadística en una revista informal.
Como respuesta parcial a estas críticas, las pruebas de inteligencia suelen ser más complejas y aportan otros estimadores, aparte del CI, que es necesario valorar. En un principio, el CI se obtenía dividiendo la edad mental de una persona (obtenida tras la realización de pruebas o test no estandarizados) entre su edad cronológica y multiplicando el resultado por 100. Sin embargo, en la segunda mitad del este método fue sustituido por el diseño de pruebas estandarizadas que arrojaban directamente la puntuación de este estimador.
Terminología Hasta la 22.ª edición del Diccionario de la lengua española de la RAE, publicada en 2001, se recogía el término «coeficiente» con entrada propia, y a partir de marzo de 2012, fecha en la que se incorporan las 1697 modificaciones aprobadas desde septiembre de 2007,Cifras de actualización Diccionario de la lengua española. Consultado el 1 de abril de 2013. la Real Academia Española añadió a la página electrónica del avance de la vigésima tercera edición de su Diccionario, como «artículo enmendado», el término «cociente» (del antiguo cuociente, hoy de uso muy minoritario), y recogió así el uso que se da en el campo de la psicología en españolBiblioteca de Psicología : La inteligencia humana en la Psicología actual Universidad Autónoma de Madrid. Consultado el 1 de abril de 2013.«Resultados mínimos para ingresar en Mensa» Mensa. Consultado el 1 de abril de 2013. desde al menos 1978.Gonzálvo Mainar, Gonzalo. Diccionario de metodología estadística, pág. 19. Ediciones Morata, 1978 En Google Books. Consultado el 1 de abril de 2013. Cabe destacar que, independientemente de uso más propio, los dos términos han coexistido, incluso juntos en una misma página, en varias publicaciones especializadas.López de Ibáñez, Magdalena. Evaluación neuropsicológica:principios y métodos, pág. 43. CDCH UCV, 1998 En Google Books. Consultado el 1 de abril de 2013.Guadalupe de la Mora Ledesma, José. Psicología educativa, pág. 141. Editorial Progreso, 1990 En Google Books. Consultado el 1 de abril de 2013.Aragón, Laura Edna; Silva, Arturo. Evaluación psicológica en el área educativa, pág. 139. Editorial Pax México, Jun 30, 2008 En Google Books. Consultado el 1 de abril de 2013.
Historia Desde hace muchos años se ha intentado clasificar a las personas en diversas categorías de inteligencia a través de la observación del comportamiento en la vida cotidiana de las personas. Eso ocurría incluso antes de que se inventaran las pruebas de Cociente Intelectual (CI). Esas otras formas de observación del comportamiento siguen siendo importantes para validar las clasificaciones basadas principalmente en los resultados de los exámenes de inteligencia.
El término cociente intelectual fue empleado por primera vez por el psicólogo de la Universidad de Breslavia William Stern, en 1912. Su finalidad fue dar nombre a un nuevo método para puntuar los resultados de las primeras pruebas de inteligencia para niños, desarrollados por Alfred Binet y Théodore Simon a principios del . Los psicólogos franceses Alfred Binet y Théodore Simon publicaron, en 1905, la prueba llamada Edad Mental. La puntuación en la escala de esta prueba de Binet-Simon revelaría la edad mental del niño. La medida de la inteligencia consistía en la división de la edad mental entre la edad cronológica y se multiplicaba el resultado por 100, dando como resultado el mencionado cociente.Kaufman, A. S. (2009). IQ Testing 101. New York: Springer Publishing. ISBN 978-0-8261-0629-2. Lay summary (10 de agosto del 2010). El psicólogo estadounidense Lewis Terman, de la Universidad de Stanford, revisó la prueba de Binet-Simon, y se modificó el nombre por Escala de Inteligencia Stanford-Binet (1916). Se convirtió en la prueba más popular en los Estados Unidos durante décadas.
Aunque aún se emplea habitualmente el término CI para referirse al resultado de una prueba de inteligencia, la puntuación de las pruebas empleadas hoy día, como la Escala Wechsler de Inteligencia para Adultos, se basa en la proyección del rango medido del sujeto en una campana de Gauss formada por la distribución de los valores posibles para su grupo de edad, con un valor central (inteligencia media) de 100 y una desviación estándar de 15. En términos generales, los valores mayores de 100 están por encima de la media, mientras que los valores menores de 100 están por debajo de la media, pero la desviación estándar hace que las personas con puntuaciones entre 85 y 115 se consideren puntuaciones dentro de los márgenes. Por ejemplo, una persona con un CI de 90 está por debajo de la media, pero dentro de la desviación prevista. Además, distintas pruebas pueden tener distintas desviaciones estándar.
Las puntuaciones medias para muchas poblaciones han tendido a subir una media de tres puntos por década desde principios del con la mayoría del incremento acumulado en la mitad inferior de la curva de CI; este fenómeno se conoce como efecto Flynn. Existe controversia sobre si este incremento estable se produce por un aumento real de las habilidades intelectuales en dichas poblaciones, o si se debe más bien a problemas metodológicos con las pruebas pasadas o presentes.
Craneometría y antropología física izquierda|miniatura|Pieter Camper El académico neerlandés Petrus Camper (1722–89), uno de los primeros teóricos de craneometría, utilizó la "craneometría" (medición del volumen del interior del cráneo) para justificar científicamente diferencias raciales. En 1770, pensó que el ángulo facial podía medir la inteligencia entre las especies de hombres. El ángulo facial se formaba al dibujar dos líneas: una horizontal de la fosa nasal a la oreja; y una vertical de la protuberancia de la mandíbula superior a la de la frente. La craneometría de Camper mostraba que las estatuas antiguas –el ideal grecorromano– tenían un ángulo facial de 90 grados, los europeos lo tenían de 80 grados, los Negros lo tenían de 70 grados y un orangután tenían un ángulo facial de 58 grados. Por lo tanto, estableció una jerarquía biológica racista para la humanidad, por la concepción decadente de la historia. Tales investigaciones racistas científicas fueron continuadas por el naturalista Étienne Geoffroy Saint-Hilaire (1772–1844) y el antropólogo Paul Broca (1824–80).
Samuel George Morton miniatura|Diferencias raciales: "una cabeza de Negro... un cráneo caucásico... una cabeza mongol", Samuel George Morton, 1839. En el , uno de los primeros antropólogos físicos americanos, médico y poligenista, Samuel George Morton (1799–1851), recolectó cráneos humanos de todo el mundo e intentó hacer un esquema de clasificación lógica. Influenciado por la teoría racial contemporánea, Dr. Morton dijo que podía juzgar la capacidad intelectual racial midiendo el interior de la capacidad craneal por lo que un cráneo grande denotaba un cerebro grande y mayor capacidad intelectual. Opuestamente, un cráneo pequeño denotaba un cerebro pequeño y por lo tanto baja capacidad intelectual; superior e inferior establecido. Después de analizar tres momias de las catacumbas egipcias antiguas, Morton concluyó que los caucásicos y los Negros ya eran diferentes hace tres mil años. Como la Biblia indica que el arca de Noé había terminado en el monte Ararat solo mil años antes de esto, Morton afirmaba que los hijos de Noé no podían explicar el origen de cada raza en la Tierra. Según la teoría de poligénesis de Morton, las razas han sido diferentes desde el inicio.David Hurst Thomas, Skull Wars: Kennewick Man, Archaeology, And The Battle For Native American Identity, 2001, pp. 38–41 izquierda|miniatura|Ilustración obtenida de Indigenous Races of the Earth (1857), cuyos autores Josiah Clark Nott y George Robins Gliddon daban a entender que los "Negros" eran un rango creacional entre los "griegos" y chimpancés. En Crania Americana de Morton, sus afirmaciones fueron basada en la información craneométrica que los caucásicos tenía los cerebros más grandes con un promedio de 87 pulgadas cúbicas, indígenas americanos estaban en el medio con 82 pulgadas cúbicas y los Negros tenían los cerebros más pequeños con 78 pulgadas cúbicas en promedio.
En La falsa medida del hombre (1981), el historiador científico Stephen Jay Gould argumentaba que Samuel Morton había falsificado la información, quizás accidentalmente sobrellenando algunos de los cráneos para entonces obtener los resultados que legitimizan las presunciones racistas que intentaba demostrar. Un estudio subsecuente por el antropólogo John Michael encontró que la información original de Morton era más precisa que lo que describe Gould, concluyendo que "al contrario de la interpretación de Gould... la investigación de Morton fue conducida con integridad". Jason Lewis y sus colegas llegaron a conclusiones similares a las de Michael en el reanálisis de la colección de cráneos de Morton; sin embargo se alejaron de las conclusiones racistas de Morton agregando que "investigaciones han demostrado que la variación humana moderna es generalmente continua en vez de ser distinta o "racial" y que la mayor variación moderna de humanos es dentro, en vez de entre, poblaciones".
En 1872, Paul Broca, fundador de la Sociedad Antropológica de París (1859), encontró el mismo patrón en las medidas —que Crania Americana reportaba— al pesar muestras de cerebros en autopsia. Otros estudios históricos, que proponen una raza negra –raza blanca, inteligencia– con diferente tamaño de cerebro incluye a aquellos de Bean (1906), Mall (1909), Pearl (1934), y Vint (1934).
La fascinación por los números En La falsa medida del hombre, Stephen Jay Gould argumentaba que el germen propio del cálculo de la inteligencia provenía de la craneometría, una disciplina que compartía mucho con la frenología, ya que ambas tenían en común el haber reclamado la capacidad de predecir pseudocientíficamente rasgos de personalidad o inteligencia.