miniaturadeimagen|Los 22 arcanos mayores en la baraja Rider-Waite. El tarotismo o tarot adivinatorio es una tradición europea de cartomancia que utiliza las barajas de tarot. Quienes la practican suelen ser denominados «tarotistas».
Las barajas de tarot, originalmente diseñadas para el juego homónimo, tienen como característica principal la presencia de 22 figuras alegóricas (El Loco, El Mundo, El Ángel) llamadas triunfos. Las mismas son resignificadas en el tarotismo como arcanos mayores, a los que les suman las demás 56 cartas denominadas arcanos menores.
Desde su adopción como instrumento de adivinación en la Francia del , la baraja de tarot fue vinculada a distintas tradiciones del ocultismo occidental, como el hermetismo, el cabalismo, la masonería y el thelemismo.La técnica habitual consiste en formular una pregunta, a lo que sigue la selección de cartas de una baraja especial que luego son interpretadas por un lector, según el orden o disposición en que han sido seleccionadas o repartidas. Se realiza como medio de consulta e interpretación de hechos (presentes, pasados o futuros), sueños, percepciones y estados emocionales, entre otros elementos.Nash, John F., "The Origins and Evolution of the Tarot." Esoteric Quarterly 12, no. 4 (2017): 67-76.
El tarot aparece en algunas prácticas psicoanálíticas como la psicología analítica de Carl Gustav Jung, donde es comprendido como un «aparato» capaz de acceder al conocimiento del inconsciente, como herramienta de análisis arquetípico, e incluso como instrumento para facilitar el proceso de individuación.También es utilizado como fuente de inspiración en algunos trabajos de literatura experimental, como los de Italo Calvino y Milorad Pavić.
Historia Introducción de las barajas ordinarias de naipes La difusión de los naipes por Europa puede fijarse con certeza desde 1377 en adelante. La evidencia indica que fueron introducidos en la Italia renacentista provenientes de Oriente, concretamente desde el Sultanato mameluco de Egipto. Las primeras fuentes describen un mazo con las 56 cartas típicas (1 al 10 y cuatro figuras), como un mazo moderno sin comodines.Early Playing Cards Research Los palos eran cimitarras, bastones, copas y monedas. Estos dibujos evolucionaron rápidamente hacia los palos básicos latinos: espadas, bastos, copas y oros, que se usan todavía en la baraja italiana y la baraja española.
Aparición de la baraja de tarot thumb|right|Filippo María Visconti thumb|Mazo de cartas del tarot Visconti-Sforza.
Las primeras referencias históricas al tarot aparecen en la corte ducal milanesa. Entre 1417 y 1425, el secretario Marziano da Tortona diseñó una baraja para el duque Filippo María Visconti, pintada por Michelino da Besozzo y llamada Deificatione Sexdecim Heroum. Según el tratado que Tortona escribió años más tarde, la misma consistía de 60 cartas; contenía 40 numerales, 4 reyes y 16 "héroes deificados" que representaban a los dioses grecorromanos (Júpiter, Juno, Palas, Venus, etc.). Oldest Tarot Cards
Lo que vincula a la baraja Marziano-Michelino con las cartas de tarot modernas es que esas 16 cartas cumplían el papel de los triunfos de los juegos posteriores. Alrededor de 25 años después, un casi contemporáneo, Jacopo Antonio Marcello, la llamó ludus triumphorum. De acuerdo al historiador italiano Giordano Berti, varias de las imágenes descritas parecerían ser las mismas que las de los triunfos de las barajas de tarot.
El siguiente registro es el primero que podemos calificar como barajas de tarot en sentido estricto. Son las barajas de tronfi fabricadas años más tarde para el mismo duque Filippo María Visconti (1412-1447) y su sucesor Francisco I Sforza (1450-1466).La Baraja de Tarot Más Antigua Las conocemos actualmente como tarot Visconti-Sforza y se hipotetiza que pudieron haber sido pintadas por Michelino da Besozzo o por Bonifacio Bembo. Estos mazos, que han sido largamente reproducidos, combinaban los palos de espadas, bastos, oro y copas y las figuras rey, reina, caballo y sota con triunfos que reflejan la iconografía convencional de la época en un grado significativo. Sandra A. Thomson Pictures from the Heart: A Tarot Dictionary, St. Martin's Griffin, 2003, ISBN 0-312-29128-0, ISBN 978-0-312-29128-0, 544 pages.]
Ya para alrededor de 1440 hay registros de barajas producidas en Ferrara y en Florencia que replicaban a los tronfi milaneses, con la disposición de 21 triunfos con imágenes hoy conocidas como La Emperatriz, El Diablo, La Torre, etc. Con todo, el modelo no estaba en lo absoluto fijado, y aún podían aparecer rarezas como el Tarot Sola Busca ferrarés o el mazo diseñado por Matteo Boiardo, los cuales representaban diversos personajes históricos griegos, romanos o bíblicos.
La relativa estandarización de las figuras alegóricas data del siglo XVI, cuando el tarot se difundió más allá desde Milán y Ferrara hacia Venecia, Saboya, Francia y Suiza. Lo atestiguan barajas históricas como el Tarot de Budapest, el Tarot de Rosenwald y el Tarot Catelin Geoffroy.
Este desarrollo culminaría en las barajas producidas en Provenza, Borgoña y el Franco Condado durante los siglos y , las cuales son las precursoras más directas del moderno Tarot de Marsella.thumb|Jugadores de Tarocchi (Tarot)
Ludus triumphorum En un inicio, la baraja fue nombrada ludus triumhorum en alusión a los triunfos del juego homónimo para el que la misma fue diseñada. El juego pareció ganar en importancia en 1450, que fue un año de Jubileo en Roma, lo que implicaba muchas festividades y movimiento de peregrinos. Hasta ese momento todos los documentos relevantes apuntaban a un origen de las cartas de trionfi en la clase alta de la sociedad italiana, específicamente las cortes de Milán y Ferrara, que en esa época se encontraban entre las más exclusivas en Europa.
Fue en el siglo que se extendió el vocablo tarot o tarocchi para aludir al juego en lugar de trionfi. Se desconoce la etimología de la palabra, más sí la razón del cambio: para esa misma época apareció otro juego de naipes también llamado triunfo, el cual utilizaba la baraja corriente y tenía poca relación con el trionfi originario.
Durante mucho tiempo el juego de tarot permaneció como un privilegio de la clase alta, y aunque pueden rastrearse hasta el algunos sermones que arrojaban invectivas contra el demonio inherente a las cartas, la Iglesia católica y la mayoría de los gobernantes civiles no condenaban habitualmente al tarot. De hecho, en algunas jurisdicciones las cartas de tarot estaban específicamente exentas de normas legales que, por el contrario, prohibían los juegos de naipes.
Vinculación con la adivinación Se ignora cuándo se comenzó a usar el tarot para adivinación pero no hay ejemplos documentados antes del . La técnica adivinatoria se basa en la selección aleatoria de cartas de una baraja. Una vez realizada la selección y tendidas las cartas, se interpreta el sentido de las cartas primero el significado de una en una y después en grupo y enlazándolas se construye una respuesta utilizando como base argumental tanto la carta en sí misma como su posición en relación con las otras al ser expuesta.
Las primeras barajas en ser utilizadas para la adivinación parecen haber sido el tarocchino bolognese y los precursores de llamado Tarot de Marsella. Con el paso de las décadas, los tarotistas comenzaron a usar barajas diseñadas específicamente para la cartomancia, desligándose así de las barajas modernas del juego del tarot como el Tarot Nouveau de Grimaud o el Industrie und Gluck austríaco.
El Tarot Oswald Wirth, publicado en 1889, consistió la primera baraja de tarot adivinatorio en lanzarse al mercado. Fue seguida por otras barajas de mucho mayor éxito comercial, como el Tarot Rider-Waite, el Tarot de Thot y el Tarot Egipcio.
Debates sobre el significado original del tarot La tradición tarotista suele arrojar un aura de misticismo sobre el origen del tarot, ligándolo a distintas lecturas esotéricas y pseudohistóricas.
En estudios realizados por ocultistas de los siglos y , como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y Gérard Encausse (Papus), se postuló una conexión entre el tarot, la cábala judía y el simbolismo egipcio. El Tarot De Los Bohemios de PapusEsta tesis fue especialmente cultivada por los creadores de los modernos tarot egipcios, entre los que destaca Aleister Crowley.
Otra tesis, planteada por los investigadores Daniel Rodes y Encarna Sánchez, sugiere que el origen del tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana, cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de tarot. Así, la presencia de una papisa, la importancia de los personajes femeninos y las referencias a un cristianismo distinto al de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio. Pero la papisa fue, en realidad, un símbolo de la fe cristiana, como demuestran numerosas obras de arte de la Edad Media.La herencia de los cátaros y María Magdalena, ed. Palmyra. La diosa en los evangelios, de Margaret Starbird.
Otros autores afirman que los gitanos, en su deambular por los países europeos, promovieron el tarot como un sistema adivinatorio. Hay, de hecho, quien sostiene que el tarot logró sobrevivir a la Inquisición, ya que los gitanos no representaban objetivos prioritarios de la jurisdicción inquisitorial, por los que ellos, sus conocidas prácticas esotéricas y sus efectos personales consiguieron zafarse de la persecución y la hoguera y llegar hasta nuestros días. Pero es cierto que los gitanos llegaron a Europa cuando el tarot era ya conocido.
En la actualidad, la tesis más aceptada sobre el origen del tarot es la difundida por Michael Dummett, la cual no deja ningún lugar a ambigüedades sobre el origen del tarot como un juego de naipes de la familia de las bazas. Los motivos específicos por los cuales fueron añadidos los "triunfos" a la estructura del mazo corriente parecen haber sido ideológicos y deudores de la asociación primigenia del juego al poder político de los podestás. Así, tenemos entre los triunfos a antiguos héroes de la Antigüedad clásica, a personajes de autoridad terrenal (el Papa, el Emperador), a encarnaciones de las Virtudes cardinales y a distintas realidades trascendentales presentes en el imaginario de la época.
Composición de la baraja
Número de cartas Los primeros mazos conocidos (como el Deificatione Sexdecim Heroum) parecen haber contado únicamente con diez cartas numeradas y un rey por cada palo, más 16 cartas de triunfo. El siguiente formato (mazo con cuatro palos de catorce cartas más los 22 triunfos) tardó en aparecer; ya en 1457 hay referencias a mazos de trionfi con 70 cartas.Trionfi Cards - Early Documents No hay evidencia que muestre que el formato final de 78 cartas existiera antes del poema Tarocchi de Boiardo y el Tarot Sola Busca.
Algunos investigadores opinan que los mazos de trionfi de la primera época tenían cinco palos de solo 14 cartas;Spotlights on the 5x14-Theory los triunfos y el Loco eran considerados simplemente un quinto palo con la predefinida función de "triunfos".
Diseño
El diseño de los naipes es diverso, aunque existen diseños clásicos como el del tarot de Marsella que remiten a barajas de finales del , y que han servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología.
Una baraja muy popular y reconocida es el Tarot Rider-Waite, (o Rider-Waite-Smith o Waite-Smith o simplemente Tarot Waite) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite, elaborado por su discípula Pamela Colman Smith e impreso por la Rider Company. Cayó en el olvido hasta que la hija de Waite rescató los dibujos originales y venddió los derechos a la casa U.S. Games en 1971 alcanzando entonces un enorme éxito en el mundo anglosajón y extendiéndose su uso por todo el mundo hasta competir con el modelo marsellés.