Para las otras literaturas desarrolladas en la Península durante la Edad Media, véase: Literatura gallega medieval; Literatura catalana medieval; Literatura vasca medieval; Literatura hispanoárabe medieval; Literatura hispanohebrea. Se entiende por literatura medieval española a las manifestaciones de obras literarias escritas en castellano medieval entre, aproximadamente, comienzos del siglo y finales del siglo . Las obras de referencia para esas fechas son, por un lado, el Cantar de mio Cid, cuyo manuscrito más antiguo sería de 1207, y La Celestina, de 1499, obra de transición hacia el Renacimiento.

Dado que, como demuestran las glosas utilizadas en Castilla para explicar o aclarar términos latinos,Las glosas emilianenses constituyen el primer testimonio escrito en una lengua romance peninsular. Escritas a finales del siglo o comienzos del siglo , se trata de breves anotaciones en protorromance al margen de textos en latín. Su finalidad es aclarar pasajes que resultan oscuros. Así, el estudiante de latín, o el copista, traduce a su lengua arromanzada los pasajes latinos que le presentan alguna dificultad. Dámaso Alonso afirmó que: «hay un trozo que se puede decir que casi tiene ya estructura literaria» (se refiere al reproducido más abajo), y que se trata del primer vagido de nuestra lengua (Cf. Primer vagido de la lengua española, Dámaso Alonso - Biblioteca Gonzalo de Berceo). La más extensa de las glosas dice así: hacia finales del siglo el latín hablado se había distanciado enormemente de sus orígenes (empezando a dar paso a las distintas lenguas romances peninsulares), hay que sobreentender que la literatura oral estaría siendo producida en castellano desde bastante antes que la literatura escrita.

Así lo demuestra, por otro lado, el hecho de que distintos autores de entre mediados del siglo y fines del pudiesen incluir, al final de sus poemas en árabe o hebreo, versos que en algunos casos constituían muestras de lírica tradicional en lengua romance, lo que se conoce con el nombre de jarchas.

280px|thumb|Libro del caballero Zifar, f. 32r del manuscrito de París. «De cómmo una leona llevó a Garfín, el fijo mayor del cavallero Zifar». Introducción: los géneros de la literatura medieval Los géneros de ficción La composición literaria en lengua castellana (y, en general, en lengua romance) se hizo en sus comienzos en verso. Dos son las razones principales de ese hecho: por un lado, su carácter de literatura oral-popular (lo que implicaba su recitado con frecuente acompañamiento musical); por otro, que la escritura en prosa exigía una tradición en el uso del castellano (sobre todo para la consolidación de su sintaxis) que, dado el dominio culto del latín hasta bien avanzada la Edad Media, no pudo darse hasta el siglo , cuando Alfonso X, el Sabio, decidió hacer del castellano una lengua de uso tanto para los asuntos de la administración del reino,Los fueros de las ciudades, por ejemplo, pasaron a lo largo del siglo de ser redactados en latín a serlo en castellano. como para la composición de sus obras historiográficas y de otros tipos.thumb|300px|Miniatura de unos juglares en las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Así, pues, los primeros géneros que hay que considerar son la lírica tradicional y la poesía épica (cantares de gesta y romances), que, habiéndose recogido por escrito a partir del siglo , serían testimonios de composiciones orales anteriores en el tiempo; ambos géneros conforman lo que se denomina la literatura del mester de juglaría, esto es, literatura compuesta para ser recitada. Además, hay que contar con el primitivo teatro castellano.

Este teatro parece remontarse al siglo , en forma de representaciones relacionadas con temas religiosos. Así ocurre con el primer texto teatral en castellano, la Representación de los Reyes Magos, cuya única copia data de los años de tránsito entre el siglo y , y que, por la lengua, puede datarse a mediados del . Posteriormente, y hasta La Celestina (cuya adscripción al género teatral es discutible) los ejemplos de teatro en castellano son siempre indirectos, a través de referencias en otras obras.

Dentro ya de los géneros escritos, dado que la lengua de prestigio para la lírica culta (o cortesana) durante la Edad Media fue el gallego-portugués, la lírica culta en castellano no empezó a cultivarse hasta mediados del siglo , apareciendo su figura más relevante, Jorge Manrique, en el siglo .

En cuanto a la prosa,

Con todo, ya en el mismo siglo , durante el obispado de Raimundo, se tiene constancia de que en el proceso de traducción de diversas obras de géneros variados (matemáticas, astronomía, medicina, filosofía...) al latín, se daba en muchas ocasiones el paso intermedio de traducirlas oralmente al castellano: primero de la lengua original a este y después, lo que tiene una singular importancia, del castellano al latín; tal proceso suponía que la lengua romance ya estaba plenamente constituida para expresar ideas abstractas o elevados cálculos.

Pero la plena consolidación del castellano como lengua escrita a todos los niveles se produjo en el siglo . Esto posibilitó por un lado, la aparición de las obras del llamado mester de clerecía (poesía narrativa en verso de tipo culta: Milagros de Nuestra Señora, de Berceo y Libro de buen amor, de Juan Ruiz) y por otro, al lado de las obras de tipo ensayístico, de las primeras obras literarias narrativas en prosa: cuentos que, en principio, eran traducciones/adaptaciones realizadas por el taller de Alfonso X, y que ya en el siglo pasaron a ser creaciones originales (aunque con un importante trasfondo popular), bien en forma de relatos de aventuras de ficción próximos ya al género novelaBuena parte de la crítica prefiere no emplear el término novela para este tipo de obras narrativas medievales; en teoría, todas ellas pertenecerían al género que en inglés se llama romance. Así las cosas, se prefiere citarlas con la expresión genérica de Libros de... (Libro del caballero Zifar), bien en forma de colecciones de cuentos, como es el caso de El conde Lucanor de don Juan Manuel.

Los géneros de no ficción

Hasta bien entrado el siglo las lenguas de erudición fueron el latín, el árabe y el hebreo, en las que se escribía todo lo que tenía que ver con la religión, la historia y la ciencia. Durante el reinado de Fernando III de Castilla (1217-1252), el castellano se fue convirtiendo en lengua escrita-literaria. thumb|300px|Alfonso X el Sabio Como se ha señalado antes, el origen de la literatura castellana está en verso, y no en prosa, porque la técnica de enseñanza de la lengua se basaba en la imitación de los textos literarios clásicos, los cuales estaban en verso. Luego, cuando se produce la consolidación de las técnicas poéticas y en pleno desarrollo de sus posibilidades expresivas (con el mester de clerecía), los asuntos que antes se escribían en verso se traspasan al dominio formal de la prosa. Esto está, también, en relación directa con la maduración del sistema político y social: la prosa, más difícil que el verso, tiene mayor capacidad para relacionar las distintas unidades lógicas y dialécticas del pensamiento humano.

Así, el contenido de las primeras obras que se escriben en prosa castellana es, principalmente, de tipo histórico y van apareciendo a lo largo del siglo . En primer lugar, están las Corónicas (h. 1186) del Fuero general de Navarra, breves narraciones en forma de anales. En segundo lugar, aparecen unos escuetos Anales toledanos primeros (muy impregnados de mozarabismos). Después, el Liber regum (h. 1196-1209), originalmente en romance navarro y traducido a principios del al castellano. Hay, también, diversos contratos y diplomas, de carácter particular, que, al usar el castellano, reflejan las dificultades de comprensión que planteaba el latín escrito, algo que quedaba manifestado en el continuo uso de glosas a partir del siglo .

Consecuentemente, desde finales del siglo y por razones políticas, se fijan por escrito normas jurídicas en una lengua comprensible para la mayoría: el castellano. Y, poco a poco, se van desarrollando ciertos recursos narrativos en los textos jurídicos: por ejemplo, los exempla o cuentecillos ilustrativos de distintos casos. Además, en el desarrollo de la prosa en castellano son muy importantes las traducciones, que fueron iniciadas por el arzobispo Raimundo en Toledo (con la llamada escuela de traductores), pues se trataba de un ejercicio lingüístico muy beneficioso, entre otras cosas, para flexibilizar la sintaxis del castellano.

Con todo, la figura esencial de la cultura en castellano de esta época es Alfonso X; su actividad

Tanto él como, después, su hijo Sancho IV, promovieron como reyes de Castilla y León la elaboración de un considerable número de obras de muy distintos géneros ensayísticos.No todo era, con todo, estudio en la corte del rey Alfonso: el ocio encontró tratamiento literario, por ejemplo, en el Libro de ajedrez, dados e tablas.

Historiografía

A la labor historiográfica es a la que le debe su mayor prestigio Alfonso X; su producción en este ámbito está compuesta por dos títulos: la Estoria de España y la General Estoria. thumb|250px|Portada de El Victorial, manuscrito 17648 f.º 1r. Biblioteca Nacional de España.

Otras obras y autores vinculados a la historia son: La Fazienda de Ultramar Un libro del primer cuarto del siglo que constituye un itinerario geográfico e histórico como guía de peregrinos a Tierra Santa; La Gran conquista de Ultramar Un relato que contiene una crónica muy novelesca de la conquista de Jerusalén durante la Primera Cruzada y que data de entre 1291 y 1295 en su primera redacción; El Victorial o Crónica de Pero Niño Escrita por su alférez Gutierre Díez de Games: narra las hazañas de este personaje, que encarga su propia historia; La Embajada a Tamorlán En libro de viajes medieval escrito en 1406 por Ruy González de Clavijo, cuyo contenido es una relación de la embajada que este autor realizó, junto con el dominico Alfonso Páez de Santamaría, a Samarcanda ante el rey Tamerlán; Fernán Pérez de Guzmán (1378-1460) Sobrino de Pero López de Ayala y señor de Batres: es el primer autor de retratos en la literatura castellana, titulados Generaciones y semblanzas (1450); recoge biografías de personajes ilustres contemporáneos o próximos en el tiempo; Hernando del Pulgar (h.1430-1492) Cronista de Enrique IV y de los Reyes Católicos, quien escribe otro libro de retratos: Claros varones de Castilla, a imitación de las Generaciones y Semblanzas.

Especialmente, la historiografía en el siglo está protagonizada por Enrique de Villena (1384-1434). Su texto más importante es Los doce trabajos de Hércules (1417), previamente escrito en catalán. Se trata de una obra compleja en la que, partiendo de la mitología clásica y a través de un método interpretativo, expone su visión de la sociedad de su época. La producción de Enrique de Villena supuso una innovación en la prosa española, por su erudición y restauración de la sintaxis latinizante —imitadora de la latina—.

Obras religiosas

Las obras medievales de contenido religioso son, básicamente, del siglo , en concreto las derivadas de la traducción a lenguas romances de la Biblia y de la redacción de una literatura doctrinal o catecismos.

Obras didácticas

Las obras encaminadas a la enseñanza de algún tipo de conocimiento se materializaron, en primer lugar, en la llamada literatura sapiencial, que se desarrolló a lo largo del siglo en forma de colecciones de sentencias, bien originales, bien de versiones de originales en árabe.