thumb|318x318px|Estatua de Cristo mutilada en la ciudad de Kijevo, durante la Guerra Croata de Independencia. Se denomina anticatolicismo a la oposición al catolicismo. Esto puede traducirse en la oposición, crítica u hostilidad a las posiciones doctrinales de la Iglesia católica y de la jerarquía eclesiástica, o también en la discriminación o persecución violenta de los católicos, sean religiosos o laicos. Los sociólogos John David Brewer y Gareth Higging definen el anticatolicismo como una de las raíces primarias del sectarismo, que ocurre a tres niveles: el de las ideas, el del comportamiento individual y el de la estructura social.

Desde el inicio de la Edad Moderna, la Iglesia católica ha buscado mantener su tradicional rol religioso y político frente a los nacientes poderes seculares de Europa. Como resultado de estas luchas surgieron actitudes hostiles frente a la autoridad religiosa, social y política del papa y el clero católico. Esta hostilidad es conocida como "anticlericalismo". A esto se suma la crisis de época que sobre su autoridad espiritual representó la Reforma protestante, dando lugar al surgimiento de conflictos religiosos. En la actualidad el anticatolicismo ha asumido varias formas, incluyendo la persecución de los católicos como minoría religiosa, ataques por parte de los gobiernos a los fieles católicos y discriminaciones virulentas contra su clero y sus laicos.

Orígenes

Países protestantes

thumb|El anticristo (1521), por Lucas Cranach el Viejo, que implica que el papa es enemigo de la Iglesia.|282x282px

Desde Martín Lutero los protestantes han atacado al papa y a la Iglesia católica, como si fueran el representante del poder del Anticristo y la Prostituta de Babilonia profetizados en el Apocalipsis. La identificación del papa como el Anticristo era un artículo de fe para varias denominaciones protestantes:

Los protestantes condenaron el celibato obligatorio de los sacerdotes católicos y también el ayuno y la abstinencia, que eran observados durante el tiempo de cuaresma, alegando que eran contradictorios con lo dicho en 1 Timoteo 4:1-5, advirtiendo contra cualquier doctrina que "proscribe el matrimonio y prohíbe el consumo de determinados alimentos que Dios creó para que los creyentes y los conocedores de la verdad los comieran dando gracias. Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable, si se lo recibe con acción de gracias, porque la palabra de Dios y la oración lo santifican." Como resultado de la condenación, los protestantes permiten que sus pastores contraigan matrimonio y/o ven el ayuno como una opción más que una obligación.

Alemania

thumb|Modus vivendi, caricatura que satiriza al canciller alemán Otto von Bismarck y al papa León XIII.|izquierda|290x290px

Formas modernas de anticatolicismo fueron desplegadas en el conflicto conocido como Kulturkampf, que fue originado por el canciller Otto von Bismarck con el fin de someter a la Iglesia católica al control del Estado Alemán, y que se repitieron durante el régimen del Nazismo (1934-45), llevadas adelante por el partido Partido Nacional Socialista contra la Iglesia católica.James Carroll: Constantine’s sword. Boston: Houghton Mifflin, 2001.David Blackbourn: Marpingen: apparitions of the Virgin in mismarckian Germany. Oxford (RU): Oxford University, 1993.Kevin Spicer: Resisting the Third Reich. DeKalb: Northern Illinois University, 2004.

Dinamarca, Suecia y Noruega

En 1536, Christian III, rey de Dinamarca, obligó a todos los habitantes de su reino a convertirse al luteranismo. Encarceló a obispos y sacerdotes y confiscó los bienes de la tierra. En 1624, se promulgó la pena de muerte para todo sacerdote católico hecho prisionero en el país. En 1683 los bienes de los daneses convertidos a la religión católica, fueron requisados y se les retiró el derecho de testar. Estas medidas fueron válidas hasta 1849. Suecia y Noruega, reunidas durante mucho tiempo bajo la corona de los reyes de Dinamarca, practicaron la misma política. Hasta 1815, todo sacerdote católico sorprendido en territorio sueco, se arriesgaba a ser condenado a muerte. Hasta 1860, todo sueco que abjuraba de la religión oficial, incurría en pena de exilio y de confiscación de sus bienes.Miguel Fuentes: (págs. 46-47).

Gran Bretaña thumb|Eduardo VI y el papa, obra anónima en donde el papa aparece vencido a los pies del nuevo soberano.|256x256px

El anticatolicismo en Inglaterra tiene sus orígenes en la Reforma en Inglaterra, y formó parte del pensamiento político y religioso de un amplio sector de la sociedad inglesa desde el hasta nuestros días. El discurso anticatólico se instaló durante los reinados de Enrique VIII (1509-1547) y Eduardo VI (1547-1553). El Acta de Supremacía de 1534 declaró a la Corona británica como «única cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra», en lugar del papa. Cualquier acto de alianza con el papa era considerado traición. Bajo esta Acta fueron ejecutados Tomás Moro y Juan Fisher, y se convirtieron en mártires para la fe católica.

El Acta de Supremacía, que establecía la separación de la Iglesia de Inglaterra respecto de la autoridad papal, fue abolida en 1554 por la hija de Enrique VIII, la reina María I de Inglaterra, quien era una católica devota, cuando restableció el catolicismo como religión del Estado en Inglaterra. Restablecido el catolicismo, el Acta de Supremacía y el Libro de Oración Común fueron suprimidos y se nombraron nuevos obispos, se persiguió a los partidarios de la separación de la Iglesia de Inglaterra (ya conocidos como anglicanos) y algunos de ellos acabaron en la hoguera (no todos eran favorables a la reforma religiosa).

Sin embargo, bajo el reinado de Isabel I se restableció el Acta y la persecución fue en esta ocasión contra aquellos que habían permanecido leales al papa y se habían negado a depositar su fe en la nueva Iglesia anglicana.

Como resultado, cualquier persona que tomara oficio en la Iglesia de Inglaterra o el Estado (aún hoy continúa vigente) era forzado a prestar el Juramento de Supremacía y había penalidades por violar ese juramento (la horca o el desmembramiento). Asistir a los servicios anglicanos era obligatorio. Aquellos que rehusaran acudir a los servicios Anglicanos, fueran estos católicos o puritanos, eran multados y penados físicamente por recusación.

En tiempos de Isabel I, la persecución de los partidarios de la reformada religión, anglicanos y católicos por igual, que tuvo lugar bajo el reinado de su hermana mayor, María I, sirvió para alimentar y fortalecer la propaganda en el altamente influyente El libro de los mártires de John Foxe. Aquellos que murieron bajo el reinado de María por causa de las persecuciones de esta reina, fueron supuestamente canonizados por este trabajo de hagiografía. En 1571 la Convención de la Iglesia de Inglaterra ordenó que se debían guardar copias del Libro de los Mártires en todas las catedrales y casas de dignatarios religiosos para la inspección pública. El libro también fue exhibido en muchas parroquias anglicanas junto con la Biblia. La pasional intensidad de su estilo, junto con sus vívidos y pintorescos diálogos, lo hizo muy popular entre puritanos y familias de la iglesia baja, anglicanos y protestantes inconformistas, a lo largo del . En un período de extremo fanatismo en todas las partes del debate religioso, la exageradamente partisana historia de la Iglesia contenida en la primera parte del libro, con sus grotescas historias de papas y monjes, contribuyó mucho a alimentar los prejuicios anticatólicos en Inglaterra, así como las historias de sufrimiento de los cientos de reformistas, anglicanos y protestantes quemados por María I y el clérigo católico, obispo Bonner. thumb|Quema del muñeco del conspirador católico contra Inglaterra, Guy Fawkes en las hogueras de Lewes. Todos los 5 de noviembre se realizan festejos en el país conmemorando el fracaso del complot del emisario de los españoles y del Papa|293x293px

A pesar del odio anticatólico entre muchos ingleses, el papa Pío V quiso reimponer en 1570 su autoridad religiosa y espiritual sobre Inglaterra, intentando deponer a Isabel mediante la bula papal Regnans in Excelsis, que la declaraba herética e intentaba disolver el deber de los aliados de Isabel. Esto rindió a los súbditos de Isabel que persistían en su alianza con la Iglesia católica, e hizo insostenible la posición de los súbditos católicos que intentaron mantener ambas alianzas al mismo tiempo.

En 1588 alguien leal a Isabel citó la fallida invasión a Inglaterra por la Armada Española como un intento de Felipe II de España de poner en efecto el decreto papal. En realidad, el rey Felipe II intentaba reclamar el trono de Inglaterra al cual se consideraba con derecho por ser viudo de la reina María I de Inglaterra.

El resultado de las persecuciones de Isabel a las misiones jesuíticas llevó a muchas ejecuciones en Tyburn, Londres. Aquellos sacerdotes que sufrieron allí son contados como mártires por la Iglesia católica, aunque en aquel tiempo fueran considerados traidores por Inglaterra. En décadas recientes, se ha fundado en las proximidades un convento bajo su advocación.

Más tarde, varias acusaciones alimentaron el anticatolicismo en Inglaterra incluyendo la Conspiración de la pólvora, en el que Guy Fawkes y otros católicos fueron acusados de planear volar el parlamento inglés mientras se encontraba en sesión. El gran incendio de Londres en 1666 fue atribuido a los católicos y una inscripción atribuyéndolo al “frenesí papista” fue grabada en el Monumento al Gran Incendio de Londres, que marca el lugar donde el fuego se inició (esta inscripción fue borrada en 1831).

El “Complot papista”, en la cual tomó parte Titus Oates, exacerbó aún más las relaciones anglicano-católicas.

Las creencias que subrayan el tipo de fuerte anticatolicismo visto en el Reino Unido fueron resumidas por William Blackstone en sus Comentarios sobre las leyes de Inglaterra:

El gravamen de este cargo es que los católicos constituirían un imperium in imperio, un tipo de quinta columna de personas que deben una mayor alianza al papa que la que tienen con el gobierno civil, un cargo muy similar al que repetidamente se hace a los judíos. Concordantemente, un cuerpo de leyes británicas, conocidas colectivamente como Leyes Penales, impuso varias desventajas y penas legales a los recusantes católicos. Estas leyes fueron gradualmente repelidas en el curso del con leyes como el Acta de Ayuda Católica de 1829. thumb|The Gordon Riots (los Disturbios de Gordon), del pintor Charles Green.|248x248px

En junio de 1780 se produjeron en Londres una serie de disturbios anticatólicos conocidos como los Disturbios de Gordon. El nombre proviene de Lord George Gordon, parlamentario y dirigente de la Asociación Protestante, quien se opuso a la ley propuesta en el Parlamento en 1778 que tenía la intención de mitigar las penas legales contra los católicos y darle algunos derechos civiles que tenían los británicos protestantes. La Ley fue conocida como la Ley Papista de 1778. Turbas de protestantes comenzaron a atacar iglesias, casas, edificios públicos y a católicos. Fueron desplegados en Londres 12.000 soldados para reprimir los tumultos y fueron asesinadas cerca de 700 personas.The Gordon Riots, 1780

Otro brote popular de violencia anticatólica se produjo en 1867 en la ciudad de Birmingham, encabezada por William Murphy, en la que se quemaron y asaltaron numerosas propiedades de católicos.The Murphy Riots