miniaturadeimagen|Casa de los Lores, Microcosmos de Londres (1808-1811), de Rudolph Ackerman. La nobleza en el Antiguo Régimen, denominada más cultamente aristocracia, era uno de los tres estamentos sociales del medievo junto al clero y el pueblo llano, también llamado plebeyo o plebe y siervos de la gleba, y uno de los dos privilegiados junto al clero y frente al pueblo cuyo trabajo mantenía a nobleza y clero. Cada familia noble se ejercitaba en las artes de la guerra y poseía un blasón y una divisa establecidos según las normas de la heráldica y el valor del honor, y podía formar parte de la Corte del rey (nobleza cortesana) desempeñando algún cargo en el reino, o dedicarse a gobernar sus posesiones o, a falta de guerra, para la cual debía estar disponible a cambio de no pagar impuestos, dedicarse a la caza, pues la nobleza no podía trabajar ni ocuparse en ninguna arte manual o mecánica, ni incluso liberal, aunque esto último era permitido a los segundones del mayorazgo, quienes, si no encontraban algún ascenso en las campañas militares, solían hacer carrera para pertenecer al alto clero, para lo cual estudiaban en las escuelas catedralicias y más tarde en los llamados Estudios Generales, antecesores de las universidades modernas, a veces trabajando para el rey como funcionarios reales de su corte.
Desde el Renacimiento, los más poderosos formaban a su alrededor también una corte de noblezas menores o ejercían un mecenazgo artístico y cultural. Su carácter preponderante fue prácticamente abolido en la esfera política ante el cuestionamiento de la legitimidad de su dominio por parte del reformismo de la clase media o burguesía y el pensamiento crítico de la Ilustración, y a consecuencia de la más radical Revolución Francesa (1789), que marca el fin de la Edad Moderna y el comienzo de la Edad Contemporánea. Su influencia se mantuvo cada vez con menos fuerza incluso después de las revoluciones burguesas (1789, 1820, 1830, 1848) y proletarias (1917), hasta ser en la actualidad meramente simbólica y testimonial.
Etimología romana Nobilis, se deriva del adjetivo "notabilis", notable o notorio, o bien de noscivitas, conocido, según Pompeyo Festo, Nonio Marcelo, André Tiraqueau, Bartolomé Casaneo y otros. Un testimonio de este uso es Virgilio en su Eneida, «in medio sub montibus altis nobilis», donde se usa como sinónimo denotus o notabilis.
Aunque la palabra noble sea tan genérica que comprenda a cualquiera que sea señor, «hijodalgo» o incluso infanzón o caballero, suele referir solo a los que tienen la mayor nobleza (duques, marqueses, condes, vizcondes, barones), o por naturaleza de origen, o por privilegio concedido. Los de naturaleza, a quienes llamamos nobiles patritii, y así nobilissimi en grado superlativo. Después de haber inventado los emperadores del Imperio romano títulos y epítetos varios, usaron el de nobilissimi, y a quienes se les concedía, eran partícipes de los honores del imperio y llevaban «la púrpura». De la misma manera que los emperadores, tenían puesto y se sentaban antes que el prefecto del pretorio. Un ejemplo de esto fue Ulpiano, magistrado tan superior que se tenía por la segunda persona del emperador Alejandro Severo.
El renombre de nobilissimi lo usaron especialmente reyes y emperadores, como atributo suyo. Guido Panciroli llamó nobilissimo al emperador Cómodo. Carino y Numeriano, hijos de Valentiniano Licinio se llamaron nobilisimos cæsares, lo mismo de Severo y Maximiano. Después Graciano y Valentiniano, siendo infantes, se llamaron nobiles pueri.
Etimología según la síntesis moderna Viene de la palabra latina nobilis, que se deriva del verbo nosco y del adjetivo notus; cuyo significado es «conocer» y «conocido», respectivamente. Alude a ser distinguido por los hechos o virtudes entre los demás hombres. En la actualidad se refiere a los descendientes de aquellos que han servido bien a la patria. Es el reconocimiento de los servicios de los antecesores en sus sucesores para estimular a estos para que siguiesen las huellas de sus mayores y se distinguiesen como ellos por sus talentos o por sus grandes servicios.
Séneca consideraba la verdadera nobleza del hombre obedeciendo a la recta razón, tener una alma justa y adornada por la sabiduría y la virtud.
Conformación de la nobleza
Nobleza inmemorial
En sentido estricto: la cual se refiere a aquellas grandes familias cuyos orígenes se remontan a la época de la caída del Imperio Romano de Occidente. La Nobleza Inmemorial es aquella establecida como existente desde antes de los registros normales de un título nobiliario. En su sentido restrictivo, se refiere a las familias nobles cuyos orígenes se pueden rastrear a partir de la caída del Imperio Romano, esto es, alrededor del año 490. En su sentido más inclusivo y más generalmente aceptado, se refiere a los poseedores de nobleza feudal que pueden rastrear su posesión ininterrumpida de derechos nobiliarios a tiempos inmemoriales.
En muchos reinos las casas más antiguas se consideran primus inter pares, disfrutando de este rango no por un decreto real, sino por el ejercicio sin oposición de los privilegios de la aristocracia desde tiempos inmemoriales, haciendo innecesario establecer las circunstancias de la concesión original.
El tiempo inmemorial: Es un tiempo que se extiende más allá del alcance de la memoria, los registros o la tradición. La inferencia es que el sujeto referido es, o puede considerarse, indefinidamente antiguo. El término se ha definido formalmente para algunos propósitos. En el Derecho inglés, por ejemplo, tiempo inmemorial significa "un tiempo anterior a la historia legal y más allá de la memoria legal". En 1275, por el primer Estatuto de Westminster, este tiempo fue limitado al reinado de Ricardo I de Inglaterra “Corazón de León”, comenzando el 6 de julio de 1189, fecha de su ascensión al trono. Las pruebas de una posesión ininterrumpida o el uso de cualquier derecho desde esa fecha hizo innecesario establecer la cesión original. En 1832, el plan de fechar la memoria legal a partir de un momento fijo fue abandonado; en su lugar, se aceptó que los derechos que se habían disfrutado durante veinte años (o treinta años si era contra la Corona) no podían cuestionarse simplemente demostrando que no se habían disfrutado con anterioridad. El Tribunal de Caballería de Inglaterra y Gales (Her Majesty's High Court of Chivalry of England and Wales), un antiguo tribunal civil inglés, definió el periodo anterior a 1066 como "tiempo inmemorial" para los asuntos de la heráldica.
El año fijado como límite para el registro más antiguo conservado con el fin de ser considerado como un noble inmemorial depende de las tradiciones de cada región en particular.
Estructura de las familias nobles Las familias nobles durante la Edad Media y hasta la Edad Moderna estaban integradas por abuelos, padres, tíos, sobrinos e incluso los sirvientes. A esta forma se le ha llamado familia extendida o de linaje abierto. El padre era el encargado de cuidar del patrimonio y el apellido mediante los convenios matrimoniales, la primogenitura y el uso de la dote.
Los matrimonios se arreglaban con otras familias cuyo apellido tuviera prestigio y contribuyera con los bienes de la familia. Era el primogénito quien tenía el derecho y la obligación de contraer matrimonio. El vínculo matrimonial era decidido por los padres y parientes mayores. Los hermanos menores varones, "segundones", debían decidir entre una carrera militar, eclesiástica o simplemente colaborar con el hermano mayor.
Las mujeres de la familia recibían una dote, es decir, una cantidad de bienes que le eran entregados al marido en custodia y para el sustento de la esposa, lo cual se consideraba el aporte de la esposa al matrimonio. Este patrimonio era usado en negocios que, al producir ganancias, formaban parte de la familia, que se había extendido con dicho matrimonio. Cuando la mujer entraba a un convento se seguía el mismo proceder, pues estaba casándose con Dios. Esta vez, la abadesa era la encargada de la administración de la dote.
Muchos de los matrimonios se realizaban entre familiares por lo que la endogamia era frecuente; eso se hacía para impedir que el patrimonio se dispersase y para concentrar el poder, pero la consanguinidad cada vez más cerrada aumentaba la posibilidad de expresión de los genes recesivos que originaban enfermedades o taras genéticas, como ocurrió con los Habsburgo (prognatismo), los Borbones (depresión), con los faraones (debilidad inmunológica, etc.) o con los descendientes de la reina Victoria I de Inglaterra (hemofilia). Inversamente, matrimoniar con la nobleza extranjera era una manera de resolver contiendas y problemas entre vecinos y generar conexiones políticas convenientes entre los reinos y los pueblos. De esta forma, el señor de la casa tenía un “buen señorío” que conservaba y acrecentaba su prestigio, su linaje y sus bienes para su beneficio y el de sus súbditos.
Por países y regiones
España
thumb|Retrato del tercer duque de Alba, uno de los más importantes representantes de esta familia.
En España se refiere a las familias nobles creadas durante las Cruzadas ibéricas o la Reconquista, comenzando con Pelayo en el Reino de Asturias en el y Carlomagno en la Marca Hispánica a principios del . En particular, hidalgos de sangre (en virtud de linaje) son "aquellos para los que no hay memoria de su origen y no se tiene conocimiento de ningún documento que menciona una concesión real, cuya oscuridad es universalmente elogiada, incluso más que aquellos nobles que conocen de otro modo su origen". Un famoso, aunque ficticio, ejemplo de un hidalgo de sangre es Don Quijote, cuya nobleza fue descrita en la novela como muy conocida e inmemorial, aunque no le concedía a Don Quijote ningún beneficio material que no fuera la exención del pago de impuestos. En España, la pertenencia a la nobleza es todavía valorada como una distinción social para algunas personas, pese a tener un significado legal meramente simbólico. A este respecto, es interesante citar la Sentencia 27/1982 del Tribunal Constitucional: thumb|Retrato del duodécimo marqués de Villafranca (1763–1821).
Francia thumb|Miembros de la aristocracia francesa del en un grabado de 1774. En Francia, estas familias son, en primer lugar, los descendientes por línea paterna y legítima de los primeros duques de Borgoña, Normandía, Gascuña y Aquitania, y de los condes de Anjou, Blois, Bretaña, Champaña, Flandes y Toulouse, y en un segundo lugar, de los condes de Angoulême, Bigorre, Cominges, Foix, Forez, Perigord, Ponthieu, Rouergue y Vermandois, y los vizcondes de Limoges, Turena, Béarn, Béziers y Carcassonne, y los señores de Borbón, Coucy y Beaujeu. Esta nobleza ni se otorga ni se puede acceder a ella.
Irlanda