miniatura|Mortalidad por semana en París, Berlín, Londres y Nueva York. El pico es atribuible a la gripe. El texto dice: «Pandemia de gripe, mortalidad en Estados Unidos y Europa durante 1918 y 1919. Muertes de causas variadas, por semana, expresadas como una tasa anual por mil». miniatura|Mortalidad por edades de las epidemias de gripe normales de 1911 a 1917 (línea de rayas) y de la epidemia de 1918 (línea continua). El pico central muestra la peculiar mortalidad de 1918 entre niños, jóvenes y adultos.

La pandemia de gripe de 1918, popularmente gripe española (nombre por el que es conocida internacionalmente) o trancazo,Alfeirán, Xosé (28 de mayo de 2018): La fiebre de los tres días acabó siendo el «trancazo» o «la epidemia reinante», La Voz de Galicia. Consultado el 29 de mayo de 2026.Gómez-Dantés, Octavio: «El “trancazo”, la pandemia de 1918 en México», Salud Pública de México vol. 62, no. 5, septiembre-octubre 2020. inicialmente en España también Soldado de Nápoles, fue una pandemia causada por un brote del virus de la gripe tipo A, subtipo H1N1. A diferencia de otras epidemias de gripe que afectan principalmente a niños y ancianos, sus víctimas fueron también jóvenes y adultos con buena salud, y también animales, entre ellos perros y gatos. Se considera una de las pandemias más devastadoras de la historia humana, ya que en solo un año acabó con la vida de entre 20 y 40 millones de personas. Esta cifra de muertos, que incluía una alta mortalidad infantil, se considera uno de los ejemplos de crisis de mortalidad.

La enfermedad fue notificada por primera vez el 4 de marzo de 1918, en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos), aunque ya en el otoño de 1917 se había producido una primera oleada heraldo (ya que es la que anunciaba la llegada del resto) en al menos catorce campamentos militares. Tradicionalmente, se ha localizado al paciente cero en Estados Unidos, concretamente, en el condado de Haskell, en enero de 1918, y en algún momento del verano de ese mismo año este virus sufrió una mutación o grupo de mutaciones que lo transformó en un agente infeccioso letal. El primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses aliadas en la Primera Guerra Mundial.

Recibió el apelativo de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que España no estaba involucrada en la Primera Guerra Mundial y por tanto no se censuró la información sobre la enfermedad.

Con el fin de estudiar la pandemia de gripe, los científicos han empleado muestras de tejido de víctimas congeladas para reproducir el virus. Dada la extrema virulencia del brote y la posibilidad de escape accidental (o liberación intencionada) de la cuarentena, hay cierta controversia respecto a las bondades de estas investigaciones. Una de las conclusiones de la investigación fue que el virus mata a causa de una tormenta de citoquinas, lo que explica su naturaleza extremadamente grave y el perfil poco común de edad de las víctimas.

Historia Tradicionalmente se ha considerado «enfermo cero» al cocinero Gilbert Michell de Fort Riley en Kansas ingresado el 4 de marzo de 1918. Horas después ya se contabilizaban decenas de casos, hasta el punto de tener que habilitar un hangar para los enfermos, pues el hospital no tenía capacidad suficiente. Sin embargo, investigadores como Santiago Mata recogen informes y publicaciones donde se afirma que ya se habían detectado brotes muy virulentos de la gripe meses antes y no en Kansas, sino en casi todos, por no decir todos, los campamentos militares estadounidenses habilitados para el envío de soldados a Europa. En 1917 Estados Unidos había entrado en la Primera Guerra Mundial y estaba preparándose para entrenar y enviar a inmensos contingentes de tropas desde distintos campamentos .

La gripe llevaba tiempo incrementando sustancialmente su tasa de mortalidad. Así, Mata recoge el dato de 18 886 muertos por gripe en 1916, un 2,6 % de mortalidad cuando una gripe estacional arrojaba en Estados Unidos una mortalidad media de un 0,056 %. Esta tasa de mortalidad en 1916 suponía ya un incremento del 65 % respecto a 1915 y a su vez la mortalidad de ese año fue un 75 % más que la de 1914. Sin embargo, estas cifras se obtienen de la población en general, cuando la gripe afecta mucho más a niños y sobre todo a personas mayores, hasta un 95 % de los muertos estacionales pertenecen a este colectivo. Pero en diciembre de 1917 surge un dato sorprendente en Camp Greene, cerca de Charlotte (Carolina del Norte), donde se constatan 20 muertos de un total de 565 enfermos de gripe, todos ellos hombres jóvenes. Esta cantidad supone un incremento entre 100 y 200 veces la tasa de mortalidad habitual para población juvenil. Por esta razón se considera que fue en Camp Greene donde apareció el paciente0 infectado por el H1N1. Además los síntomas descritos se diferencian de los de una gripe estacionaria para ir pareciéndose a los de la gripe pandémica.

Los síntomas detectados en el Campamento Greene

Viñeta humorística haciendo referencia al "Soldado de Nápoles", nombre dado inicialmente a la enfermedad por ser tan pegadiza como el tema de aquella zarzuela.|izquierda|miniatura

Santiago Mata recoge las descripciones aportadas por el capitán médico Herman Elwyn sobre los pacientes aparecidos en diciembre de 1917 y meses posteriores. Estos síntomas eran:

Cara con color grisáceo; Pupilas moderadamente dilatadas; Fiebre superior a los 39 grados; Pulso rápido, de más de 140 pulsaciones por minuto e incluso hasta 160; Respiración superficial y rápida; Agotamiento extremo; Entre cuatro y seis horas tras los primeros síntomas, los pulmones del paciente ya comenzaban a segregar exceso de líquido; Entre las 12 y 18 horas después de aparecer los síntomas anteriores se producía un empeoramiento con más líquido pulmonar, más disnea, aumento en la dilatación pupilar, postración, sudoración profusa, aumento de la fiebre; Cianosis. De no remitir los síntomas, la muerte sobrevenía entre 24 y 48 horas después de producirse el empeoramiento.

Pero estos primeros síntomas fueron empeorando según avanzaba la enfermedad. En febrero al cuadro anterior era necesario añadir en varios casos el dolor abdominal, hasta el punto de confundirse con una apendicitis, las pulsaciones aumentaban aún más en los casos de la segunda oleada, su color era todavía más pálido y el aspecto se asemejaba al de los enfermos por fiebres tifoideas. Esto podía empeorar aún más la situación, al ir pasando los pacientes de una sección especializada a otra.

Expansión de la epidemia

miniatura|El auditorio municipal de Oakland convertido en hospital improvisado en 1918.

En diciembre de 1917, ya eran 14 de los 16 campamentos militares existentes afectados por la gripe, incluso en Camp Pick ya se habían constatado 12 muertos en octubre de 1917, en Camp Beauregart 50 muertos en noviembre y en Camp Bowie 172 muertos también en noviembre de 1917. Es la llamada Oleada heraldo .

El presidente estadounidense Woodrow Wilson consultó con el general Peyton C. March, jefe del estado mayor estadounidense desde mayo de 1918, si debían suspender los envíos de tropas a Europa para no propagarla, pero March le indicó que una noticia así podía perjudicar mucho la marcha en el frente al saber la Triple Alianza los problemas entre las filas de su enemigo. Por esta razón, Wilson no detuvo los envíos, pese a recibir informes de que sus ciudadanos estaban enfermando e incluso muriendo en los barcos al declararse la gripe a bordo. En agosto de 1918, ya eran cerca de un millón y medio de soldados estadounidenses desplazados a Europa, muchos enfermos de gripe.

Tras registrarse los primeros casos en Europa, al parecer en Francia, la gripe pasó al Reino Unido, después a Italia, más adelante cruzó a Alemania y por último a España, un país neutral en la guerra que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias, de ahí que, pese a ser un problema internacional, se le diera este nombre por parecer en las informaciones de la época que era el único país afectado. Los hospitales estaban colapsados y los hospitales militares también tenían todas las plazas ocupadas. En el frente, el ejército alemán suspendió la ofensiva de 1918 porque tenía a un millón de soldados enfermos en el mes de mayo. En la oleada de mayo de 1918, se cree que más de la mitad de la población de Madrid había contraído la enfermedad. Resultó un duro golpe para la población europea, pero también para la moral porque, con los adelantos conseguidos en higiene y sanidad, las autoridades consideraban orgullosamente haber desarrollado servicios sanitarios capaces de dejar en el olvido las pasadas epidemias, fueran de cólera u otras.

Pese a todo, lo peor estaba por llegar. Aunque ciudades como Madrid habían pasado lo más duro, la segunda oleada de 1918 afectó tanto a las ciudades como a pequeños municipios del mundo rural. El 75 % de las muertes se cree que acontecieron en la segunda oleada de 1918. Aunque esta epidemia comenzó siendo una gripe relativamente benigna, su mortalidad fue aumentando progresivamente.

En 1919, la enfermedad ya fue mucho menos virulenta por estar la mayoría de los organismos adaptados al virus. A pesar de esto, en 1920 aún se detectó un último repunte, pero no hubo más. Sin embargo, los efectos negativos sobre la población siguieron produciéndose en forma de mortalidad infantil al perder los niños a uno de los dos progenitores y en algunos casos a los dos. Con todo, la gran epidemia de la gripe desapareció de una forma muy parecida a como había empezado, entre otras razones por estar la mayoría de los supervivientes inmunizados. Así, el virus de 2009 que pertenece a la misma familia del H1N1 resultó mucho menos letal.

Hipótesis del origen China Una de las pocas regiones del mundo aparentemente menos afectadas por la pandemia de gripe de 1918 fue China, donde varios estudios han documentado una temporada de gripe comparativamente leve en 1918 (aunque esto se disputa debido a la falta de datos). Esto ha llevado a especular que la pandemia se detectó en China, ya que las tasas más bajas de mortalidad por gripe pueden explicarse por la inmunidad previamente adquirida de la población china al virus de la gripe.

En 1993, Claude Hannoun, experto principal en la gripe de 1918 en el Instituto Pasteur, afirmó que el virus precursor probablemente provenía de China. Luego mutó en los Estados Unidos cerca de Boston y desde allí se extendió a Brest, Francia, los campos de batalla de Europa, el resto de Europa y el resto del mundo, con soldados y marineros aliados como principales diseminadores. Hannoun consideró varias hipótesis alternativas de origen, como Kansas y Brest, como posibles, pero no probables.

En 2014, el historiador Mark Humphries argumentó que la movilización de 96000 trabajadores chinos para trabajar detrás de las líneas británica y francesa podría haber sido la fuente de la pandemia. Humphries, de la Memorial University of Newfoundland en St. John's, basó sus conclusiones en registros recientemente desenterrados. Encontró evidencia de archivo de que una enfermedad respiratoria que azotó el norte de China en noviembre de 1917 fue identificada un año después por funcionarios de salud chinos como idéntica a la gripe de 1918.

Un informe publicado en 2016 en el Journal of the Chinese Medical Association no encontró evidencia de que el virus de 1918 fue importado a Europa por soldados y trabajadores chinos y del sudeste asiático y en su lugar encontró evidencia de su circulación en Europa antes de la pandemia. El estudio de 2016 sugirió que la baja tasa de mortalidad por gripe (aproximadamente 1/1000) encontrada entre los trabajadores chinos y del sudeste asiático en Europa significaba que la mortal pandemia de gripe de 1918 no podía haberse originado en esos trabajadores.