200px|miniaturadeimagen|derecha|En el set de una película pornográfica.
El cine pornográfico (también, cine porno, cine X, cine XXX o cine para adultos, entre otros) es aquel en el que el tema central es mostrar explícitamente los genitales mientras se realiza el acto sexual y cuyo propósito es el de excitar al espectador.
Estados Unidos es el mayor productor de cine para adultos a nivel mundial, y su epicentro se halla en el área conocida como San Fernando Valley, también conocida como The Valley o Porn Valley,How LA's 'Porn Valley' became the adult entertainment capital of the world situado en la ciudad de Los Ángeles (California), también conocida como la «capital mundial del porno». En el 2005, la facturación de la industria del cine para adultos estadounidense superó notablemente a la de la industria cinematográfica convencional de Hollywood. Estados Unidos es el mayor país consumidor y productor de pornografía en el mundo. La película pornográfica estadounidense más conocida es probablemente Garganta profunda.
También existen dibujos animados pornográficos, de los que destacan los de producción japonesa, conocidos como hentai.
Historia thumb|250px|Imágenes de un filme erótico austriaco de 1906. Primeros ejemplos
William Kennedy Dickson, mientras trabajaba para Thomas A. Edison, inventó la primera película celuloide práctica y trabajó en la creación del quinetoscopio, una máquina que mostraba de forma continua en forma de bucle la película que él mismo había desarrollado, iluminada por una fuente luminosa de Edison. Dickson abandonó la compañía de Edison para producir el mutoscopio, una máquina que proyectaba una película con la ayuda de una manivela. Estas máquinas producían imágenes en movimiento a través de un tambor giratorio que contenía tarjetas ilustradas, tomadas de una porción real de película. A menudo las secuencias eran caracterizadas en la costa, mostrando mujeres desnudándose o actuando como modelos. En Gran Bretaña, estas máquinas se conocieron como «Lo que el mayordomo vio», tomando el nombre de uno de los primeros y más famosos rollos de softcore.
La idea de proyectar una película en movimiento sobre una pantalla delante de la audiencia fue una idea europea. En 1895 y 1896, Auguste y Louis Lumière y Robert W. Paul realizaron la primera demostración pública de un proyector de imágenes en movimiento.
Casi de inmediato después de que el medio se inventara, empezaron a producirse películas pornográficas. Dos de los pioneros fueron Eugène Pirou y Albert Kirchner, los cuales dirigieran la primera cinta pornográfica de la que se tiene constancia, con el nombre de Lèar. La película de 1896 Le Coucher de la Mariée mostraba a Mademoiselle Louise Willy realizando un estriptis. La película de Pirou inspiró un género de atrevidas películas francesas mostrando mujeres desnudándose cuando otros productores de cine se dieron cuenta del potencial comercial.
Dado que las actividades de productor pornográfico de Pirou son casi desconocidas, el crédito de ser la primera obra porno se le atribuye a menudo a otras películas. En Black and White and Blue (2008), uno de los más profundos intentos de documentar los orígenes del intercambio clandestino de cine para adultos, Dave Thompson recopila evidencias de que la industria del cine porno surgió en los burdeles de Buenos Aires y otras ciudades de Sudamérica hacia comienzos del , extendiéndose rápido por Europa central en los años siguientes; sin embargo, no existen copias de esas películas. Según Patrick Robertson en Film Facts, la primera película pornográfica de la que se conoce fecha exacta es A L'Ecu d'Or ou la bonne auberge, filmada en Francia en 1908; la historia presenta a un exhausto soldado que tiene una cita con una doncella en una posada. La argentina El Sartorio podría ser incluso más antigua; se estima que fue rodada en algún momento entre 1907 y 1912. Robertson también destaca que «las películas más viejas que han sobrevivido hasta nuestros días se encuentran en la America's Kinsey Collection». Una proyección demuestra cómo se establecieron las convenciones de las primeras obras pornográficas. La película alemana Am Abend (1910) es «una película que comienza con una mujer masturbándose sola en su habitación, que enlaza con escenas de ella misma practicando sexo vaginal, oral y anal con un hombre».
El cine porno se expandió mucho en la época del cine mudo de los años 1920, siendo proyectadas en burdeles. Convertidas en ilegales en poco tiempo, las películas para adultos, o películas azules, fueron producidas en forma clandestina por aficionados durante mucho tiempo a partir de los años 1940. El procesado consumía un tiempo y recursos considerables, con individuos usando sus bañeras para lavar la película cuando las instalaciones de procesado (a menudo ligadas al crimen organizado) no estaban disponibles. A partir de ahí, las cintas circulaban de forma privada entre propietarios, bajo pena de prisión en caso de ser descubierto viendo una de estas proyecciones o teniéndola en posesión.
La posguerra vio avances que estimularon el crecimiento de este mercado. Los desarrollos tecnológicos, en especial la introducción de los nuevos formatos de 8 mm y Super-8, resultaron en una difusión del cine aficionado o cine amateur, y en consecuencia aparecieron emprendedores para proveer el mercado del cine lujurioso. En Gran Bretaña, las producciones de Harrison Marks eran softcore, pero consideradas subidas de tono en los años 1950. En Europa, las películas eran más explícitas. Lasse Braun fue un pionero en las producciones a color de calidad, las cuales fueron distribuidas gracias a los privilegios diplomático de su padre.
Años 1960
En los años 1960 algunas actitudes sobre la representación de la sexualidad comenzaron a cambiar. Películas europeas como I Am Curious (Yellow) (1968) del sueco Vilgot Sjöman y Language of Love (1969) mostraban escenas sexuales explícitas, aunque se clasificaban como cuasi-documentales, lo que hacía su estatus legal confuso.
En 1969, Dinamarca se convirtió en el primer país en legalizar la pornografía hardcore, y pronto comenzaron a producirse películas argumentales con escenas sexuales, a menudo con un carácter cómico, como en Bordellet (1972) y I Jomfruens tegn (1973), protagonizadas por actores generalistas y no calificadas como películas porno, a pesar de incluir alto contenido sexual. También en 1969 se la legalizó en los Países Bajos, lo que condujo a una explosión del porno producido comercialmente. Ahora que pornógrafo era una ocupación legítima, no había problema alguno en que los emprendedores invirtieran en equipo para redirigir el producto hacia una comercialización masiva, de coste reducido, pero con calidad. Grandes cantidades de esta nueva pornografía, tanto en formato película como revista, terminaron en otras partes de Europa a través del contrabando, vendiéndose clandestinamente o, en ocasiones, hasta exhibiéndose en clubes elitistas.
Años 1970 thumb|250px|Comienzo de la película pornográfica Debbie Does Dallas de 1978. La progresiva relajación legislativa permitió que en los años 1970 se produjese un crecimiento de los cines calificados X en numerosos países. Al mismo tiempo, proliferaron cabinas de monedas en sex shops que reproducían escenas de películas en forma de bucle.
Se considera que la primera película explícita pornográfica con argumento que recibió una distribución masiva en los Estados Unidos fue Mona la ninfa virgen, una cinta de 59 minutos de 1970 protagonizada por Bill Osco y Howard Ziehm, quienes a continuación producirían la de alto presupuesto, película de culto Flesh Gordon, hardcore o softcore según la versión.
La película de 1971 Boys in the Sand trajo novedades. Por un lado, fue la primera generalizada de cine pornográfico gay. Fue la primera en incluir créditos en pantalla para el reparto y el equipo de producción (mayoría de pseudónimos), en parodiar el título de una película de cine convencional (en este caso, The Boys in the Band), y en ser analizada por The New York Times. Otras películas hardcore estadounidenses significativas de la época son Garganta profunda (1972), Detrás de la puerta verde (1972), The Devil in Miss Jones (1973), The Opening of Misty Beethoven de Radley Metzger (1975) y Debbie Does Dallas (1978).
En Nueva York, la obra de Gerard Damiano, Garganta profunda tomó especial relevancia, y una razonable aceptación popular, dando nacimiento al término porno chic, reconocido como una tendencia cultural. Ciertos sectores predijeron que la representación explícita del sexo se convertiría en algo común en los años siguientes, pero la sociedad no llegó a aceptar dicho cambio, manteniéndose en una postura más conservadora. William Rotsler afirmó al respecto en 1973 que «Las películas eróticas están aquí para quedarse. En algún momento, se integrarán en películas generalistas y desaparecerá como una subdivisión cinematográfica. Nada puede pararlo». En Gran Bretaña, sin embargo, Deep Throat no fue aprobada en su versión sin cortes hasta 2000, y no fue reproducida hasta junio de 2005.
Un importante caso legal en los Estados Unidos fue el de Miller contra California, en 1973. El veredicto estableció que la obscenidad no tenía protección legal, pero también impuso el test Miller, una serie de pruebas para diferenciar obscenidad (ilegal en Estados Unidos) de indecencia (que puede ser legal o ilegal).
Años 1980 Con la aparición de los grabadores de vídeo domésticos a finales de los años 1970 y principios de los 80, la industria cinematográfica experimentó un crecimiento masivo, y dio a luz a estrellas del cine adulto como Ron Jeremy, Christy Canyon, Ginger Lynn, John Holmes y Traci Lords, y directores como Gregory Dark. Para 1982, la mayoría de las películas pornográficas eran editadas en formato cinta, mucho más económico. Numerosos directores se resistieron a este cambio al principio a causa de la diferente calidad de imagen ofrecida por el videocasete, resultando beneficiados aquellos que antes se adaptaron, que se hicieron con buena parte del mercado en tanto en cuanto los consumidores se decidieron en masa por el nuevo formato. El cambio tecnológico fue rápido, y la mayoría de los directores se dieron cuenta de que continuar rodando en película había dejado de ser una opción rentable. Este cambio trajo consigo un cambio mayor, al trasladar las películas desde las salas de cine a los hogares de la gente, lo cual significó el fin de la era de producciones de gran presupuesto y la pornografía de amplio espectro. En poco tiempo, la industria se regresó a sus raíces y se expandió rápidamente para cubrir cualquier fetiche posible, aprovechando el bajo coste de producción. Se pasó de cientos a miles de películas rodadas al año, incluyendo compilaciones de las mejores escenas sexuales de varias producciones. El consumidor no solo pasó a poder disfrutar de la pornografía en el confort y la intimidad de su propio hogar, sino que además podía elegir entre un amplio catálogo para satisfacer sus fantasías y fetiches.
Asimismo, la cámara de vídeo supuso otra revolución en el cine pornográfico en la década de los 80, al permitir a la gente rodar sus propias películas amateur con alto contenido sexual, bien para uso privado o para una distribución mayor.
Entre otras cosas, la derrota de Sony Betamax frente a VHS en la guerra de formatos de cinta se atribuye a la elección por parte de la industria pornográfica del formato VHS en lugar del técnicamente superior sistema de Sony.
En 1987 tuvo lugar un importante suceso legal en los Estados Unidos cuando se legalizó la pornografía hardcore a consecuencia del resultado del juicio del estado de California contra Freeman. Irónicamente, la persecución de Harold Freeman fue la primera de una serie de demandas planeadas de antemano para intentar ilegalizar dichas películas.
Años 1990