La c (en mayúscula C, nombre ce, plural ces) es la tercera letra del alfabeto español y del alfabeto latino básico y la segunda de sus consonantes.
No debe confundirse con С, letra cirílica que proviene de la letra griega sigma.
En español representa un sonido , oclusivo, velar y sordo, cuando no le siguen las vocales e o i; cuando siguen estas representa o bien un sonido , sibilante, alveolar y sordo, o bien un sonido , fricativo no sibilante, dental y sordo, en la mayor parte de España. Antes de consonantes no líquidas, puede realizarse como un sonido velar y sonoro, como /g/ o /ɣ̞/.
Historia La C tiene el mismo origen que la letra G, que proviene de esta. Los semitas (entre ellos: fenicios, árabes y hebreos) la nombraron gimel y su forma deriva posiblemente del jeroglífico egipcio con forma de honda, que es tal vez el significado de la palabra gimel. Otra posibilidad es que el carácter con forma de triángulo sin base representaba la joroba de un camello, llamado gamal en idioma semita.
La Gamma (Γ) griega fue adoptada por el alfabeto etrusco, donde representaba el sonido . En los alfabetos griegos arcaicos, Gamma tomó primero la forma '15px' en el etrusco temprano, y luego la forma '15px' en el etrusco clásico. Mientras que en latín, finalmente tomó la forma '' en el latín clásico. En los textos latinos tempranos, las letras fueron usadas para representar los sonidos y . De estas, '' era usada para representar los sonidos y antes de una vocal redondeada (O, U), '' antes de '' y '' en los demás casos (E, I).
Durante el siglo el liberto Espurio Carvilio (antes esclavo del cónsul Espurio Carvilio Ruga) decidió agregar un pequeño rasgo al carácter para formar una nueva letra que representara únicamente al sonido . Así nació la G, dejando a la 'C' con el sonido . El uso de la C y de su variante, la G, reemplazó el uso que se le daba a la Q y la K. Debido a ello, durante el periodo clásico y después de este, la G fue tratada como el equivalente de la Gamma griega, y la C, con unas pocas excepciones, como el equivalente de kappa. Esto se ve en palabras griegas como ΚΑΔΜΟΣ, ΚΥΡΟΣ, y ΦΩΚΙΣ, que en latín pasaron a escribirse: , y respectivamente.
Proto-Semítico (Búmeran u honda) Alfabeto fenicio Gam Alfabeto árabe ج|ŷīm Alfabeto arameo Gimel Alfabeto hebreo Gimel Alfabeto griego Gamma Alfabeto etrusco C Latín antiguo C (G) Latín C 54px44px44px44px24px74px44px24px44px
Uso En latín miniaturadeimagen|El nombre de Cicerón en latín clásico se decía /kikero/. En latín clásico, al contrario que en español y en las otras lenguas romances actuales, la C se pronunciaba con el mismo sonido ante todas las vocales: el de una oclusiva velar sorda (/k/), por lo que las sílabas "ce" y "ci" se pronunciaban tal como pronunciamos "que" y "qui".
Antes del siglo antes de Cristo, también servía para representar el sonido de una consonante oclusiva velar sonora (/g/), por lo que la misma escritura (por ejemplo, «ca») tenía dos pronunciaciones (/ka/ y /ga/). Para resolver esta ambigüedad, se creó la letra G añadiendo un pequeño trazo vertical en el brazo inferior de la C.
Palatalización de ce y ci en latín tardío En latín vulgar y en el primer latín clásico, la pronunciación de la C vacilaba entre una velar (como en casa) y una palatal (como en quiero). También la G adoptó dos variantes: velar (como en "galgo") y palatal (como en "guiemos", pronunciado rápido). Esta vacilación velar/palatal fue heredada del latín vulgar a las lenguas romances (español, francés, italiano, etc.).
Obsérvese que el punto de articulación velar de y (se pronuncian "en la garganta") resulta muy lejano al de los sonidos e , que se pronuncian acercando la lengua al paladar. Por eso, con el tiempo, estos sonidos procedentes del latín vulgar acabaron haciéndose palatales en las posiciones "ce", "ci", "ge", "gi", y se mantuvieron velares en los demás casos. Como resultado de la palatalización, evolucionó a en rumano, italiano y dálmata; y a en las formas medievales de las lenguas de Francia y la península ibérica. Mientras que evolucionó a en español medieval y francés y a en italiano y latín eclesiástico:
ce: /tse/ (español y francés medieval), /t͡ʃe/ (italiano y latín eclesiástico). ci: /tsi/ (español y francés medieval), /t͡ʃi/ (italiano y latín eclesiástico). ge: /ʒe/ (español medieval y francés), /d͡ʒe/ (italiano y latín eclesiástico). gi: /ʒi/ (español medieval y francés), /d͡ʒi/ (italiano y latín eclesiástico).
En español En español, a la anterior evolución le siguió una segunda: se produjo un desplazamiento de la c hacia una fricativa dental sorda () interdental. Esta es la pronunciación que se conoce en el dialecto castellano actual: ce /θe/. La pronunciación de la c y la g se consolidó en la Castilla del siglo , y quizás por este motivo no llegó a cuajar en algunas partes de Andalucía, ni en Canarias ni en América, donde se sesea: ce /se/ y ci /si/. En cuanto a los sonidos de /ʒe/ y /ʒi/, en castellano y gallego evolucionaron a /ʃe/ y /ʃi/, evolucionando después a /çe/ y /çi/ con una ulterior evolución en castellano a /xe/ y /xi/, es decir el sonido de la j española.
En español, la C tiene un valor fonético fuerte de y un valor suave de o . En italiano y rumano, el valor suave de la C es . En portugués, catalán y francés, el valor suave se pronuncia .
En español, representa el valor fuerte cuando está seguida de las vocales a, o y u (ca, co, cu), o de consonantes; y al valor suave cuando va antes de las vocales anteriores e e i (ce, ci). La pronunciación /s/ se da en la mayoría de los dialectos del español, en Hispanoamérica, en el sur de España (partes de Andalucía) y en la totalidad de las Islas Canarias. Mientras que en el resto de Andalucía, el centro y norte de España y en gran parte de Guinea Ecuatorial, el valor suave de la C es pronunciado como una fricativa dental sorda ().
Además, en español, francés, portugués, italiano y rumano, existe el dígrafo 'ch'. En español, este representa al fonema africado , al fonema en francés y portugués, y al fonema en italiano y rumano. En español, durante largo tiempo se alfabetizó a este dígrafo aparte como si se tratase de una letra en sí, hasta que en el X Congreso de Academias de la Lengua Española (celebrado en Madrid en abril de 1994) se decidió abolir este uso, al igual que el de la ll, pasándose entonces a alfabetizarlo bajo la C como mera sucesión de dos letras.
Reglas ortográficas En español de América y Canarias, la S y la C tienen el mismo sonido cuando van antes de las vocales "e" "i". Además, también la X es homófona a la doble c cuando va antes de las mismas vocales. Esto evita saber con certeza qué palabras terminan en "sión" o en "ción", y cuales terminan en "xión" o "cción".
Sin embargo, aunque existen varias excepciones, en términos generales podemos decir que: Terminan en ción las palabras afines a otras terminadas en to, tor, torio, tivo, do, dor y afines a verbos terminados en ar, menos las que terminan en "sar". Algunas excepciones: fisión, eclosión, visión, confusión, conexión, crucifixión. Nótese además que: terminan con "cción" las palabras con palabras afines que contienen la partícula "ct". Ejemplo:
canción - canto/cantar devoción - devoto recepción - receptor invención - inventornotación - notorio aclaración - aclaratorio explicación - explicativo rotación - rotativoemoción - emocionado pudrición - podrido salvación - salvador capacitación - capacitadoraceptación - aceptar relación - relaciónar perfección - perfecto corrección - correcto
Mientras que terminan en "sión" las palabras con palabras afines terminadas en so, sor, sorio, sivo, sar, tir, dir. Algunas excepciones: deglución, superstición, petición, medición, improvisación. Ejemplo: confusión - confuso/confundir sucesión - suceso previsión - previsor ascensión - ascensorilusión - ilusorio irrisión - irrisorio comprensión - comprensivo/comprensible posesión - posesivorevisión - revisar expresión - expresar confesión - confesar admisión - admitirdiversión - divertir inversión - invertir división - dividir expansión - expandir
Por otro lado: Terminan en xión aquellas que proceden de palabras terminadas en xo y jo, más otras pocas. El resto terminará en cción. Ejemplo: anexión - nexo, inconexión - inconexo, crucifixión - crucifijo (a pesar de que también se le relacione "crucificar"), complexión - complejo, reflexión - reflejo.
En otros idiomas thumb|300px|Diferentes pronunciaciones de C en los idiomas de Europa Cuando el alfabeto romano fue introducido en Bretaña, la C representaba solamente el sonido , valor que aún se conserva en los préstamos lingüísticos de todas las lenguas celtas insulares; en galés, irlandés y gaélico escocés, la C representa solo el sonido . La escritura del inglés antiguo o "idioma anglo-sajón" fue aprendida de los celtas, aparentemente de Irlanda, por lo que la C en inglés antiguo representaba originalmente solo el sonido . Palabras del actual inglés, como kin, break, broken, thick y seek, proceden de palabras que en inglés antiguo se escribían con "c": cyn, brecan, brocen, þicc, y séoc. Posteriormente el sonido que antecedía a las vocales palatales y ) fue palatalizado, siendo cambiado en el siglo al sonido (de chocolate), aunque se siguió usando la C, que ahora representaba dos sonidos.
En el idioma normando se usaron la 'K' y la 'C' indistintamente para representar el sonido , independientemente de la vocal que le siguiera. La convención de usar ambas letras fue aplicada a la escritura del inglés luego de la conquista normanda de Inglaterra, causando una considerable reescritura de muchas de las palabras del inglés antiguo. Así, mientras en inglés antiguo se mantuvieron inalterables palabras como candel, clif, corn, crop, cú, otras como Cent, cæ'ᵹ (cé'ᵹ), cyng, brece, séoce, fueron cambiadas (sin modificación alguna en su pronunciación) a Kent, keȝ, kyng, breke y seoke.
El dígrafo del antiguo inglés "cw" fue también reemplazado por el francés "qu", así cwén (queen) y cwic (quick) se volvieron quen y quik en el inglés medio. El sonido , proveniente de la palatalización de en el inglés antiguo, surgió también en el francés, principalmente cuando le seguía una "a". En francés, este sonido fue representado por el dígrafo "ch", ortografía que luego fue adoptada por el inglés. Por ejemplo, en los "Evangelios de Hatton" (Los evangelios canónicos traducidos a sajón occidental), escritos por el año 1160, se encuentran en Mateo i-iii palabras como child o chyld, riche y mychel, traducidas de cild, rice y mycel; palabras del antiguo inglés del que fueron copiadas. También, en algunas pocas palabras del inglés antiguo, la C fue sustituida por "ts": milce, blecien por miltse, bletsien. También la C comenzó a ingresar ampliamente al inglés a través de palabras procedentes del francés, como processiun, emperice, grace, ahora con su nuevo valor fonético de . Para el siglo tanto en Francia como en Inglaterra, el sonido de la C se desfricativizó a al anteceder vocales anteriores; como en lance, cent.
En todas las lenguas baltoeslavas que usan el alfabeto latino, así como en el albanés, húngaro, pastún, varias lenguas sami, en el esperanto, ido, interlingua, y en el alfabeto fonético americanista (y en aquellos lenguajes aborígenes de América cuya ortografía deriva de este) se usa la C para representar el sonido , la africada sibilante alveolar sorda o la africada sibilante dental sorda. En pinyin (lenguaje usado para representar los sonidos del idioma chino), la C representa una versión aspirada de este sonido.