miniaturadeimagen|Beethoven en 1804, año en que empezó a trabajar en su Quinta sinfonía. La Sinfonía n.º 5 en do menor, Op. 67 , también conocida como Sinfonía del destino o en alemán Schicksalssinfonie, fue compuesta por Ludwig van Beethoven entre 1804 y 1808. Es la quinta de sus nueve sinfonías. La partitura está dedicada al príncipe Joseph Franz von Lobkowitz y al conde Andréi Razumovski. Sus cuatro movimientos son un Allegro de sonata, un Andante y un Scherzo ininterrumpido que comprende las dos últimas partes. Comienza con el célebre motivo de cuatro notas 'corto-corto-corto-largo' (ta-ta-ta-taa), repetido dos veces:
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Desde su estreno en el Theater an der Wien de Viena el 22 de diciembre de 1808 la obra adquirió un notorio prestigio que continúa en la actualidad. Se trata de una de las piezas más populares e interpretadas de la música clásica. E. T. A. Hoffmann la describió como «una de las obras más importantes de todos los tiempos». La sinfonía, y su motivo inicial en particular, con frecuencia aparecen en la cultura popular con nuevas interpretaciones en otros géneros como la música disco y el rock and roll, así como con apariciones en películas y la televisión.
Historia miniatura|300px|Primera página autógrafa de la Quinta sinfonía, con el famoso "motivo del destino".
Composición La composición de esta obra tuvo un largo proceso de maduración desarrollándose desde los primeros esbozos que datan de principios de 1804, tras haber acabado la Sinfonía Eroica, hasta marzo de 1808. Durante ese tiempo el compositor interrumpió su trabajo en la Quinta para crear otras piezas, entre las que se incluyen la primera versión de Fidelio, la Sonata para piano Appassionata, los Cuartetos de cuerda Razumovsky, Op. 59, el Concierto para violín, el Concierto para piano n.º 4, la Sinfonía n.º 4 y la Misa en do mayor. La preparación final de la Quinta fue llevada en paralelo con la Sinfonía n.º 6 y ambas se estrenaron en el mismo concierto.
La partitura autógrafa original fue propiedad de Felix Mendelssohn. Fue donada en 1908 por la familia de Felix Mendelssohn a la Biblioteca Estatal de Prusia (Preußische Staatsbibliothek) en Berlín en donde se conserva en la actualidad (ahora llamada Biblioteca Estatal de Berlín o Staatsbibliothek zu Berlin).
Cuando Beethoven compuso esta sinfonía ya estaba llegando a los 40 años y su vida personal estaba marcada por la angustia que le causaba el aumento de su sordera. Pese a esto, había entrado ya en un imparable proceso de “furia creativa”. Europa se encontraba inmersa en las guerras napoleónicas, la agitación política en Austria y la ocupación de Viena por las tropas de Napoleón en 1805.
Estreno y primeras interpretaciones miniaturadeimagen|Theater an der Wien, lugar del estreno. El estreno público se celebró el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien de Viena, en el cual se había estropeado la calefacción. Consistió en un monumental concierto "maratón" de cuatro horas con música exclusivamente de Beethoven y que fue dirigido por el propio compositor. Fue su última aparición como solista al piano. En el programa figuraban las dos sinfonías dispuestas al revés del orden por el cual las conocemos hoy: la Sexta se escuchó al principio de la primera mitad y la Quinta justo después del descanso.
El programa del concierto de estreno fue el siguiente: La Sinfonía n.º 6, Op. 68 El aria "Ah perfido!" Op. 65 El Gloria de la Misa en do mayor, Op. 86 El Concierto para piano n.º 4, Op. 58 (tocado por el propio Beethoven) (pausa) La Sinfonía n.º 5, Op. 67 El Sanctus y el Benedictus de la misma misa Una improvisación para piano solo tocada por Beethoven La Fantasía coral, Op. 80 En España se estrenó la noche del 19 de diciembre de 1838 en el Teatro de Madrid y un mes más tarde en el Liceo de Barcelona.
Publicación y dedicatoria miniatura|Portada de la Quinta Sinfonía.
La primera publicación de este opus fue llevada a cabo por la editorial Breitkopf & Härtel de Leipzig: las partes de la sinfonía en abril de 1809 y más tarde la partitura completa en 1820.
La dedicatoria que figura en la partitura impresa es para el príncipe Joseph Franz von Lobkowitz y el conde Andréi Razumovski, dos de sus mecenas y amigos. No obstante, la obra había sido comisionada por el conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, complacido por la Sinfonía n.º 4 que también había encargado. Le pagó en total 500 florines, primero un adelanto de 200 y el resto en noviembre de 1808, cuando Beethoven le entregó la partitura completa además del uso exclusivo por seis meses. Oppersdorff no volvió a encargar más piezas al maestro alemán.
Instrumentación La partitura está escrita para una orquesta formada por:
Viento madera: 1 flautín, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes en si bemol y do, 2 fagotes, 1 contrafagot. Viento metal: 2 trompas en mi bemol y en do y 2 trompetas, 3 trombones (alto, tenor y bajo). Percusión: 2 timbales (afinados en sol y do). Cuerda: una sección de cuerdas con violines I y II, violas, violonchelos y contrabajos. El flautín, el contrafagot y los trombones solamente intervienen en el cuarto movimiento.
Estructura y análisis La sinfonía consta de cuatro movimientos: I. Allegro con brio, en do menor II. Andante con moto, en la bemol mayor III. Scherzo. Allegro, en do menor – Trio, en do mayor IV. Allegro, en do menor La interpretación de esta obra dura aproximadamente 30 minutos.
I. Allegro con brio El primer movimiento, Allegro con brio, está escrito en la tonalidad de do menor, en compás de 2/4 y sigue la forma sonata. Comienza con el famoso motivo de cuatro notas interpretado al unísono por todas la sección de cuerdas y los clarinetes en una extensión de tres octavas durante cinco compases en total. Existe un considerable debate acerca de cómo interpretar estos compases, sobre todo debido a la presencia de calderones en la cuarta y la octava nota, y el silencio al inicio de cada motivo. Algunos directores lo hacen en el tempo de un allegro, otros se toman la libertad de darle mayor peso, en un tempo mucho más lento y pesado cambiando a allegro después; otros los interpretan con un molto ritardando (haciendo gradualmente más lenta cada una de las cuatro notas).Scherman, Thomas K, y Louis Biancolli. The Beethoven Companion. Double & Company. Garden City, Nueva York. 1973; p. 570
Su estructura es la forma sonata, común en los primeros movimientos de las sinfonías del clasicismo. Esta forma musical consiste en cuatro grandes partes: la exposición en la que aparecen las ideas principales agrupadas en primer y segundo temas, el desarrollo en que estas ideas son contrastadas y trabajadas con numerosos recursos, la reexposición en que vuelven a aparecer los temas de forma diferente para llegar a la coda que da fin al movimiento.
En el aspecto analítico, el motivo inicial es la base del primer tema de la exposición, caracterizado por su fuerza rítmica implacable y vehemente. Es singular en él su ambigüedad tonal, pues entre las notas que suenan no aparece la de la tonalidad del movimiento, do, y si bien aparentemente parecemos estar en la tonalidad relativa de mi bemol mayor, la ausencia de armonización genera una expectativa y una tensión que se resuelve a continuación, pues en el siguiente pasaje, aparece el motivo, nítidamente armonizado en do menor. Este enérgico motivo, presentado dos veces inicialmente, toma después forma en las cuerdas, con imitaciones contrapuntísticas libres. Estas imitaciones se alternan unas con otras con tal regularidad rítmica que aparecen como una melodía simple que discurre, que viene a ser el tema principal del movimiento. El motivo es tratado dramáticamente, con cambios súbitos de intensidad y arrebatadores crescendos. Su contorno rítmico siempre está presente, por lo que algunos hablan de monotematismo (desarrollo de un solo tema) en este movimiento (y probablemente en toda la sinfonía).
Después de una rápida modulación a la tonalidad relativa mayor, mi bemol mayor, aparece un nuevo tema, como una llamada, presentado por las trompas, una extensión melódica del primer tema. En esta nueva tonalidad, aparece el tema secundario, con un ritmo más tranquilo (aunque los bajos nos recuerdan sutilmente el primer tema) y pastoral. Entonces las cadencias nos anuncian el final de la exposición siempre con el motivo rítmico de la sinfonía. El desarrollo nos conduce por varias tonalidades y lleva el dramatismo a extremos álgidos. Destaca un pasaje en donde se alternan acordes de las cuerdas y las maderas, en una lejana región tonal en modo menor.
Después de una breve elaboración contrapuntística, el tema termina en un "momento beethoveniano de agotamiento", y en tal momento el primer tema reaparece. Antes del puente que lleva hacia el tema secundario se escucha un solo de oboe muy expresivo y melancólico, en estilo casi improvisatorio. Una larga coda finaliza el movimiento.
II. Andante con motor
El segundo movimiento, Andante con moto, está en la bemol mayor y en compás de 3/8. Se trata de una obra lírica en forma de variaciones dobles, lo que quiere decir que dos temas se presentan en forma alternada y variada. Después de las variaciones hay gran coda. La selección de la tonalidad de la bemol mayor después de un movimiento en do menor fue una técnica común en Beethoven. La usó tanto en su Sonata "Patética" como en su Sonata para violín n.º 6 Op. 30 n.º 1.
Comienza con la exposición del primer tema, una melodía al unísono por violas y violonchelos, con el acompañamiento de los contrabajos. Sigue entonces un segundo tema, con la armonía dada por los clarinetes, fagots, violines con un arpegio en tresillos en las violas y los bajos. Una variación del primer tema aparece. Es seguida por un tercer tema, con violas, chelos, flauta, oboe y fagot seguido por un interludio en el cual la orquesta entera participa en un fortísimo y una serie de crescendos para cerrar después el movimiento.
III. Scherzo. Allegro - Trio
El tercer movimiento, Scherzo. Allegro, vuelve a la tonalidad inicial, el compás es 3/4 y adopta una forma ternaria consistente en un scherzo con trío. Sigue el modelo tradicional del 3.º movimiento sinfónico del clasicismo, que contiene en secuencia el scherzo principal, un trío contrastante, el retorno del scherzo y una coda. (Para mayor discusión de esta forma, véase "Preguntas textuales", más abajo).
Empieza con el siguiente tema, tocado por los violonchelos y contrabajos. El musicólogo del Gustav Nottebohm fue el primero que notó que este tema tiene la misma serie de sonidos (en diferente tonalidad y registro) que el tema principal del movimiento final de la famosa Sinfonía n.º 40 K. 550 de Mozart.
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Tema de Beethoven.Archivo:Mozart40bars1to3.ogg
Tema de Mozart.
(La derivación resalta más claramente si uno escucha primero el tema de Mozart, luego el tema de Mozart transportado a la tonalidad del de Beethoven, y luego el tema de Beethoven: ()
Mientras que tales semejanzas a veces ocurren accidentalmente, este no parece ser precisamente el caso. Nottebohm descubrió el parecido cuando examinaba un cuaderno de apuntes usado por Beethoven mientras componía la Quinta Sinfonía: ahí, 29 compases del finale de Mozart aparecen, copiados por Beethoven.
El tema inicial es contestado por otro constrastante en los vientos, y la secuencia se repite. Luego los cornos fuertemente anuncian el tema principal del movimiento, y la música se desarrolla a partir de aquel.
La sección del trío está en do mayor y está escrita en una textura contrapuntística. Cuando retorna el scherzo al final, es ejecutado por el pizzicato de las cuerdas y muy suavemente.