Alcañiz es un municipio y localidad española de la provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón. Perteneciente a la comarca del Bajo Aragón, de la que es capital, el municipio está formado por el núcleo urbano de Alcañiz y las pedanías de Valmuel y Puigmoreno. Tiene una población de y es, junto con la capital provincial, uno de los pocos municipios que cuenta con un incremento de población notable en la provincia, en contraposición a la despoblación que sufre la mayor parte de ese territorio. Es capital tradicional del territorio del Bajo Aragón histórico. En el municipio se encuentra el circuito de velocidad MotorLand Aragón.
Geografía Integrado en la comarca de Bajo Aragón, de la que ejerce de capital, se sitúa a 145 km de la capital provincial. El término municipal está atravesado por distintas carreteras:
Carretera nacional N-211 entre los pK 233 y 258, que une Alcolea del Pinar con Fraga. Carretera nacional N-232 entre los pK 125 y 149, que une Vinaroz con Zaragoza. Carretera nacional N-420, que une Córdoba con Tarragona, y comparte trayecto con la N-211 desde Montalbán hasta Alcañiz y con la N-232 entre Alcañiz y Valdealgorfa. Carretera autonómica A-1409, que se dirige a Castelserás. Carretera autonómica A-1408, que une la carretera nacional N-211 con Castelserás. Carreteras locales que comunican con las pedanías y con las localidades de Torrecilla de Alcañiz y Valdealgorfa.
El relieve del municipio es el característico de la amplia comarca a la que pertenece, que forma un paisaje rocoso con ondulaciones, recorrido por el río Guadalope. Las elevaciones más destacadas son Puig Moreno (465 m) al noroeste, sierra de Vizcuerno (496 m) al norte, Chinchol (440 m) al este y Peña Blanca (466 m) al oeste. Destacan también las lagunas Las Saladas, el pinar La Mangranera y el estanque de la Estanca. La altitud oscila entre los 496 m en la sierra de Vizcuerno (El Campanero) y los 240 m a orillas del río Guadalope, en el embalse de Caspe II. La ciudad se alza a 340 m sobre el nivel del mar.
Historia
Origen Los orígenes de Alcañiz como asentamiento de población estable son difusos. Pese a considerarse el despoblado de Alcañiz el Viejo como su precedente, el poblamiento actual parece que procede de época musulmana, ya que su nombre actual proviene del árabe, quizá de al-qannis, que significa "las cañas o cañizos", muy abundantes en la ribera del río Guadalope que rodea con un meandro la ciudad, o quizá de al-kanā'is, que significa "las iglesias".José María Calvo Baeza, Nombres de lugar españoles de origen árabe, Madrid, Darek-Nyumba, 1994 (Pliegos de Encuentro Islamo-Cristiano, 11).
Las primeras referencias confirmadasTeorías antigua lo vinculaban a una donación por Alfonso I en 1119 de un Alcañiz a los hermanos Fruela y Pelayo, recogida por Antonio Ubieto en 1953. Cristóbal Guitart aportó luz sobre el tema en 1973 al detectar la confusión de autores precedentes entre Alcañiz y Alcañiz de Huerva. Para un análisis de la cuestión, se puede consultar CORRAL LAFUENTE, José Luis Corral. Alcañiz de Huerva: Notas para su identificación. Aragón en la Edad Media, 1997, no 13, p. 41-64. se remontan a 1157, cuando el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón por su matrimonio con la reina Petronila de Aragón, la reconquistara, ampliando su término para hacer frente al azote musulmán, pero no tardó en volver a perderla, hasta la segunda reconquista llevada a cabo por su hijo Alfonso II de Aragón. En 1179 Alfonso II de Aragón cedió el castillo de Alcañiz a la orden religiosa-militar de Calatrava, comenzando así una pugna que duraría siglos entre el concejo y la orden.
Tanto en su historia como en su evolución urbana se aprecia el dominio inicial de la Orden de Calatrava en los siglos , y . Esta orden monástico-militar, impuso su modelo de poblamiento e impulsó un primer recinto de muralla, la "muralla alta", cuyo símbolo era el propio castillo. Durante el será el concejo medieval quien tome la preponderancia en Alcañiz y todo el Bajo Aragón, gracias en parte al apoyo de diferentes Reyes de Aragón, la aparición de una nobleza local, y el progresivo deterioro de las Órdenes Militares en la península ibérica, tras terminar la Reconquista en 1492. El símbolo del concejo alcañizano serán las Casas Comunes, de las que se conserva un mural, llamado Mural de la Justicia, instalado en el edificio que heredó esta función en el , la actual casa consistorial, que junto a la lonja, la creación de la plaza Mayor (actual plaza de España), y una ampliación y reordenación urbana, dentro de los límites de un nuevo recinto de muralla del , la llamada "muralla baja", configuran el cambio de una villa medieval calatrava a una ciudad renacentista.Barragán, Juan José, Origen y evolución urbana de Alcañiz. De la villa medieval a la ciudad renacentista; en Espacio, tiempo y forma, n.º 22-23, UNED, Madrid, 2011. http://e-spacio.uned.es/fez/view.php?pid=bibliuned:ETFSerieVII-2009-2010-2020
La Concordia de Alcañiz
En 1411 fue sede del parlamento de la Concordia, creado para elegir al sucesor de la Corona de Aragón en Caspe, tras la muerte de Martín I "el Humano", rey de Aragón. Esta reunión de Alcañiz vino precedida por una reunión de Cortes en Calatayud. De ella salió la invitación a las cortes valencianas y catalanas, de tomar conjuntamente las riendas del proceso sucesorio del rey difunto, bajo el apercibimiento, de que si no enviaban sus representantes, Aragón como reino titular de la Corona, y sus Cortes decidirían por sí solas quien fuera el sucesor.
El 15 de febrero de 1412, Cataluña y Aragón firman la Concordia de Alcañiz en la que establecen que nueve compromisarios (que al final se agruparían en tres por cada uno de los territorios de Aragón, Valencia y Condado de Barcelona) reunidos en la localidad aragonesa de Caspe, deliberen sobre los derechos de los pretendientes y decidan cuál debe ocupar el trono, siempre y cuando el elegido obtenga un mínimo de seis votos y al menos uno de cada trío.
El Reino de Valencia no había podido instituir un parlamento unificado, por lo que no llegó a tiempo para estar presente en las decisiones finales de la Concordia, a pesar de los esfuerzos aragoneses y catalanes para que pudieran integrarse sus dos asambleas (una en Vinaroz y otra en Traiguera, luego trasladada a Morella) y enviar una representación unitaria a Alcañiz. Sin embargo, el mismo 15 de febrero llegaron enviados de la asamblea de Vinaroz (aunque solo representaba al bando urgelista) con credenciales para poder confirmar los acuerdos tomados. Al día siguiente de ser firmada la concordia, el 16 de febrero, los embajadores valencianos Pedro Puyol, Juan Gascó y Pedro Catalá aceptaron en su integridad todo lo establecido en la Concordia lamentando que no hubieran podido estar presentes representantes del parlamento de Traiguera, ahora reunido en Morella.
La elección de los nueve compromisarios fue posterior a la Concordia de Alcañiz, y partió de una lista inicial propuesta por Gil Ruiz de Lihori, en realidad Juan Fernández de Heredia IV, gobernador de Aragón, y Juan Jiménez Cerdán, justicia mayor del Reino, posteriormente ratificada. Los compromisarios fueron:Carlos Laliena Corbera y Cristina Monterde Albiac, En el sexto centenario de la Concordia de Alcañiz y del Compromiso de Caspe, coord. por José Ángel Sesma Muñoz, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2012. Facsímil, transcripción, traducción y descripción paleográfica de la Concordia de Alcañiz en págs. 9-35 del archivo adjunto y Sesma Muñoz, José Ángel, El Interregno (1410-1412). Concordia y compromiso político en la Corona de Aragón, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico» (CSIC), 2011. ISBN 978-84-9911-143-8
Por Aragón: Domingo Ram, obispo de Huesca. Francisco de Aranda, antiguo consejero real y enviado de Benedicto XIII. Berenguer de Bardají, jurista y letrado general de las Cortes de Aragón. Por Cataluña: Pedro de Sagarriga, arzobispo de Tarragona Bernardo de Gualbes, síndico y conseller de Barcelona. Guillem de Vallseca, letrado general de las Cortes catalanas. Por Valencia: Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja de Portaceli. Vicente Ferrer, dominico valenciano. Ginés Rabassa, ciudadano de Valencia experto en derecho, que por enfermedad fue sustituido por Pedro Beltrán.
miniatura| Compromiso de Caspe por Dióscoro Puebla (1867).|alt=|izquierdaEl Compromiso de Caspe concluyó con la elección del castellano Fernando de Antequera, sobrino del difunto rey, como sucesor, y dio una solución pactada a la sucesión regia, memorable por su inteligencia y precursora en el contexto europeo, tanto por evitar una guerra civil entre los candidatos a la sucesión de la Corona de Aragón, como por asumir los parlamentos de los reinos y del condado la soberanía para decidir sobre un asunto tan trascendente como quien sería su gobernante. miniatura|Castillo de los Calatravos, hoy Parador de Turismo Gracias a este hecho inicial de tan singular proceso, y para conmemorarlo, se dio a Alcañiz el título de «Ciudad de la Concordia».
Edad Moderna En 1462 sufrió las acometidas de los castellanos y catalanes que liderados por Juan Fernández de Híjar y Cabrera se sublevaron contra Juan II en apoyo de su hijo Carlos de Viana. El cambio de bando del señor y posterior duque de Híjar permitió al rey retomar la región. Participó activamente en el sometimiento de la secesión catalana de 1640, contribuyendo con hombres y dinero, por lo que Felipe IV como recompensa le concedió el título de "ciudad" en 1652.
El 26 de enero de 1809 se produjo el sitio de Alcañiz, donde las tropas españolas retiradas del Cordón de Samper defendieron la ciudad frente a las tropas francesas del general Wathier, con 2000 infantes, 500 caballos, 3 cañones y 1 obús, con los que cercó la ciudad. Los improvisados defensores sumaban 1500 hombres, en su mayoría bisoños y mal armados. Salieron a recibir al enemigo 700 paisanos, de los cuales murieron 140, de ambos sexos, en la primera acometida. Poco más tarde el francés se introduce en el casco urbano por la zona del matadero, y durante 3 horas el fuego es vivísimo entre ambos bandos, principales escenarios del combate fueron la calle Mayor y la plaza del Carmen, donde defensores como Miguel Rufí y Tomás Barreda disparaban desde sus casas y luchaban cuerpo a cuerpo contra el invasor. Llegados a la plaza de España desde la cuesta de la calle Mayor, los Imperiales se desperdigaron por las principales arterias de la ciudad, como las calles Blasco, Alejandre y del Carmen. Más de 100 vecinos muertos quedaron desperdigados por las calles ocupadas, el coste para los imperiales fue de unos 400 hombres.
Los ocupantes procedieron al saqueo, destrucción e incendio de viviendas y monumentos, asesinatos y violaciones. La orfebrería de plata de la iglesia parroquial fue fundida frente a su portada para transformarse en lingotes y llevarlas a Francia. Igual suerte corrieron las reliquias de san Vicente Ferrer, junto con la destrucción del archivo municipal. Hasta su retirada hacia Híjar, La Puebla de Híjar y Samper de Calanda el día 21 de mayo ante la nueva ofensiva española comandada por Joaquín Blake. Se afirma que su única victoria fue la batalla de Alcañiz, sucedida el 23 de mayo de 1809.
Por un lado el mariscal Louis Gabriel Suchet, que se acercó a Alcañiz para evitar la ofensiva española que se preparaba para liberar Zaragoza del segundo sitio, contaba con 10 000 infantes, 800 caballos y 12 piezas de artillería.
Frente a él se apostaba Blake con tropas valencianas y murcianas. Repartidas entre los cerros de Capuchinos, Perdiguer y Las Horcas. A la vanguardia se encontraba el general Juan Carlos de Aréizaga, en el cerro de Pueyos, con los infantes de Aragón.