right|300px|thumb|Efectivos del Ejército Argentino en 2019. Un soldado, en su sentido más general, es un individuo que se ha alistado voluntariamente o en cumplimiento de un servicio militar obligatorio, en las fuerzas armadas de un país soberano, o institución militar recibiendo entrenamiento y equipo para defender a dicho país y sus intereses. En su condición de miembro de dichas fuerzas armadas, se convierte en un militar organizado en el ejército. Dentro del ejército se dividen a los grupos de soldados generalmente en cuerpos o armas de distintas denominaciones, tales como infantería, arma blindada, artillería, caballería, policía militar, etc.

El término soldado se refiere también a un rango, generalmente el más bajo en el escalafón (conocido también como soldado raso).

En el ámbito de los países que forman parte de la OTAN, al grado de soldado raso le corresponde el código OR-1 según la norma STANAG 2116 que estandariza los grados del personal militar.

La palabra castellana soldado es una de las más difundidas por el mundo: numerosas lenguas la han tomado prestada, en especial en Asia y Oceanía, como el tagalo sundalo o en chamorro sendalo o sindalu.Rafael Rodríguez-Ponga. Del español al chamorro: Lenguas en contacto en el Pacífico. Madrid, 2009, Ediciones Gondo, www.edicionesgondo.com. Ver capítulo titulado "Un caso de difusión léxica: la palabra soldado en la región de Micronesia, Filipinas y Sudeste Asiático".

Un soldado no es necesariamente un combatiente. Aunque todos los soldados reciben algún tipo de entrenamiento de combate básico, muchos realizan servicios en posiciones distintas a las de combate (como por ejemplo, administrativo, en tareas logísticas, o de investigación y desarrollo).

Etimología La palabra soldado está relacionada con el latín medieval soldarius, que significa soldado (literalmente, "alguien que recibe paga"). Estas palabras derivan en última instancia de la palabra latina tardía solidus, que se refiere a una moneda romana antigua utilizada en el Imperio Bizantino.

Historia

El servicio militar ha sido tradicionalmente obligatorio para los hombres. En la antigua Grecia, Esparta constituyó un claro ejemplo de sociedad militarizada ya que los varones libres recibían un fuerte entrenamiento desde niños y toda su vida estaba comprometida con la milicia. El ejército romano fue uno de los primeros en encuadrar soldados profesionales de forma permanente.

La mayoría de los países posee un ejército, ya sea profesional (Estados Unidos), con soldados de reemplazo, es decir, procedentes de un reclutamiento obligatorio (Rusia) o combinando ambos sistemas. Algunos ejércitos admiten a mujeres en sus filas. En Israel, el servicio militar es obligatorio para ambos sexos. Hay algunos países sin Fuerzas Armadas, como Costa Rica y Panamá, que basan la defensa de su integridad territorial en un sistema de alianzas y tratados internacionales.

Soldado espartano El soldado de Esparta, figura central en la organización social de la Antigua Grecia, se distinguía por un riguroso entrenamiento, una disciplina excepcional y una pericia militar que le granjearon una reputación perdurable en el mundo antiguo. La sociedad espartana, articulada en torno a la ciudad-estado homónima, subordinaba la vida civil a los imperativos militares; sus soldados, denominados hoplitas, constituían la columna vertebral del poder castrense de Esparta.Cartledge, Paul. The Spartans: The World of the Warrior-Heroes of Ancient Greece. Overlook Press, 2002. ISBN 978-1-58567-402-2.

Desde el nacimiento, los varones espartanos eran sometidos a un proceso de selección y formación orientado a las exigencias del combate. Al nacer, los recién nacidos eran examinados por los ancianos de la comunidad para determinar su aptitud física; quienes eran juzgados débiles o con malformaciones eran abandonados en el monte Apótetas. Los niños considerados sanos permanecían al cuidado de sus madres hasta los siete años, edad en la que ingresaban al agoge, el sistema de educación y adiestramiento financiado por el Estado. El agoge no era únicamente un programa de instrucción física, sino también una institución de socialización que inculcaba los valores fundamentales de la ética espartana: lealtad al Estado, resistencia ante la adversidad, valentía y disciplina colectiva.Ducat, Jean. Spartan Education: Youth and Society in the Classical Period. Traducido por Emma Stafford, P.-J. Shaw y Anton Powell. The Classical Press of Wales, 2006. ISBN 978-1-905125-07-4.

La formación en el agoge abarcaba habilidades de supervivencia —caza, sigilo y manejo de armas—, así como un programa sistemático de acondicionamiento físico mediante carreras, lucha y gimnasia, orientado al desarrollo de la fuerza y la resistencia. Los jóvenes recibían instrucción en el combate cuerpo a cuerpo y en el uso de las armas reglamentarias: la lanza, la espada y el escudo. Se les imponían deliberadamente condiciones de privación —dormir en el suelo, alimentación escasa— con el propósito de forjar la resistencia al dolor y consolidar un sentido de cohesión grupal.Lazenby, J. F. The Spartan Army. Aris & Phillips, 1985. ISBN 978-0-85668-142-4.

Un elemento central del adiestramiento espartano era el énfasis en la disciplina colectiva y el combate coordinado. Los soldados eran adiestrados para operar en formaciones de falange, una disposición compacta en la que la efectividad del conjunto dependía de la cohesión de cada individuo. El principio de obediencia incondicional a los superiores era inculcado desde la infancia, y el vínculo de camaradería entre los combatientes se consideraba tan determinante para el éxito militar como el adiestramiento técnico individual.

La cultura espartana se articulaba en torno al ideal de areté (excelencia), y se exigía a los soldados la práctica del honor, la lealtad y el sacrificio en beneficio del Estado. La ética guerrera era constitutiva de la identidad espartana: el servicio militar era concebido no como una obligación sino como un deber sagrado hacia la comunidad. Al alcanzar la mayoría de edad, los hombres adquirían la condición de ciudadanos plenos, aunque su función primordial continuaba siendo la militar. Las mujeres espartanas, si bien excluidas del entrenamiento castrense, eran educadas con un fuerte sentido del deber cívico, orientado a la gestión del oikos y a la crianza de descendencia apta para el servicio al Estado.

La denominación técnica del soldado espartano era hoplita (en griego antiguo: ὁπλίτης, hoplítēs). Los hoplitas eran infantes de línea pesada cuyo equipo característico incluía el hoplon, un escudo circular de gran tamaño fabricado en bronce y madera; la lanza larga denominada dory; y, como arma secundaria, una espada corta conocida como xiphos.

Soldado romano

El ejército romano atravesó, a lo largo de más de un milenio de historia, sucesivas transformaciones en su organización, reclutamiento y composición. Estos cambios dieron lugar a una notable variedad de tipos de soldados, cuyas funciones, armamento y estatus jurídico variaron considerablemente entre la época de la Roma monárquica, la República, el Alto Imperio y el Bajo Imperio. A grandes rasgos, pueden distinguirse categorías según el momento histórico, el origen étnico o jurídico del combatiente (ciudadano romano o aliado no ciudadano), el arma empleada (infantería, caballería, tropas ligeras) y la unidad a la que pertenecía (legión, tropas auxiliares, guardia pretoriana, flota).

El ejército republicano manipular

Durante buena parte de la República romana, el ejército se organizó según el llamado sistema manipular, en el cual los ciudadanos-soldados se distribuían en distintas categorías según su edad, experiencia y capacidad económica para costear su propio equipo. Dentro de una legión republicana típica podían distinguirse los siguientes tipos de combatientes:

Velites: tropas de infantería ligera reclutadas entre los ciudadanos más jóvenes y de menores recursos. Iban armados con una espada corta, jabalinas ligeras (hastae velitares) y un pequeño escudo circular (*parma*). Su función era hostigar al enemigo antes del choque de las líneas principales y proteger los flancos. Hastati: formaban la primera línea de combate. Eran hombres jóvenes, generalmente en sus primeras campañas, equipados con el pilum (jabalina arrojadiza), la espada corta o *gladius*, una cota de malla o coraza sencilla, casco y el gran escudo rectangular o scutum. Principes: constituían la segunda línea, compuesta por soldados de mayor experiencia y edad intermedia, con un equipo similar al de los hastati pero, en general, de mejor calidad. Triarii: veteranos de mayor edad y experiencia que formaban la tercera y última línea de la legión. A diferencia de las líneas anteriores, conservaban la lanza larga (hasta) de tradición hoplítica y solo entraban en combate cuando la situación era crítica, de donde procede la expresión latina rem ad triarios redisse ("la cosa ha llegado a los triarios"), empleada para describir un momento decisivo o desesperado. Equites: la caballería republicana, reclutada entre los ciudadanos del orden ecuestre, con capacidad económica para mantener un caballo. Cumplía funciones de reconocimiento, protección de los flancos y persecución del enemigo derrotado.

Junto a estas tropas ciudadanas, Roma contaba también con contingentes de socii o aliados itálicos, que aportaban tanto infantería como caballería bajo mando romano, si bien no gozaban de la ciudadanía romana plena.

La reforma mariana y el legionario profesional

A finales del siglo II a. C., las reformas atribuidas al general y cónsul Cayo Mario transformaron radicalmente la composición del ejército romano. Se abandonó progresivamente el sistema manipular basado en la riqueza y la edad, sustituyéndolo por un ejército más uniforme y profesionalizado. A partir de entonces, el tipo de soldado predominante fue el legionario, un infante pesado estandarizado, armado con pilum, gladius, scutum, casco y coraza (inicialmente cota de malla o lorica hamata, y más tarde también la lorica segmentata durante el Alto Imperio). El servicio militar se convirtió en una carrera de larga duración, remunerada, abierta a los ciudadanos romanos de cualquier condición económica.

Dentro de la legión imperial, los soldados rasos se organizaban en centurias (unidades de aproximadamente ochenta hombres) y cohortes (compuestas por varias centurias), mandadas por oficiales de graduación intermedia conocidos como centuriones. Entre estos, el primus pilus ("primera lanza") ocupaba el rango más alto, al mando de la primera centuria de la primera cohorte.

Las tropas auxiliares

Junto a las legiones, formadas exclusivamente por ciudadanos romanos, el ejército imperial se apoyaba en un extenso cuerpo de tropas auxiliares (auxilia), reclutadas entre los habitantes no ciudadanos de las provincias del Imperio. Estas unidades, organizadas en cohortes de infantería y alas de caballería (alae), aportaban capacidades específicas que complementaban a la legión, como arqueros orientales, honderos baleares o jinetes de origen galo o germánico. A cambio de veinticinco años de servicio, los auxiliares y sus descendientes obtenían la ciudadanía romana al licenciarse, lo que convertía al ejército en un poderoso instrumento de romanización de las provincias.

La guardia pretoriana y otras unidades especiales

Desde la época del emperador Augusto, existió en Roma una unidad de élite conocida como Guardia Pretoriana (cohortes praetoriae), encargada de la protección personal del emperador y acantonada, a partir del reinado de Tiberio, en un campamento permanente próximo a la ciudad de Roma (*Castra Praetoria*). Sus miembros gozaban de un salario y condiciones de servicio más ventajosas que las de los legionarios ordinarios, y llegaron a desempeñar un papel político decisivo en la designación y derrocamiento de emperadores.