El asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, fue una acción armada realizada el 26 de julio de 1953 por miembros del Partido Ortodoxo dirigidos por Fidel Castro con el fin de derrocar al dictador Fulgencio Batista. También ese día, por orden de Castro, Raúl Martínez Ararás dirigió un ataque simultáneo contra el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo. El asalto al Cuartel Moncada se considera el inicio de la Revolución cubana. La fecha fue adoptada por Castro y otros guerrilleros en el nombre del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), que al fin derrocará a la dictadura de Batista.

Preparación El Cuartel Moncada era en 1953 la sede del Regimiento N.º 1 «Antonio Maceo» en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia de Oriente, al mando del coronel Alberto del Río Chaviano (Cuba, 1915 - EE. UU., 1978), que no estaba en el cuartel al inicio del ataque el 26 de julio; llegó a este en medio de la acción armada. El cuartel Moncada era la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos 400 soldados y policías militares (374 del Regimiento N.º 1 y 26 del Escuadrón N.º 11 de la Guardia Rural). Su lejanía de La Habana dificultaba el envío de ayuda al Ejército Oriental. Además, Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, y rodeada de montañas.

Por esas condiciones, el 26 de julio de 1953, un grupo de jóvenes cubanos con ideas revolucionarias y buscando librar a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista iniciada el 10 de marzo de 1952, liderados por Fidel Castro, decidieron atacar este cuartel. El plan era una vez tomado el Moncada, las condiciones que presentaba la ciudad facilitaba a los rebeldes la defensa de la misma cuando fuera ocupada, y el inicio de la lucha guerrillera si había que abandonarla.

En paralelo al asalto al Cuartel Moncada se decidió tomar simultáneamente el Cuartel «Carlos Manuel de Céspedes», de Bayamo, ciudad situada en el centro de la provincia de Oriente, el cual era un importante punto de comunicaciones terrestres. Esta acción comprendía volar los puentes sobre el río Cauto, a fin de impedir o dificultar la llegada de refuerzos por tierra para las tropas de Santiago de Cuba. Después de ocupar el Cuartel Moncada, se había planeado llamar por la radio a la sublevación del pueblo santiaguero y se le hubieran entregado las armas capturadas en el cuartel para luchar contra la dictadura.

Fidel Castro no sabía que el plan había sido traicionado por un delator (identidad desconocida) que informó al gobierno de Batista que iba a haber un ataque al Cuartel Moncada, pero no se sabía la fecha ni quién lo haría. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) envió a un oficial pocos días antes del 26 de julio de 1953 a Oriente, e informó de eso al coronel Alberto del Río, jefe del cuartel. Este no le dio crédito a esa información, pero su segundo al mando fortaleció la defensa del cuartel antes de que se produjera el ataque.https://www.researchgate.net/publication/284723388_The_Moncada_Attack_Birth_of_the_Cuban_Revolution. Revisado 17 de febrero de 2025.

Preparativos Después del golpe de Estado de 1952, en la cual Fulgencio Batista ascendió al poder, algunos cuadros del Partido Ortodoxo comenzaron a entrenar y preparar jóvenes para la lucha armada, entrenando a unos 1.200 jóvenes pertenecientes a las clases media y trabajadora y también estudiantes de la Universidad de La Habana en campos de práctica públicos, de los cuales Fidel Castro escogió a 160 para el ataque a los cuarteles Moncada y de Bayamo, organizados en células clandestinas, sin conocimiento ni aprobación de los jefes del Partido Ortodoxo. La edad promedio de los que perpetraron el ataque era de 26 años, habiendo adolescentes en sus filas. El grupo también estuvo conformado por dos mujeres, Haydée Santamaría y Melba Hernández, que serían altas funcionarias del gobierno de Fidel Castro después de 1959. izquierda|miniaturadeimagen|400x400px|Cuartel Moncada. Actualmente Ciudad Escolar 26 de Julio. Para el ataque se obtuvieron unas 160 armas, principalmente fusiles calibre 22, escopetas de caza y pistolas, se alquilaron alojamientos en Santiago de Cuba y Bayamo para los combatientes que venían de La Habana, y se pagó el traslado de algunos de ellos en buses y trenes, otros viajaron en 20 autos, algunos de ellos robados. Algunas armas adquiridas fueron 40 escopetas calibre 12 y 16, treinta y cinco rifles Mossberg y Remington calibre .22, 60 pistolas de varios modelos, un subfusil calibre .45 defectuoso, 24 rifles de diferentes calibres, incluidos ocho rifles Krag-Jørgensen modelo 1898, un rifle Springfield M1903 .30-06 Springfield calibre .30-06 modelo 1903, tres rifles Winchester calibre .44 recortados modelo 1892 y una carabina M1 calibre .30 con culata metálica plegable. La historia me absolverá, Fidel Castro, disponible en El dinero recaudado para comprar las armas y otros gastos de la acción armada fueron menos de $20.000, y fue obtenido por el aporte de algunos de los combatientes y de amigos de Castro (ej. su amiga Natalia “Naty” Revuelta aportó más de $5.000, Jesús Montané $4.000); su hermano Ramón aportó $140 sin saber su destino. Fidel Castro sabía que el dinero recaudado no era suficiente para comprar todas las armas, llegando a pagar algunas con cheques sin fondos, lo cual Castro consideró una buena estrategia, a pesar de ser una estafa. René Guitart, padre de Renato Guitart, pagó después de la acción armada donde falleció su hijo, parte de la deuda por esos cheques. Los gastos totales para la acción armada fueron unos $35.000, de los que unos $16.480 fueron para comprar armas.

Se escogió para la acción el 26 de julio por ser domingo de Carnaval, fiesta a la que usualmente asistían personas de distintas partes de la isla, por lo cual la presencia de jóvenes de otras provincias no levantaría sospecha. Además, se pensó que a la hora del ataque los militares del cuartel estarían dormidos, otros estarían en los carnavales, y algunos ebrios. Por seguridad de los revolucionarios, se evitó escoger para el ataque a residentes de Santiago de Cuba, excepto Renato Guitart. izquierda|miniaturadeimagen|300x300px|Granjita Siboney La noche anterior al ataque, los asaltantes se reunieron en la Granja Siboney (antes Villa Blanca), alquilada por Ernesto Tizol por orden de Fidel como una granja para criar pollos, donde se organizaron para atacar el cuartel y apoderarse de las armas almacenadas en su interior, y utilizar el equipo de comunicaciones del ejército allí, y la estación de radio de Santiago de Cuba para difundir mensajes falsos para confundir a los militares, transmitir discursos de Eduardo Chibás, y llamar al pueblo a la insurrección. Además en la granjita se escondieron las armas para el ataque en un pozo seco, y se planificaron los últimos detalles. De los 135 reunidos en la granja 12 desertaron al conocer el plan, por considerarlo inviable; solo 5 de los reunidos allí conocían el plan previamente, por razones de seguridad, y los otros lo conocieron estando en la granja. El médico Mario Muñoz Monroy discutió con Fidel sobre el plan y se negó a ir como combatiente, fue como médico a la acción y Haydée y Melba fueron como sus enfermeras; ninguno de los tres fueron armados.

El ataque fallido Cerca de las 4:45 a. m. del 26 de julio, 123 combatientes de 135 originales vestidos con uniformes del Ejército cubano (excepto el médico Mario Muñoz que iba de civil) para confundir a los soldados del Cuartel Moncada y dirigidos por Fidel, salieron en 16 autos de la granja; poco después de salir un auto se averió y 4 combatientes quedaron al lado de la carretera y no participaron en el ataque al cuartel. Los revolucionarios estaban organizados en tres grupos, el primero de los cuales, con Fidel al frente atacaría la fortaleza. Los otros dos grupos, comandados, respectivamente, por Abel Santamaría —segundo jefe del movimiento— y Léster Rodríguez, tratarían de tomar dos importantes edificios contiguos al cuartel, desde donde se atacaría este para apoyar el ataque principal: el Hospital Civil Saturnino Lora y el Palacio de Justicia, donde radicaba la Audiencia, desde cuya azotea apoyarían la acción. El grupo de Santamaría intentaría ocupar el hospital, y el grupo de Léster, que incluía a Raúl Castro, hermano de Fidel, se apoderaría del Palacio de Justicia. Fidel Castro no había invitado a su hermano a esta acción, fue José Luis Tasende, amigo y compadre de Raúl y uno de los asaltantes el que lo había hecho, y Fidel se sorprendió al ver a su hermano en la Granja Siboney. thumb|Foto del cuartel en la actualidad Cuando todos estuvieron listos, se dio lectura al «Manifiesto del Moncada», redactado por el joven poeta Raúl Gómez García. En él se justifica el ataque al Moncada como la continuación de la lucha histórica por la plena independencia y la libertad de la patria, se plasman los principios revolucionarios y los objetivos del movimiento y se hace un llamado a la dignidad del pueblo cubano. Gómez García leyó sus versos «Ya estamos en combate» y Fidel les dirigió estas palabras:

Los grupos dirigidos por Abel (23 miembros, incluidos Mario Muñoz como médico, y Melba y Haydée como enfermeras) y Léster (6 miembros) cumplieron su objetivo inicial: la toma del Hospital Civil y el Palacio de Justicia, pero el grupo de Léster y Raúl no pudo disparar hacia el cuartel desde el Palacio de Justicia, porque el muro de la azotea del palacio era muy alto e impedía el ataque. El grupo principal con unos 60 combatientes (de 94, porque algunos autos se extraviaron en la ciudad y no llegaron al cuartel) dirigidos por Fidel Castro (manejaba el segundo auto) llegó al cuartel (aprox. 5:20 a.m.) hasta la Posta 3, la desarmó, pero sólo 5 asaltantes que iban en el primer auto pudieron entrar hasta la barbería del cuartel, de los cuales 3 murieron en el combate, y otros 2 fueron apresados y ejecutados. Los planos del cuartel confeccionados por Renato Guitart tenían algunos errores, entre ellos estaba que la armería aparecía en un lugar incorrecto. Una patrulla de 2 soldados de recorrido alrededor del cuartel, que llegó inesperadamente, provocó un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió que se movilizaran rápidamente los soldados del cuartel (250-300 en ese momento). El combate en la Posta 3 del cuartel duró unos 20 minutos.

Los asaltantes mal preparados comenzaron a huir y abandonar sus puestos frente a la reacción del enemigo. La desorganización era tal que Fidel dio la orden de retirada y abandonó el lugar sin organizar la retirada, dejando a muchos de sus seguidores atrás. Castro no había planeado algún sistema de comunicación entre los grupos. La orden no fue conocida por Abel Santamaría y su grupo, que permanecieron disparando al Cuartel Moncada desde el Hospital Civil durante 40 minutos, y luego fueron apresados y fusilados por el ejército, excepto Melba, Haydée, y Ramón Pez Ferro, que salvó la vida porque un enfermo del hospital dijo que era su familiar. El ejército batistiano tuvo 18 muertos (15 soldados, 3 policías militares) y 28 heridos (23 soldados, 5 policías militares) en el Cuartel Moncada. Los asaltantes tuvieron 9 fallecidos en combate, 11 heridos (4 por fuego amigo) de los cuales 3 fueron después asesinados por el ejército, y 42 atacantes apresados y luego ejecutados por el ejército. Hubo además 9 civiles muertos y 7 heridos en Santiago de Cuba. Al mismo tiempo que esto ocurría en Santiago de Cuba, 25 revolucionarios dirigidos por Raúl Martínez Ararás debían atacar el cuartel de Bayamo. Cuatro desertaron antes de la acción y hubo que cambiar el plan de ataque. Los otros se desplazaron en 4 autos y atacaron en la madrugada del 26 de julio ese cuartel, sede del Escuadrón N.º 13 de la Guardia Rural, operación que tuvo una mala ejecución y fracasó. El cuartel tenía en ese momento 12 soldados (8 durmiendo).