thumb|Ceres, la diosa romana de la agricultura. Una diosa es una deidad o divinidad femenina, a diferencia de las deidades masculinas conocidas como "dioses". Muchas religiones y culturas antiguas adoraron a diosas y, en parte, también este culto se mantiene hasta la época actual. La idea o representación conceptual de estas deidades, así como su área de acción, se han asociado frecuentemente a la fertilidad, a la maternidad o a otras figuras femeninas comunes. Sin embargo, se idearon también diosas de la guerra, de la sabiduría, del mar o del conocimiento. Frecuentemente son parte de un largo panteón que incluye deidades de ambos sexos y, en algunos casos, incluso deidades hermafroditas (que tienen los dos sexos).

Significado thumb|230px|right|A menudo Dios es imaginado como una fuerza de la naturaleza o como un ente consciente que se puede manifestar en un aspecto natural. Tanto la luz como la penumbra son símbolos recurrentes para representar también a una Diosa en otras culturas. La capacidad generativa o procreativa de las diosas (tal como la de los dioses masculinos) está relacionada con los mitos creacionales del mundo. El principio femenino se asocia con el nacimiento, es decir, también con el nacimiento o surgimiento del cosmos. De aquí resultan las ideas, surgidas probablemente en una época muy temprana de la prehistoria de la humanidad, acerca de la existencia de una Diosa Madre, así como también de una Madre Tierra, conceptos respaldados a través de los hallazgos de entre 100 y 200 estatuillas de Venus del Paleolítico superior (desde 40.000 años antes del presente, tal como parece confirmar históricamente el reciente hallazgo de la Venus de Hohle Fels), todas pequeñas representaciones figurativas de cuerpos femeninos desnudos en las que se destacan especialmente las características sexuales.Sirocko, Franz (editor): Wetter, Klima, Menschheitsentwicklung, 2009 Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, ISBN 978-3-534-22237-7, p. 79, Karte Verbreitung der Fundstellen von Venusstatuetten 34.000 -24.000 BP; von Schnurbein, Siegmar (editor): Atlas der Vorgeschichte, 2009 Stuttgart, p. 28–29; véase también Projekt Hypersoil Universität Münster, Mutter Erde in der Altsteinzeit Esta interpretación, sin embargo, ha sido mayoritariamente rechazada por la arqueología.Russell Dale Guthrie: The nature of Paleolithic art. University of Chicago Press, London 2005, p. 368. Guthrie refiere aquí a Martha Ann, Dorothy Myers Imel: Goddesses in world mythology, ABC-CLIO, Santa Barbara, Calif. 1993 / New York 1995. Véase también: Lynn Meskell: Goddesses, Gimbutas and ‚New Age’ archaeology. In: Antiquity. 69/262 (1995), p. 74–86.

Las diosas aparecen en muchos mitos como figuras que suelen no corresponder a la imagen actualmente vigente de lo femenino. Así, se las relaciona con atributos aparentemente masculinos: con la guerra, la caza, la dominación, la violencia y el poder, con el espíritu perfecto y la sexualidad autónoma, como el que subyace al mito de las amazonas, que aún no se he logrado aclarar históricamente de modo definitivo. Además, la diosa representa el principio de la muerte, con lo que por una parte se representa conceptualmente que la que da la vida, también quita la vida, cuestión que por otra se relaciona con la creencia de que a través ello sería posible la palingenesia.Haarmann. Harald, Die Madonna und Ihre Töchter, Rekonstruktion einer kulturhistorischen Genealogie, Hildesheim-Zürich-New York 1996, Georg Olms, ISBN 3-487-10163-7, p.34 ff. Así, en el papel de diosa de la vida y de la muerte, lo femenino se pone en relación con el destino humano. A través de las propiedades contradictorias que se atribuyen a las diosas, muchas aparecen (como también es el caso de los dioses masculinos) como encarnaciones de la unidad entre términos contrarios o complementarios, tales como creación/destrucción, vida/muerte, amor/odio, bien/mal, espíritu/materia, luz/oscuridad.

Diosas en el desarrollo de la civilización En el tránsito desde las pequeñas organizaciones sociales hacia las civilizaciones los cultos a las diosas tuvieron importancia en todo el mundo, así por ejemplo en India, Egipto, Mesopotamia, China, Japón, Grecia y Roma. En estas sociedades agrarias complejas las diosas eran responsables, entre otros asuntos, de la fertilidad de los cultivos, de la monarquía, de la protección de los centros religiosos y de la victoria en las guerras.Eliade, Mircea (editor). The Encyclopedia of Religion, New York 1987. Vol. 6, p. 37.

En las diferentes culturas, las diosas tenían numerosas funciones importantes, sin embargo no se puede establecer un culto universal a una «Gran Madre». En algunas culturas las diosas estaban estrechamente relacionadas con el surgimiento de ciudades más grandes, así como también con la aparición de la monarquía y se les consideraba como el origen de las organizaciones sociales de mayor complejidad. Con frecuencia eran responsables de instituciones sociales, como la recaudación tributaria o la distribución de los recursos, mientras que en otras culturas, las diosas solamente representaban a las compañeras de los dioses masculinos o fueron incorporadas a la religión mistérica desde cultos chamánicos más antiguos.Ibídem, p. 40.

El concepto diosa es apoyado por matriarcas modernos y panteístas como la versión femenina, o análoga a Dios (por ejemplo, el dios abrahámico), quien en el círculo feminista y en otros círculos es percibido como un ser arraigado en el concepto patriarcal dominado por la exclusión de conceptos femeninos.

La relación femenino-masculina entre deificaciones es a veces originada en el Monismo ("uno-ismo") sin una vinculación a un concepto definido y rígido de monoteísmo contra politeísmo en donde diosa y dios son vistos como géneros de un ser trascendental.

Religiones históricas thumb|150px|left|La diosa solar Amaterasu, dentro de la religión sintoísta. En la región de Mesopotamia las diosas se cuentan entre las deidades más antiguas y algunos investigadores suponen una presencia de deidades femeninas que alcanzaría hasta la prehistoria, debido a que una gran parte de las esculturas que se han encontrado son femeninas, mientras que las esculturas masculinas más bien constituyen la excepción.

Existe controversia sobre si acaso la primacía de diosas está relacionada o no con el matriarcado social. Una comparación con culturas actuales que contemplan muchas diosas o entre las que existe un prominente culto a las deidades femeninas, muestra que estas «no son obligatoriamente sociedades en las que se aprecie a las mujeres y se les ofrezca oportunidades».Fehlmann, Meret. Die Rede vom Matriarchat. Chronos Verlag, Zürich 2011, p, 105

Con la excepción de la Diosa del Sol hitita de Arinna, en la mayoría de las religiones de la antigüedad no existen diosas encabezando una jerarquía de deidades. Actúan frecuentemente como diosas de la fertilidad, figuras maternales, diosas de la tierra o también meramente «como complemento de su esposo sin templo propio».K. H. Bernhardt, Artículo: Göttin, en: Biblisch-Historisches Handwörterbuch (BHH), Vol. 1, p. 600

La diosa acádica Ishtar – y correspondientemente la diosa Inanna sumeria y la diosa Astarte semita oriental – fue una diosa de la guerra, diosa madre y diosa del amor. Como se trataba de la diosa dominante, su nombre podía ser utilizado para nombrar a las diosas de manera general.R. Border, Art. Ischtar, in: BHH 2, 778

Las diosas de la tierra, de la fertilidad y otras similares fueron adoradas en todos los lugares donde vivían agricultores, desde Egipto, pasando por el Asia Menor hasta entre los celtas, germanos y eslavos. También en las culturas de los aztecas, mayas e incas se rindió culto a este tipo de diosas.

Antiguo Oriente Medio Egipto

thumb|Representación de la diosa Isis. thumb|150px|Representación de Maat como diosa. 120px|thumb|Representación de la diosa Bastet. En el antiguo Egipto había una gran cantidad de diosas importantes. Por ejemplo, la diosa del cielo, Nut, quien también era la esposa del dios de la tierra, Geb, la diosa de la guerra, del tejido y de las armas victoriosas Neith, y Hathor, que como diosa del cielo aparece en distintas formas.Eliade, Mircea (editor). The Encyclopedia of Religion. New York 1987; Vol. 6, S. 38. Otras diosas importantes en Egipto fueron por ejemplo Maat, Bastet y Mut.

Una de las diosas egipcias más conocidas es Isis. Se consideraba al Faraón un hijo de Isis y dado que su nombre está relacionado lingüísticamente con la palabra egipcia para «trono», se la consideraba también como la sagrada sede del Faraón. Más tarde Isis fue esposa de Osiris y madre de Horus y se convirtió finalmente en una diosa universal, cuyo culto se extendió hacia Grecia y Roma.

Isis Bastet Sekhmet Hathor Neftis Wadjet Mut Nut Neit Tawret Maat

Mesopotamia

thumb|250px|right|Representación de una diosa, probablemente de Ištar/Inanna, en el Museo Británico. Otra posible diosa sería Ereškigal. Sin embargo, no está completamente clara la asociación.

Ninhursag Tiamat Ishtar

Arabia En la religión pagana que prevalecía en Arabia antes del islamismo, se adoraba a varias diosas, incluyendo a tres a las que se refieren como hijas de Dios: Al-lat, Uzza (Al-Uzza o también Al-Ozza) y Manah, las tres diosas principales de La Meca.

Religión indoeuropea Religiones dhármicas Hinduismo El hinduismo es un complejo de varios sistemas de creencias que ven a varios dioses y diosas como representativos o emanados por una sola fuente, Brahman, interpretado como la esencia que forma todo, informe, infinito e impersonal en la tradición Advaita o como un dios dual como lo son Laksmí-Visnú, Radhá-Krisná, Deví-Shivá según las tradiciones dvaita (dualidad). Los śaktas, los adoradores de las diosas, asocian este Dios con Deví, la diosa madre.

Aspectos tales como un Dios que es un Dios masculino (Śaktiman) con energía femenina (Śakti) trabajando como una pareja son frecuentemente imaginados como dioses varones y sus esposas o consortes, proveyendo muchas analogías entre un sostén pasivo de género masculino y el dinamismo de la energía femenina.

Por ejemplo, Brahmá forma pareja con Sárasuati, mientras que Shivá forma pareja con Uma, quien es representada a través de un número de avatares (encarnaciones): Párvati y las guerreras Durgá y Kali. A veces, los nombres de estas diosas del hinduismo son intercambiables.

La idea de las śaktis introduce un elemento adicional. Su ideología, basada principalmente en los tantras considera a Śakti como la energía mediante la cual todas las divinidades funcionan, por lo que lo masculino resulta dependiente de lo femenino.

En efecto, en una escritura śakta conocida como Devi-majatmia, todas las diosas se presentan como expresiones y aspectos de una única fuerza femenina, una en su verdad, pero expresada en forma de muchas diosas, que da al mundo y al cosmos la energía para su funcionamiento. Tanto los tratados filosóficos como las metáforas transmiten el mensaje de que la potencialidad del ser masculino está determinado por la acción de lo divino del género femenino.

Las deidades locales de diferentes regiones en la India fueron a menudo identificadas con las deidades hindúes principales, proceso que ha sido llamado sanscritización. Otros lo atribuyen a la influencia del monismo (aduaita: ‘no dual’) el cual reniega de una categorización politeísta o monoteísta.