thumb|Bandera de la Antártida. La Antártida no cuenta con población nativa originaria, por lo tanto su historia humana no comienza sino hasta el , cuando el continente fue comprobadamente descubierto. El crédito por su descubrimiento entre los años 1820/1821 se disputa entre un mercader británico, un explorador y científico ruso, y un cazador de focas estadounidense (Nathaniel Palmer). Este último la avistó en el año 1821 cuando observó desde lejos las montañas de la península Antártica que se extienden hacia Tierra del Fuego.
Antiguas teorías thumb|Mapamundi de 1771 que muestra una circular Terra Australis, muestra parcialmente costas de Nueva Zelanda y el sur de América del Sur y África. En el Mundo occidental, la creencia en una Terra Australis —un vasto continente localizado en el extremo sur del globo para «equilibrar» a las vastas tierras del norte: Europa, Asia y América del Norte— ha existido por siglos. Los mapas europeos continuaron mostrando esta tierra hipotética hasta que el Capitán James Cook y las tripulaciones de sus barcos Resolution y Adventure cruzaron tres veces el círculo polar antártico entre 1772 y 1775 desacreditando el mito. Sin embargo, bancos de hielo impidieron a Cook y sus hombres avistar el continente, que era mucho más pequeño de lo que se había pensado hasta entonces. Cook tuvo el presentimiento de que se encontraba avistando una tierra cubierta de glaciares. En 1513, el almirante turco Piri Reis dibujó un mapa que se dice muestra parte del continente Antártico.
Descubrimiento y exploración de las regiones australes No fue hasta que el príncipe Enrique el navegante comienza en 1418 incentivando la penetración en la zona tórrida en un esfuerzo por alcanzar la India circunnavegando África cuando la exploración del hemisferio sur comienza. La doblada del cabo de Buena Esperanza en 1487 por Bartolomé Días demostró que el océano separaba África de cualquier tierra antártica que pudiera existir. El cruce del estrecho de Magallanes en 1520 mostró que América y Asia también estaban separadas del continente antártico, el cual se creía extendiéndose desde Tierra del Fuego hacia el sur. En 1525 el cruce al sur del cabo de Hornos por Francisco de Hoces probó que el archipiélago de Tierra del Fuego era de pequeña extensión y que cualquier continente que quedara al sur debía estar en una región de invierno perpetuo. Aunque este hecho, atesorado discretamente por la Corona española, se divulgó a partir una suposición del corsario inglés Francis Drake, que se asomó accidentalmente (desviado por una tormenta) a las aguas que separan ambos continente en 1578, aunque no las atravesó ni reconoció, pues previamente ya había cumplido su cometido de cruzar del Atlántico al Pacífico por el Estrecho de Magallanes con el fin de saquear colonias españolas en dicho océano. Posteriormente, la anterior la ruta de Hoces fue reafirmada por la descripción del Cabo de Hornos y la navegación entre ambos océanos por el holandés Willem Cornelisz Schouten, en 1616.
thumb|Mapamundi de Abraham Ortelius (1570) que une la Antártida con Australia. Antes de eso, sin embargo, vagos informes de tierra al sur del archipiélago malayo llevaron a los geógrafos europeos a conectar en sus globos la costa de Tierra del Fuego con la costa de Nueva Guinea, y dejando volar su imaginación en los vastos espacios desconocidos del Atlántico sur, del sur de los océanos Índico y Pacífico, y bocetearon los bordes de la Terra Australis Incognita ("Tierra Austral desconocida"), un vasto continente internándose en parte dentro de los trópicos. La búsqueda de esa gran tierra del sur o Tercer Mundo fue motivo de búsqueda de exploradores del y de comienzos del .
miniaturadeimagen|Mapa de los territorios al sur del estrecho de Magallanes que formaron parte de la gobernación española de Pedro Sancho de la Hoz (1539-1555). En 1539, el rey de España Carlos V crea la gobernación de la Terra Australis a cargo de Pedro Sancho de la Hoz quien en 1540 traspasaría el título al conquistador Pedro de Valdivia. En 1558 el cosmógrafo y navegante Juan Ladrillero, tras zarpar el año anterior del puerto de Valdivia por orden del gobernador de Chile, García Hurtado de Mendoza, tomó posesión de las tierras que se ubicaran al sur (y ribereñas al norte) del Estrecho de Magallanes, en Cabo Posesión.
Historiadores atribuyen el primer avistaje de tierras antárticas al marino neerlandés Dirk Gerritsz Pomp, que habría encontrado las islas hoy denominadas Shetland del Sur. Según su relato, su nave fue desviada de curso por una tormenta después de trasponer el estrecho de Magallanes, en el viaje de ida de una expedición neerlandesa a las Indias Orientales, en 1599.
El navegante español Gabriel de Castilla, zarpó de Valparaíso en marzo de 1603 al mando de tres naves en una expedición encomendada por su primo hermano el virrey del Perú, Luis de Velasco y Castilla, para reprimir las incursiones de corsarios neerlandeses en los mares al sur. Al parecer esa expedición alcanzó los 64° de latitud sur. No se han hallado aún en archivos españoles documentos que confirmen la latitud alcanzada y las tierras avistadas; sin embargo, el relato del marinero neerlandés Laurenz Claesz (en un testimonio sin fecha, pero probablemente posterior a 1607), documenta la latitud y la época. Claesz declara que él:
Willem Schouten y Jacob Le Maire redescubrieron el extremo sur de la Tierra del Fuego y bautizaron el cabo de Hornos en 1615, Pedro Fernández de Quirós en 1606 tomó posesión en nombre del rey de España de todas las tierras que descubrió en Austrialia del Espíritu Santo (las Nuevas Hébridas)Canal Social y aquellas que descubriera "hasta el polo", y Tasman en 1642 demostró que Nueva Holanda (Australia) estaba separada por mar de cualquier continente más al sur.
Otro documento neerlandés, publicado en Ámsterdam en tres idiomas en 1622 afirma que a los 64° S hay tierra "muy alta y montañosa, cubierta de nieve, como el país de Noruega, toda blanca, que parecía extenderse hasta las islas Salomón", lo que evidentemente confirma un avistamiento previo a la publicación.
Las tierras avistadas serían las islas llamadas desde el con el nombre de Shetland del Sur. El documento neerlandés, tal cual se puede notar, aunque ya distinguía la separación entre Tierra del Fuego y la Antártida aún mantenía la creencia de que el continente hoy llamado Antártida incluía a Australia y zonas próximas a las ecuatoriales islas Salomón en las que se suponían grandes minas de oro.
El 30 de abril de 1606 Pedro Fernández de Quirós tomó posesión de todas las tierras del Sur hasta el Polo para la Corona de España en la isla de Espíritu Santo en Vanuatu, a la que llamó Austrialia del Espíritu Santo pensando que era parte de la Terra Australis Incognita.
En 1619 la expedición española de los hermanos Nodal descubrió las tierras subantárticas americanas más australes y cercanas al continente helado, las Islas Diego Ramírez, a los 56°32′ S, más allá del Cabo de Hornos. Y aún siguieron navegando hacia el sur unos días hasta alcanzar los 58°30′ S, en la medianía del Mar de Hoces (o Paso Drake), el 16 de febrero de ese año.
Viajeros que cruzaban el cabo de Hornos frecuentemente se encontraban con vientos en contra y eran llevados al sur hacia cielos nivosos y mares con hielo; sin embargo ninguno de ellos hasta 1770, que se sepa, habría alcanzado el círculo polar. La historia del descubrimiento de tierra en los 64° S por Dirk Gerritsz a bordo del Blijde Boodschap en 1599 es considerado por muchos historiadores como la primera expedición en llegar a la Antártida.René Prop, Geobrief KNGMG, februari 2013
Una historia similar de un avistamiento de "montañas cubiertas de nieve" más allá de los 64° S en 1603 fue relatada por el español Gabriel de Castilla.Don Gabriel de Castilla, primer avistador de la Antártica, por el historiador chileno Isidoro Vázquez de Acuña
Según varias fuentes las Georgias del Sur fueron avistadas en 1675 por Anthony de la Roché, el cual historiadores argentinos niegan su veracidad. Puede decirse con certeza que todos los navegantes que llegaron a los hielos del sur hasta 1750 lo hicieron involuntariamente al ser desviados de sus cursos. Se puede hacer una excepción en favor del viaje de Halley en el HMS Paramour para investigaciones magnéticas en el Atlántico Sur cuando se encontró con los hielos en los 52° S en enero de 1700; pero esa fue su latitud más austral. Un determinado esfuerzo de parte del oficial naval francés Pierre Bouvet de descubrir la tierra del sur descrita por un semilegendario sieur de Gonneyville tuvo como resultado el solo descubrimiento de la isla Bouvet en 54°10′ S, y en la navegación de 48 grados de longitud de mar con hielos cerca de los 55° S en 1730. En 1771 Yves-Joseph de Kerguelen-Trémarec zarpó de Francia con instrucciones de ir al sur desde Mauricio en busca de un "continente muy grande". Avistó una tierra en los 50° S que el llamó Francia del Sur, y que creyó la masa principal de un continente austral. Fue enviado otra vez para completar la exploración de la nueva tierra, y se encontró que era una isla inhóspita y la rebautizó como isla de la Desolación, pero posteriormente fueron reconocidos sus esfuerzos bautizándola como Tierra de Kerguelen.
La búsqueda de Cook
La obsesión por el continente no descubierto culminó en el cerebro de Alexander Dalrymple, el brillante y errático hidrógrafo nominado por la Royal Society para comandar el tránsito de Venus, expedición a Tahití en 1769, cosa que prefirió menos por su interés astronómico que por la oportunidad que le proporcionaría de confirmar que su explorador favorito Pedro Fernández de Quirós estaba en lo cierto. El mando de la expedición fue dado por el almirantazgo al capitán James Cook, cuyos resultados geográficos fueron criticados por Dalrymple con una fuerza y persistencia que probablemente hizo cierta presión en la decisión del almirantazgo de enviar a Cook nuevamente, con instrucciones explícitas de resolver el problema del continente austral.