Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet (Ribemont, Aisne, Francia, 17 de septiembre de 1743-Bourg-la-Reine, 28 o 29 de marzo de 1794), fue un filósofo, científico, matemático, político y politólogo francés.Estudio Preliminar de Antonio Torres del Moral de la edición del libro de Condorcet Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, del Centro de estudios políticos y constitucionales. Pág XV. Madrid, 2004

Su asombroso nivel de conocimientos motivó que Voltaire lo llamara "filósofo universal", al tiempo que es descrito por D'Alembert como «un volcán cubierto de nieve», lo que coincide con lo expresado por mademoiselle de Lespinasse: «Esta alma sosegada y moderada en el curso ordinario de la vida se convierte en ardiente y fogosa cuando se trata de defender a los oprimidos o de defender lo que aún le es más querido: la libertad de los hombres...».Estudio Preliminar de Antonio Torres del Moral de la edición del libro de Condorcet Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano del Centro de estudios políticos y constitucionales, p. XV. Madrid, 2004Cfr. O. H. Prior: Introducción a la edición francesa de "Los progresos del espíritu humano" (París, 1931), pp. X-XI

Juventud Nacido en Ribemont (Aisne), fue uno de los descendientes de la familia Caritat. Los Caritat llevaban su título por la ciudad de Condorcet (Dauphiné) de la que eran originarios. Su padre murió siendo él aún muy joven. Su madre, muy religiosa, confió su educación al colegio jesuita de Reims primero, y luego al Colegio de Navarra de París, también jesuita. Buen conocedor de estos, Condorcet los combatió más tarde con firmeza, extendiendo su batalla intelectual a todas las iglesias y religiones en general.Antonio Torres del Moral, Estudio Preliminar a Condorcet Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2004, p. XVIII

Matemático Pronto Condorcet se destacó por sus capacidades intelectuales y por la amplitud de sus conocimientos científicos. El primero de los terrenos en los que se destacó fue el de las matemáticas al tiempo que se preocupaba por las cuestiones morales. A los 16 años, D'Alembert y A.C. Clairaut descubrieron su capacidad de análisis, y pronto pasó a ser alumno favorito de D’Alembert, que le apoyaría hasta la muerte de este.A. Torres del Moral, Estudio Preliminar a Condorcet Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2004, p. XVIII

Aunque entre 1765 y 1774 se concentró particularmente en las ciencias, es también en este período en torno a los 25 años cuando experimentó su «revolución moral» y se acercó a los activos filósofos del momento.A. Torres del Moral, Estudio Preliminar a Condorcet Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2004, p. XVIII En 1765, publicó su primer trabajo relacionado con las matemáticas, titulado Ensayo sobre el cálculo integral, que tuvo una favorable acogida y disparó su carrera de matemático de prestigio. Además, este ensayo solo sería el primero de una larga serie.

El 25 de febrero de 1769, fue elegido como miembro de la Real Academia de Ciencias y más tarde lo sería también de las de Berlín, Turín, Bolonia, San Petersburgo y Filadelfia. Su contacto con los "filósofos" (D'Alembert, Condillac, Diderot, Voltaire, Helvétius y Turgot), le llevó a colaborar en la Enciclopedia con artículos sobre matemáticas, ya en la última etapa de la edición, que se prolongaría en la Metódica de Panckoucke.A. Torres del Moral, Estudio Preliminar a Condorcet Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2004, p. XIX

En 1772, volvió a publicar trabajos relacionados con el cálculo integral, que recibieron una gran acogida y se consideraron revolucionarios en muchos de los campos abordados. Poco después, conoció y trabó amistad con el economista Turgot, que llegó a ser administrador en tiempos de Luis XV (1772) y controlador general de Finanzas durante el reinado de Luis XVI (1774). Sus relaciones con Turgot supusieron un contacto con la política real, que le proyectó al futuro.

Se casó con Sophie de Grouchy, hermana del futuro mariscal de Grouchy, que a su vez era cuñado de Pierre Jean Georges Cabanis. Era una mujer muy inteligente, y le apoyó en sus relaciones sociales.

Economista En 1774, Turgot nombró a Condorcet inspector general de la Moneda. A partir de ese momento, Condorcet desplazó su centro de interés desde las matemáticas hasta la filosofía y la política. Los años siguientes, se interesó por la defensa de los derechos humanos, en particular los de las mujeres, los judíos y los negros. Recibió las ideas innovadoras que llegaban desde los recientemente constituidos Estados Unidos, y realizó en Francia propuestas de reformas políticas, administrativas y económicas.

En 1776, Turgot fue cesado en su puesto de controlador general. Condorcet decidió entonces dimitir en su puesto de inspector general de la Moneda, pero se rechazó su dimisión, y tuvo que permanecer en su puesto hasta 1791. Más adelante, Condorcet escribió la Vida de M. Turgot (1786), en donde exponía y demostraba lo fundamentado de las teorías económicas de Turgot.

Condorcet siguió obteniendo puestos de prestigio en la administración. En 1777, fue nombrado secretario de la Academia de Ciencias, y en 1782, secretario de la Academia francesa.

Revolucionario En 1789, al estallar en Francia la Revolución, Condorcet tuvo un papel protagonista, como defensor de numerosas causas liberales, y esperaba una reconstrucción racionalista de la sociedad. Tras la Toma de la Bastilla fue elegido para el Consejo Municipal de París. De tal modo que en 1791, fue elegido representante de París en la Asamblea legislativa, tras haber solicitado la implantación de la República. Incluso llegó a ser secretario de la Asamblea. Se alineó con los Brisotinos (Girondinos).

La Asamblea adoptó, como sistema educativo de la nación, el que proponía Condorcet: introdujo la noción básica de laicismo en la enseñanza. Incluso propuso un borrador de constitución para la nueva Francia. Además, adoptó una posición activa, sobresaliente, en la lucha de las mujeres, mostrándose partidario del voto femenino en un artículo publicado en el Journal de la Société de 1789, y publicó en 1790 Sobre la admisión de las mujeres en el derecho de ciudadanía.

Pero Condorcet se encontró pronto en situación incómoda. Se enfrentaban dos corrientes con puntos de vista opuestos a la hora de reformar el Estado francés: los Girondinos, partidarios de una reconstrucción pacífica del país, y los Jacobinos, dirigidos por Maximiliano Robespierre, que propugnaban una depuración radical del pasado imperial francés. Condorcet estaba entre los Girondinos y votó contra la ejecución de Luis XVI, al no ser partidario de la pena de muerte.

Los Girondinos perdieron el control de la Asamblea en favor de los Jacobinos, en 1793. El Jacobino Marie-Jean Hérault de Séchelles propuso una nueva constitución, muy distinta a la de Condorcet. Este la criticó, lo que le hizo ser condenado por traición. El 3 de octubre de 1793, se redactó una orden de arresto contra él.

La orden de arresto contra Condorcet le obligó a esconderse. Halló refugio durante cinco meses en París, en casa de Madame Vernet. Allí escribió su Esbozo para un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, que se publicó de modo póstumo en 1795. El 25 de marzo de 1794 abandonó su escondite, convencido de que ya no se trataba de un lugar seguro y trató de huir de París. Fue detenido en la casa de Jean Baptiste Antoine Suard en Clamart dos días más tarde, y encarcelado en Bourg-Egalité (Bourg-la-Reine). Fue hallado muerto dos días después en su celda, víctima de un edema pulmonar. También se habló de suicidio por envenenamiento.E. y R. Badinter, Condorcet, un intellectuel en politique, París, Fayard, 1990,pp.687-693

Historiador thumb|upright|Esquisse d'un tableau historique des progres de l'esprit humain, 1795 No fue un historiador tan importante como Voltaire, pero anticipó ideas muy innovadoras, muy distintas a las de este. Representó el extremo máximo de la filosofía en su plano científico. Para él, el progreso era como una especie de 'divinidad', en el sentido de una guía posible para el desarrollo mental y social en la historia. Pero "el propósito de escribir una historia de la civilización humana era prematuro y Condorcet hubiera necesitado del aparato conceptual de un Gibbon para producir una síntesis de valor duradero".J. Bury, La idea del progreso, cap. 11, "Condorcet", p. 221

Cuando Condorcet tuvo que esconderse, escribió el famoso Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano. Es una historia universal rápida y hecha de memoria, pues no se basó en ningún documento, ya que carecía de libros al estar encerrado en una casa. El eco de este notable borrador fue instantáneo: se distribuyeron miles de ejemplares, pero ya estaba muerto.

La obra pretende ser una Historia Universal. Para realizarla, busca las Leyes del devenir histórico, ya que piensa que son descubribles y por tanto en cierta medida se puede conocer el futuro (esto ya lo había adelantado idealmente en el Medievo Joaquín de Fiore. Pero él se centra en el Progreso como interés principal de los hombres. Estas leyes son: Su ley fundamental es el progreso del espíritu humano, lo que permite mejorar moral y materialmente al hombre. Este progreso viene dado a través de los conocimientos. Hay una lucha entre el afán de saber y la superstición de los que pretenden conservar sus privilegios. Por lo tanto es una lucha entre sacerdotes y filósofos. Así pues, se trata de una historia agonista. A la larga se impondrán los partidarios del progreso. Lo que dificulta el progreso son las desigualdades, tanto individuales como nacionales. Dice que si hay igualdad, habrá felicidad. Según Condorcet, la Humanidad ha pasado por diez fases de evolución, que empiezan con unos acontecimientos decisivos. La última fase había comenzado con la Revolución francesa, que era la que permitía el progreso. Estas fases son: Los hombres se agrupan en poblados. Descubrimiento de la ganadería. Descubrimiento de la agricultura. Invención de la escritura alfabética. División de las ciencias en Grecia. Alta Edad Media (hay un gran retroceso). Las dudosas Cruzadas, que contactan con Oriente. Invención de la imprenta, como motor de civilización. Las ciencias y la filosofía modernas proponen una cosmología nueva. La visión utópica tras la Revolución francesa, de un progreso continuado. Como es natural, su obra se inscribe dentro de la tradición intelectual francesa y diríamos que chovinista, en tanto que obvia acontecimientos de calibre global como el descubrimiento y conquista de América por parte de las monarquías ibéricas. En esta obra sostiene que las civilizaciones más evolucionadas son la francesa y la angloamericana, pues ambas están a una «distancia inmensa […] del servilismo de los indios, de la barbarie de las tribus africanas, de la ignorancia de los salvajes».Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, Éditions Sociales, p. 254 Para él, el progreso es una liberación gradual de los prejuicios. Sus posiciones oscilan en el texto entre la asimilación o el exterminio de las poblaciones no europeas.

Paradoja de Condorcet