El impuesto sobre las transacciones financieras (ITF), llamado tasa Tobin a pesar de no ser una tasa, es un tipo de impuesto sobre las transacciones financieras propuesto por el economista estadounidense James Tobin en sus Janeway Lectures en la Universidad de Princeton en el año 1971. Este tipo de impuesto recuperó la atención pública cuando, en los años 1990, propuso su aplicación el movimiento antiglobalización, en especial la organización Attac, y de nuevo en los años 2000 con motivo de la crisis económica de 2008.Brown cree que la 'tasa Tobin' será una realidad, Público -España-, 12/2/2010Una hoja de ruta para la tasa Tobin, Jesús Lizcano Álvarez, El País - España-, 14/2/2010 James Tobin ha considerado que se ha abusado de su nombre y de su idea,El movimiento antiglobalización abusa de mi nombre, entrevista a James Tobin para Der Spiegel, 3 de septiembre de 2001. dado que en su origen el impuesto solo tenía por objetivo frenar la volatilidad de los mercados cambiarios internacionales. En su nueva formulación se propone que su recaudación se destine a fines sociales o que tenga por objetivo el control de crisis financieras como la crisis de la deuda soberana europea. Desde 2011, se relanzó la reivindicación de este impuesto, tanto desde autoridades políticas y monetarias como diferentes discusiones en el seno de la Unión Europea, así como desde ciertas ONG como Oxfam, quien la rebautizó como Impuesto Robin Hood.Susana Ruíz, Oxfam, Vuelve la 'tasa Tobin', en versión 2.0, 21/201/2010 - El País¿Ya demás de la tasa Tobin 2.0? , José Antonio García Saez, 1 de julio de 2011 - Attac

En 2001, después de las crisis económicas de los noventa en México, Rusia y el Sureste Asiático, James Tobin describió la tasa que ideó a comienzos de los años setenta:Extracto de un artículo originalmente publicado en alemán: "wie die Krisen in Mexiko, Südostasien und Russland während der neunziger Jahre gezeigt haben. Meine Steuer würde Notenbanken kleiner Länder Handlungsspielraum zurückgeben und dem Diktat der Finanzmärkte etwas entgegensetzen." -

Antes de entrar en el detalle de este gravamen, conviene señalar la diferencia entre un impuesto y una tasa: los impuestos son una obligación de contribuir a un hecho imponible, y se abona sin contaprestación; mientras que las tasas son motivadas por actividades administrativas que otorgan beneficios o ventajas a quien las abona. La mal llamada tasa Tobin es formalmente un impuesto a la movilidad del capital.thumb|220px|right|Impuesto a las transacciones financieras en la Unión Europea (situación en 2012) En 2014 se acordó la entrada en vigor en 2016 de una Tasa Tobin en la Unión Europea bastante rebajada contando con la oposición de Reino Unido y Suecia.Zarpazos a la Tasa Tobin, El País, Xavier Vidal-Folch, 7 de mayo de 2014

Concepto y definición

La conceptualización de Tobin

El objetivo de James Tobin al desarrollar su idea de un impuesto sobre las transacciones de divisas era encontrar una vía para gestionar la volatilidad de tipo de cambio. En su visión, «los intercambios de tipo de cambio trasmiten alteraciones a los mercados financieros internacionales. Las economías nacionales y los gobiernos nacionales no son capaces de ajustar los movimientos masivos de fondos en los tipos de cambio extranjeros sin gran trabajo y un alto sacrificio de los objetivos de política económica nacional en relación al empleo, producto e inflación».

Tobin encontró dos soluciones a este asunto. La primera era desplazarse «hacia una divisa común, una política monetaria y fiscal común y la integración económica». La segunda era desplazarse «hacia una mayor segmentación financiera entre naciones y áreas monetarias, permitiendo a los bancos centrales y a los gobiernos una mayor autonomía en sus políticas destinadas a sus específicas instituciones económicas y objetivos». La solución preferida de Tobin era la anterior, pero no la encontraba políticamente viable de modo que abogó por la segunda opción: «por lo tanto recomiendo, lamentándome por ello, la segunda, y mi propuesta es introducir algún tipo de palo en las ruedas de nuestros excesivamente eficientes mercados internacionales de dinero».

El método de Tobin para introducir un «palo en las ruedas» fue sugerir un impuesto sobre todas las conversiones spot de una moneda en otra divisa, proporcional al tamaño de la transacción. En este sentido, afirmó:

Sería un impuesto [tax en el original] acordado de modo uniforme internacionalmente, administrada por cada gobierno en su propia jurisdicción. Gran Bretaña, por ejemplo, sería responsable por gravar todas las transacciones intra divisa en la divisa Europea de los bancos y brokers basados en Londres, incluso aunque la libra esterlina no participara. La recaudación del impuesto serían apropiadamente satisfecha al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Banco Mundial. El impuesto se aplicaría a todas las compras de instrumentos financieros denominados en otra divisa, desde divisa y moneda hasta títulos sobre activos. Debería aplicarse, creo, a todos los pagos en una divisa de bienes, servicios y activos reales vendidos por un residente de otra área monetaria. No pretendo añadir ni siquiera una mínima barrera al comercio. Pero no veo otro modo de evitar que las transacciones financieras se disfracen de comercio.

En el desarrollo de su idea, Tobin estuvo influido por el trabajo previo de John Maynard Keynes sobre la teoría general de los impuestos sobre transacciones financieras:

Soy un discípulo de Keynes, y él, en el famoso capítulo XII de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, ya había prescrito la idea de un impuesto sobre las transacciones, con el objeto de alinear a los inversores con sus acciones de un modo duradero. En 1971, yo transferí esta idea a los mercados cambiarios.

El concepto de Keynes deriva de su observación en 1936, cuando propuso que un impuesto sobres las transacciones financieras fuera impuesta a las operaciones de Wall Street, donde argumentó que la excesiva especulación de traders financieros sin información aumentaba la volatilidad de los mercados.

Variaciones de la idea del impuesto sobre las transacciones financieras (ITF)

La tasa Spahn De acuerdo a Paul Bernd Spahn en 1995, el "análisis ha mostrado que la 'tasa Tobin' tal y como fue propuesta originalmente no es viable y debería dejarse de lado". Más allá, añadió:

Spahn sugirió una alternativa, que incluiría

Derechos Especiales de Giro El 19 de septiembre de 2001, el inversor George Soros avanzó la propuesta de unos Derechos Especiales de Giro (DEG) que los países ricos comprometerían al objeto de proveer con asistencia internacional, sin necesariamente desestimar la idea de la tasa Tobin. Afirmó: "creo que se da el caso para una tasa Tobin... [pero] no está nada claro que una tasa Tobin fuera a reducir la volatilidad en los mercados de cambio. Es cierto que desincentivaría la especulación de divisas pero también reduciría la liquidez del mercado".Asia Society: Speeches

Alcance del concepto de Tobin El término "tasa Tobin" se ha utilizado con frecuencia de modo intercambiable tanto para denominar un impuesto sobre las transacciones sobre divisas en el sentido de la idea original de Tobin, como para hacer referencia a diferentes formas de una más general de impuestos sobre las transacciones financieras. En ambos casos, las diferentes ideas propuestas han incluido tanto conceptos nacionales como multinacionales.

Un ejemplo de esta asociación con un impuesto específico sobre transacciones con divisas se muestra en este ejemplo de 2001:

"El concepto de una tasa Tobin ha experimentado un resurgir en las discusiones destinadas a reformar el sistema financiero internacional. Además de diferentes iniciativas legislativas nacionales a favor de una tasa Tobin en los parlamentos nacionales, otras vías para introducir una tasa Tobin sobre las transacciones de divisas (TTD) están siendo examinadas por Naciones Unidas".

Un ejemplo de su asociación con un impuesto sobre las transacciones financieras en general se muestra en este otro ejemplo de 2009:

"Los líderes de la Unión Europea han urgido al Fondo Monetario Internacional (FMI) el viernes a considerar un impuesto global sobre las transacciones financieras en contra de la oposición a esta idea de EEUU y del propio FMI. En un comunicado emitido tras un encuentro de dos días, los 27 líderes de la EU no llegaron a lanzar un llamamiento formal para la introducción de la llamada "tasa Tobin" pero expresaron claramente que la veían como un instrumento potencialmente útil para aumentar los ingresos". Idea original y propuesta del movimiento antiglobalización El concepto específico de Tobin de una «impuesto sobre las transacciones financieras» de 1972 se mantuvo dormido durante más de 20 años, pero volvió a la vida con la llegada de la crisis financiera asiática de 1997. En diciembre de 1997, Ignacio Ramonet, editor de Le Monde diplomatique, recuperó el debate en torno a la tasa Tobin con un editorial titulado Disarming the markets. Ramonet proponía la creación de una asociación para la introducción de este impuesto, que fue llamada Attac (Asociación por la Tributación de las Transacciones Financieras y la Acción Ciudadana). El impuesto se convirtió entonces en un asunto clave del movimiento por la justifica global o antiglobalización y un objeto de discusión no solo entre las instituciones académicas sino incluso en las calles y parlamentos de Reino Unido, Francia y alrededor del mundo.

En una entrevista,Véase la revista italiana Vita concedida a la red de radios independientes italiana Radio Popolare en julio de 2001, James Tobin se distanció del movimiento antiglobalización. «Existen agencias y grupos en Europa que han utilizado la 'tasa Tobin' como un elemento para campañas más amplias, con razones que van más allá de mi propuesta. Mi propuesta fue realizada ha sido convertida en una suerte de pieza clave del programa antiglobalización». La entrevista de James Tobin con Radio Popolare fue citada por el ministro de Exteriores italiano de la época y por el antiguo director de la OMC Renato Ruggiero durante un debate parlamentario tras la reunión del G8 en Génova. Posteriormente, James Tobin se distanció del propio movimiento antiglobalización,http://www.eumed.net/cursecon/textos/tobin-antiglob.htm y siguió afirmando la validez de su propuesta:

Tobin observó que, mientras que su propuesta original solo tenía por objetivo "poner un freno en el tráfico de divisas extranjeras", el movimiento antiglobalización ha puesto el hincapié en "el ingreso de los impuestos con el que quieren financiar sus proyectos para mejorar el mundo". El economista no se declaró contrario al uso de la recaudación del impuesto, pero llamó la atención sobre que ese no era el aspecto más importante del impuesto.

Attac y otras organizaciones han reconocido que aunque todavía consideran la idea original de Tobin como primoridal, piensan que el impuesto podría generar fondos para las necesidades de desarrollo del Sur (como los Objetivos de Desarrollo del Milenio), y permitir a los gobiernos, y por lo tanto a los ciudadanos, reclamar parte del espacio democrático concedido a los mercados financieros.