Tintín en el país de los soviets (Tintin au pays des Soviets o Les Aventures de Tintin, reporter du « Petit Vingtième », au pays des Soviets) es el primero de los álbumes de Las aventuras de Tintín escritos e ilustrados por el artista belga Hergé. Originalmente publicada en el suplemento juvenil Le Petit Vingtième entre el 10 de enero de 1929 y el 8 de mayo de 1930, siendo posteriormente recopilada en formato álbum en 1930. Creada para servir de sátira antimarxista para los niños, fue encargada por el jefe de Hergé, el abate Norbert Wallez, quien llevaba el diario católico belga Le Vingtième Siècle, en donde se publicó Le Petit Vingtième.

El argumento gira en torno al reportero belga Tintín y a su perro Milú, quienes viajan a Moscú, vía Berlín, para hacer un reportaje sobre las políticas instituidas por el dictador comunista Iósif Stalin. Sin embargo, un agente del servicio secreto soviético, la OGPU, intenta que Tintín no lo haga, por lo que le pone trampas para deshacerse de él. A pesar de ello, el joven reportero irá poco a poco descubriendo los secretos de los bolcheviques y cómo estos están robando comida a los ciudadanos soviéticos, manipulando las elecciones y asesinando a sus opositores.

El éxito de los trabajos sobre la historieta de Hergé Las aventuras de Tintín, a partir de la controvertida Tintín en el Congo (1930-31), haría que el autor publicase en ella una nueva serie cómica, titulada Quique y Flupi. Es el único de todos los cómics de Tintín no adaptado posteriormente en color (exceptuando Tintín y el Arte-Alfa dado que no llegó a ser terminado). El autor afirmó que pensó poco en la realización del álbum al considerarlo "sólo un juego" y lo clasificó simplemente como "una transgresión" de su juventud".Thompson 1991. pp. 30 y 33. Por ello, Hergé siempre se opuso a su publicación, pero con el aumento de la producción de ediciones piratas vendidas entre tintinólogos, finalmente permitió una reedición oficial en 1973.Thompson 1991. p. 33.

Argumento Tintín, un periodista belga del Le Petit Vingtième, es enviado con su perro Milú a la Unión Soviética, para cubrir la información que allí se está produciendo, en un tren desde Bruselas. En su camino a Moscú, un agente de la OGPU (policía secreta soviética) sabotea el tren y acusa al periodista de ser un «pequeño burgués sucio». La policía de Berlín culpa a Tintín del atentado, pero escapa a la frontera de la Unión Soviética. Siguiéndolo de cerca, el agente de la OGPU encuentra a Tintín y le lleva a la oficina del comisario local, al que insta para que el reportero «desaparezca... por accidente». Tintín escapa nuevamente y encuentra «cómo los soviéticos engañan a los pobres idiotas que todavía creen en un Paraíso Rojo», ya que la industria soviética quema fardos de paja y simula el sonido metálico con el fin de engañar a los visitantes comunistas extranjeros de que las fábricas soviéticas no operacionales son productivas.

Tintín es testigo de una de las elecciones locales, donde los bolcheviques amenazan a los votantes para garantizar su propia victoria. Cuando tratan de detenerlo, el protagonista se viste como un fantasma para asustar a los funcionarios soviéticos que le persiguen. Tintín intenta abandonar la Unión Soviética, pero los bolcheviques le persiguen, detienen y amenazan con torturarle. Sin embargo, consigue escapar de sus captores y llega a Moscú, donde asegura que los sóviets han convertido «una ciudad maravillosa» en un «lodazal infecto». Tintín y Milú observan a un funcionario del gobierno repartiendo pan a los marxistas sin hogar pero negándolo a los no comunistas; Milú roba un pedazo de pan y se lo da a un niño hambriento no comunista. Tras espiar a una reunión secreta bolchevique, Tintín se entera de que todo el grano soviético se exporta al extranjero con fines propagandísticos y dejan a la gente muriéndose de hambre, ya que el gobierno tiene previsto organizar una expedición «contra los kulaks, los campesinos ricos» y obligarles a punta de pistola a que entreguen su maíz.

Tintín se infiltra en el Ejército soviético y advierte a algunos de los kulaks que oculten sus granos, pero el ejército lo sentencia a muerte por fusilamiento. El reportero había colocado previamente cartuchos de fogueo en los rifles de los soldados, por lo que finge su muerte y escapa por la nieve, donde descubre un escondite bolchevique bajo tierra en una casa embrujada. Un bolchevique lo captura y le informa: «estás en el escondite donde Lenin, Trotski y Stalin han recopilado riqueza robada a la gente». Con la ayuda de Milú, Tintín escapa, se apodera de un avión, y vuela en la noche a Berlín. Los agentes de la OGPU aparecen y encierran a Tintín en un calabozo, pero se escapa con la ayuda de Milú, que se ha vestido de tigre. El último agente de la OGPU intenta secuestrar a Tintín, pero este intento es frustrado y la policía alemana atrapa al criminal soviético que planeaba «volar todas las capitales de Europa con dinamita». Tintín y Milú regresan a Bruselas en medio de una enorme recepción popular.

Historia Contexto y orígenes thumb|La plaza Roja de Moscú aparece en la historia. Georges Remi —quien sería más conocido con el seudónimo de Hergé— fue contratado para trabajar como ilustrador en Le XXe Siècle, un periódico belga firmemente católico y conservador. Dirigido por el abate Norbert Wallez, quien lo describió como un "periódico católico para la doctrina e información" y con un supuesto punto de vista de extrema derecha y fascista; Wallez se describió como un gran admirador del dictador fascista Benito Mussolini —de quien tenía una imagen en su escritorio—, mientras que Léon Degrelle, quien más tarde se convertiría en líder del grupo fascista belga los rexistas, trabajó como corresponsal extranjero para el periódico. El tintilogista Harry Thompson explica que esas ideas políticas eran habituales en la Bélgica de aquella época y el ambiente de Hergé se impregnó de las ideas conservadoras que giraban alrededor del "patriotismo, el catolicismo, la moral estricta, la disciplina, y la ingenuidad". El sentimiento anticomunista era fuerte y una exposición soviética que tuvo lugar en Bruselas en enero de 1928 fue objeto de vandalismo en medio de las manifestaciones por el Movimiento Nacional de la Juventud fascista en el que Degrelle tomó parte.

Wallez decidió comenzar la realización del suplemento infantil Le Petit Vingtième, que fue publicado en Le XXe Siècle todos los jueves, y nombró director a Hergé. La publicación del ideario sociopolítico de Wallez a sus jóvenes lectores, significaba también, la llegada a este público del sentimiento explícito profascista y antisemita del abate. Además de ayudar a editar el suplemento, Hergé trabajó inicialmente como ilustrador en L'extraordinaire aventure de Flup, Nénesse, Puosette et Cochonnet, el cual había sido escrito por un responsable de la sección deportiva del periódico y que narraba las aventuras de dos niños, una de sus hermanas y su cerdo de goma. Sin embargo, Hergé se encontró insatisfecho con las tareas que realizaba y quería escribir e ilustrar una creación suya.

Desde julio de 1926, Hergé ya contaba con alguna experiencia en la creación de tiras cómicas con Les Aventures de Totor C.P. des Hannetons para el escultismo del periódico Le Boy Scout Belge, para el que se basó en la vida de Totor, el líder de una patrulla de los boy-scouts. Tintinlogistas como Thompson, Michael Farr y Pierre Assouline han notado una fuerte influencia de Totor sobre Tintín, junto con Jean-Marc y Randy Lofficier, quienes afirman que "gráficamente, Totor era prácticamente idéntica a Tintín, exceptuando el uniforme de boy-scout". Hergé nunca negó esto, describiendo a Tintín como el hermano menor de Totor. Los hermanos Lofficier también notaron otras similitudes entre las aventuras de Totor y las de Tintín, principalmente en el estilo del dibujo, el ritmo rápido de la historia y el uso del humor. Hergé también tenía experiencia en la creación de propaganda anticomunista, pues produjo una serie de sketches satíricos para Le Sifflet en octubre de 1928 titulado "El 70 por ciento de los chefs comunistas son patos impares".

Influencias y análisis thumb|Niños en las calles de Moscú, vendiendo y pidiendo limosna. Hergé plasmó en Tintín en el país de los Soviets mensajes propagandísticos anticomunistas sobre la vida en la Rusia revolucionaria. Hergé quiso que su nuevo personaje, Tintín, tuviera una aventura en la que fuera a Estados Unidos, donde encontraría a los nativos americanos —pueblo que fascinaba a Hergé desde su niñez— en sus aventuras. El abate Wallez, sin embargo, no estaba de acuerdo con el destino elegido y Hergé sólo fue capaz de conseguir llevar su historieta elegida en Tintín en América (1932). En su lugar, Wallez quería que Hergé enviase a su reportero a la Unión Soviética, fundada por el Partido Bolchevique, un grupo marxista-leninista que había tomado el poder en el Imperio ruso gracias al apoyo popular durante la Revolución de octubre de 1917. Los bolcheviques alteraron de forma notable la sociedad rusa tras la nacionalización de la industria y la sustitución de una economía capitalista por una socialista, con el fin de establecer la dictadura del proletariado. En la década de 1920, quien había establecido el sistema y era el primer líder de la Unión Soviética, Vladimir Lenin, había fallecido y fue sustituido en su cargo por Iósif Stalin. Wallez, firme católico y de ideas políticas de extrema derecha, estaba muy en contra de los ateos y del gobierno soviético, y quería que la primera aventura de Tintín reflejara este sentimiento para enseñar a los jóvenes lectores ideas antimarxistas y antisocialistas. Tras comentar que su obra se produjo con objetivos propagandísticos, Hergé declaró que se había "inspirado en el ambiente de trabajo" que le enseñó que ser católico es ser anti-marxista, debido a cuánto le consternó la matanza bolchevique de la familia real Romanov en julio de 1918.

Hergé no tuvo tiempo para visitar la Unión Soviética ni de analizar la información publicada al respecto. En cambio, basó la información que tenía sobre el país únicamente en un folleto, Moscou sans voiles («Descubriendo Moscú»), que había sido escrito por Joseph Douillet (1878–1954), un ex cónsul belga en Rostov del Don que había pasado nueve años en Rusia tras la revolución de 1917. Publicado en Bélgica y Francia en 1928, Moscou sans voiles se vendió bien a un público que no dudó en creer los mensajes antibolcheviques de Douillet, muchos de los cuales eran de dudosa precisión. El tintilogista Michael Farr señaló que "Hergé libremente, aunque de forma selectiva, tomó escenas enteras de la obra de Douillet", incluyendo "el episodio de las escalofriantes elecciones aparecidas en la página 32 del libro de Tintín", que era "casi idéntico" a la descripción de Douillet en Moscou sans voiles. La falta de conocimiento sobre la Unión Soviética de Hergé dio lugar a muchos errores. De hecho, la historia contiene referencias a plátanos, gasolina Shell y galletas Huntley & Palmers, productos que no existían en la Unión Soviética en ese momento. El autor también cometió errores en los nombres rusos, por lo general añadiendo la terminación polaca "-" para los nombres propios, en lugar del equivalente ruso "-".