La quemadura es un tipo de lesión en un organismo vivo provocada por el calor, o una corrosión de efecto similar, sobre la piel u otros tejidos. Sus daños pueden ir desde un simple eritema hasta una inutilización de sus estructuras que las deje completamente consumidas y destruidas.

Las quemaduras se producen por el contacto con diferentes agentes físicos, o biológicos: llamas, líquidos calientes, superficies calientes y otras fuentes de altas temperaturas, o con el contacto con elementos a temperaturas extremadamente bajas. También existen las quemaduras químicas y las quemaduras eléctricas. Los gases y las radiaciones también pueden producir quemaduras. Los agentes físicos son la causa más frecuente de quemaduras, estando implicados en un 85 % de los casos.

El pronóstico, el tratamiento y la necesidad de ingresar o no en el hospital al herido dependerán del grado de la quemadura y la cantidad de superficie corporal quemada.

Primeros auxilios

1. Detener la quemadura Los primeros auxilios comienzan por apartar a la víctima de aquello que la quema. La manera de lograrlo puede complicarse y variar en algunos tipos de quemadura:

Llamas: Apagar el fuego de la víctima con un extintor adecuado o con agua. No con sustancias inflamables (alcohol, colonias, productos de limpieza, combustibles como la gasolina y el diésel, etc.). No arrojar agua ni usar extintores de sólo agua (normalmente los llamados "A" como única letra) sobre zonas electrificadas. También es posible intentar apagar las llamas azotándolas (por ejemplo: con mantas, o con trapos húmedos donde no haya electricidad), o haciendo que la víctima ruede por algún tramo del suelo. Eléctrica: Desenchufar o apagar a cualquier aparato que electrocute. Hay que apartar de la electricidad a la víctima rápidamente y sin tocarla directamente con la piel y para ello puede ser usado un material aislante, principalmente algo no metálico ni encharcado de humedad (así, podría ser de madera, plástico, goma, la suela de un zapato normal, cerámica, etc.). Algunas situaciones complejas pueden requerir cortar la electricidad de esa zona desde algún panel eléctrico (caja de fusibles).Si el corazón de la víctima se para, requeriría una reanimación cardiopulmonar. Sustancia química corrosiva sobre la piel (no ingerida): Retirar la ropa o accesorios contaminados por esa sustancia cáustica, con cuidado y sin quemarse uno mismo (para ello, pueden ser utilizados guantes). Es posible usar agua abundante para diluir las sustancias corrosivas, pero, si esa sustancia no pudiera ser lavada, sus rastros serían retirados con cuidado usando un paño que los absorba (mejor humedecido en agua). Ingestión de sustancia química corrosiva (como beber lejía): No tomar bicarbonato, pues puede provocar graves efectos adversos al mezclarse con esa sustancia cáustica.Es posible comenzar a neutralizar a la sustancia corrosiva (para que quede dentro pero diluida), tomando algún alimento con pH muy neutro (como la leche, mejor si es fresca), un puré denso con almidón (como puré de patata), y claras de huevo batidas. Además, hay que considerar que, si la víctima intentase vomitar, se quemaría igualmente otra vez, o incluso más, pero ese riesgo podría ser más planteable con el estómago lleno de algún alimento que disminuya el efecto de la sustancia corrosiva. Si ese tipo de alimentos no están disponibles, beber mucha agua fresca podría ser lo único que resulte útil y seguro pronto, pero la cantidad de agua tendría que ser muy grande, y obviamente la sustancia corrosiva tendería a ir bajando por el intestino así. El ingerir otro tipo de alimentos (por ejemplo: un líquido ácido como el zumo, o grasas) podría aumentar la corrosión, lo cual depende de si la sustancia corrosiva es un ácido (como el ácido clorhídrico, también llamado agua fuerte o salfumán) o una base (alcalina, como la lejía, el amoníaco y el hidróxido de sodio, también llamado sosa cáustica o soda caústica), o incluso de si es una sustancia fuera de esa clasificación (como el aguarrás). En principio, serían útiles y sin efectos adversos los protectores gástricos del tipo que sólo funciona formando una película protectiva en el estómago (los basados en el sucralfato como Kralfato y Carafate, y Ganatura). En cambio, algunos otros protectores gástricos podrían provocar reacciones adversas en corrosivos de tipo base (alcalinos). Los servicios médicos de emergencia tienen que ser avisados por teléfono de la intoxicación con corrosivo (para ver una lista internacional de sus números de teléfono, pulsar aquí).La víctima probablemente requerirá un lavado de estómago que diluya y extraiga a la sustancia corrosiva, lo cual sería hecho de la mejor manera por profesionales en un centro médico habilitado para ello. Por lo tanto, la víctima esperaría a ser recogida por los servicios médicos mientras queda tumbada en posición lateral de seguridad. Normalmente se tumbaría sobre su lado derecho, dado que el izquierdo es el recomendado para las mujeres embarazadas desde hace al menos siete meses y medio aproximadamente. La víctima podría rotar sobre el costado sobre el que queda tumbada conforme vaya notando que la corrosión la quema demasiado en ese lado.Si la víctima no pudiese respirar en algún momento, no es descartable realizarle las ventilaciones de reanimación cardiopulmonar (normalmente serían sólo las ventilaciones porque el problema es respiratorio), para evitar su posible asfixia.El frasco de la sustancia corrosiva podría indicar datos relevantes acerca de esa sustancia, y también es posible pedírselos a un centro de toxicología o intoxicaciones (algunos de sus números de teléfono aparecen en la lista de teléfonos de emergencia, pulsando aquí). Quemadura por frío: Ver congelamiento. Además: Si una víctima no puede ser apartada de un calor o corrosión que la quema, sería intentado al menos protegerla de ello (por ejemplo: tapándola o intentando que se tape).En caso de que quede en paro cardíaco, requeriría una reanimación cardiopulmonar.

2. Tratar la quemadura A continuación, se recomienda lavar pronto las quemaduras externas con agua fresca (no helada), suavemente, y durante un plazo de tiempo de entre 20 y 30 minutos. Para ello, es posible utilizar agua corriente o sumergir en agua la parte afectada. El agua helada y los hielos podrían comenzar a destruir en algún momento los tejidos quemados, por lo que es preferible agua fresca. El agua fresca enfriaría la piel, pero la víctima no debe sufrir una hipotermia por quedarse muy fría demasiado tiempo.

Si la quemadura externa sangra, también habrá que detener esa hemorragia, principalmente mediante mantener presionada la herida hasta que deje de sangrar, aunque es posible aplicar otros métodos para detener el sangrado si la situación se complica.

Es posible retirar la ropa de la zona de la quemadura si provoca algún problema, como quemar al paciente, e incluso el agua lo facilitaría, aunque es mejor no retirarla en casos en los que se haya quedado pegada, pues el intentarlo podría arrancar la piel del paciente en el proceso.

Tras el enfriamiento con agua, aplicar en la quemadura externa un desinfectante (antiséptico) que no la deje irritada. Desinfectar es más necesario si la quemadura se ha abierto y ha sangrado. Sin embargo, de manera habitual, en las quemaduras de tercer grado, muy graves y profundas, no son colocados inicialmente ungüentos por encima, pues el paciente puede estar sangrando o tener alguna zona interna afectada. Las quemaduras son un tipo de herida sensible, por lo cual es recomendado desinfectarlas con antisépticos concretos apropiados para quemaduras, especialmente con alguna crema antiséptica hidrosoluble, siendo mejor si la crema tiene propiedades regeneradoras (por ejemplo: Furacín, Bepanthen, Bepanthol, Recoverón NC y Neosporin, aunque estos dos últimos cuentan con algunos casos de alergia a la neomicina reportados). También existe una cierta experiencia en el uso de derivados de plata en la desinfección de las quemaduras, principalmente de la sulfadiazina de plata (SDP). Otros desinfectantes usados en quemaduras son el nitrato de plata y el acetato de mafenida. En la actualidad, existen modernos vendajes para las quemaduras que liberan plata, permiten un mejor exudado y pueden permanecer más tiempo sobre la herida. En casos en los que esas sustancias y materiales no estén disponibles, y la desinfección de la herida se haga necesaria, pueden ser empleados otros antisépticos más comunes, siendo conocido el uso de productos con povidona yodada o merbromina para esas situaciones.

La medicina tradicional ha utilizado Aloe Vera para curar quemaduras, y también aplicación de miel, la cual puede además favorecer la desinfección. No han sido encontrados beneficios en la idea de colocar pasta de dientes en la quemadura.

Sobre la quemadura externa ha de ser colocado un vendaje con algún tejido limpio y estéril, el cual puede ser humedecido en agua fría. Si hay disponible suero fisiológico, es posible añadirlo junto con el vendaje sobre la quemadura (por ejemplo: si fuese a quedar un tanto seca). Las víctimas de grandes quemaduras pueden ser envueltas en sábanas limpias durante su traslado a un centro médico donde puedan recibir el tratamiento correspondiente. Y cualquier quemadura grave requiere llamar por teléfono a los servicios médicos de emergencia (es posible consultar una lista internacional de sus números pulsando aquí).

Posteriormente, una quemadura requeriría curas periódicas. Un incremento en la ingesta de proteínas, vitaminas (especialmente las A, C y E) y oligoelementos, así como una hidratación adecuada, favorecen una mejor recuperación de la quemadura. En cambio, la ingesta de azúcares y grasas es irritante para su evolución.

Tipos de quemaduras según su gravedad Existen varias clasificaciones:

Clasificación de Benahim (A, AB, B). Clasificación de la American Burn Association (superficial, intermedia, profunda). Clasificación de Smith (primer grado, segundo grado, tercer grado).

En la clasificación de Smith, la más habitual, las quemaduras pueden ser categorizadas en tres grados. Una quemadura de primer grado, que solo afecta a la capa superficial de la piel, se caracteriza por el enrojecimiento, una quemadura de segundo grado presenta formación de flictenas (ampollas), y una de tercer grado afecta al tejido subcutáneo, músculo y hueso produciendo una necrosis.

Quemaduras de primer grado thumb|Quemadura de primer grado. Las quemaduras de primer grado (también llamadas quemaduras de espesor superficial) se limitan a la capa superficial de la piel epidermis, y se les puede llamar eritema o epidérmicas. Este tipo de quemadura generalmente la causa una larga exposición al sol (producto de los rayos ultravioleta) o exposición instantánea a otra forma de calor (plancha, líquidos calientes).

Signos clínicos (síntomas): Ampollas intradérmicas (microscópicas). Enrojecimiento de la piel, piel seca. Descamación y destrucción de las capas superficiales o solo enrojecimiento. Dolor intenso tipo ardor. Inflamación moderada. Gran sensibilidad en el lugar de la lesión. Tarda en irse desde unos días a lo mucho un mes, ya que solamente es superficial.

Quemaduras de segundo grado thumb|Ampolla en quemadura de segundo grado. Las quemaduras de segundo grado (también llamadas quemaduras de espesor parcial) se dividen en: De segundo grado menores: Este tipo de quemadura implica la primera capa y parte de la segunda capa. No se presentan daños en las capas más profundas, ni en las glándulas de sudor o las glándulas productoras de grasa. Hay dolor, presencia de flictenas o ampollas. De segundo grado mayores: Este tipo de quemadura implica daños en la capa media y en las glándulas de sudor o las glándulas productoras de grasa. Puede haber pérdida de piel, carbonización. Causas: Principalmente por líquidos calientes o sustancias químicas cáusticas. Exposición muy prolongada al sol. Fuego