miniaturadeimagen|295x295px|Introduciendo un voto en Luxemburgo para las elecciones europeas de 2024. miniaturadeimagen|Papeleta electoral para el Senado. Elecciones Generales de España de 2019, circunscripción de Madrid.
Las elecciones, también denominadas comicios, son un mecanismo formal de toma de decisiones mediante el cual una población elige a individuos para ocupar cargos públicos, por lo general en el contexto de una democracia representativa. Este proceso se realiza mediante el sufragio, que puede adoptar diversas modalidades (universal, restringido, obligatorio, voluntario, entre otras) según el sistema político de cada país.
Las elecciones permiten a los electores expresar sus preferencias políticas mediante el voto, eligiendo entre una o varias opciones, ya sean partidos políticos, candidatos individuales u otras formas de representación. La celebración periódica de elecciones competitivas y libres es una característica fundamental de los sistemas democráticos y una condición necesaria para la legitimidad del poder político en estos regímenes.
Existen distintos tipos de elecciones según el ámbito o nivel institucional: presidenciales, legislativas, municipales, regionales o consultas populares. Asimismo, las reglas y procedimientos electorales varían ampliamente entre países y pueden incluir diferentes sistemas de votación como el sistema mayoritario, representación proporcional, sistema mixto, entre otros.
Según el ámbito territorial pueden ser municipales (locales), regionales (denominadas estatales, en países federales, o autonómicas o cantonales), generales (llamadas también federales, legislativas o estatales) o supraestatales (como es el caso de las elecciones europeas). Además, en muchas democracias representativas se convocan elecciones a la jefatura del Estado o del Gobierno. Y también a determinados cargos judiciales, como en el caso del Estado Plurinacional de Bolivia.
Si se reconoce la soberanía popular, todo el pueblo tiene derecho tanto al sufragio activo (cuando todos pueden votar, se habla de sufragio universal, si no, de sufragio restringido) como al sufragio pasivo (todos han de poder ser elegidos). En ocasiones la ley prevé circunstancias en las que se pierde el derecho de sufragio o requisitos de distinta naturaleza para su ejercicio; limitaciones que en algunos casos pueden llegar a ser tan abusivas que desvirtúan los resultados electorales.Mecanismos para impedir de hecho el voto de los negros en Estados Unidos desde la abolición de la esclavitud hasta mediados del siglo XX (movimiento por los derechos civiles). Un mecanismo que altera la igualdad en las elecciones es la manipulación interesada del tamaño y distribución de las circunscripciones electorales (gerrymandering, rotten boroughs).
Las características de las elecciones en cada país se regulan en la legislación electoral, que define su peculiar sistema electoral, como por ejemplo su naturaleza de elecciones directas (la totalidad de la ciudadanía elige directamente con su voto al cargo elegido) o indirectas (hay un cuerpo intermedio, compuesto por representantes elegidos por toda la ciudadanía, que es el que toma la decisión). La introducción de novedades en los sistemas electorales se denomina reforma electoral. El mecanismo habitual de participación política de los ciudadanos en la democracia liberal son las instituciones denominadas partidos políticos, aunque hay otros mecanismos para la presentación de candidaturas electorales (coaliciones electorales, agrupaciones de electores, etc.).
En casi todos los países, como parte de su sistema democrático, existen instituciones político-electorales, que se encargan tanto de organizar las elecciones como de dirimir los diversos conflictos de esa índole que a ellos se someten. En algunos casos, en solo uno de ellos recae la obligación de ejecutar ambas encomiendas.
La rama de la ciencia política que analiza científicamente las elecciones se denomina psefología (de psephos ψῆφος, «guijarro» en griego, por los que se usaban en la democracia griega como papeletas electorales (véase también ostracon).Término acuñado por R. B. McCallum en 1952. Fuente citada en Psephology.
Historia
thumb|left|moneda romana que representa una elección thumb|Un folleto de la campaña electoral británica con una ilustración de un ejemplo de papeleta electoral, 1880 Las elecciones se utilizaron en épocas tan tempranas como la antigua Grecia y la antigua Roma, y durante todo el periodo medieval para elegir a gobernantes como el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (véase elección imperial) y el papa (véase elección papal)."Election (political science)". Encyclopædia Britannica. Recuperado el 18 de agosto de 2009
El rey de la dinastía Pala Gopala I (gobernó - 770) a principios de la Bengala medieval fue elegido por un grupo de jefes feudales. Tales elecciones eran bastante comunes en las sociedades contemporáneas de la región. En el Imperio Chola, alrededor del año 920 de la era cristiana, en Uthiramerur (en la actual Tamil Nadu), se utilizaban hojas de palma para seleccionar a los miembros del comité del pueblo. Las hojas, con los nombres de los candidatos escritos en ellas, se colocaban dentro de una vasija de barro. Para seleccionar a los miembros del comité, se pedía a un joven que sacara tantas hojas como puestos disponibles. Esto se conocía como el sistema Kudavolai.
Las primeras elecciones populares registradas de funcionarios a cargos públicos, por mayoría de votos, en las que todos los ciudadanos eran elegibles tanto para votar como para ocupar cargos públicos, se remontan a los Éforos de Esparta en el año 754 a. C., bajo el gobierno mixto de la Constitución de Esparta. Las elecciones democráticas atenienses, en las que todos los ciudadanos podían ocupar cargos públicos, no se introdujeron hasta 247 años después, hasta las reformas de Clístenes. Bajo la anterior Constitución Soloniana (), todos los ciudadanos atenienses podían votar en las asambleas populares, en asuntos de derecho y política, y como jurados, pero sólo las tres clases más altas de ciudadanos podían votar en las elecciones. Tampoco las clases más bajas de las cuatro clases de ciudadanos atenienses (definidas por su riqueza y propiedades, y no por su nacimiento) podían ocupar cargos públicos, gracias a las reformas de Solón. La elección espartana de los éforos, por lo tanto, también es anterior a las reformas de Solón en Atenas en aproximadamente 180 años.
thumb|En 1946 Mannerheim dimitió como presidente de Finlandia, y el parlamento de Finlandiaeligió al primer ministro Paasikivi para sucederle, con 159 votos. Las cuestiones relativas al sufragio, especialmente el sufragio de los grupos minoritarios, han dominado la historia de las elecciones. Los varones, el grupo cultural dominante en Norteamérica y Europa, a menudo dominaban el electorado y siguen haciéndolo en muchos países. Las primeras elecciones en países como Reino Unido y Estados Unidos estaban dominadas por terratenientes o clase dominante varones. Sin embargo, en 1920 todas las democracias de Europa Occidental y Norteamérica contaban con sufragio universal masculino adulto (excepto Suiza) y muchos países empezaron a considerar el sufragio femenino. A pesar del sufragio universal para los hombres adultos, en ocasiones se erigieron barreras políticas para impedir un acceso justo a las elecciones (véase movimiento por los derechos civiles).
Funciones El politólogo Xavier Torres de la Universidad de Barcelona ha indicado que «las elecciones constituyen una práctica sustancial y consustancial de las democracias» ya que «suponen el reconocimiento de la voluntad popular en el quehacer político y abren el acceso en libertad al poder institucional y a su ejercicio legítimo y legal». En este sentido ha señalado cuatro funciones fundamentales de las elecciones en los sistemas democráticos: Generar participación. Las elecciones son el instrumento fundamental de participación de los ciudadanos en el sistema político (aunque no es el único). Mediante el voto expresan sus preferencias optando entre programas políticos distintos, por lo que las elecciones constituyen un momento decisivo para ejercer la influencia política (para establecer los temas de la agenda política). Finalmente, «los resultados electorales vinculan las preferencias del cuerpo electoral con las instituciones políticas». Producir representación. Dada la inviabilidad de que todos los ciudadanos participen diariamente en todas las decisiones públicas, se hace ineludible la democracia representativa y son precisamente las elecciones las que llevan el pluralismo de la sociedad a las instituciones políticas («en un país democrático, las instituciones reflejan las preferencias ciudadanas») y, además, «desempeñan un papel decisivo en el proceso de selección y renovación de los representantes políticos..., a quienes se les confiere un mandato electoral». Proporcionar Gobierno. Los electores quitan y ponen gobiernos con sus votos (directamente en los sistemas presidencialistas; indirectamente en los parlamentarios). Y también determinan quién ocupará la oposición parlamentaria que controle al gobierno. Asimismo establecen la orientación general de las políticas públicas que se llevarán a término, «dado que configuran un Gobierno de uno u otro signo, cuyas prioridades y preferencias políticas difieren entre sí», aunque «la decisión de las urnas no es un cheque en blanco y a lo largo de la legislatura puede aparecer el descontento con las decisiones políticas o el malestar por no poder expresar con una mayor influencia las demandas sociales». Ofrecer legitimación. En las democracias solo se consideran legítimos a los gobernantes elegidos por los ciudadanos, de ahí el papel esencial que tienen las elecciones en cuanto que legitiman el sistema político, el sistema de partidos y la designación de un gobierno. Asimismo contribuyen a la socialización política («creando hábitos de participación, percepción y comprensión del sistema político» democrático) y a la formación de la cultura política del electorado («se estructuran pensamientos, actitudes y comportamientos políticos que contribuyen a la legitimación»). Además dan paso a una nueva fase de comunicación política mediante la interacción entre la opinión pública y la elite política (reflejada, por ejemplo, por los sondeos de opinión) y que es determinante para la legitimación de la acción política entre elección y elección.
Torrens advierte que en los regímenes autoritarios las elecciones —cuando las hay nunca son competitivas—persiguen unas funciones completamente distintas. «En las dictaduras, el poder político no está en juego y entre las funciones de las elecciones [no competitivas] encontramos pretender establecer una legitimidad en el interior del país y en las relaciones internacionales, ofrecer la apariencia de normalidad, promover la adhesión al régimen autoritario que tenga un efecto institucional estabilizador a través de un conformismo generalizado en la sociedad civil, y desprestigiar a la oposición democrática o neutralizarla. [...] La diferencia esencial entre unos sistemas electorales pluralistas y unas elecciones no competitivas redunda en su carácter: elección política en las democracias o control político en las dictaduras».
Proceso electoral Xavier Torrens ha señalado que el sufragio en las elecciones de las democracias liberales es universal, libre, igual, directo y secreto y que el incumplimiento de una sola de estas características «nos remite a un sufragio no democrático, que puede ser restringido, no libre, desigual, indirecto o público». Torrens recuerda que «la historia de la democracia ha ido unida a la conquista del sufragio universal».
Partiendo de estos principios el proceso electoral se compone de diferentes etapas (que pueden variar según los países):
1. Inscripción en el censo electoral