Căile Ferate Române (traducida como «Ferrocarriles Rumanos», cuyo acrónimo es CFR) es la empresa estatal de transporte ferroviario de Rumania. Rumania tiene una red ferroviaria de 11.380 km de la cual 3.971 km está electrificada; la longitud total de vía férrea es de 22.247 km del cual 8.585 km es de línea electrificada. La red está interconectada con otras redes ferroviarias europeas y provee servicio pan-europeo de pasajeros y carga. CFR como entidad ha operado desde 1880, a pesar de que el primer tramo de ferrocarril en territorio rumano fue inaugurado en 1854.

La red se ha ampliado gradualmente desde entonces y se ha actualizado mediante procesos de dieselización y electrificación de algunas líneas después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el transporte por ferrocarril se vio favorecido por el régimen comunista, especialmente bajo el gobierno de Nicolae Ceausescu, los ferrocarriles rumanos quedaron obsoletos con la caída del régimen en 1989. Para detener el descenso en el tráfico a principios de los años 1990, la compañía se reestructuró en 1998 y se reorganizó en cuatro filiales principales: CFR Călători, responsable de servicios de pasajeros; CFR Marfă, responsable del transporte de carga; CFR Infrastructură, administra la infraestructura de la red ferroviaria rumana; y la Societatea Feroviară de Turism, o SFT, la cual administra los ferrocarriles en rutas turísticas.

CFR tiene sus oficinas centrales en Bucarest y tiene divisiones regionales en Cluj-Napoca, Timişoara, Craiova, Iaşi, Galaţi y Braşov. Su código de la Union Internationale des Chemins de Fer es 53-CFR.

Historia

Orígenes siglo XIX right|thumb|240px|Máquina de vapor de CFR del modelo 230-039 que se exhibe en la actualidad en la estación de Sinaia. La primera línea de ferrocarril del territorio de la actual Rumanía fue inaugurada el 20 de agosto de 1854 entre Oravița en Banat y Baziaș, un puerto del río Danubio. Esta línea tenía una distancia de 62,5 km y era utilizada exclusivamente para el transporte de carbón. A partir del 12 de enero de 1855 la línea fue explotada por los ferrocarriles austríacos, ya que en aquellos tiempos Banat formaba parte del Imperio austríaco. Después de varios meses de trabajo, la línea se abrió al tráfico de pasajeros el 1 de noviembre de 1856. Entre los años 1864 y 1880, se construyeron varios ferrocarriles en el que entonces era el Reino de Rumanía. El 11 de septiembre de 1865, la compañía británica John Trevor empezó la construcción de la línea Bucarest-Giurgiu. Esta línea se puso en funcionamiento el 25 de agosto de 1869. La línea Bucarest-Giurgiu fue el primer ferrocarril construido en el territorio rumano de aquel tiempo por decisión del rey de Rumanía, que vio cómo se construía en el territorio de Transilvania la línea Oraviţa-Baziaş.

En septiembre de 1866, el Parlamento rumano votó la construcción de una línea de ferrocarril de 915 km entre Vârciorova, en el sur, y Roman, al norte, vía Pitești, Bucarest, Buzău, Brăila, Galați y Tecuci, ya que éstas eran algunas de las ciudades más importantes de Rumanía. Un consorcio alemán, Strousberg, suscribió un contrato para construir la línea a razón de 270.000 francos de oro por kilómetro. La línea se puso en servicio en varias etapas, el primer tramo abierto fue el de Pitești-Bucarest-Galați-Roman, que se inauguró el 13 de septiembre de 1872 y el tramo Vârciorova-Pitești se abrió algunos meses más tarde, el 9 de mayo de 1878. 220px|thumb|left|Estación de Bucarest, Gara de Nord, construida en 1870. La línea Vârciorova-Roman se convirtió en un elemento muy importante de la infraestructura ferroviaria de Rumania, ya que recorría todo el reino y garantizaba una conexión importante para los viajeros y las mercancías entre varias ciudades de Valaquia y de Moldavia. El 10 de septiembre de 1868 fue inaugurada en Bucarest la Gara de Nord (la Estación del Norte, en castellano). En enero de 1880, el Parlamento rumano votó el traspaso de la propiedad de la línea Vârciorova-Roman que era propiedad del consorcio privado Strousberg a propiedad estatal, quedando la línea bajo la administración del CFR, que se constituyó el mismo año por administrar todas las líneas ferroviarias. El primer consejo de administración del CFR estaba formado por los señores Kalinderu, Stătescu y Falcoianu.

En mayo de 1868, el Estado rumano firmó un contrato con otro consorcio alemán que se conoció como "consorcio Offenheim", por la construcción de varias líneas más cortas en la región de Moldavia. Éstas, con una longitud total de 224 km, tenían que ir desde Roman a Ițcani, de Pașcani a Iași y de Verești a Botoșani. Se pusieron en servicio de forma progresiva en diciembre de 1869 a noviembre de 1871. Debido a la mala gestión de la línea por parte del consorcio Offenheim las mismas líneas se pusieron bajo administración de CFR en enero de 1889. Mientras a lo largo de la Guerra de independencia de Rumania del año 1877, Rumanía se anexionó la región de Dobrogea, que hasta el momento pertenecía al Imperio Otomano. El Estado rumano transfirió a CFR la administración de la línea Constanța-Cernavodă, abierta por los otomanos en 1860.

La línea Bucarest-Giurgiu, se convirtió en la primera línea construida en el reino de Rumanía, también bajo administración CFR de esta época. A partir de 1889, el Estado rumano se convirtió en el único propietario de todas las líneas ferroviarias del Reino de Rumanía, que en aquel momento tenían una longitud de 1377 km.

Principio del siglo XX 240px|thumb|Estación de tren de Iaşi entre 1901 y 1904. En 1919 el Reino de Rumanía recibió las regiones de Transilvania, Besarabia y de Bucovina constituyéndose la Gran Rumanía. Se colocaron todas las líneas de ferrocarril de estas regiones que anteriormente se encontraban bajo control austrohúngaro y ruso bajo la administración de CFR. Este hecho fue muy importante para los ferrocarriles rumanos ya que la gran fábrica de construcción de material ferroviario y de productos siderúrgicos de Arad, que se encontraba hasta el momento en territorio austrohúngaro, pasó a estar bajo control rumano, haciendo posible que se produjera una amplia gama de material para la construcción de nuevas vías y para construir locomotoras por CFR. A lo largo de este período se pusieron una doble vía en paralelo a muchas líneas ya existentes para poder cubrir la gran demanda y que llevó a aumentar la capacidad de comercialización del tráfico de pasajeros y mercancías. La primera línea que se desdobló fue la de Bucarest-Ploiești-Câmpina y fue completamente operativa en 1912. A lo largo del período de entreguerras se puso una doble vía a otras líneas:

Constanţa–Cernavodă (1931) Adjud–Tecuci (1933) Teiuş–Apahida (1940) Câmpina–Brașov (1941) Buzău–Mărășești (1942)

A lo largo de los años 1920 y 1930, CFR adquirió también numerosas locomotoras, coches y vagones, llevando a cabo un plan de modernización generalizado. La tracción Diesel se introdujo, mediante locomotoras diésel que rápidamente fueron producidas en grandes cantidades (los modelos más modernos de estas locomotoras aún están en funcionamiento en algunos vías de cercanías de Banat). Un acontecimiento que marcó la historia de los ferrocarriles rumanos fue la Huelga de 1933 que se produjo a lo largo de la Gran Depresión y que dio lugar a violentas confrontaciones entre los trabajadores ferroviarios rumanos y la policía.

Durante el comunismo 240px|thumb|El tren de la clase 140 en Cluj, 1972. Con la instauración de la República Socialista de Rumania en 1948 se hicieron algunas inversiones muy importantes en la infraestructura ferroviaria, a veces en detrimento de la construcción y mejora de las carreteras, ya que a lo largo de ese periodo el ferrocarril se consideraba un símbolo de la rápida industrialización de Rumanía. Así este medio de transporte a lo largo del mandato de dirigentes comunistas como Gheorghe Gheorghiu-Dej y posteriormente Nicolae Ceausescu fue considerado un símbolo del progreso del régimen comunista. El aumento del tráfico ferroviario y la construcción de nuevas líneas, en particular en las regiones rurales, la electrificación y el desdoblamiento de las vías se realizaron a lo largo del período comunista.

La primera línea electrificada de la red rumana fue la línea Bucarest-Braşov, que tenía un tráfico significativo tanto en pasajeros como en mercancías. Los trabajos de electrificación empezaron año 1959, y el primer sector electrificado fue el tramo entre Braşov y Predeal, que entró en servicio el 9 de diciembre de 1965. El 20 de abril de 1966, un tramo suplementario entre Predeal y Câmpina fue electrificado y la línea entera electrificada fue inaugurada el 16 de febrero de 1969. Esta electrificación se hizo de forma alternativa a la red industrial de 50 Hz y 25 kV. Se desdoblaron algunas vías para facilitar la comercialización del tráfico, en particular:

Făurei-Galaţi (1971) Pantelimon-Cernavodă (1971) Bucarest-Roșiori-Craiova (1972) Chitila-Golești (1972) Braşov-Câmpul Libertății (1974) Adjud-Suceava (1975)

Desde mediados de los años setenta, las locomotoras de tracción a vapor dejaron de estar en funcionamiento, siendo sustituidas por locomotoras estandarizadas diesel y eléctricas, la mayor parte construidas en Rumanía en la fábrica Astra de Arad.

CFR después de 1989 Con la caída del comunismo a raíz de la Revolución rumana de 1989, Rumanía tenía una de las redes ferroviarias más grandes, más densas y más frecuentadas de Europa, pero a la vez con una infraestructura relativamente anticuada. Esto, combinado con la decadencia económica que sufrió el país a lo largo de la década de los años 1990 en su proceso de transición de una economía planificada a una economía capitalista de mercado, provocó que CFR entrara en un periodo de relativa crisis y decadencia. Así, para afrontar el nuevo periodo la dirección de CFR decidió cerrar algunas líneas poco transitadas, sobre todo en las zonas rurales. 240px|thumb|Locomotora eléctrica 060 EA1 242 de CFR en la estación de Braşov, en 1994. Debido a esta crisis la imagen de CFR sufrió un serio deterioro tanto dentro del país como en el extranjero, en parte porque el material y las infraestructuras ferroviarias se deterioraron, los trenes sufrían considerables retrasos, se ofrecía un servicio de mala calidad y el diseño de la dirección general había experimentado un importante desorden. Esta situación perduró hasta el año 1998, cuando la Societatea Naţională a Căilor Ferate Române (en castellano, Sociedad Nacional de Ferrocarriles de Rumanía) fue reorganizada en cuatro divisiones autónomas con el objetivo de mejorar su eficacia, la sociedad se renombró Compañía Națională de Căi Ferate "CFR" SA (Compañía Nacional de Ferrocarriles de Rumanía SA). Después de esta reforma, la situación económica de los ferrocarriles rumanos mejoró significativamente, en parte favorecida por el crecimiento que experimentó la economía nacional a partir del año 2000, que permitió realizar importantes inversiones públicas en la red de ferrocarriles y llevar a CFR a ser de nuevo una de las empresas administradoras de redes ferroviarias de la región con más beneficios y eficacia.