La noche de los cuchillos largosMax Gallo, La noche de los cuchillos largos. Bruguera, 1976. ISBN 84-02-04776-9Karl von Vereiter. La noche de los cuchillos largos. Diana, 1983. ISBN 968-13-1468-9. (en alemán: Nacht der langen Messer), también conocida como Operación Colibrí (Aktion Kolibri) o purga de Röhm (Röhm-Putsch), fue una purga política que tuvo lugar en Alemania entre el 30 de junio y el 1 de julio de 1934, cuando el régimen nazi, dirigido por Adolf Hitler, llevó a cabo una serie de asesinatos políticos. Se puede incluir dentro del marco de actos que realizó el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán para apoderarse de todas las estructuras del Estado alemán. Muchos de los que fueron asesinados esos días pertenecían a las Sturmabteilung (SA), una organización paramilitar nazi. Hitler se opuso a las SA y a su líder, Ernst Röhm,Ernst Röhm era un antiguo oficial del ejército imperial y superior de Hitler durante la Primera Guerra Mundial porque percibía la independencia de las SA y la inclinación de sus miembros hacia la violencia callejera como una amenaza contra su poder. Hitler, además, quería el apoyo de los jefes de la Reichswehr, la organización militar oficial de Alemania Nazi, que temían y despreciaban a las SA y, en particular, la ambición de Röhm para que las SA absorbieran a la Reichswehr bajo su liderazgo. Hitler usó la purga para atacar o eliminar a los críticos con su régimen, en especial contra aquellos leales al vicecanciller Franz von Papen, y para vengarse de antiguos enemigos.thumb|Las Sturmabteilung promovían actos de violencia callejera contra judíos, comunistas y socialistas que eran apoyados por una parte de la población.Kershaw (1998) p. 508Mataron al menos a 85 personas, aunque el número de fallecidos pudo ascender a cientos,Evans (2005), pág. 39. “Se sabe que, al menos ochenta y cinco personas fueron asesinadas sin ningún procedimiento legal contra ellos. Göring arrestó a aproximadamente mil personas”.Kershaw (1999): Hitler, pág. 517. «De las 85 víctimas, solo cincuenta de ellos eran hombres de la SA. Algunas estimaciones, sin embargo, elevan el número total de muertos hasta 150 o 200”. y más de mil oponentes al régimen fueron arrestados. La mayor parte de los asesinatos los llevaron a cabo las SS, un cuerpo de élite nazi, y la Gestapo (acrónimo de Geheime Staatspolizei: ‘policía secreta del Estado’). La purga reforzó y consolidó el apoyo de la Reichswehr a Hitler, aportando fundamentos jurídicos al régimen, ya que las cortes alemanas, para demostrar su lealtad al régimen, pronto dejaron de lado cientos de años de prohibición de ejecuciones extrajudiciales.
Antes de la ejecución, quienes la planearon se referían a ella como «Colibrí» (en alemán: Kolibri), ya que era la contraseña que se usaría para enviar a los escuadrones de ejecución el día elegido.Kershaw (1999): Hitler, pág. 515. Parece ser que el nombre en clave de la operación fue arbitrario. La frase «noche de los cuchillos largos» en alemán es anterior a esta masacre y se refiere a cualquier venganza. Su origen podría estar en la matanza de los hombres de Vortigern por los mercenarios anglos, sajones y jutos del mito del rey Arturo, que recibió ese nombre. Los alemanes usan el término Röhm-Putsch («Golpe de Röhm») para describir este suceso. Este es el nombre que usaron durante el régimen nazi para indicar que los asesinados tenían que ser eliminados para evitar un golpe de Estado. Muchos autores alemanes suelen entrecomillar este nombre o nombrarlo como el así llamado «Röhm-Putsch».""Röhm-Putsch"". Deutsches Historisches Museum (DHM), Museo Histórico Alemán.
Contexto histórico Hitler y las Sturmabteilung El presidente Paul von Hindenburg nombró a Hitler canciller el 30 de enero de 1933.Tras la instauración del régimen nazi, la política de Hitler se orientó a congraciarse con los industriales y los militares con el fin de consolidar un régimen que, aun gozando de un gran apoyo popular, no había obtenido la mayoría absoluta en las últimas elecciones de 1932. A lo largo de los meses siguientes, durante la llamada Gleichschaltung («Sincronización» en alemán), Hitler logró prohibir todos los partidos políticos rivales de Alemania, y en el verano de ese año, el país se había convertido en un Estado unipartidista bajo el control del partido único, el Partido Nazi. Sin embargo, pese a la rápida consolidación de su autoridad política, Hitler no ejercía el poder absoluto. Como canciller, no lideraba el ejército, que estaba subordinado a Hindenburg, un respetado mariscal que se encontraba débil y senil. Aunque muchos militares estaban impresionados por las promesas de Hitler sobre un ejército mayor y mejor y una política exterior más agresiva, el ejército se mantuvo independiente durante los primeros años del régimen nazi. izquierda|miniatura|Logotipo de las Sturmabteilung.
Las SA, una organización paramilitar, se mantenían autónomas respecto al Partido Nazi. Ésta evolucionó a partir del movimiento de los Freikorps surgido tras la Primera Guerra Mundial. Estas organizaciones del periodo de entreguerras del se caracterizaban por su fuerte carácter nacionalista y su anticomunismo; durante la República de Weimar colaboraron con el gobierno en la represión del movimiento obrero y organizaciones izquierdistas, destacaron en acontecimientos como el Levantamiento Espartaquista o el Levantamiento del Ruhr, además de participar en el fallido Golpe de Estado de Kapp contra la joven república. Freikorps. Eran una organización nacionalista compuesta por veteranos alemanes desencantados y enfadados que creían que su gobierno había traicionado a Alemania y los había vendido a los países enemigos al rendirse y aceptar los humillantes términos del Tratado de Versalles. Los Freikorps se opusieron a la nueva República de Weimar. Ernst Röhm era su comandante en Baviera, donde recibió el sobrenombre del Rey de las metralletas de Baviera porque era el responsable de almacenar y repartir metralletas ilegales a las unidades de los Freikorps. Se convirtió en jefe de las SA. Durante las décadas de 1920 y 1930, las SA funcionaron como una milicia privada que Hitler usaba contra reuniones comunistas. Conocidos como «camisas pardas», los miembros de las SA se hicieron muy notables por sus batallas callejeras contra los comunistas.Reiche (2002), págs. 120–121. Las confrontaciones entre los dos grupos contribuyeron a la desestabilización del experimento democrático de la Alemania de entreguerras, conocido como República de Weimar.Toland (1976), pág. 266. En junio de 1932, uno de los peores meses de violencia política, hubo más de 400 altercados callejeros, con 82 muertes.Shirer (1960), pág. 165. Esta desestabilización fue crucial en el ascenso de Hitler al poder, sobre todo porque había asegurado que si llegaba a la Cancillería, acabaría con la violencia.
El nombramiento de Hitler como canciller, seguido de la supresión de todos los partidos políticos menos el nazi, redujo, aunque no terminó, la violencia de los camisas pardas. Estos últimos, desprovistos de mítines comunistas que interrumpir y acostumbrados a la violencia, a menudo protagonizaron altercados callejeros. Golpeaban a los viandantes y se enfrentaban a los policías que acudían a terminar con los altercados.Evans (2005), pág. 23. En 1933 hubo numerosas quejas del comportamiento de los miembros de las SA; incluso el Ministerio de Exteriores alemán se quejó de los ataques a diplomáticos extranjeros.Kershaw (1999): Hitler, pág. 501. Este comportamiento molestaba a los elementos más conservadores de la sociedad, como el ejército.
El siguiente movimiento de Hitler fue reforzar su posición con respecto al ejército enfrentándose a sus enemigos, las SA.Kershaw (1999): Hitler, pág. 435 El 6 de julio de 1933, ante un grupo de oficiales nazis de alto rango, Hitler declaró que, tras el triunfo del nacionalsocialismo en Alemania, debían consolidar el poder. En ese discurso afirmó que «La corriente revolucionaria no se ha detenido, pero debe ser canalizada en el seguro curso de la evolución».Evans (2005), pág. 20.
El discurso de Hitler señaló su intención de frenar a las SA, cuyo poder había crecido rápido en los años '30. Este no era un objetivo fácil, ya que las SA habían aportado muchos de los votos que había recibido el Partido Nazi. Las SA registraron un gran crecimiento durante la Gran Depresión, cuando muchos alemanes perdieron la fe en las instituciones tradicionales y habían conseguido llenar de fervor nacionalista y solidario a la clase media.Schoenbaum, (1997) págs. 35–42. «La teoría más general, la que afirma que el nacionalsocialismo era una revolución de la clase media baja, es defendible pero inadecuada». Muchos de sus miembros creían en la promesa del nacionalsocialismo y esperaban que el régimen nazi tomase medidas económicas más radicales, tales como acabar con las grandes fincas de la aristocracia. El hecho de que el gobierno no llevase a cabo tales reformas desilusionó a aquellos que esperaban una revolución económica ligada a la política. Bullock (1958), pág. 80. «Pero en origen el nazi era un partido anticapitalista, y esta parte del programa nacionalsocialista no fue tomada en serio por muchos miembros del partido pero tuvo gran importancia durante la depresión económica. La seriedad con la que se tomó Himmler el carácter socialista del nacionalsocialismo fue una de las principales causas de desacuerdo y división dentro del partido nazi hasta el verano de 1934».
Conflicto entre el ejército y las SA La voz más disconforme con la situación y la que pedía con más insistencia la continuación de la revolución alemana era la de Röhm.Frei (1987), pág. 126. La cita se le atribuye al jefe de la SA de Breslau, Edmund Heines. Como uno de los primeros miembros del partido nazi, Röhm había participado en el Putsch de Múnich, el fallido intento de Hitler de alcanzar el poder por la fuerza en 1923. Era un veterano de la Primera Guerra Mundial que alardeaba de que ejecutaría a doce hombres por cada camisa parda asesinado.Frei (1987), pág. 13. Röhm veía la violencia como un medio para alcanzar fines políticos. Pedía a Hitler y al resto de los líderes del partido que iniciasen una reforma a gran escala en Alemania.
No contento con la simple dirección de las SA, Röhm presionó al canciller alemán para que lo nombrase ministro de Defensa, un cargo que ejercía el general Werner von Blomberg.Evans (2005), pág. 24. Aunque algunos críticos lo apodaban el «León de Goma» por su devoción a Hitler, Blomberg no era nazi y, por tanto, representaba el nexo de unión entre el ejército y el partido. Blomberg y muchos de sus oficiales fueron reclutados entre la nobleza prusiana y consideraban que los miembros de las SA eran plebeyos que amenazaban el tradicional alto estatus del que gozaban los miembros del ejército en la sociedad alemana. Wheeler-Bennett (2005), págs. 712–739. thumb|Ernst Röhm fue el principal dirigente de las SA. Sus ambiciones políticas y el recelo que inspiraba en los líderes nazis fueron unos de los principales motivos que llevaron a la «Operación Colibrí».
Si el ejército regular mostraba desagrado por las masas que pertenecían a las SA, muchos camisas pardas sentían la misma aprensión hacia el ejército, ya que no lo veían muy comprometido con la revolución nazi. Max Heydebreck, un líder de las SA en Rummelsburg, denunció al ejército ante sus compañeros, diciéndoles que «Algunos de los oficiales del ejército son unos cerdos. La mayoría de los oficiales son demasiado viejos y necesitan ser reemplazados por jóvenes. Queremos esperar hasta que Papá Hindenburg muera, y entonces las Sturmabteilung marcharán contra el ejército».Bessel (1984), pág. 97.