La catedral de la Natividad de Nuestra Señora es la catedral renacentista de Baeza, provincia de Jaén, España. Fue la sede del obispado de Jaén desde 1227 hasta que la sede episcopal se trasladó a Jaén en 1249. Se ubica en la plaza de Santa María, donde se encuentran entre otros monumentos la Fuente de Santa María y las Casas Consistoriales Altas.

Se erige, según tradición histórica, en el solar de la antigua mezquita mayor o aljama de la ciudad, consagrada en el año 1147 para el culto cristiano por mandado del rey Alfonso VII bajo la advocación de San Isidoro. De nuevo mezquita poco tiempo después, no será hasta que el rey Fernando III reconquiste definitivamente la ciudad en 1227, cuando el edificio sea definitivamente consagrado como templo cristiano con el título de la «Natividad de Nuestra Señora». Entre las catedrales andaluzas donde aún se celebra el culto católico es la de más larga trayectoria histórica.

Desde 1931 está catalogada como bien de interés cultural con la calificación de monumento. Forma parte del conjunto monumental renacentista de Baeza, que junto con el de Úbeda, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003.

Construcción Primeras obras El elemento constructivo más antiguo del edificio es el cuerpo inferior de la torre-alminar; es de forma cúbica y maciza y tiene unos pequeños fustes de piedra caliza en sus tres aristas visibles. De la misma época se conservan también en la torre tres arcos islámicos, cegados y ocultos, en el paramento situado inmediatamente bajo las cubiertas de las naves. Estos elementos se pueden fechar en torno al , por su similitud con otros edificios contemporáneos y por ser éste un siglo de pacificación en Andalucía, y por tanto el único período en que se pudieron acometer obras de esta envergadura.

Hacia fines del , bajo el episcopado del obispo Rodrigo Fernández de Narváez, se levanta un nuevo cuerpo sobre el descrito más arriba, según consta en inscripción adosada a la cara norte de la torre. Al mismo período gótico deben de pertenecer las arcadas del claustro con sus capillas mudéjares, que según tradición se encuentra emplazado en el lugar donde se hallaba el patio de la mezquita.

En 1529 comienza la edificación de una nueva catedral plateresca de tres naves y bóvedas de crucería, que acabó desplomándose en el año 1567. Durante esos años, y bajo la dirección de Ginés Martín de Aranda, se reedifica la torre en 1545 y se construye la capilla de San Miguel en 1560.

La catedral renacentista Finalmente, gracias al mecenazgo del obispo Francisco Delgado López se dispone su reconstrucción, y el diseño del nuevo templo quedó bajo la dirección de Andrés de Vandelvira, el más prestigioso arquitecto renacentista de la comarca. De este modo irrumpe en el edificio el nuevo estilo arquitectónico, que no obstante respeta los antiguos pilares y bóvedas góticas de la cabecera que, junto al muro axial, no se habían desplomado.

A la muerte de Vandelvira en 1575 le sucede en la dirección de las obras Cristóbal Pérez, y desde 1584 el jesuita Juan Bautista Villalpando. Se culmina finalmente la construcción del templo en 1593 bajo la dirección de Alfonso Barba.

En 1714 se concluyó su custodia procesional, una de las más destacadas de España y la principal pieza de orfebrería del patrimonio catedralicio. En 1755 la catedral sufrió daños debido al terremoto de Lisboa, de forma que se derrumbó parte del muro junto a la puerta de la luna y se quebró una piedra de la bóveda de la capilla mayor.

El cuerpo renacentista original de la torre se derrumbó en el . Sus restos fueron demolidos y un chapitel de pizarra vino a cubrir el volumen inferior de construcción islámica. La actual fábrica renacentista de la torre fue edificada de nuevo hacia 1960.

Exterior El exterior del edificio tiene una imagen severa y poco homogénea. La fachada principal se orienta al norte, donde se encuentra la plaza de Santa María, y se accede a una monumental puerta por una lonja de triple acceso. La portada fue trazada por el jesuita Juan Bautista Villalpando en 1587. Consta de dos cuerpos, en el inferior, flanquean la puerta pilastras pareadas de orden corintio separadas por sendas hornacinas; el superior, entre pináculos y dos pilastras similares a las inferiores, dispone en el centro de un relieve monumental con la escena de la Natividad de la Virgen, obra del también jesuita Jerónimo del Prado que se inspiró en una obra del pintor italiano Federico Zuccaro.

La fachada que se extiende desde la puerta hacia el este fue construida en la primera mitad del . Presenta ventanas renacentistas y contrafuertes con remates flamígeros. Al otro lado de la puerta, se encuentra un arco apuntado con puntas de diamante y en que se halla una capilla renacentista con una escultura de la Virgen. En este lugar se encontraba una puerta de estilo gótico. Las ventanas superiores de este lado de la fachada fueron edificadas en el último cuarto del , y forman una triple ventana con dos huecos adintelados y de medio punto el central; están rematadas con un frontón cerrado. Estas cuatro ventanas, así como las cinco del muro sur, fueron restauradas en 1957, incluyendo vidrieras con escudos de eclesiásticos y laicos relacionados con Baeza. Las que se encuentran en la cabecera del templo presentan, igualmente, vidrieras con la heráldica de personajes de la época, como, el papa Pío XII, el obispo Félix Romero Mengibar, el gobernador civil Fernando Coca de la Piñera, el alcalde Fernando Viedma, el ministro José Antonio Girón de Velasco y el dictador Francisco Franco, la presencia de estos últimos ha ocasionado polémica a raíz de la promulgación de la Ley de Memoria Histórica.

La fachada oeste se encuentra unida a la torre pero son independientes en su construcción y en ella se encuentran los elementos más antiguos de la catedral, sin incluir la sección inferior de la torre. En esta fachada se ubica la «puerta de la luna» o de san Pedro Pascual, obra de estilo mudéjar del . La construcción de la puerta es un arco de herradura lobulado y apuntado y con una moldura románica en su intradós, el alfiz es un rebaje en el muro. Sobre la puerta aparece un rosetón gótico con puntas de diamante, hojas y cabezas, que fue construido en el . Encima del rosetón se encuentra un arco lobulado y apuntado de reducidas dimensiones que alberga una lauda sepulcral con un relieve de un obispo revestido de pontifical con mitra y báculo pastoral, igualmente, existe una inscripción que hace referencia al obispo de Jaén, san Pedro Pascual, que en 1300 fue martirizado por los musulmanes en el Reino nazarí de Granada, cuyos restos reposan, desde el , en el retablo del altar mayor de la catedral, por encima del manifestador. Anteriormente, se encontraban bajo el mismo altar mayor.

La fachada sur presenta una traza irregular, en ella se encuentra una portada gótica de doble arco carpanel, la «puerta del Perdón» que da acceso al claustro catedralicio, fue construida a finales del . El arco superior está adornado con cardinas y rematado con un florón de clave pinjante, mientras que el arco inferior esta cortinado entre dos haces de pequeñas columnas. Sobre la puerta se encuentra un alero con mucho vuelo que consta de diez hiladas formadas por siete ladrillos alternando rojos y blancos y tres tejas.

Torre miniaturadeimagen|Escudos en la torre Se ubica en el extremo noroeste del edificio, siendo en su origen alminar de la mezquita. Presenta planta cuadrada y en las aristas aparecen fustes de granito. En 1395 se edificó una torre sobre la base del alminar. Esta primitiva construcción se renovó en el , quedando en la actualidad, únicamente, una lápida con caracteres góticos que forma un retablo heráldico con los escudos de Castilla y León, de Baeza y del obispo Rodrigo Fernández de Narváez. Entre 1832 y 1862 la torre se arruinó, por lo que se inició su reconstrucción que finalizó en el con un proyecto realizado por el arquitecto Francisco Prieto Moreno.

Interior miniaturadeimagen|Vista de la nave central El templo tiene tres naves. Su fábrica renacentista está cubierta con bóvedas vaídas decoradas con relieves de yeserías; mientras que son de tracería gótica las bóvedas de los dos tramos de la cabecera que sobrevivieron al derrumbe de 1567. Los pilares de estos tramos cuentan con columnas adosadas de capiteles platerescos con motivos grutescos, rematadas en cimacios decorados con cartelas.

Los pilares orientales del crucero renacentista, que unen esta estructura a una bóveda de crucería, sostienen un entablamento clásico cuyo friso se decora con cariátides. Cumple la función de salvar la diferencia de altura entre la menor flecha de los arcos de medio punto renacentistas y la mayor de los arcos ojivales de la cara opuesta.

La gran bóveda vaída que cubre el crucero comprende un abovedamiento en semiesfera rebajada, decorado con relieves italianizantes en tondos; mientras que las pechinas que lo sostienen despliegan, bajo la misma influencia estética, relieves de los cuatro evangelistas. A la vez, entre las pechinas este y oeste encontramos sendos tondos con las imágenes respectivas de san Francisco de Asís y de la Virgen madre en la versión usada como sello por el cabildo catedral baezano.

Pese a la sucesión de distintos maestros en su construcción, la catedral es una pieza espléndida que guarda el sello inconfundible de Vandelvira, y en la que se advierten acentos e influencias de Diego de Siloé en ciertas decoraciones.

Altar Mayor miniatura|Retablo del Altar MayorLa preside un gran retablo barroco tallado por Alonso Rosillo en 1619 o por Manuel del Álamo, como consta en un asiento de 1674 en las Actas Capitulares: «Se acepta una planta trazada por el maestro de escultor y ensamblador Manuel del Álamo para el retablo mayor de la catedral de Baeza». Fue dorado por Manuel Pancorbo en 1741.

Consta de dos cuerpos y tres calles separadas por columnas salomónicas, en las calles laterales se disponen dos hornacinas con dos tallas de san Pedro y san Pablo y sobre estas sendas pinturas de san Jacobo y san Eufrasio. En el centro se encuentra el manifestador con la urna relicario que contiene los restos de san Pedro Pascual. Sobre este, una hornacina con la Virgen de los Mártires, imagen antigua descubierta en las excavaciones de Baeza de 1633. El cuerpo superior está presidido por una talla de san Andrés enmarcada entre pilastras y columnas salomónicas.

Capillas Capilla de santa Cecilia, junto a esta, en el muro del pie del templo, se encuentra el lienzo de san Cristóbal.

Capilla de san Francisco de Asís.

Capilla de san Juan de Ávila. Presenta un retablo barroco en el que se encuentra una pintura de san Juan de Ávila obra de Francisco Huete en 2017. La pintura representa al santo orando ante la Virgen con un crucifijo entre las manos momentos antes de predicar en la Catedral de Baeza. Sobre él, un ángel porta una custodia del que actualmente se conserva en la iglesia de El Salvador de Baeza.Restaurado un retablo que presidirá una capilla dedicada a San Juan de Ávila en BaezaLa pintura de San Juan de Ávila ya luce en el retablo restaurado de la Catedral de Baeza para su inauguración el próximo lunes

Capilla del Cristo de los Emigrantes, se ubica junto a la puerta lateral.

Capilla de Santiago o de la Anunciación, se ubica en el lado del evangelio, junto a la puerta de la Natividad. Fue construida a finales del con tendencia manierista, está enmarcada por columnas de capitel compuesto, sobre el friso se representa a Santiago Matamoros en un relieve. Está rematado por un frontón partido a cuyos lados existen escudos heráldicos. En su interior, se encuentra el cuadro La Anunciación obra del pintor Juan Esteban en 1635. Bajo el cuadro, hay tres tablas, entre las que destaca por su calidad la de san Jerónimo.