La leyenda negra española o antiespañola se refiere a una supuesta tendencia historiográfica a atribuir características negativas a ciertos eventos de la historia de España, conllevando con ello una crítica a los españoles y, en menor medida, a los hispanoamericanos. Sus críticos ven en esta tendencia una manifestación de propaganda antiespañola o hispanofóbica y de anticatolicismo. Su origen se remonta al , viéndose altamente difundida como producto de la rivalidad frente al Imperio español de parte de otros imperios o potencias de la época, como el británico y el neerlandés y su empleo contemporáneo habría servido al expansionismo de los Estados Unidos.

La opinión de los académicos está dividida. Para los autores Iván Vélez Cipriano e Ignacio Ruiz Rodríguez, en la actualidad esta visión tiene plena vigencia a través de doctrinas o movimientos políticos que afectan a los países hispanohablantes. En cambio, para autores como Ricardo García Cárcel y Henry Kamen, la leyenda negra española como se la menciona no existe en la actualidad.

Definiciones de la leyenda negra El Diccionario de la lengua española de la Asociación de Academias de la Lengua Española define leyenda negra como «Relato desfavorable y generalmente infundado sobre alguien o algo».

Se suele atribuir la paternidad del término «leyenda negra» a Julián Juderías, pero el origen real del término es desconocido. Por lo menos Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez emplearon el término en el sentido actual antes que Juderías,; Español Bouché, p. 112. pero sería Julián Juderías su gran difusor y quien describe el concepto en 1914 en su libro La leyenda negra como:

La segunda obra clásica del tema es Historia de la Leyenda Negra hispano-americana de Rómulo D. Carbia. Si Juderías hizo más hincapié en la vertiente europea de la leyenda, el argentino Carbia se centra en su vertiente americana. Así, para Carbia, dando una definición más extensa del concepto:

Después de Juderías y Carbia, muchos otros autores han definido y empleado el concepto.

En 1944, el American Council on Education, preocupado con el sesgo antihispano del sistema y el material educativo en EE. UU., definió el concepto de la leyenda negra española en un largo informe como:

Philip Wayne Powell en su libro Tree of Hate (1971) define la leyenda negra española básicamente como la creencia de que:

Un autor más reciente, Manuel Fernández Álvarez, ha definido la leyenda negra como:

Para el filósofo Julián Marías, la leyenda negra española es un hecho extremadamente inusual a lo largo de la Historia Universal, y la describe del siguiente modo:

Según William S. Maltby la leyenda negra española se sustenta sobre hechos reales que, aunque comunes a las demás naciones, han sido totalmente distorsionados en el caso de España:

Interpretaciones críticas

En años recientes, un grupo de historiadores, entre los que se encuentran Alfredo Alvar, Ricardo García Cárcel, Lourdes Mateo Bretos y Carmen Iglesias, matizan la existencia objetiva de la leyenda antiespañola, que consideran una percepción que tienen los españoles sobre su imagen en el extranjero. Carmen Iglesias lo expresa de la siguiente forma:

García Cárcel incluso niega la existencia de la leyenda negra, en el sentido de conjura consciente contra España:

Escribiendo en 1969, el historiador e hispanista Benjamin Keen sostuvo que las críticas contemporáneas al comportamiento del imperio español en América habían sido generalmente justas. Se opuso a la tendencia que identificó en otros historiadores estadounidenses de enfocarse en las protecciones legales formales de que gozaban los indígenas por encima de la evidencia de brutalidad, explotación y sufrimiento.Según Keen:

En opinión del historiador e hispanista Henry Kamen, el concepto de «leyenda negra» dejó de existir en el mundo anglosajón hace ya muchos años, aunque se mantiene por cuestiones políticas internas españolas.La posición de Kamen y su libro Imperio han sido duramente criticados por el escritor Arturo Pérez-Reverte y el historiador y embajador de España José Antonio Vaca de Osma.Vaca de Osma (2004) Así, según la opinión de Vaca de Osma, Kamen retorcería los argumentos, repitiendo tópicos calificados de antiespañoles y caería en contradicciones. El historiador Joseph Pérez también opina que la leyenda negra antiespañola, que tuvo importancia en siglos anteriores, ya no existe, aunque todavía se encuentren rastros aquí y allá, ya que los prejuicios sobre España no se distinguen en la actualidad de los que existen sobre otros países.Pérez, pp. 197-199;

El escritor argentino Ernesto Sabato en su artículo «Ni leyenda negra ni leyenda blanca», publicado en el periódico El País en 1991, ante la proximidad del 500.º aniversario de la llegada española a América, propuso una superación del «falso dilema» entre ambas leyendas, para presentar un enfoque que, «sin negar y dejar de lamentar "las atrocidades perpetradas por los sojuzgadores"», al mismo tiempo fuera capaz de asumir la cultura, la lengua castellana y el mestizaje, que esa empresa conformó en América. En este mismo sentido se pronunciaron Juan Pablo Perabá y Javier Martínez-Pinna, que en el artículo El falso genocidio español en América aseguraron que la monarquía española fomentó desde el primer momento la elaboración de las Leyes de Indias para defender a los nativos de la rapacidad de los conquistadores y especialmente por el establecimiento de una nueva realidad social basada en el mestizaje.

Historia

El origen italiano

El historiador Sverker Arnoldsson de la Universidad de Gotemburgo, en su libro La leyenda negra. Estudios sobre sus orígenes, coloca el origen de la leyenda negra en la Italia medieval, al contrario que otros autores anteriores que lo sitúan en el .Arnoldsson menciona a Julián Juderías, a Rómulo D. Carbia, a Escobar López, a Manuel Cardenal y a Juan Fernández Amador de los Ríos como autores que colocan el inicio en el siglo XVI. Arnoldsson se basa en los estudios de Benedetto Croce y Arturo Farinelli para afirmar que la Italia de los siglos , y era eminentemente hostil a España. De hecho Arnoldsson divide la leyenda negra en Italia en dos partes: la más antigua (de comienzos del ), anticatalana o antiaragonesa, y otra más moderna que se forma a partir de 1500, y que ha permanecido posteriormente.

Las teorías de Arnoldsson han sido puestas en duda por diversos historiadores. En general, se basan en los siguientes argumentos:Alvar, p. 7. Que los primeros escritos contra los españoles se hayan escrito en Italia, no es motivo suficiente para poner allí el origen de la leyenda negra: es una reacción normal en cualquier sociedad que se ve dominada por poderes extranjeros. La Leyenda negra implica una cierta «tradición», lo que no se puede afirmar del caso italiano, que se basaba exclusivamente en una reacción a la presencia reciente de tropas españolas. Desde finales del y principios del , existían también muchos que admiraban a España y sobre todo a Fernando el Católico. Maltby añade a estos argumentos la falta de un hilo conductor que una las críticas italianas con la forma canónica de la leyenda en los Países Bajos e Inglaterra.Maltby, p. 7.

El sentimiento anticatalán

En su primera forma, anticatalana o antiaragonesa, la leyenda negra comienza con la influencia política de la Corona de Aragón en determinados territorios de Italia en el . La presencia de príncipes, cortesanos, soldados y mercenarios (e incluso piratas) aragoneses en Italia condujo a una reacción de la sociedad local, sobre todo de las élites que se consideraban herederas de la Antigüedad romana. Los hidalgos españoles empiezan a tener fama de «rudos, ignorantes, sin intereses intelectuales» y ridículamente ceremoniosos. La expansión aragonesa en el sur de Italia también coincide con el auge del comercio en Barcelona y Valencia, competidoras para las ciudades italianas del norte a partir de 1300, sobre todo en los mercados mediterráneos occidentales. La reacción de nuevo será la extensión de una imagen de avaricia y astucia infame de los comerciantes catalanes. Un tercer punto en la percepción de la Corona de Aragón, y por extensión de la península ibérica, de los italianos es la de inmoralidad y de desmesurada sensualidad que creen ver en las cortes papales de Calixto III y su sobrino Alejandro VI, ambos de origen valenciano, la corte aragonesa de Nápoles y sobre todo de las cortesanas valencianas, que eran muy conocidas en Italia. Finalmente, los elementos no cristianos, sobre todo la influencia judía e islámica, eran vistos con desconfianza. Los judíos expulsados en 1492 llegaron en grandes cantidades a las ciudades italianas, con lo que se llegó a confundir «marrano» con «español», hasta el punto de que el papa Julio II llamaba «marrano circonciso» a su predecesor Alejandro VI. La enemistad entre españoles e italianos llegó al punto de que en 1503, tras la muerte de Alejandro VI, hubo una persecución violenta contra los detestados nepotes catalanes, que tuvo como resultado algunos muertos.Arnoldsson, pp. 11 ss.Un resumen sobre la leyenda negra de los Borgia se puede encontrar en:

Aunque la leyenda negra anticatalana tuvo su origen en Italia, se extendió al Mediterráneo oriental con las expediciones de los almogávares, que influyeron decisivamente en el temor y rechazo que adquirieron en dicha zona, que hicieron famosa la imprecación o insulto «¡venganza catalana te alcance!».

El sentimiento antiespañol thumb|Saqueo de Roma del 6 de mayo de 1527. En un grabado de Martin van Heemskerck (1527).

Hasta 1500, los catalanes representaban a ojos de los italianos tanto a catalanes, como aragoneses, valencianos, castellanos o portugueses, en fin, a los españoles. Esta situación cambió a partir de 1500, momento en el que Castilla comenzó a tener la preeminencia política, económica y militar sobre los demás reinos de la península ibérica.Arnoldsson, pp. 77-79. Durante el , las intervenciones militares de tropas españolas en Italia se generalizarán, no sólo con el consiguiente rastro de destrucción y muerte que llevan las guerras, sino también con infinidad de conflictos menores causados por soldados acuartelados que no recibían sus soldadas a tiempo. Serán importantes en la formación de la opinión italiana el saqueo de Prato de 1512, en la que se calculan entre 500 y 5600 muertos, según las fuentes, y sobre todo el saqueo de Roma de 1527, a pesar de que también participaran tropas alemanas e italianas.Arnoldsson, pp. 27 ss. La imagen del español cruel, astuto y rapaz se fue extendiendo. En 1559 Marcantonio da Mula comenta:

También el gobierno en Nápoles y otras dependencias de la Corona Española eran causa de animadversión en la población. Así, por ejemplo, a pesar de que los impuestos no eran excesivos, se producían numerosas quejas.Arnoldsson, p. 53. La Inquisición levantó muchas protestas contra el gobierno, hasta el punto de que el descontento sobre los familiares contribuyó en gran medida a los motines de 1511 y 1516 en Sicilia. En Nápoles, el simple rumor de la sustitución de la inquisición episcopal por la Inquisición española produjo un motín muy violento en 1547. El miedo, que en Nápoles llevó al asalto del cuartel de soldados españoles y a degollar a muchos, era causado en parte por sentimientos nacionalistas, ya que se veía con razón a la Inquisición como un instrumento político del rey. Finalmente, incluso la justicia española, que era «excesivamente» imparcial, se ganó la enemistad de la aristocracia y las clases privilegiadas.Arnoldsson, pp. 53 ss.