Prisciliano de Ávila (Gallaecia, aprox. 340-Civitas Treverorum, actual Tréveris, 385) fue un obispo hispanorromano que tras ser acusado de brujería y gnosticismoBurrus, Virginia (en inglés). The Making of a Heretic: «Chapter Three: "Sorcerer" Alliances, Enmities, and the Death of Priscillian», p. 80. University of California Press. Consultado el 16 de diciembre de 2017.Burrus, Virginia (en inglés). The Making of a Heretic: «Chapter Five: "Gnostic" Priscillian Reinterpreted by Sulpicius Severus and Jerome», p. 127. University of California Press. Consultado el 17 de febrero de 2019. fue ejecutado junto a otros compañeros. Originó el movimiento ascético conocido como priscilianismo.
Prisciliano fue ejecutado por el gobierno de Magno Clemente Máximo, aunque varios obispos de Occidente, con Martín de Tours a la cabeza, junto con Juan Crisóstomo en Oriente, protestaron contra tal decisión. El propio papa Siricio criticó duramente el proceso. La sentencia y la ejecución fueron criticadas por muchos, que se escandalizaron de que un hombre piadoso y entregado al culto a Dios fuera ajusticiado.Drepanio, Panegyricus Latini XII, 29, 2. En la cristiandad, se considera la ejecución de Prisciliano como el primer ejemplo en que la justicia secular intervino con una condena a muerte por un asunto de índole eclesiástica.
Biografía Orígenes y primeros pasos Según Próspero de Aquitania, se cree que nació en la provincia romana de Gallaecia, en el entorno de una familia senatorial.«...ab his Priscillianus est institutus, familia nobilis, praedives opibus, acer, inquies, facundus, multa lectione eruditus, disserendi ac disputandi promptissimus...», Sulpici Severi Chronica 46, 3. Pero, por las referencias a su origen noble, es probable su ligación con la Bética o Lusitania, donde había mayor desarrollo de fundus aristocráticos que en la Gallaecia, aunque otros autores han señalado una mayor importancia de este tipo de latifundios en el noroeste de la península ibérica de la considerada hasta ahora.Fernández Conde, Francisco Javier (2004), Prisciliano y el priscilianismo. Historiografía y realidad. Clio & Crimen,1: pp. 43-85. En torno al año 370 llegó a Burdigala (Burdeos) para formarse con el retórico Delfidio.Attius Tiro Delphidius rhetor. A las afueras de esta ciudad fundó una comunidad de tendencia rigorista junto a su mentor y la mujer de este, Eucrocia. Se le reconoce una relación con la hija de ambos, Prócula, aunque san Jerónimo hace mención a una mujer llamada Gala como su pareja oficial.San Jerónimo, Carta a Ctesifonte (Epist. 133,4). Su principal adversario, Itacio de Ossonoba, atribuye sus conocimientos de astronomía y magia a un predicador gnóstico o maniqueo de Menfis llamado Marcos.Itacio Claro, San Isidoro de Sevilla, Viris illustribus.
Hacia 379, durante el consulado de Ausonio y de Olybrio, volvió al noroeste peninsular y comenzó su período predicante.Consta esta fecha por el Cronicón de San Próspero de Aquitania. Sus ideas obtuvieron gran éxito, en especial entre las mujeres y las clases populares,En un contexto social de revueltas campesinas (bagaudas, circumcelliones...). por su rechazo a la unión de la Iglesia con el Estado imperial y a la corrupción y enriquecimiento de las jerarquías. Ante la rápida extensión de sus enseñanzas, Higinio de Córdoba, el sucesor de Osio, envió una carta informando de la situación a Hidacio, obispo de la sede metropolitana de Augusta Emerita (Mérida, capital de la Dioecesis Hispaniarum).
El conflicto
Estos dos obispos e Itacio de Ossonoba convocaron el Concilio de Caesaraugusta (actual Zaragoza) en 380 (otras fuentes lo sitúan unos años antes, en 378),En las actas de este Concilio se menciona únicamente un 4 de octubre como fecha de celebración, sin indicarse el año: Conc. Caesar. I (378/380), Rodríguez, p. 292. Frente a la datación tradicional de este concilio en el año 380, M. V. Escribano, Iglesia y Estado, cit., p. 218-220 y EAD., En torno a una ley de Graciano contra la herejía (CTh. XVI, 5, 4), en Estudios en homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez, Zaragoza 1986, pp. 833-849, propone —aunque, como ella misma indica, la cuestión sigue sin estar definitivamente resuelta— el año 378 a partir de la identificación del rescripto de Graciano contra los pseudoobispos y maniqueos con Cod. Theod., 16, 5, 4 (376 [378?]), Mommsen-Meyer, I, 2, p. 856 y de la mención de Prisciliano como obispo por Próspero de Aquitania en el año 379: Prosper, Epit. Chron., a. 379, MGH aa 9, Chronica minora 1, p. 460. Para más detalles, ver: J. Vilela Un obispo-pastor de época teodosiana. con el fin de condenar las ideas priscilianistas. A este sínodo acudieron dos obispos aquitanos y diez hispanos, lo que parece indicar una fuerte y rápida expansión del movimiento ascético iniciado por Prisciliano. Sin embargo, la ausencia de los dos principales obispos acusados de priscilianistas, Instancio y Salviano, evitó la condena en firme. Las actas dicen que el obispo de Astorga, Simposio (padre de Dictinio, quien años más tarde ocupó esa sede) abandonó el Concilio al segundo día. Este prelado ocupó años después un lugar relevante entre los discípulos del hereje galaico. El obispo Valerio, anfitrión del sínodo, recogió las recomendaciones del Papa san Dámaso, de evitar la condena in absentia. Poco después esos dos obispos (Instancio y Salviano) elevaron a Prisciliano a la sede vacante de Abula (Ávila).
En un intento de acercar posturas, Instancio y Salviano viajaron a Augusta Emerita (Mérida) para entrevistarse con Hidacio, pero tuvieron que huir de una turba de exaltados arengada por el obispo metropolitano.
Hubo entonces un nutrido cruce de acusaciones epistolares entre priscilianistas y ortodoxos. Hay que tener en cuenta que la extensión de las enseñanzas de Prisciliano se dio en todos los estratos sociales, incluyendo muchas familias influyentes de casi todas las provincias hispanas. Finalmente, una carta enviada por Hidacio a Ambrosio, obispo de Mediolanum (Milán), donde se encontraba instalada la corte imperial, convenció a este para obtener un rescripto del emperador Graciano excomulgando y desterrando de sus sedes a Prisciliano y sus seguidores.
El viaje
En 382 Prisciliano decidió viajar a Roma para defenderse, pero el papa san Dámaso I (en plena pugna por la defensa de la primacía oficial de la sede romana como papa), y también de familia oriunda de Hispania, se negó a recibirle por no considerarse competente para anular un rescripto del emperador. Finalmente fue a Milán, y aprovechó la ausencia de Graciano para convencer a su magister officiorum (Mayordomo Mayor) Macedonio de anular el anterior decreto imperial.
De este modo regresó a Hispania, reafirmando la situación de su grupo y consiguiendo, de paso, que Itacio fuera acusado de perturbador de la Iglesia. El procónsul Volvencio ordenó la detención del obispo antipriscilianista y este se vio obligado a huir a Civitas Treverorum (Tréveris), bajo el amparo del obispo Britto.
En el año 383 el también hispano Magno Clemente Máximo, gobernador de Britania, cruzó a las Galias al mando de 130 000 soldados haciendo huir al emperador Graciano, quien finalmente encontró la muerte en una emboscada en los bosques de Lugdunum (Lyon) perpetrada por Andragatio, uno le los generales de Máximo. Sus legiones lo nombran nuevo imperator de Occidente, pero este nombramiento no fue visto con buenos ojos por Teodosio, emperador de los territorios Orientales. Esta situación delicada le obligó buscar apoyos en la Iglesia católica, a su vez necesitada de amparo institucional para enfrentarse a los numerosos movimientos disidentes que la asediaban (arrianos, rigoristas, binionitas, patripasianos, novacianos, nicolaítas, ofitas, maniqueos, homuncionitas, catáfrigos, borboritas, o los propios priscilianistas).
La condena thumb|250px|Según Orosio, en su texto contra Prisciliano, Communitorium de errore Priscillianistarum et Origenistarum «Prisciliano enseñó que los nombres de los Patriarcas corresponden a las partes del alma, y de modo paralelo, los signos del Zodíaco se corresponden con partes del cuerpo». En esa alianza de conveniencia se encuadra el desarrollo posterior de los acontecimientos: la Iglesia oficialRecientemente autoafirmada en el primer concilio de Nicea en el año 325, y que en el breve espacio de pocos años ha pasado de ser perseguida a ser tolerada y, finalmente, a convertirse en la única religión imperial. se enfrenta a un movimiento popular muy extendido por toda la península ibérica y buena parte de las Galias, y Máximo desea ofrecer una mano tendida en forma de condena oficial al priscilianismo. Pero la aplicación de una sentencia por herejía conlleva la confiscación por parte del Estado de todos los templos de la secta, lo que no interesa a la jerarquía eclesiástica ni sirve a los intereses del emperador. De este modo se diseña un proceso judicial ad hoc que pretende condenar a los obispos hispanos por maleficium (brujería). Esta sentencia, más favorable a las arcas del nuevo emperador, incluye la requisa de todas las propiedades personales de los acusados, quienes, recordemos, pertenecen a pudientes familias hispanas, sin afectar al patrimonio eclesiástico.
Se convoca, entonces, un nuevo concilio en BurdeosSuplicius Severus, Chron., 2, 49, 6-7, CSEL 1, p. 102. al que deciden acudir Prisciliano y varios de sus seguidores, y en el que se condena de nuevo la herejía priscilianista, pero del que solo se obtiene de facto la deposición de Instancio de su sede. Durante la celebración de este concilio, una multitud enajenada lapida a Urbica, una discípula de Prisciliano. Este abandona el concilio y se dirige al norte, a Tréveris, en la Germania Superior, donde Máximo ha establecido su corte, para convencer al emperador de que tercie a favor de su grupo, sin saber que allí Itacio de Ossonoba ya ha tejido la red que acabará con su vida.
En el año 385 Prisciliano llega a Tréveris, donde es acusado, a través de Evodio, prefecto del emperador, de la práctica de rituales mágicos que incluyen danzas nocturnas, el uso de hierbas abortivas y la práctica de la astrología cabalística.
Tras obtener mediante tortura una confesión del mismo Prisciliano,Según una carta de Máximo al obispo de Roma Siricio (Dámaso muere en 384), Prisciliano, como los demás encausados, no es declarado culpable como resultado de argumentaciones débiles, sospechas o inciertas, sino por su propia confesión en el transcurso de los juicios: Maximus Aug., Ep. ad Siricium papam, 4, Coll. Auell., 40, CSEL 35, 1, p. 91. es decapitado junto a sus seguidores Felicísimo, Armenio, Eucrocia (la viuda de Delphidius), Latroniano,San Jerónimo, en su obra De viris illustribus, le describe así: «Latroniano, de la Provincia de España, varón muy erudito y comparable en la poesía con los clásicos antiguos, fue decapitado en Tréveris con Prisciliano, Felicísimo, Juliano, Eucrocia y otros del mismo partido. Tenemos obras de su ingenio, escritas en variedad de metros». Aurelio y Asarino. Todos ellos se convierten en los primeros herejes ajusticiados por una institución civil (secular) a instancias de algunos obispos católicos. La mayoría de los obispos católicos de Occidente con Martín de Tours a la cabeza protestaron contra tal decisión, y hasta el papa Siricio criticó duramente el proceso.
Tras su muerte Tras la ejecución de Prisciliano, un movimiento de sus seguidores se mantuvo en vigor durante al menos dos siglos más, sobre todo en su Gallaecia de origen, como lo demuestran los sucesivos concilios convocados para tratar el tema.