El Palacio Real (Palazzo Reale) es un palacio situado en la muy céntrica plaza del Castillo (Piazza Castello), el corazón de la ciudad de Turín (Piamonte), en el norte de Italia. Como su nombre indica, era el palacio real de la Casa de Saboya. Es la primera y más importante de las «Residencias de la casa real de Saboya» declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Historia Turín, hoy la capital de Piamonte, fue la capital de la Casa de Saboya desde el hasta el . El Palacio Real fue teatro de la política piamontesa durante al menos tres siglos, representando el corazón de la corte saboyana, símbolo del poder de la dinastía y contiene evidencias de su forma de vida aristocrática desde 1645.
Orígenes de la residencia El Palacio Real de Turín fue, originariamente, un palacio episcopal, con el nombre de Palazzo di San Giovanni, funciones que desempeñó hasta finales del . Este hecho hace pensar en una fundación más bien remota.
Poco se salvó de esta residencia anterior al , aunque debía ser lujosa, puesto que Manuel Filiberto de Saboya, cuando decidió transferir la sede ducal de Chambéry a Turín, en 1562, lo escogió como su resicencia personal, expropiando a su legítimo propietario, después de haber pasado algunos años en el vecino Palazzo Madama e Casaforte degli Acaja, el cual no reunía entonces condiciones suficientes para ser elevado a funciones de corte.
Por ello, en el , el palacio de San Juan se convirtió en Palacio ducal de Turín, un cambio que marcó profundamente la arquitectura de la plaza y de la propia ciudad: la geografía urbanística de la capital saboyana relegó el edificio como límite de la muralla que la rodeaba, haciendo de él un blanco fácil para un hipotético ataque. Carlos Manuel II de Saboya amplió la ciudad partiendo de un lateral del propio palacio, creando así la via Po y llegando hasta la piazza Vittorio Veneto.
El periodo dorado Con la muerte de Carlos Manuel I de Saboya en 1620, comenzó a surgir la verdadera evolución del palacio, el cual en tiempos del Gran Duque había sufrido modificaciones menores, entre ellas un oratorio circular interno.
El Palacio Real fue erigido para la Madama Reale Cristina de Francia en el por los arquitectos CarloCarlo di Castellamonte (Turín, 1560-1641), conde de Castellamonte, arquitecto, ingeniero civil y militar italiano, uno de los principales actores del barroco piamontés y arquitecto del rey. y su hijo Amedeo di Castellamonte.Amedeo di Castellamonte (Turín, 1610–1683) arquitecto, ingeniero civil y militar, hijo del precedente. Cristina de Francia era regente del ducado a la muerte de Víctor Amadeo, y apreciaba mucho este lugar. Fue, de hecho, decisión suya reconstruir el palacio después de los desastres provocados por el sitio de 1640, que dañaron considerablemente el edificio. Carlo di Castellamonte y su hijo Amedeo realizaron gran parte de la fachada y de los interiores, si bien su obra se ha visto modificada con posterioridad por los retoques ordenados por los soberanos de la misma dinastía a partir de 1722, en honor a los matrimonios de sus primogénitos.
miniatura|Víctor Amadeo III: los trabajos que caracterizaron su matrimonio son los más visibles en el Palacio. miniatura|Vista del Palacio Real desde el exterior de los muros, óleo de Bernardo Bellotto (1745), Galería Sabauda de Turín. La época dorada propiamente dicha tiene su origen en las grandes celebraciones que siguieron al final de los trabajos de reconstrucción y que se puede considerar ya a partir de 1656, año del final de la ejecución de la imponente y severa fachada de Amedeo di Castellamonte. Pero, bajo el austero reinado de Víctor Amadeo II el lujo parece haber desaparecido de la corte, reducida en número y estando muy censuradas las costumbres y frivolidades.
A partir de 1722, año del matrimonio del heredero al trono, Carlos Manuel, con la princesa palatina Cristina Luisa de Baviera-Sulsbach, el lujo volvió a imperar en la residencia, por lo menos en lo que se refiere a la segunda planta, dedicada por el rey de Sicilia,Víctor Amadeo II fue, de hecho, nombrado Rey de Sicilia después de la victoria en la Guerra de Sucesión Austriaca, convirtiéndose así en el primer rey de la Casa de Saboya. al hijo: los trabajos, en esta fase, fueron dirigidos por Felipe Juvara, habiéndose realizado muchos más después de la abdicación de Víctor Amadeo II, cuando el nuevo soberano se dedicó con gran decisión a la vida mundana.
Un viajero en 1765, reinando Carlos Manuel III, habló sobre el palacio diciendo: El mobiliario casa con la belleza del apartamento; uno nota quí, entre otras cosas, candeleros cuyos reflectores son espejos con sólidos marcos de plata labrados con mucho gusto. Sólo remarcamos esto, sin embargo, porque esta pieza de mobiliario se usa mucho en los apartamentos italianos, ordinariamente está colocado alrededor del perímetro de la habitación para lanzar más luz ella.
Si para las remodelaciones dedicadas al heredero Carlos Manuel fue llamado a la corte Felipe Juvara, para los matrimonios siguientes el nivel de los encargos no disminuyó: para las bodas de Víctor Amadeo III con María Antonieta de Borbón fue contratado Benedetto Alfieri, el cual ya tenía fama como gran arquitecto en el Piamonte. Más tarde, cuando el segundo hijo de Víctor Amadeo III, Víctor Manuel, duque de Aosta, obtuvo un ala del palacio, fueron Carlo Randoni y Giuseppe Battista Piacenza a rediseñar las salas que actualmente se conocen como «Apartamentos del duque de Aosta» (Appartamenti del Duca D'Aosta).
También Carlos Alberto encomendó obras de remodelación, esta vez para las bodas de Víctor Manuel II con María Adelaida de Habsburgo-Lorena, ocurridas en 1843: el arquitecto, muy apreciado por Carlos Alberto, fue Pelagio Palagi.
Fase final Con el Risorgimento, el palacio permaneció como sede de la monarquía hasta 1865. La gran Escalera de Honor fue ejecutada en este periodo, más en concreto en el año 1862, según un proyecto de Domenico Ferri. Surgió del deseo de Víctor Manuel II de celebrar el nacimiento de la nueva nación, volviendo, igualmente, el palacio digno del título real: en este amplio ambiente, grandes telas y estatuas ilustran momentos y personajes de la historia saboyana.
Con una gran cantidad de mobiliario y de bienes personales, los Saboya se mudaron al Palacio del Quirinal en Roma, dejando su primera residencia, simplemente, como alojamiento para sus visitas a Turín. El traslado de la capital a Roma redujo drásticamente la importancia del lugar.
Posteriormente fueron ejecutados trabajos para las bodas de Humberto II con María José de Bélgica, en 1930. Con la caída de la monarquía en 1946, estos alojamientos fueron objeto de abandono, lo que requirió que muchas zonas tuvieran que ser profundamente restauradas, como por ejemplo, los apartamentos del duque de Aosta.
El palacio Fachada
La fachada es sobria, de apariencia austera en línea con la arquitectura barroca de toda la plaza, carente de frivolidades. Tiene una longitud de 107 metros y 30 m de altura media. En la fachada se nota inmediatamente que la geometría y el equilibrio de los dos pabellones laterales, diseñados por los Castellamonte, ven comprometida su simetría por la elevación majestuosa, a la izquierda, de la capilla del Santo Sudario.
Interior Sus habitaciones están decoradas con ricos tapices y una colección de jarrones chinos y japoneses. A lo largo de dos siglos trabajaron aquí artistas de gran maestría. Algunos nombres bastan para percibir el nivel de refinamiento reunido: Claudio Francesco Beaumont, Rocco Comaneddi, Charles Dauphin, Giuseppe Paladino, Francesco de Mura, Angelo Maria Crivelli, Giovanni (Johann) Carlone, Vittorio Amedeo Cignaroli, Leonardo Marini, Michele Antonio Milocco, Domenico Duprà, Massimo D'Azeglio, y más tarde Giuseppe Maria Bonzanigo, Pietro Piffetti: el nivel de los adornos, de las decoraciones, del arte en general, alcanzó aquí una de las cumbres de la época.
Primera planta izquierda|miniatura|Fotografía de 1870 representado la Galería de Daniel. Definido generalmente como piano nobile, está dominado por un estilo áulico, con la finalidad de subrayar la importancia de la dinastía; particulares alabanzas tienen algunos ambientes, entre ellos los del salón chino (Salotto Cinese), obra en gran medida de Beaumont, ya activo en aquel periodo en la Gran Galería, que de él toma su nombre, en la Armería Real, la imponente Galería de Daniel, del , con frescos del vienés Daniel Seyter, cuya magnificencia rivalizaba con la Galería de los Espejos de Versalles, en la que se inspiraba antes de ser transformada, bajo el reinado de Carlos Alberto, en una pinacoteca. Debe destacarse también el apartamento de invierno del rey y la Sala del Trono.
Segunda planta Se accede a la segunda planta gracias a una de las obras maestras del arquitecto Felipe Juvara, la llamada Scala delle Forbici («escalinata de las tijeras», de 1720). En ella el maestro mesinés ofrece una de sus más geniales realizaciones y, al mismo tiempo, más fascinantes: una imponente escalera en mármol, que parece volar hacia lo alto, como una voluta ligera y sinuosa. La escalera descarga todo su peso sobre las paredes laterales, las del muro exterior del palacio, de forma que no pese en exceso sobre el pavimento, realizado en madera, un material que difícilmente habría soportado el peso del mármol. Juvara mantiene, en este caso, las grandes ventanas que se proyectan sobre el patio trasero del palacio, de manera que se dote el ambiente, por sí poco espacioso, de una fuente de iluminación externa eficaz.
Apartamentos del príncipe del Piamonte El segundo piso tiene fuertes marcas, debido a los continuos trabajos encomentados por los soberanos para sus primogénitos,Destacadamente, para Carlos Manuel III, Víctor Amadeo III, Carlos Manuel IV, Víctor Manuel II y Humberto II abordando, en muchas salas, estilos y modos diferentes según la época. Estos trabajos de renovación, debidos al gusto del momento, perjudicaban frecuentemente las obras preexistentes, como los techos o los frescos.
Para los matrimonios de 1722, 1750 y 1755 fueron realizadas renovaciones que afectaron a todo el piso, antes de que se dividiera como las salas del duque de Aosta. De modo particular, se recuerda la gran Sala de Baile, con grandes tapices representando la Historia de Don Quijote está ligada con la igualmente fascinante Pequeña Galería de Beaumont (Picola Galleria del Beaumont), que tenía la función de paso hacia el ala de Víctor Manuel I.
De marca típicamente palagiana son, por otro lado, las tres antecámaras (Tre Anticamere): Sala del Cuerpo de Guardia (Sala della Guardia del Corpo), Sala de los Staffieri y Sala de los Pajes (Sala dei Paggi), y las alas destinadas, en el , a servir de salas privadas a la princesa María José: techos y pavimentosLas salas de la princesa son diseño de Palagi, pero realización de Gabriele Capello, llamado «el Moncalvo» conservan rastros de los diseños del arquitecto preferido de Carlos Alberto de Saboya.
Apartamentos del duque de Aosta Dominados por la marca de Piacenza y de Randoni, además de la sabia mano de Bonzanigo, los apartamentos ducales fueron destinados a Víctor Manuel I, duque de Aosta, y su esposa, María Teresa de Habsburgo.
Es relevante, en estas salas, el pequeño gabinete chino (Gabinetto Cinese), una mezcla de estucos y de lacas orientales, sabiamente trabajados por Bonzanigo y su equipo, para crear imágenes típicas del fabuloso Oriente.
La arquitectura miniatura|Felipe Juvara. Son tres los estilos que caracterizan al palacio: barroco, rococó y neoclásico. Ello se debe a los principales arquitectos que aquí trabajaron desde la época filibertina: Carlo di Castellamonte Amedeo di Castellamonte Felipe Juvara Benedetto Alfieri Carlo Randoni Giuseppe Battista Piacenza Pelagio Palagi
Armería Real miniatura|La Armería Real, .