El alca gigante (Pinguinus impennis), es una especie extinta de ave Charadriiforme de la familia Alcidae. Fue la más grande de las alcas. A diferencia de las especies actuales de alcas, la gigante carecía de la capacidad de vuelo, aunque era una buena nadadora y buceadora. A finales del ya había desaparecido de la Europa continental. Durante algunas décadas sobrevivió en Islandia. Se extinguió por completo a mediados del .
Taxonomía y evolución thumb|left|Húmero fósil del Plioceno inferior del pariente Pinguinus alfrednewtoni. Análisis de ADN mitocondrial ha confirmado los estudios morfológicos y biogeográficos que sugerían que el alca común (Alca torda) es el pariente vivo más cercano del alca gigante. El alca gigante también estaba estrechamente emparentada con el mérgulo atlántico (Alle alle), el cual siguió una evolución radicalmente distinta a la de Pinguinus. Debido a su semejanza externa con el alca común (salvo por la incapacidad de volar y el tamaño), el alca gigante solía clasificarse dentro del género Alca, siguiendo la taxonomía de Linneo.
Los registros fósiles más antiguos conocidos del alca gigante moderna provienen del yacimiento paleolítico de Boxgrove (Inglaterra) y de la formación Lower Town Hill (Bermudas); ambos datan del Pleistoceno Medio, hace al menos 400 000 años. La especie hermana del Plioceno, Pinguinus alfrednewtoni, y las pruebas moleculares indican que los tres géneros estrechamente emparentados divergieron poco después de que su ancestro común (un ave probablemente similar a un mérgulo de Xantus (Synthliboramphus hypoleucus) de constitución robusta) se dispersara por las costas del Atlántico. Al parecer, para entonces, los araos (Uria spp.) ya se habían separado de los demás álcidos atlánticos. Las aves similares al alca común eran frecuentes en el Atlántico durante el Plioceno, pero la evolución del mérgulo atlántico está escasamente documentada. Los datos moleculares son compatibles con ambas posibilidades, pero el peso de la evidencia sugiere clasificar al alca gigante en un género distinto. Algunos ornitólogos siguen considerando más apropiado mantener la especie dentro del género Alca. Es la única ave británica registrada que se ha extinguido en tiempos históricos.
upright|thumbtime=0:00|thumb|Vídeo de rotación del espécimen n.º 57 y de un alca común, Naturalis Biodiversity Center. El siguiente cladograma muestra la posición del alca gigante entre sus parientes más cercanos, según un estudio genético de 2004:
Pinguinus alfrednewtoni era un miembro del género Pinguinus de mayor tamaño y también incapaz de volar, que vivió durante el Plioceno temprano. Conocido a partir de huesos hallados en la Formación Yorktown de la mina Lee Creek, en Carolina del Norte, se cree que se separó de un ancestro común junto con el alca gigante. Pinguinus alfrednewtoni habitaba en el Atlántico occidental, mientras que el alca gigante vivía en el Atlántico oriental. Tras la extinción de la primera especie después del Plioceno, el alca gigante ocupó su territorio. El alca gigante no estaba estrechamente emparentado con los otros géneros extintos de álcidos no voladores: Mancalla, Praemancalla y Alcodes.
Etimología thumb|upright|"Alca gigante, pingüino del norte o Gair-Fowl", grabado en madera por Thomas Bewick en A History of British Birds, 1804. El alca gigante fue una de las 4400 especies animales descritas formalmente por Carlos Linneo en su obra del siglo XVIII Systema Naturae, en la que recibió el nombre binomial Alca impennis. El nombre Alca deriva del latín y proviene de la palabra escandinava utilizada para referirse a los alcas comunes y sus parientes. El ave ya era conocida en la literatura con anterioridad; Carolus Clusius la describió en 1605 como Mergus americanus. Dicha descripción incluía un grabado en madera que representa la imagen visual más antigua e inequívoca de esta ave.
La especie no fue clasificada en su propio género, Pinguinus, hasta 1791. El nombre genérico deriva de la denominación de la especie en español, portugués y francés (que a su vez proviene del latín pinguis, que significa «gordo» o «rollizo»), mientras que el nombre específico, impennis, procede del latín y hace referencia a la ausencia de plumas de vuelo o pennae.
El nombre irlandés del alca gigante es falcóg mhór, que significa «gran ave marina» o «gran alca». El nombre vasco es arponaz, que significa «pico de arpón». Su antiguo nombre en francés era apponatz, mientras que el francés moderno utiliza grand pingouin. Los nórdicos llamaban al alca gigante geirfugl, que significa «ave lanza». Esto dio lugar a un nombre común alternativo en inglés para el ave: garefowl o gairfowl. El nombre inuit para el alca gigante era *isarukitsok*, que significaba «ala pequeña».
La palabra «pingüino» aparece por primera vez en el siglo XVI como sinónimo de «alca gigante». Es posible que derive del galés pen gwyn («cabeza blanca»), aunque su etimología es objeto de debate. Cuando los exploradores europeos descubrieron en el hemisferio sur las aves que hoy conocemos como pingüinos, observaron su parecido con el alca gigante y les dieron el nombre de esta última, a pesar de que biológicamente no están estrechamente emparentadas. Los balleneros también agrupaban a las aves del norte y del sur bajo el nombre común de «woggins».
Distribución Desde sus regiones de cría noratlánticas, emigraba muy al sur, pues mediante restos prehistóricos se ha detectado su presencia en Florida y Gibraltar. Esta especie se encontraba difundida en la época romana a lo largo de las costas del océano Atlántico, desde Florida a Groenlandia, Islandia, Escandinavia, islas británicas, Europa Occidental y Marruecos, viéndose también en todo el mar Báltico y más raramente al oeste del mar Mediterráneo.
Características Los ejemplares adultos tenían alrededor de un metro de altura y llegaban a pesar 5 kilogramos. El plumaje era negro en las alas y la espalda, cuello y cabeza. A los lados de esta destacaban dos manchas blancas (pen gwyn significa precisamente "cabeza blanca" en gaélico), del mismo color que el abdomen. Las patas eran oscuras y palmeadas, y el pico, usado para arponear peces bajo el agua, era muy robusto, razón por la cual los escandinavos la conocían como geirfugl o garefowl, que significa "ave lanza" en español. El rasgo más distintivo de estas aves era su incapacidad para volar, fruto de su adaptación al buceo. Formaban parejas que incubaban un único huevo extraordinariamente grande (13 centímetros de longitud y 400 gramos de peso) sobre los acantilados o las playas durante la época de reproducción.
Relación con los humanos El alca gigante sirvió de alimento a los neandertales hace más de 100.000 años, como lo atestiguan los huesos bien limpios hallados junto a sus hogueras. Asimismo, se grabaron imágenes que se cree representan al alca gigante en las paredes de la cueva de El Pendo (Camargo, España) y de Paglicci (Italia) hace más de 35000 años, y se han descubierto pinturas rupestres de hace 20.000 años en la cueva Cosquer, en Francia.
Los pueblos indígenas valoraban al alca gigante tanto como fuente de alimento durante el invierno como por su importancia como símbolo cultural. Se han hallado representaciones de esta ave en collares de hueso. En el yacimiento de la cultura arcaica marítima de Port au Choix (Terranova), datado hacia el año 2000 a. C., se descubrió a una persona enterrada y rodeada por más de 200 picos de alca gigante; se cree que estos formaban parte de una vestimenta confeccionada con sus pieles, en la que se conservaban las cabezas a modo de adorno. Casi la mitad de los huesos de ave hallados en las tumbas de este yacimiento pertenecían al alca gigante, lo que sugiere que el animal tenía una gran relevancia cultural para el pueblo de la cultura Arcaica Marítima. Los beothuk de Terranova, ya extintos, elaboraban un tipo de pudin con los huevos de esta ave. El pueblo dorset también la cazaba. Por su parte, la cultura saqqaq de Groenlandia cazó la especie en exceso, provocando una reducción local de su área de distribución.
Más tarde, los marineros europeos utilizaban a las alcas gigantes como referencia de navegación, ya que la presencia de estas aves indicaba la proximidad de los Grandes Bancos de Terranova.
Se estima que esta especie alcanzó una población máxima de varios millones de ejemplares. El alca gigante fue cazada a gran escala para obtener alimento, huevos y plumón desde, al menos, el siglo VIII. Con anterioridad, existen indicios de caza por parte de poblaciones nativas locales en Escandinavia y el este de Norteamérica durante la Edad de Piedra tardía, así como en Labrador a principios del siglo V, donde el ave parece haber aparecido únicamente como ejemplar divagante. Los primeros exploradores (entre ellos Jacques Cartier) y las tripulaciones de numerosos barcos que intentaban hallar oro en la isla de Baffin a menudo carecían de provisiones suficientes para el viaje de regreso; por ello, utilizaban a las alcas gigantes tanto como fuente de alimento como cebo para la pesca. Según los relatos, algunas de las embarcaciones posteriores anclaban junto a una colonia y tendían tablones hasta tierra firme; los marineros conducían entonces a cientos de alcas gigantes hacia los barcos, donde eran sacrificadas. Algunos autores han cuestionado la veracidad de estos relatos sobre el método de caza y su eficacia. Los huevos del alca gigante también constituían una fuente de alimento muy apreciada, ya que triplicaban el tamaño de los del arao común y poseían una yema grande. Asimismo, estos marineros introdujeron ratas en las islas, las cuales depredaban los nidos.
Historia de su extinción thumb|upright|Ejemplar disecado de alca gigante en un museo en Leipzig. Sufrió una intensa persecución por caza, recolección de huevos y plumas y agotamiento de su alimento por la sobreexplotación pesquera. Su incapacidad para volar y lo apetitoso de sus huevos (13 centímetros de longitud y 400 gramos de peso) y carne las hicieron un apreciado alimento y unas presas perfectas ya en la prehistoria, como demuestran varios yacimientos paleolíticos. Facilitó su caza que eran aves confiadas. A finales del ya había desaparecido de la Europa continental. En América del Norte solo abundaba al norte de Nueva York.
Los naturalistas del describen su sabor como atroz, pero parece que los marineros no tenían un paladar tan exquisito y paraban a menudo durante sus viajes para aprovisionarse de su carne y, sobre todo, de sus huevos. Cuando Linneo nombró la especie, inicialmente como Alca impennis, en 1758, el alca gigante era un animal sumamente raro en Europa, incluso en islas del mar del Norte donde un siglo antes abundaba. En 1790 se capturó un ejemplar en Kiel, lo que causó gran extrañeza por ser el único visto en el mar Báltico en años. Hacia 1800, la especie ya se había extinguido en Norteamérica y su distribución se reducía a Islandia.
Sorprendentemente, mientras el ave se extinguía en el resto del mundo, las alcas abundaban por cientos en algunos lugares de Islandia, como la isla de Geirfuglasker, adonde se dirigían con frecuencia los marineros para aprovisionarse de carne, pero debían pagar antes la mitad de lo que cazasen a las cercanas iglesias de Kyrkjevogr y Utskála, que controlaban el acceso a las rocas de la isla, azotada también por fuertes marejadas durante todo el año. Peligrosidad y poca rentabilidad mantenían a salvo a las últimas alcas gigantes, de tal manera que algunos años ni siquiera arribaba allí un solo barco.