Arequipa es una ciudad peruana, capital tanto de la provincia como del departamento homónimos. Es la segunda ciudad más habitada del país, con una población proyectada de habitantes para el año 2025. Desde el punto de vista político, es la sede oficial del Tribunal Constitucional y es conocida como la «capital jurídica del Perú».

Geográficamente, está situada en la región sur del país y se extiende a lo largo de ambas riberas del río Chili, abarcando el denominado valle de Arequipa o valle del Chili. Este valle se encuentra resguardado al norte y al este por la cadena montañosa de los Andes, mientras que al sur y oeste está protegido por cadenas bajas de cerros costeños. La ciudad, como núcleo urbano, se extiende principalmente sobre 14 distritos, mientras que su área metropolitana incluye un total de 21 distritos conurbados.

El lugar donde se asienta la ciudad fue fundado el 15 de agosto de 1540. En aquel entonces, se le denominó «Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta de Arequipa». El 25 de septiembre de 1541, a través de una real cédula dictada por el monarca Carlos V, pasó a denominarse «Ciudad de Arequipa». Durante el periodo virreinal, adquirió importancia por su papel económico y por su fidelidad hacia la Monarquía Española.

Es la segunda ciudad más industrializada y con mayor actividad económica en Perú. La actividad económica del departamento de Arequipa para el año 2024 alcanzó un PIB nominal de S/ 31 458 millones, con un PBI per cápita de S/ 19 593, consolidándose como la segunda economía regional del país. Dado que la ciudad capital concentra la mayor parte de la actividad económica del departamento, esta cifra es el indicador macroeconómico más representativo de su dinamismo actual. Como referencia, un estudio del año 2015 estimó que el PIB específico de la ciudad era de 9,445 millones de dólares. Dentro de la actividad industrial, se incluyen los productos manufacturados, la producción textil de lana de camélido y la producción y comercialización de concentrados de cobre y molibdeno. La ciudad mantiene vínculos comerciales con Chile, Bolivia y Brasil. Está conectada por medio del ferrocarril del Sur con el puerto de Matarani y las ciudades de Cusco y Puno.

A inicios de la vida republicana del país, la ciudad asumió una gran importancia política y económica. Durante los siglos y , representó un contrapeso al poder centralizado en Lima, funcionando como una «segunda capital». La ciudad ha sido foco de rebeliones populares, cívicas y democráticas, y de ella han surgido figuras relevantes en el campo de la política y la religión. Arequipa protagonizó más de siete levantamientos o revoluciones desde la independencia hasta 1850 y albergó la sede del gobierno del país en dos ocasiones. Durante el golpe de Estado de Salaverry, el presidente de la república Orbegoso instaló su gobierno en la ciudad desde el 13 de enero de 1835. El 31 de agosto de 1882, durante el conflicto armado con Chile, el presidente Lizardo Montero declaró a Arequipa capital del Perú y convocó un Congreso Nacional el 28 de abril de 1883.

En el año 2000, la Unesco reconoció las 332 hectáreas del casco histórico de Arequipa como «Patrimonio Cultural de la Humanidad». El patrimonio histórico y monumental que alberga, junto a sus espacios escénicos y culturales, la convierten en una ciudad receptora de turismo nacional e internacional. En dicha zona histórica, la arquitectura religiosa virreinal y republicana es producto de una mezcla de características españolas y autóctonas, las cuales dieron lugar a una escuela estilística arquitectónica propia denominada «Escuela Arequipeña», cuya influencia se extendió hasta Potosí.

Etimología Sobre el origen del nombre «Arequipa» existen varias hipótesis. Mientras algunas tienen bases históricas que se aproximan a la leyenda, otras se fundamentan en estudios geográficos, arqueológicos y lingüísticos.

Una de las teorías se basa en la lengua puquina, hablada por los primeros habitantes de la región antes de la llegada de los aimaras. Según esta hipótesis, el nombre original sería «Are-quiapi». El principal núcleo urbano de los puquinas, Kasa-Patak, fue descubierto en 1942, y se sostiene que gran parte de la toponimia local deriva de esta lengua. El investigador Bernardo Málaga, defensor de esta idea, argumenta que las versiones aimaras y quechuas son posteriores y menos probables:

Por otro lado, la leyenda más difundida atribuye el origen del nombre al inca Mayta Cápac. Se cuenta que, al permitir a sus súbditos asentarse en el valle del Chili, les dijo «Ari qipay» o «Are quepay» (en quechua: «Sí, quedaos»). Esta versión fue registrada por el padre Calancha y traducida por J. Ignacio Gamio.

Finalmente, existen otras versiones que proponen un origen aimara. El padre Blas Valera, citado por el Inca Garcilaso de la Vega, sugirió que el nombre proviene del término «ari qquepan» o «are quepa», en referencia a un caracol marino usado como trompeta bélica. De manera similar, el historiador Ernst Middendorf postuló que el nombre deriva del aimara «ari qhipaya» o «ariq qipa», que se traduce como «detrás del pico», en alusión al volcán Misti.

Símbolos de la ciudad Bandera La bandera de la ciudad presenta el escudo de la ciudad sobre un fondo carmesí. El color del estandarte, sin embargo, fue objeto de discusión entre historiadores en la década de 1940. En aquel entonces, diversas publicaciones científicas de historiadores propugnaron zanjar dicha controversia. Finalmente, los historiadores Francisco Mostajo y Víctor M. Barriga ratificaron el color carmesí del estandarte. La ratificación iba en contraposición al color azul, reconstruido por el historiador Víctor Benavente, y que coincidía con el color usado en las actividades deportivas por la ciudad.

El 2 de septiembre de 1940, Francisco Mostajo, mediante un oficio dirigido al alcalde de la ciudad, insistió en su posición acerca del color del estandarte. Basó sus afirmaciones en el «Acta de la jura del Rey Carlos III» del 11 de agosto de 1788. El 23 de septiembre del mismo año, el padre Víctor M. Barriga, a través del diario católico «El Deber», publicó un documento que contenía una descripción del estandarte real de Arequipa hallada en el «Acta de 3 de septiembre de 1789». Ambos documentos ratifican que el color del estandarte de la ciudad es carmesí y que su origen se remonta al estandarte de origen colonial.

El estandarte es descrito como se cita:

Escudo miniaturadeimagen|Escudo heráldico de la ciudad de Arequipa.El escudo de armas de Arequipa presenta una figura central: un grifo que sostiene en su mano una bandera con la inscripción «Carlos V» o «Del rey». Este escudo fue otorgado a la ciudad el 25 de septiembre de 1541 mediante una Cédula Real emitida por el monarca Carlos V.

El tradicionalista peruano Ricardo Palma, en su libro Tradiciones Peruanas, ofrece una perspectiva sobre la disposición y significado de los elementos en el escudo. Basándose en un cronista con conocimientos de heráldica, Palma, en la tradición titulada «El ahijado de la providencia», hace referencia al cronista de la siguiente manera:

Himno

El himno de la ciudad es el denominado Himno del IV Centenario, cuya letra pertenece a Emilio Pardo del Valle y su música a Aurelio Díaz Espinoza. Ambos fueron los ganadores del concurso para la creación de la letra y música del himno de la ciudad. El concurso fue convocado por el cabildo de la ciudad en 1939, con motivo de las celebraciones del cuarto centenario de la fundación de la ciudad, y el premio fue otorgado en 1940. Desde entonces, el himno es entonado en todos los actos cívicos realizados en la ciudad. centro|Himno de Arequipa

Historia

Época preincaica Hasta poco antes del surgimiento del Imperio incaico, existían en lo que hoy es la ciudad algunos conglomerados nómadas que vivían dedicados a actividades como la caza, la pesca y la recolección. Desarrollaron la domesticación de algunos animales, principalmente auquénidos, e iniciaron prácticas de sedentarización y agricultura. Con el tiempo, luego de procesos migratorios dentro de la región, se establecieron los primeros asentamientos, muchos de ellos con conexiones hasta el mar, dando origen a las primeras vías de comunicación, con lo que se incrementó la accesibilidad del territorio.

Durante esta época se construyeron canales de irrigación o acequias en el valle del río Chili, los que permitieron cultivar los llanos y las andenerías desarrolladas en los flancos de las laderas del río. Los yarabayas y los chimbas se establecieron en el asentamiento actual de la ciudad, que conjuntamente con las comunidades collaguas y cabanas desarrollaron una economía agraria en medio del desierto.

Época incaica miniaturadeimagen|Arequipa en 1615, por Guamán Poma de Ayala. Al llegar a la vega del río Chili, Mayta Cápac no fundó ninguna ciudad. En su lugar, estableció sus mitimaes —grupos de pobladores reubicados por el Imperio inca con fines administrativos y de control— para controlar, espiar y servir como fuerza fronteriza. Las crónicas de Pedro Cieza de León refutan la idea de que fuera Mayta Cápac quien expandió el dominio incaico en el valle de Arequipa, ya que este inca falleció antes de la conquista del Kuntisuyu. Fue su sucesor quien llevó a cabo estas expediciones. Sin embargo, este proceso enfrentó interrupciones debido a las amenazas de los chancas, que cercaron a Viracocha en su capital. En reacción, Inca Yupanqui asumió el liderazgo, tomando el título de Pachacútec, y tras vencer a los chancas, consolidó el dominio en diversas regiones, incluyendo el valle del Chili.

Existe una perspectiva alternativa, la garcilasista, que argumenta que los incas sí fundaron una ciudad en el valle. Esta idea fue popular entre historiadores de Arequipa en el y comienzos del . Garcilaso de la Vega, por ejemplo, describe que Huayna Cápac llegó al valle del río Chili alrededor del año 1170, estableciendo varios asentamientos, entre los que se mencionan los caseríos o pueblos de Yanahuara, Cayma, Tiabaya, Paucarpata, Socabaya, Characato y Chiguata.

Finalmente, es relevante entender que la tarea de establecer mitimaes no equivalía a fundar un poblado, como se entendía en el contexto hispánico. En Arequipa, Mayta Cápac realizó acciones similares a las de Chuquisaca (actual Sucre en Bolivia): reemplazó a la población nativa con mitimaes.

Época virreinal Arequipa fue fundada el 15 de agosto de 1540 por don Juan de la Torre junto a uno de los tenientes del marqués Francisco Pizarro, don Garci Manuel de Carbajal, en el valle del río Chili como la «Villa de la Asunción de Nuestra Señora del Valle Hermoso de Arequipa», en un área ocupada por algunos poblados indígenas. Una vez llevada a cabo la fundación, se procedió a repartir los solares; para Pizarro, el Cabildo y la Orden de Santo Domingo se les asignó para cada uno un solar cuya extensión abarcaba toda una manzana, para los fundadores un solar de un cuarto de manzana, y para la Iglesia Mayor un solar de media manzana separada del resto de solares vecinos por el pasaje de la Catedral.

La ciudad en el momento de la fundación ya contaba con un cabildo establecido, debido a que la fundación de la villa se dio como consecuencia del traslado de la Villa Hermosa de Camaná, y cuyo nombre fue parcialmente conservado y sustituido por Villa Hermosa de Arequipa, hasta que Carlos V de Alemania y I de España elevó la villa a la categoría de ciudad por real cédula fechada en Fuensalida, el 22 de septiembre de 1541. Las gestiones del traslado estuvieron a cargo de Garci Manuel de Carbajal; a Juan de la Torre se le constituyó como la autoridad política para realizar la fundación de la nueva villa y, al designarse al nuevo regidor y alcalde, los cargos recayeron en don Juan de la Torre, mientras que don Garcí Manuel de Carbajal regresaría a la nueva capital de Los Reyes, constatando la fundación realizada ante el marqués.