Lophocereus schottii, conocido comúnmente como cabeza de viejo, es una especie de planta suculenta perteneciente al género Lophocereus, dentro de la familia Cactaceae. Se distribuye desde el suroeste de Arizona hasta el noroeste de México. Además se ha introducido en las Islas Canarias (España).

Descripción Lophocereus schottii es una especie de cactus de porte arbustivo o arbóreo, de crecimiento lento, que rara vez desarrolla un tronco único. Habitualmente forma matorrales compuestos por más de un centenar de tallos altos, ascendentes, más o menos erectos y columnares, ramificados principalmente desde la base o cerca de ella, con una disposición semejante a la de un candelabro. Alcanza entre 1 y 3 m de altura (aunque a veces puede llegar hasta 7). Los tallos presentan una epidermis de color verde amarillento, miden entre 5 y 10 cm de diámetro y, de forma ocasional, muestran los extremos ligeramente o marcadamente enrollados en espiral hacia la derecha o hacia la izquierda. miniaturadeimagen|Planta en floración Los tallos poseen entre 4 y 13 costillas bien definidas, aunque los ejemplares juveniles presentan habitualmente entre 5 y 6 costillas, en raras ocasiones 7, más espaciadas entre sí. Sobre ellas se disponen areolas ovaladas con lana blanca en la parte inferior de los tallos. Cada areola desarrolla entre 1 y 3 espinas centrales, robustas, de color gris y de 1 a 3 cm de longitud, junto con entre 3 y 15 espinas radiales, también grises, de 0,5 a 1,5 cm de longitud. Los tallos desarrollan un pseudocefalio terminal que mide desde 5 cm hasta, en algunos ejemplares, más de 1 m de longitud, y forma una masa alargada de espinas flexibles, cerdosas y de color gris.

Las flores emergen lateralmente del pseudocefalio. Son infundibuliformes y presentan color blanco verdoso en la cara externa y blanco rosado en el interior, además de un olor desagradable. Se abren al anochecer y permanecen abiertas hasta la madrugada, cuando la luz solar provoca su marchitez, aunque en los días fríos pueden mantenerse abiertas durante parte del día. Alcanzan hasta 4 cm de longitud y unos 3 cm de diámetro. El pericarpelo y el tubo floral presentan escamas y pelos.

Los frutos son esféricos, de color rojo y con pulpa roja. Alcanzan entre 1 y 3 cm de diámetro, carecen de espinas o presentan muy pocas y resultan comestibles, aunque rara vez se observan. Las semillas son lisas, brillantes, de color negruzco y miden entre 2,2 y 2,8 mm de diámetro.

Distribución y hábitat miniaturadeimagen|Lophocereus schottii forma monstrosa La especie se distribuye de forma natural desde el suroeste de Arizona (Estados Unidos) hasta el noroeste de México, donde está presente en los estados de Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora. La forma monstruosa (de crecimiento irregular y prácticamente sin espinas), posee una distribución mucho más restringida y solo se conoce en una pequeña área situada al noreste de El Arco, aproximadamente en la parte central de la península de Baja California. Además, el ser humano ha introducido la especie en las Islas Canarias (España).

Habita principalmente en biomas desérticos y matorrales secos, desde el nivel del mar hasta los 800 m de altitud. Crece en dunas, riberas de arroyos, suelos poco profundos, laderas rocosas y llanuras aluviales con sustratos secos y pedregosos. También ocupa ambientes ribereños desérticos, donde con frecuencia forma colonias en enclaves favorables.

En Arizona y Sonora forma parte de los matorrales desérticos. El límite septentrional de su distribución está condicionado por las bajas temperaturas, ya que las heladas restringen su establecimiento, especialmente en las zonas llanas del sur de California. Como consecuencia, las plantas que habitan el extremo norte de su área de distribución suelen alcanzar un menor tamaño que las presentes en regiones más meridionales.

Ecología Lophocereus schottii mantiene una asociación mutualista obligada con la polilla pirálida (Upiga virescens). Esta especie actúa como su principal agente polinizador y, al mismo tiempo, utiliza las flores como lugar de puesta. Las hembras recolectan el polen en escamas especializadas situadas en el abdomen y lo depositan de forma activa sobre los estigmas de las flores. Posteriormente, depositan sus huevos en ellas, donde las larvas completan su desarrollo al alimentarse de los tejidos del fruto. Se estima que esta interacción permite la formación de hasta el 90 % de los frutos de la especie.

Las areolas presentan nectarios extraflorales que atraen a hormigas patrulladoras. Estas hormigas pueden reducir la incidencia de insectos herbívoros y, por tanto, contribuir a la protección de la planta. Además, las aves y las hormigas participan en la dispersión de las semillas al consumir la pulpa de los frutos y transportar o retirar las semillas, tras lo cual permanece únicamente la cáscara hueca del fruto.

En la parte septentrional de su distribución predomina la reproducción asexual. La especie se propaga mediante el enraizamiento de fragmentos de tallo que permanecen cerca de la planta madre o que las crecidas transportan río abajo hasta nuevos lugares de establecimiento. En su medio natural, los ejemplares adultos suelen presentar un elevado grado de erosión en los tallos, mientras que los ápices de crecimiento conservan un mejor estado.

Taxonomía Esta especie fue descrita inicialmente por George Engelmann como Cereus schottii en Proceedings of the American Academy of Arts and Sciences 3: 288, en 1857, actualmente es tanto un sinónimo como el basónimo de esta.

Más adelante, la especie sería transferida al género Pachycereus por David Richard Hunt en Bradleya; Yearbook of the British Cactus and Succulent Society 5: 93, en 1987, nombre científico que también es un sinónimo de esta hasta la fecha. Finalmente, sería transferida al género Lophocereus por Nathaniel Lord Britton y Joseph Nelson Rose en Contributions from the United States National Herbarium 12(10): 427, en 1909. Etimología

Lophocereus: nombre genérico formado por la combinación del término griego lophē (que significa ‘cresta') y cereus (que se traduce como 'vela' o 'cirio'). El nombre hace referencia a las largas y rígidas cerdas setulosas (pelos finos, duros y de aspecto cerdoso) presentes en los tallos alargados y rectos de las especies de este género. schottii: epíteto específico otorgado en honor al artista, ingeniero topográfico, cartógrafo, botánico, etnógrafo y geólogo alemán Arthur Carl Victor Schott (1814-1875), quien trabajó con Engelmann en el estudio de la frontera mexicana y probablemente recolectó esta especie.

Sinonimia

Estado de conservación En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Preocupación Menor (LC)”, lo que indica que, en la actualidad, presenta un bajo riesgo de extinción. Esta categoría se fundamenta en su amplia distribución y en la abundancia de sus poblaciones, ya que no existen evidencias de descensos poblacionales significativos a escala global, a pesar de la presencia de algunas amenazas de carácter local.

Las principales amenazas para la especie derivan del cambio de uso del suelo. Entre ellas destacan la transformación de terrenos para actividades agrícolas, especialmente en el continente y en algunas zonas de la península, así como el desarrollo de infraestructuras turísticas a lo largo de la costa. Estas actividades provocan la pérdida y degradación de los hábitats que ocupa la especie.

Importancia económica y cultural

Uso ornamental La especie se cultiva ampliamente como planta ornamental debido a su porte y facilidad de cultivo. Se adapta bien a ambientes soleados y constituye una opción adecuada para colecciones de cactus y otras plantas xerófitas, tanto en invernadero como en exteriores de climas cálidos. miniaturadeimagen|Pequeña planta en crecimiento Requiere una exposición luminosa y tolera el calor intenso y la radiación solar directa. También presenta una elevada resistencia a la sequía, especialmente cuando desarrolla colonias de tallos. En cambio, no soporta periodos prolongados de heladas. Algunos ejemplares procedentes de Arizona pueden resistir temperaturas de hasta −9 °C, aunque los ápices de crecimiento necesitan protección frente al frío.

Para su cultivo se recomienda un sustrato rico, poroso y con buen drenaje, preferiblemente de textura arenosa. El riego debe realizarse de forma moderada y solo cuando el sustrato se haya secado por completo. En plantas cultivadas en maceta, conviene renovar el sustrato aproximadamente cada dos años o cuando el sistema radicular ocupe todo el recipiente. Asimismo, resulta recomendable incorporar una capa de material drenante, como grava o fragmentos de cerámica, en el fondo de la maceta para facilitar la evacuación del exceso de agua. Después del trasplante, es aconsejable retrasar el primer riego durante al menos una semana para favorecer la cicatrización de las raíces.

La propagación puede realizarse tanto por semillas como por esquejes. Los esquejes enraízan con facilidad a temperaturas superiores a 20 °C. Para ello, se recomienda seleccionar brotes sanos durante la primavera o el verano, efectuar un corte limpio con una herramienta esterilizada y dejar cicatrizar la herida en un lugar cálido y seco hasta que se forme un callo. Posteriormente, el esqueje debe colocarse sobre un sustrato específico para cactus, con una capa superficial de grava gruesa que evite el exceso de humedad en la base. En condiciones adecuadas, el enraizamiento suele completarse en un periodo de dos a seis semanas.

Uso medicinal En México, la especie presenta una larga tradición de uso en la medicina popular. En el norte de Sonora se recolectan cantidades importantes de tallos para su venta en mercados y herbolarios de distintas regiones del país, desde Tijuana hasta la Ciudad de México. Los tallos con cinco costillas tienen especial valor dentro de estas prácticas tradicionales y se emplean como remedio para diversos padecimientos, entre ellos la diabetes, tuberculosis, las úlceras estomacales, llagas, el cáncer, los problemas de circulación sanguínea y la caída del cabello.

El uso medicinal tradicional consiste en hervir fragmentos transversales de los tallos y consumir el líquido obtenido durante el día como sustituto del agua. La especie contiene compuestos esteroideos, algunos de los cuales presentan interés por su posible aplicación en estudios relacionados con hormonas en humanos y otros mamíferos.

Potencial Farmacológico y Científico Los estudios científicos han evaluado diferentes extractos y metabolitos secundarios de la especie debido a su posible interés farmacológico. Investigaciones in vitro han identificado actividad citotóxica de la fracción polar de un extracto etanólico frente a células de linfoma murino (L5178Y), lo que sugiere un posible potencial antitumoral que requiere estudios adicionales.

Asimismo, algunos compuestos de la especie han mostrado efectos sobre la actividad proliferativa de células del bazo (esplenocitos), lo que ha planteado un posible papel en la modulación del sistema inmunitario. La presencia de esteroles, como el lophenol y el schottenol, y de triterpenos, como el lupeol, ha motivado investigaciones sobre su posible relación con procesos inflamatorios y alteraciones metabólicas.

Algunos compuestos aislados de la especie también se han analizado mediante modelos computacionales (in silico) para evaluar su posible interacción con dianas biológicas relacionadas con procesos neurodegenerativos.

Uso alimentario Los frutos de la especie presentan partes comestibles. La pulpa, de color rojo y sabor dulce, puede consumirse, mientras que las semillas pueden ingerirse ligeramente tostadas o utilizarse para la elaboración de harina.

Otros usos