miniaturadeimagen|400x400px|Vendedores ambulantes informales en Lima, Perú

La economía informal, también llamada economía irregular o sector informal, comprende el conjunto de actividades económicas que no están reguladas, registradas ni protegidas por el Estado, y que en consecuencia escapan al control fiscal, laboral o administrativo. Incluye prácticas como el trabajo doméstico no declarado, la venta ambulante sin licencia, los talleres artesanales sin registro legal, ciertos empleos temporales o de subsistencia y la subdeclaración en operaciones comerciales. El concepto fue introducido en la década de 1970 por el economista británico Keith Hart en sus estudios sobre Ghana y posteriormente adoptado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para describir formas de empleo sin cobertura legal ni acceso a seguridad social. Según estimaciones de la OIT, más del 60 % de la población ocupada en el mundo se encuentra en condiciones de informalidad, superando el 85 % en algunas regiones en desarrollo, lo que convierte a este fenómeno en un componente estructural de muchas economías. Si bien la informalidad actúa como una alternativa de subsistencia frente al desempleo y la exclusión social, también se asocia a la precariedad laboral, la baja productividad y la reducción de la capacidad recaudatoria de los Estados, por lo que constituye un desafío central para las políticas públicas contemporáneas.

Según la OIT, en 2020 aproximadamente 2000 millones de trabajadores —lo que equivale al 60 % de la población mundial ocupada de 15 años o más— desarrollaban su actividad en el sector informal.

La economía informal cumple un papel ambivalente: por un lado, constituye una fuente esencial de ingresos y empleo para millones de personas, especialmente en países en desarrollo; por otro, plantea desafíos en términos de recaudación fiscal, protección social y condiciones de trabajo dignas.

En cambio, la economía formal «es la que está dentro de los parámetros reguladores del Estado», es decir, cumple la normativa fiscal, laboral y medioambiental, paga impuestos, ha obtenido adecuadamente las necesarias licencias de actividad, se ha inscrito en los registros correspondientes y abona la seguridad social de sus trabajadores, a los que también ha inscrito.

La economía informal o irregular forma parte de la economía sumergida, al lado de las actividades económicas ilegales (por ejemplo, la facturación falsa o falseada, el tráfico de drogas, el tráfico de armas, la prostitución, el blanqueo de capitales, el crimen organizado y el terrorismo).

La economía sumergida, en la medida en que se transforma en renta nacional y acaba integrada en la demanda agregada, resulta incluida en el dato estadístico del producto interior bruto (PIB), como consecuencia del ajuste de los métodos empleados para estimarlo.

Aunque la economía informal se ha asociado frecuentemente a países en desarrollo y economías emergentes, todos los sistemas económicos, sin excepción, participan de ella.

El daño económico que causa la economía informal al fisco no se limita a los impuestos no recaudados, sino que se extiende al pago indebido de subvenciones, subsidios (por ejemplo el subsidio de desempleo que se le da a una persona que consta como parada, pero que en realidad tiene un empleo informal a tiempo completo) o pensiones.

Asimismo, la economía informal constituye uno de los supuestos más dañinos de competencia desleal entre los agentes económicos.

La economía sumergida en España representaba, en 2008, más del 23 % del PIB,

lo que equivaldría a 240 000 millones de euros.

Causas thumb|350x350px|Cotidianidad del mercado informal en las calles de Bolivia. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), «La causa esencial de la informalidad es la incapacidad para crear suficientes puestos de trabajo en la economía formal».

En cambio, la OIT sí señala como obstáculos:

la corrupción política las deficientes infraestructuras la falta de confianza y seguridad al gobierno la falta de acceso a los mercados la falta de financiación de los trabajadores autónomos la debilidad de las administraciones del trabajo y, en particular, de la inspección del trabajo regulación y burocracia excesiva

Las causas de la informalidad son múltiples y, en su mayoría, no guardan relación con la legalidad. Por ello, sería ineficaz proceder a la formalización únicamente mediante una reforma legislativa.

En otro documento, Principales causas de la economía informal y algunas soluciones, la OIT divide las causas en:

vía expulsión: no se pueden o no se quieren pagar los mayores gastos que supone la formalidad. vía exclusión: percepción de que los servicios percibidos no compensan los pagos efectuados.

Muchos jóvenes en países en desarrollo poseen empleos de baja calidad, con un escaso potencial de desarrollo profesional y poca posibilidad de contribuir a sus economías. Esto es particularmente problemático, dada la continua y significativa brecha en la productividad laboral que existe entre las regiones en vías de desarrollo y las ya desarrolladas. La enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) constituye un medio para brindar mayores oportunidades a los jóvenes marginados, mejorando sus resultados de empleabilidad.

Una revisión de 26 estudios realizados en Latinoamérica, el Caribe, Europa, Asia, y África subsahariana, utilizando participantes con edades entre 15 y 24 años, concluyó que las intervenciones de EFTP, en general, tienen un efecto pequeño, pero positivo, sobre la empleabilidad y el empleo de los jóvenes. Asimismo, no se halló ningún modelo específico de intervención que fuera mejor que otros. Estos resultados, sin embargo, impiden sacar conclusiones sólidas, debido a limitaciones tanto en los estudios como en la revisión misma. Por ello, es necesario que más intervenciones de EFTP sean evaluadas, y sus resultados difundidos de forma eficiente.

Consecuencias Aumento de la criminalidad Bajos salarios Baja productividad Viviendas y construcciones vulnerables a desastres naturales Bajos ingresos del Estado, por lo que queda sin recursos para proporcionar servicios como educación o sanidad Falta de atención médica y de pensiones para los trabajadores Mayor índice de enfermedades de los trabajadores, ya sea por las condiciones laborales insalubres, el estrés o la pobreza Riesgo de despido del trabajador informal sin indemnización y sin derecho al subsidio de desempleo Menos formación de los trabajadores, porque proporcionar formación a sus empleados beneficia a la empresa a largo plazo, mientras que las empresas informales tienen un horizonte de corto plazo Dificultad de la empresa informal para acceder a financiación privada o ayudas públicas Competencia desleal a los trabajadores y empresarios de la economía formal, que ven mermados sus ingresos, en ocasiones hasta tal punto que no tienen más remedio que pasarse a la informalidad.

Criminalización regional En determinadas regiones fronterizas de América del Sur, las actividades económicas informales —como el comercio ambulante o de bienes de segunda mano - no solo enfrentan restricciones legales, sino que son objeto de procesos de criminalización institucional y social. En un estudio comparativo de la Triple Frontera del Paraná (Brasil, Paraguay y Argentina) y la Triple Frontera Sur Andina (Perú, Chile y Bolivia), el investigador Ricardo Jiménez Palacios analizó cómo las políticas de reestructuración económica en estos territorios han promovido ciertas actividades productivas mientras marginan otras consideradas informales o de subsistencia. Según este estudio, la criminalización de la economía informal no se limita a sanciones legales (como decomisos, restricciones aduaneras o prohibiciones), sino que incluye también prácticas de control informal como el desplazamiento urbano, discursos estigmatizantes o acoso institucional. En África subsahariana, políticas como la 'Operación Clean-Up' en Nigeria (2022) han desplazado vendedores ambulantes, similar a las redadas en la Triple Frontera del Paraná (Brasil/Paraguay/Argentina). En Asia, India criminaliza 'khirki' (venta callejera) bajo leyes urbanas post-2020. En ciudades como Tacna (Perú), la prohibición de la importación de ropa y calzado de segundo uso derivó en la persecución y desalojo de comerciantes locales, a pesar de la función económica y social de estas actividades. El análisis enmarca estas dinámicas dentro del concepto de "sociedades de control", caracterizadas por mecanismos de gestión poblacional que buscan adaptar las fronteras a los intereses de la integración económica regional.

Lucha contra la economía informal

Estadística La economía informal bajo cualquier sistema de gobierno es diversa e incluye miembros ocasionales de pequeña escala (a menudo vendedores ambulantes y recicladores de basura), así como empresas más grandes y regulares (incluidos sistemas de tránsito como el de Lima, Perú). Las economías informales incluyen a los trabajadores de la confección que trabajan desde sus hogares, así como al personal empleado informalmente en las empresas formales. Los empleados que trabajan en el sector informal se pueden clasificar como trabajadores asalariados, trabajadores no asalariados o una combinación de ambos.Carr, Marilyn and Martha A. Chen. 2001. "Globalization and the Informal Economy: How Global Trade and Investment Impact on the Working Poor". Background paper commissioned by the ILO Task Force on the Informal Economy. Geneva, Switzerland: International Labour Office.

Las estadísticas sobre la economía informal no son fiables por la propia naturaleza de su objeto, pero pueden proporcionar una imagen tentativa de su relevancia. Por ejemplo, el empleo informal representa el 58,7 % del empleo no agrícola en Medio Oriente - Norte de África -, 64,6 % en América Latina, 79,4 % en Asia y 80,4 % en África subsahariana.Charmes, Jacques. "The informal economy: Definitions, Size, Contribution, Characteristics and Trends", RNSF, Rome, 2016. Si se incluye el empleo agrícola, los porcentajes aumentan más allá del 90 % en algunos países como India y muchos países del África subsahariana. Las estimaciones para los países desarrollados son de alrededor del 15 %. En encuestas recientes, la economía informal en muchas regiones ha disminuido en los últimos 20 años hasta 2014. En África, la participación de la economía informal ha disminuido a una estimación de alrededor del 40 % de la economía.

En los países en desarrollo, la mayor parte del trabajo informal, alrededor del 70 %, es por cuenta propia. La economía informal es una mayor fuente de empleo para los hombres (63,0 % de la población activa) que para las mujeres (58,1 %). De los 2 000 millones de empleados informales en el mundo, en 2018, poco más de 740 millones son mujeres.

El problema del desarrollo en Latinoamérica se encuentra fuertemente vinculado con los niveles de empleo informal. Entender la naturaleza de la informalidad es crucial para promover el desarrollo, dada sus implicaciones sobre factores como la productividad o la acumulación de habilidades. Por ello, se ha desarrollado un proyecto que explora el papel de los costos pecuniarios de solicitar una matrícula de comercio, las percepciones en cuanto a los beneficios potenciales de la formalidad, las sanciones por operar sin los instrumentos legales existentes, y la información sobre las instituciones jurídicas existentes para formalizarse.