La literatura en checo, a veces también llamada literatura checa, es la realizada en lengua checa, principalmente en los territorios históricos de Bohemia, Moravia y la parte de habla checa de Silesia, (actualmente parte de la República Checa, antiguamente Checoslovaquia). En estos territorios también se escribió en antiguo eslavo eclesiástico, latín y alemán, generalmente en época primitiva. Autores modernos checos que escribieron en otros idiomas, por ejemplo en alemán, se consideran de forma separada y sus escritos existieron habitualmente en paralelo con la literatura en lengua checa, no interactuando con ella. Así por ejemplo, Franz Kafka, que escribió en alemán, tiende a incluirse en la literatura en alemán o en la de Austria, a pesar de que vivió toda su vida en Bohemia.

La literatura en checo está dividida en diversos periodos temporales: la Edad Media; el Periodo husita; los años de la recatolización y el Barroco; la Ilustración y el Despertar checo del ; las vanguardias de Entreguerras; los años del Comunismo y de la Primavera de Praga; y finalmente el periodo postcomunista de la República Checa. La literatura y cultura checa ha tenido un papel principal en las dos últimas ocasiones en las que la sociedad checa vivió bajo la opresión y las actividades políticas no eran posibles. En ambas ocasiones, a principios del y de nuevo en la década de 1960, los checos emplearon sus esfuerzos literarios y culturales para crear una libertad política y establecer una nación segura y políticamente consciente.

Edad Media La literatura en tierras checas se origina en el , en el reino de la Gran Moravia. Los santos Cirilo y Metodio, enviados por el emperador de Bizancio Miguel III para completar la cristianización del imperio, crearon el primer lenguaje eslavo escrito, el antiguo eslavo eclesiástico o eslavón, escrito en alfabeto glagolítico. Sus transcripciones de la liturgia latina al eslavón son los primeros testimonios literarios en tierras checas.

Tras el colapso de la Gran Moravia a finales del , la orientación cultural de las tierras bohemias se desplazó de Bizancio hacia Roma. Se sabe muy poco del desarrollo literario en los dos siglos siguientes —existen fragmentos de obras, pero muchas tienen que ser inferidas de citas en otras obras. A finales del tuvo lugar la victoria definitiva del latín frente al eslavón como lengua oficial de la liturgia y la cultura en Moravia y Bohemia, y la alianza cultural se desplazó de oriente a occidente. La Leyenda de Cristian, escrita en verso en latín, de la segunda mitad del y que describe las vidas de los santos Ludmila y Venceslao, es la obra más importante que ha sobrevivido; aunque su autenticidad es disputada.

En la Bohemia de los Přemyslidas del y principios del , todas las obras literarias conservadas fueron escritas en latín. La mayoría de ellas son crónicas históricas y hagiografías. Las hagiografías bohemias se centran exclusivamente en los santos locales (antos Ludmila, Venceslao, Procopio, Cirilo y Metodio y Adalberto), aunque numerosas leyendas de santos bohemios fueron escritas por autores extranjeros. Las crónicas más importantes del periodo fueron la Chronica Boemorum («Crónica bohemia») de Cosmas de Praga,Chronica Boemorum, crónica accesible en línea en Monumenta Germaniae Historica. aunque el relato trata los temas con un ojo en la política contemporánea, intentando legitimar a la dinastía reinante. El trabajo de Cosmas fue actualizado y extendido por varios autores posteriores a finales del y durante el . thumb|250px|Crónica de Dalimil

Durante la primera mitad del los gobernantes Přemyslidas de Bohemia expandieron su influencia política y económica hacia occidente y entraron en contacto con los reinos de Europa Occidental. Este intercambio cultural se evidenció en la literatura a través de la introducción de la poesía cortesana alemana, el Minnesang, a finales del . Tras el asesinato de Wenceslao III de Bohemia y los subsiguientes levantamientos en el reino en 1306, los nobles bohemios se distanciaron de la cultura occidental y buscaron la literatura en lengua propia. A su pesar, el alemán permaneció como una lengua literaria importante en Bohemia hasta el . Esta nueva literatura en checo consistía mayoritariamente en poesía épica de dos tipos: la leyenda y la épica caballeresca, ambos cuentos apócrifos de la Biblia, así como leyendas hagiográficas de periodos anteriores. La prosa también se desarrolló por primera vez en este periodo: textos administrativos e instrucciones, que necesitaron el desarrollo de un vocabulario más extenso y especializado; el primer diccionario checo-latín data de esta época. También se escribieron extensas crónicas, de las cuales la Crónica de Dalimil y la Chronicon Aulae Regiae (la «Crónica Zbraslav») son los ejemplos más interesantes, y prosa artística (por ejemplo de Smil Flaška z Pardubic y Johannes von Saaz)

La era husita thumb|250px|Retrato de Juan Hus. La revolución husita del creó una ruptura definitiva en la evolución literaria checa y forma su propia historia dentro de la literatura en checo. El fin principal de la literatura era comunicar y convencer con una doctrina religiosa específica y su forma era generalmente la prosa. Los escritos teológicos de Juan Hus aparecieron inicialmente a principios del ; inicialmente escribió en latín, más tarde en checo y esta división permaneció en gran parte en los periodos posteriores: la poesía y la prosa intelectual empleaban principalmente el latín, mientras que la prosa popular era escrita en checo o alemán. Los escritos de Hus se centraban en cuestiones técnicas y teológicas; sin embargo, publicó una serie de sermones en checo y creó reglas de ortografía y gramática que se emplearían como fundamento del checo moderno en los siglos y .

Solo se conservan fragmentos de las obras literarias de los radicales taboritas —en general eran apologías en latín defendiendo la doctrina taborita (Mikuláš Biskupec z Pelhřimova, Petr Chelčický). En general, los escritos husitas difieren de los anteriores por su enfoque de las cuestiones sociales —su audiencia consistía en las clases bajas y medias bajas. También se escribieron obras defendiendo el catolicismo y atacando a los husitas utraquistas, como por ejemplo las de Jan Rokycana. Durante el periodo husita también se desarrolló por primera vez de forma auténtica las canciones religiosas en checo, como sustitución a los himnos y la liturgia en latín, por ejemplo el Jistebnický kancionál, los himnos de Jistebnice.

Después de la elección de Jorge de Podiebrad (Jiří z Poděbrad) al trono checo tras las Guerras Husitas, un nuevo movimiento cultural entró en Bohemia. El humanismo veía un ideal en la antigüedad clásica para la literatura y la cultura. La característica principal de la literatura de este periodo es la competición entre católicos escribiendo en latín, como Bohuslav Hasištejnský y Jan Dubravius, y protestantes escribiendo en checo, como Viktorin Kornel z Všehrd y Václav Hájek. Nuevas herramientas literarias incitaron a los estudiosos como Veleslavín a construir una estructura gramatical más compleja, basada en el latín, así como a introducir un influjo de préstamos de otros idiomas. La imprenta de Gutenberg hizo que los libros y panfletos fueran más accesibles, lo que cambió lentamente el estatus de la literatura en la sociedad.

Barroco thumb|250px|Jan Amos Komenský, Comenio. La desaparición de los protestantes checos tras la Batalla de la Montaña Blanca afectó decididamente el desarrollo de la literatura en checo. La recatolización forzosa y germanización de Bohemia, con las consiguientes confiscaciones y expulsiones prácticamente eliminaron a las clases medias protestantes y dividieron la literatura en dos ramas: la doméstica católica y la emigrada protestante. A diferencia de otros países europeos de la época, la nobleza de Bohemia no era parte de la audiencia literaria y por lo tanto esta división de los esfuerzos literarios llevaron comparativamente a una falta de desarrollo y a un estancamiento de la literatura barroca checa, especialmente en los géneros escritos para las cortes aristocráticas.

El principal autor del Barroco evangélico checo fue Comenio, que pasó su juventud en Bohemia, pero fue forzado al exilio más tarde. Fue un pedagogo, teólogo, reformador de la educación y filósofo; sus obras incluyen gramáticas, tratados teóricos sobre la educación y obras de teología. Con su muerte a principios del , la literatura protestante en checo prácticamente desapareció. Las obras barrocas de autores católicos se dividen en dos tipos: la poesía religiosa, como la de Adam Michna z Otradovic, Fridrich Bridel y Václav Jan Rosa y la prosa religiosa (por ejemplo la prosa homiléctica y las hagiografías), y los relatos históricos, como los de Bohuslav Balbín, además de la Biblia jesuita de San Venceslao.

La Ilustración A finales del , las tierras bohemias sufrieron un importante cambio —el emperador José II de Habsburgo puso fin al sistema feudal e introdujo una nueva tolerancia religiosa e ideológica. Apareció un Clasicismo ilustrado, que buscó aplicar los principios racionales de la ciencia a todos los aspectos de la vida diaria. Una cultura y literatura nacional en la propia lengua comenzó a ser vista como un prerrequisito a la unificación de la nación. En literatura, esto se tradujo en un renovado interés en las novelas en prosa, como por ejemplo Matěj Václav Kramerius, en la historia checa y en el desarrollo histórico de la cultura checa, como Josef Dobrovský, que recodificó la gramática del checo, y Antonín Jaroslav Puchmayer, que desarrolló de forma sistemática el estilo poético checo. La audiencia literaria se desarrolló desde los curas y monjes hacia los laicos y el público general, y la literatura comenzó a verse como un vehículo de expresión artística. Sin embargo, Bohemia y Moravia permanecían bajo la esfera de influencia cultural de Austria y Alemania. Así, la nueva literatura nacional imitó los géneros alemanes y solo evolucionaría más tarde hacia un esfuerzo creativo independiente; esto fue especialmente cierto para el drama, como ejemplifica Václav Kliment Klicpera.

El El Prerromanticismo formó un puente entre el Clasicismo ilustrado y el Romanticismo —los prerrománticos no abandonaron completamente el énfasis en las formas poéticas derivadas de la antigüedad, pero relajaron la estricta distinción entre los géneros y se alejaron de los géneros didácticos hacia otros más líricos, inspirados en el folclor, como Jan Kollár y František Čelakovský. Durante este periodo surgió la idea de una literatura y una cultura realmente nacional, como rechazo de la visión de Bernard Bolzano de un estado binacional y bicultural checo-alemán. La mayor figura de la época es quizás Josef Jungmann, que tradujo muchas obras clásicas de la literatura mundial y pasó su vida intentando establecer la literatura en checo como una literatura seria y rica, capaz de un gran desarrollo. František Palacký y Pavel Jozef Šafárik tomaron para sí el desafío de reexaminar la historia checa. Como parte del esfuerzo de establecer un pedigrí para la literatura y la cultura en checo, los historiadores checos de la época buscaron establecer evidencias de épicas heroicas durante la Edad Media. Quisieron encontrar tales evidencias en los Manuscritos de Dvůr Králové y de Zelená Hora, aunque posteriormente se demostró que eran falsificaciones. thumb|250px|Estatua de Mácha en Praga.