miniatura|Wolfgang Amadeus Mozart (centro) en una representación de su ópera El rapto en el serrallo, Berlín (1789) El singspiel (del alemán sing, «cantar», y spiel, «representación»; plural, singspiele; ) es un género musical cercano a la opereta que surgió en los países de cultura alemana en el . Como en la ópera, aúna música, literatura —en forma de libreto—, interpretación, escenografía y otros elementos artísticos. Se diferencia de esta en su menor tamaño y su tono ligero, con argumentos generalmente cómicos, en combinación de partes cantadas y otras habladas, por lo que es un género similar a la opéra-comique francesa, la ballad opera inglesa y la zarzuela española. La parte declamatoria podía ser hablada o en forma de recitativo, mientras que la musical podía tener forma de aria, ensemble o canción (lied).

En general, el singspiel solía ser de tono cómico, pero podía incluir temas de todo tipo; uno de los más frecuentes era el sentimental, sobre todo durante el período denominado Empfindsamer Stil («estilo sentimental»). Por ello, este género recibió en sus inicios diversos nombres: Singeschauspiel («teatro cantado»), Lustspiel («comedia»), Trauerspiel («tragedia»), Schauspiel mit untermischtem Gesang («obra teatral con canto interpolado»), lyrisches Drama («drama lírico»), Szenen mit Gesang («escenas con canto») o musikalisches Drama («drama musical»).

Los antecedentes inmediatos del singspiel se encuentran en la ópera bufa italiana y la opéra-comique francesa; de hecho, algunos de los primeros exponentes eran obras italianas o francesas traducidas al alemán. La edad de oro del singspiel fue la segunda mitad del , mientras que a comienzos del el género fue decayendo, para prácticamente desaparecer a mediados de esa centuria, debido sobre todo al nacimiento de la ópera nacional alemana y la obra de Richard Wagner.

Historia

miniatura|230px|Theater am Gänsemarkt, Hamburgo

Orígenes

El nacimiento del singspiel se sitúa a mediados del en los países de cultura alemana, por entonces divididos en multitud de pequeños estados virtualmente independientes aunque bajo la soberanía nominal del Sacro Imperio Romano Germánico, regido por los Habsburgo, que tenían su corte en Viena. Esta situación cambió con las guerras napoleónicas, en el transcurso de las cuales se disolvió el Sacro Imperio: los Habsburgo mantuvieron Austria y diversas posesiones en el centro y sureste de Europa, que conformaron el Imperio Austrohúngaro; en Alemania, desaparecieron varios de los antiguos estados, y adquirieron plena soberanía diversos reinos como Prusia, Sajonia, Baviera y otros de menor tamaño —hasta un total de 39 estados—, hasta la definitiva unificación alemana en 1871.

En el ámbito germánico, la ópera —nacida en Italia a finales del —, se fue introduciendo paulatinamente a lo largo del : el pionero fue Heinrich Schütz, autor de Dafne (1627), una ópera en italiano. En 1644, Sigmund Theophil Staden compuso Seelewig, la primera ópera en alemán. El principal compositor de esta época fue Reinhard Keiser, director del Theater am Gänsemarkt de Hamburgo, donde estrenó como promedio unas cinco óperas por temporada; se estima que su producción puede estar entre setenta y cinco y cien óperas, aunque solo se conservan diecinueve completas. En Austria, los Habsburgo fomentaron la ópera en italiano, aunque poco a poco se fueron incorporando compositores austríacos, entre los que destacó Heinrich Ignaz Biber.

A comienzos del , dentro del período musical del Barroco tardío, fue surgiendo el interés por crear un tipo de ópera que fuese netamente alemán, no solo en cuanto a idioma sino también en cuanto a afinidades culturales, especialmente en lo relativo a argumentos. Pese a todo, el predominio absoluto que aún ejercía la ópera italiana impidió la gestación de una ópera alemana como género mayor equiparable a la italiana —que no se produjo hasta el advenimiento del Romanticismo en el —, por lo que se abordó un género menor, de carácter netamente popular: el singspiel.

Se suele considerar como un antecedente del singspiel una obra de Reinhard Keiser: Croesus (1711), estrenada en el Theater am Gänsemarkt.

La edad de oro del singspiel

miniatura|Johann Adam Hiller, considerado el fundador del género

La edad dorada del singspiel fue la segunda mitad del , coincidiendo con el período denominado Rococó en el mundo del arte y que en música dio la llamada «música galante», un estilo más tranquilo que el barroco, con una música ligera y sencilla, amable, decorativa, melódica y sentimental. En esta época surgió la Escuela de Mannheim, donde se desarrolló la música sinfónica, con la primera gran orquesta moderna (40 instrumentos), una iniciativa del elector Carlos Teodoro de Wittelsbach. Su principal representante, Johann Stamitz, es considerado el primer director de orquesta. También en este período se dio la llamada «reforma gluckiana» en el mundo de la ópera, iniciada por Christoph Willibald Gluck, que introdujo una música más austera, sin ornamentos y al servicio del texto, eliminando los excesivos ornamentos vocales de la ópera de la época.

miniatura|izquierda|Caterina Cavalieri en la representación de Die Bergknappen (Los mineros), de Ignaz Umlauf (1778)

Los más destacados compositores de singspiel de esta época fueron Johann Adam Hiller y Georg Anton Benda. A Hiller se le suele considerar el fundador del género. Según sus propias declaraciones, se inspiró principalmente en tres óperas: La serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi, una ópera bufa; Le devin du village de Jean-Jacques Rousseau, una opéra-comique; y The Beggar's Opera de Johann Christoph Pepusch, una ballad opera. Entre las obras de Hiller destacan: Die verwandelten Weiber (Las mujeres metamorfoseadas, 1766), Der Teufel ist los (El diablo anda suelto, 1766), Die Liebe auf dem Lande (El amor en el campo, 1768), Der Jagd (La caza, 1770) y Der Dorfbarbier (El barbero de pueblo, 1771). Benda, de origen checo, fue maestro de capilla en Gotha, donde estrenó varias obras del género: Der Dorfjahrmarkt (La feria del pueblo, 1775), Romeo und Julie (1776).

En este período, el singspiel contó con el especial predominio de los Habsburgo, especialmente el emperador José II, cuya política pangermanista favoreció el cultivo de este género netamente alemán. Este tipo de obras de carácter popular eran un medio eficaz para la educación del pueblo, dentro del programa de despotismo ilustrado desarrollado por el emperador. En 1778, José II renombró el Teatro Francés de Viena como Deutsches Nationaltheater (actual Burgtheater) y lo dedicó al singspiel, que se estrenó con Die Bergknappen (Los mineros), de Ignaz Umlauf. También se abrieron otros teatros de carácter más popular en los arrabales de Viena, como el Theater auf der Wieden.

Otros exponentes en este período fueron: Anton Schweitzer (Alceste, 1773; Rosamund, 1780), Johann André (Der Töpfer [El alfarero], 1773; Erwin und Elmire, 1775), Ana Amalia de Brunswick-Wolfenbüttel (Erwin und Elmire, 1776), Ignaz Holzbauer (Günther von Schwarzburg, 1776), Karl von Ordonez (Diesmal hat der Mann den Willen [Esta vez la decisión es del hombre], 1778), Franz Aspelmayr (Die Kinder der Natur [Los hijos de la naturaleza], 1778), Joseph Bárta (Da ist nicht gut zu rathen [No hay una buena suposición], 1778; Der adelige Taglöhner [El noble jornalero], 1780), Maximilian Ulbrich (Frühling und Liebe [Primavera y amor], 1778, Der blaue Schmetterling [La mariposa azul], 1782), Christian Gottlob Neefe (Adelheit von Veltheim, 1780), Martin Ruprecht (Was erhält die Männer treu? [¿Qué obtienen los hombres fielmente?], 1780), Carl Ditters von Dittersdorf (Doktor und Apotheker [Médico y farmacéutico], 1786), Anton Eberl (Die Marchande des Modes, 1787), Franz Teyber (Adelheit von Veltheim, 1788), Paul Wranitzky (Oberon, König der Elfen [Oberon, rey de los elfos], 1789), Friederike Sophie Seyler (Oberon oder König der Elfen [Oberon o El rey de los elfos], 1789), Johann Friedrich Reichardt (Erwin und Elmire, 1790), Johann Baptist Schenk (Der Dorfbarbier [El barbero de pueblo], 1796) y Wenzel Müller (Die Teufelmühle [El molino del diablo], 1799).

Clasicismo

miniatura|El Burgtheater de Viena, sede de la representación de singspiele de los Habsburgo

Entre el último tercio del y principios del se dio el clasicismo, un estilo basado en el equilibrio y la serenidad de la composición, la búsqueda de la belleza formal, de la perfección, con formas armoniosas e inspiradoras de altos valores. Se buscaba la creación de un lenguaje musical universal, una armonización entre la forma y el contenido musical. En este período, el singspiel recibió una mayor influencia de la ópera bufa italiana y la opéra-comique francesa, que se tradujo en una mayor ambición en crear obras de envergadura, con argumentos más serios y mayor uso de arias, cavatinas, ensembles y recitativo accompagnato.

Los principales compositores del clasicismo fueron Franz Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven. Haydn, considerado el padre de la sinfonía, fue un gran innovador en el terreno de la música. De formación autodidacta, en su juventud tocó en bandas callejeras, hasta que entró al servicio del príncipe Pál Antal Esterházy, en cuyo palacio de Eisenstadt vivió durante treinta años. La ópera no fue el principal interés de Haydn, pero compuso varias para la corte de los Esterházy, generalmente cómicas y en italiano, aunque también realizó un singspiel en alemán: Philemon und Baucis (1773), realizada para marionetas. Su hermano, Michael Haydn, también compuso algún singspiel: Rebekka als Braut (Rebeca como novia, 1776).

miniatura|izquierda|La Reina de la Noche en una producción de 1815 de la ópera Die Zauberflöte (La flauta mágica), de Wolfgang Amadeus Mozart

El principal exponente del clasicismo fue el austríaco Wolfgang Amadeus Mozart. Fue un niño prodigio, que recorrió Europa con su padre entre los seis y catorce años, conociendo las principales corrientes musicales del momento: ópera italiana y francesa, música galante, escuela de Mannheim. En 1767, con solo once años, realizó el singspiel sacro Die Schuldigkeit des ersten Gebots (La obligación del primer mandamiento). Al año siguiente compuso Bastien und Bastienne, una parodia de Le devin du village de Jean-Jacques Rousseau. En 1779 empezó Zaide, un primer intento de singspiel de tono más serio y mayor envergadura, que dejó inacabado. En 1782, por encargo del emperador José II, estrenó en el Burgtheater Die Entführung aus dem Serail (El rapto en el serrallo), ambientada en un harén turco. Esta obra rompió completamente con el estilo barroco, sobre todo por romper con la sucesión de arias y la inclusión de personajes reales, que expresan sus sentimientos. Según el argumento introdujo diversos estilos musicales, como música folclórica para acompañar a la criada, o pasajes con música turca, caracterizada por su estridente percusión. Empleó una orquesta más densa, con más instrumentos de viento. También introdujo un aria en dos partes, una más lenta y otra más rápida (cabaletta). Al final introdujo un vaudeville, una escena que reúne a todos los personajes sobre el escenario, cuyo texto hace una síntesis de lo ocurrido en la obra. Esta obra fue el primer singspiel concebido casi como una ópera, hasta el punto que excedió la propuesta del emperador, quien tras el estreno le comentó al compositor que tenía «demasiadas notas». Su siguiente obra del género fue Der Schauspieldirektor (El director de teatro, 1786). Su última obra del género fue Die Zauberflöte (La flauta mágica, 1791), con libreto de Emanuel Schikaneder. Esta obra mezclaba un cuento de hadas con una alegoría masónica, y fue una de sus obras más logradas. En sus singspiele, Mozart tomó elementos de la ópera bufa pero también de la seria, en aras de ofrecer un espectáculo más elaborado, de mayor calidad, tanto en el aspecto musical como en el dramático.