thumb|Mosaico romano de Orfeo de Caesaraugusta.

La ciudad de Zaragoza cuenta con más de dos mil años de historia. La población más antigua documentada data del , en los restos de unos poblamientos del final de la edad del Bronce. Sobre el asentamiento ibero de Salduie se fundó, entre el 25 y el 12 a. C., muy probablemente el 14 a. C.,Mostalac Carrillo, Antonio y María Pilar Biel Ibáñez, «Arqueología y Patrimonio histórico-artístico (1992-2008)», en Guillermo Fatás (dir.), Guía Histórico-Artística de Zaragoza, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico»-Ayto. de Zaragoza, 2008 (4ª ed. revisada y ampliada), págs. 643-892. ISBN 978-84-7820-948-4. Cfr. especialmente el capítulo «La Colonia Caesar Augusta (siglo II a. C. a 15-14 a. C.)» con las novedades aparecidas y los datos actualizados hasta 2008, págs. 669-708. una colonia inmune, Caesaraugusta, en honor de César Augusto. Tras una franca decadencia en los siglos y después de Cristo, la ciudad siguió manteniendo con la dominación visigoda su influencia, siendo un destacado centro episcopal.

La llegada del islam produjo un nuevo periodo materializado en la Taifa de Saraqusta, reino independiente que en la segunda mitad del llevó la civilización andalusí a una de sus máximas cotas en filosofía y arquitectura.

Tras la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en 1118, se convertiría en la capital del Reino de Aragón, y fue también la sede en la que se coronaron los reyes de la Corona de Aragón. Sucesivas transformaciones en la Baja Edad Media y la Edad Moderna tuvieron un desgraciado final en los Sitios de Zaragoza de 1808, con la práctica destrucción de la ciudad y la catástrofe demográfica subsiguiente.

Sin embargo, desde la segunda mitad del hasta nuestros días, Zaragoza ha seguido pujante, y es actualmente la quinta ciudad de España en términos demográficos.

Etimología Sobre la villa ibérica de Salduie, César Augusto fundó una colonia de ciudadanos libres romanos llamada Caesaraugusta en honor al emperador. Tras la conquista musulmana, la ciudad aparece documentada como Saraqusta, y era conocida como Medina Albaida (la ciudad blanca).Al-Idrisi, Kitab nuzhat al-mustaq fi ihtiraq al-afaq (Geografía de Al-Andalus), S. XII. Apud José Luis Corral, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7

La evolución de Cæsaraugusta a Zaragoza, habría sido la siguiente: Fonológica: */tsɛsaɾ.au'ɡusta/ > */tsɛsɾa'ɡusta/ > */tsaɾa'ɡusta/ > */tsaɾa'ɡosta/ > */tsaɾa'ɡotsa/ > /θaɾa'ɡoθa/. Ortográfica: CæsarAugusta > (Sin dato) > Saraqusta > Çaracozta > Çaragoça > Zaragoza.Buesa Oliver, Tomás. Los topónimos gemelos Kaiseraugst de Suiza y Zaragoza de España y América.

Prehistoria Los vestigios humanos más antiguos que se han encontrado en la ciudad son unos fondos de cabañas de la Edad del Bronce Final en la confluencia de los ríos Huerva y Ebro, datados entre el 630 y el 600 a. C.

Este poblamiento perdura en la Primera Edad del Hierro entre esta fecha y principios del . Se han encontrado varias casas de adobe en el mismo solar.Miguel Beltrán Lloris y Guillermo Fatás Cabeza, Historia de Zaragoza, vol. 1. Salduie, ciudad ibérica, Zaragoza, Ayto. de Zaragoza - Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1998, pág. 7. ISBN 84-8069-133-6.

Salduie thumb|220px|Reverso de un as de Salduie. El nombre de la ciudad aparece en la inscripción íbera.

Salduie fue la ciudad íbera sedetana, organizada como una ciudad-estado, que está documentada desde la segunda mitad del En este siglo ocupaba un solar de una hectárea en la confluencia de los ríos Ebro y Huerva, y llegó a las 10 ha en el Desde mediados del acuñó moneda propia, aunque estas acuñaciones pudieron haberse iniciado un siglo antes. En estas monedas ibéricas se documenta el nombre de la ciudad íbera: «Saltuie» o «Salduie», y no Salduba como se interpretó, por error, el nombre latino de la ciudad documentado en un texto de Plinio el Viejo, «Salduvia».Miguel Beltrán Lloris y Guillermo Fatás Cabeza, Historia de Zaragoza, vol. 1. Salduie, ciudad ibérica, Zaragoza, Ayto. de Zaragoza - Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1998, págs. 27-30. ISBN 84-8069-133-6. Sin embargo, no era la ciudad más importante de la zona: otras ciudades sedetanas como Sedeisken, Kelse o Azaila la superaban, al menos hasta finales del Por otra parte, Catón documenta el fuerte viento que sopla en el valle: cercius, el cierzo.

En el los sedetanos, al contrario que sus poderosos vecinos los ilergetes, que apoyaban a Cartago, fueron aliados de los romanos en la segunda guerra púnica. La primera mención de este pueblo es de Tito Livio, que describe cómo los romanos, en respuesta de un ataque de los ilergetes a los sedetanos, derrotaron a los primeros y mataron a sus jefes Indíbil y Mandonio.

Pero a pesar de todo, durante todo el Salduie y el pueblo sedetano se mantuvo fiel al Senado y Pueblo Romano en calidad de «socio» (socii), esto es, aliado antiguo. Por esta razón, la romanización fue avanzando progresivamente a lo largo de todo el valle del Ebro, expandiéndose desde el litoral tarraconense.

A fines del ya existe una vía de comunicación construida por los ingenieros de las legiones romanas, cuya misión era comunicar el valle del Ebro hasta Calagurris (Calahorra), con lo que hacia el año 100 a. C. la romanización de Salduie es un hecho. La nobleza local envía a sus hijos a combatir como equites en el ejército romano —el Bronce de Ascoli (89 a. C.) documenta la participación de jinetes de Salduie en la península itálica y la excepcional recompensa de la ciudadanía romana por el valor mostrado durante la batalla de Asculum en 89 a. C. — y decora los pavimentos de sus casas con mosaicos. Incluso van adoptando la religión de la cultura hegemónica, por medio del sincretismo de las deidades locales con las romanas. El Bronce II de Botorrita atestigua el sometimiento de las gentes de Salduie y sus alrededores al derecho romano a comienzos del primer siglo antes de nuestra era.

El aspecto de la ciudad durante el está documentado por el hallazgo de muros que parapetaban las terrazas fluviales del Ebro y que constituían también casas fabricadas con un zócalo de sillares de alabastro recrecidos en adobe. Los muros serían decorados, como ocurre en el Cabezo de Alcalá (Azaila), con pinturas o, más sencillamente, enlucidos con cal. Los pavimentos eran de ceniza o gravilla apisonada, pero aparecen algunos mosaicos más lujosos de opus signinum, con dibujos hechos de teselas embutidas en mortero.

Caesaraugusta

La colonia inmune romana de Caesar Agusta fue fundada el año 14 a. C., posiblemente el 23 de diciembre. Coincidía con la reorganización de las provincias de Hispania por César Augusto tras su victoria en las guerras cántabras.

Colonia Caesaraugusta era el nombre que recibía la nueva ciudad, que gozaba del privilegio de ostentar el nombre completo de su fundador, quien encomendó su deductio, como otras muchas tareas del Imperio, a su yerno Agripa.

En la fundación de la ciudad participaron soldados veteranos de las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina, licenciados tras la dura campaña contra los cántabros, con la doble intención de garantizar la defensa del territorio a la vez que fijar en él la presencia de Roma. Zaragoza contaba con el título de Colonia Inmune, lo que hacía que disfrutase de determinados privilegios como el derecho a acuñar moneda o la exención del pago de impuestos. Los nuevos ciudadanos fueron adscritos a la tribu Aniense.

En el proceso de reorganización de territorios hispanos, se crean tres provincias, Tarraconensis, Baetica y Lvsitania, divididas en conventos jurídicos (distritos menores con funciones judiciales y administrativas); de ellos, el regido por Caesarugusta, el Convento Jurídico Caesaraugustano, era el más extenso de los siete en los que se dividía la provincia Tarraconense. Caesaraugusta asumió desde un primer momento el papel de cabecera regional, sustituyendo a la colonia Victrix Ivlia Celsa (en la actual Velilla de Ebro).

El periodo de mayor apogeo de la ciudad (siglos y ) trajo consigo muchas de las grandes obras públicas, de las que aún hoy podemos ver algunas: el foro, el puerto fluvial (que convirtió a Caesarugusta en el principal redistribuidor de mercancías en el valle del Ebro), las termas públicas, el teatro, el anfiteatro, el primer puente de la ciudad (situado en el emplazamiento del actual puente de Piedra y que probablemente era una obra mixta de piedra y madera).

El agua también ha representado un importante papel en la Zaragoza romana, tanto por su situación a orillas del río Ebro y junto a la desembocadura del Huerva y el Gállego como por sus complejos sistemas de abastecimiento y regadío. Junto a las ya mencionadas termas, se han documentado multitud de aljibes, fuentes y diversos tramos de tuberías de plomo y saneamiento.

Llega el , la construcción de una imponente muralla y el abandono de las grandes obras públicas denotan el importante proceso de crisis en el mundo romano (segunda mitad del ). El comercio y la vida en Caesaraugusta no decaen y ayudan al florecimiento cultural de la misma.

A lo largo del , Caesaraugusta, al igual que todo Occidente romano, se ve inmersa en un proceso de desintegración del poder imperial.

Cesaracosta

thumb|300px|Sarcófago paleocristiano Receptio Animae, siglo IV. Conservado en la Basílica de Santa Engracia de Zaragoza.

Hacia el 409 suevos, alanos y vándalos llegaban a la Península. Zaragoza seguía manteniéndose como ciudad romana a principios del y, gracias a las imponentes murallas, pudo defenderse de cuantos la atacaron, protegida por soldados veteranos y collegia iuvenum. Cuando en el 411 Flavio Honorio consiguió derrotar la sublevación Constantino III, en Hispania tan sólo consiguió mantener el control de la Tarraconense, que incluía el convento Caesaraugustano, el resto se perdió en manos de los bárbaros germanos. Entre el 441 y el 454 el valle del Ebro se vio azotado por los bagaudas, de los que Zaragoza se libró gracias de nuevo a las murallas y a la intervención del ejército visigodo, todavía bajo obediencia romana.

Finalmente, en el 472 el ejército visigodo al mando del conde Gauterico toma la ciudad en nombre del rey Eurico, pasando a formar parte del reino visigodo de Tolosa. La ciudad mantuvo en gran parte sus costumbres romanas y en el 504 todavía se celebraban juegos circenses.

En el 541 el ejército franco de Childeberto I y Clotario, después de haber expulsado a los visigodos de Galia, se dirigieron hacia el sur y asediaron Zaragoza. El asedio duró dos meses, ya que como no conseguían rendirla con las armas, lo intentaron por hambre. La leyenda quiere que los ciudadanos, para proteger la ciudad, paseaban por las murallas la milagrosa túnica de San Vicente Mártir. Los francos, ya convertidos al catolicismo, habrían aceptado levantar el asedio a cambio de la estola de San Vicente, que Childeberto llevaría de vuelta a París para depositarla en una iglesia relicario construida con ese propósito, que con el tiempo se convertiría en la abadía de Saint-Germain-des-Prés. Las consecuencias del asedio fueron hambre y enfermedades, que se extendieron por la ciudad, en parte por la destrucción de los cultivos de los alrededores.

200px|thumb|Braulio de Zaragoza. Retrato de Bartolomé Bermejo en la predela del Retablo de Santa Engracia de Daroca.

Hacia finales del , Leovigildo convenció a Vicente II (572-586), obispo de Zaragoza, para que se convirtiera al arrianismo. El escándalo fue mayúsculo y se mantuvo hasta la conversión oficial de los visigodos al catolicismo en el concilio de Toledo de 589.