La guerra de las Malvinas, o conflicto del Atlántico sur (), fue una guerra no declarada entre Argentina y el Reino Unido con el respaldo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de diez semanas de duración en 1982, por la cual se disputó la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, en el océano Atlántico Sur.
El conflicto comenzó el 2 de abril, cuando tropas de Infantería de Marina y Comandos Anfibios de la Armada Argentina desembarcaron en las islas Malvinas (conocida como Operación Rosario), y al día siguiente ocurrió la recuperación de las islas Georgias del Sur (conocida como Operación Georgias). Poco después de la rendición británica, más de treinta ciudadanos argentinos que habitaban las islas y que habían sido tomados rehenes en la capital malvinense por las autoridades británicas fueron liberados por los hombres del teniente de fragata Juan Carlos Martinelli.«With his legal powers to justify his action, the Governor now ordered Chief Secretary Dick Baker to lead a small team of armed sailors rounding up several dozen Argentine citizens living in Stanley.» Invasion 1982: The Falkland Islanders Story, Graham Bound, p. 50, Casemite Publishers, 2007«There were a few local people to arrest, and I remember being terribly apologetic to them, and saying, 'Because you are Argentine or married to an Argentine, or work for LADE, we have got to take you into custody.' We put them in the refreshment room of the Town Hall, which was near the Police Station.» Invasion 1982: The Falkland Islanders' Story, Graham Bound, p. 50, Casemate Publishers, 2007 Dichos ciudadanos formaban parte de la comunidad malvinense que habían sido utilizados como medida de presión por orden del gobernador británico Rex Hunt.
El 5 de abril, el Gobierno británico envió una enorme fuerza expedicionaria naval para enfrentarse a la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército Argentino. El conflicto duró 74 días y terminó con la rendición argentina el 14 de junio, volviendo las islas al control británico. En total, 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres isleños civiles de las Malvinas murieron durante las hostilidades. El conflicto fue un episodio importante en la prolongada disputa por la soberanía de los territorios. Argentina sostiene que las islas son territorio argentino, y el Gobierno argentino definió su acción militar como la recuperación de su soberanía nacional.
Los isleños de las Malvinas, que habitan las islas desde principios del , son predominantemente descendientes de colonos británicos. Ninguno de los Estados declaró oficialmente la guerra, aunque ambos gobiernos declararon a las islas zona de guerra. El conflicto ha tenido un fuerte efecto en ambos países y ha sido tema de varios libros, artículos, películas y canciones.
La victoria británica precipitó la caída de la dictadura cívico-militar argentina y el inicio de recuperación del Estado de derecho democrático, al tiempo que contribuyó a la reelección del gobierno conservador de Margaret Thatcher en 1983.
El efecto cultural y político del conflicto ha sido menor en el Reino Unido que en Argentina, donde sigue siendo un tema común de discusión. Las relaciones diplomáticas entre el Reino Unido y Argentina se rompieron y no se restablecieron hasta una reunión en Madrid en 1989, en la que ambos gobiernos emitieron un comunicado conjunto.
No se hizo explícito ningún cambio en la posición de ninguno de los dos países con respecto a la soberanía de las islas Malvinas. En 1994, Argentina adoptó una nueva Constitución, que declaró al archipiélago como parte de una de sus provincias por ley (integradas a la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur). Sin embargo, continúan siendo un territorio británico de ultramar.
La Organización de las Naciones Unidas continúa llamando al diálogo a ambas partes, por considerar los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios disputados. Cada 2 de abril se conmemora en la República Argentina el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La fecha se debe al desembarco de las tropas argentinas ese mismo día en 1982. También fue la primera vez que, tras casi 150 años, se izaba la bandera argentina en la casa de gobierno británica.
Antecedentes
El conflicto por las islas Malvinas tiene raíces en el . En 1833, el Reino Unido tomó control de las islas, que anteriormente habían tenido presencia y administración de las Provincias Unidas del Río de la Plata, antecedente del actual Argentina. Desde entonces, Argentina mantuvo un reclamo diplomático constante sobre la soberanía del territorio. Durante el hubo distintos intentos de negociación entre Argentina y el Reino Unido, incluyendo conversaciones impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas, pero no se llegó a un acuerdo definitivo antes de la guerra de 1982.
En 1965, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido sobre las islas Malvinas, e invitó a ambos gobiernos a iniciar negociaciones para encontrar una solución pacífica teniendo en cuenta los intereses de los habitantes del archipiélago.
La Organización de las Naciones Unidas consideraba a los archipiélagos como territorios en litigio entre Argentina y Reino Unido, mientras este último los administraba y explotaba. Su descubrimiento es motivo de controversias; fueron ocupados en forma sucesiva por España, Francia, Argentina y Reino Unido. Argentina considera que estos territorios se encuentran ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
En las islas existieron en otro tiempo importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirmaron yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas. Además la plataforma hace que una de las actividades sea la pesca.
Políticamente, el interés de Argentina por el archipiélago obedece a su visión sobre él como «territorio irredento». Por otra parte, cabe decir que: La posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con él El control de este archipiélago entrega a su ocupante una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo
Durante varias décadas ambos países llevaron a cabo negociaciones sin encontrar una solución definitiva.
Preguerra del Reino Unido miniatura|derecha|175px|Primera ministra británica, Margaret Thatcher.
En 1982 el Reino Unido se encontraba en una difícil situación económica. El Partido Conservador, que estaba en el poder, sufría un notorio desgaste, y la popularidad de su primera ministra, Margaret Thatcher, estaba en descenso, y en ese tiempo había huelgas en las minas de carbón.
Al creciente descontento laboral en ese país, los jefes de la Marina Real británica se veían preocupados por inminentes planes de reducción de la flota, en el contexto de la Guerra Fría. También habían anunciado una reducción en el gasto militar.
Preguerra de la Argentina miniatura|derecha|175px|Presidente de facto argentino, Leopoldo Fortunato Galtieri.
En 1981, la dictadura cívico-militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, padecía una decadencia política. Existía una oposición grande al régimen, motivado por las violaciones a los derechos humanos desde mediados de la década de 1970. Además, el país sufría una crisis económica grave. Aparte de que la recuperación argentina iba a opacar el 150° aniversario desde la ocupación británica de las Islas Malvinas, lo que hubiera incrementado un nacionalismo británico en las Malvinas, y dichas islas se hubieran convertido formalmente en un territorio británico si no fuera por la Operación Rosario.
Preparativos argentinos El 11 de diciembre de 1981, la Junta Militar, integrada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Jorge Isaac Anaya y el brigadier general Omar Domingo Graffigna, depuso al presidente militar Roberto Eduardo Viola, encumbrando en la primera magistratura al propio Galtieri, quien juró el día 22. El almirante Anaya convenció a Galtieri de despeñar a Viola si a cambio este disponía la recuperación de las islas Malvinas.
El 5 de enero de 1982, la Junta Militar tomó la decisión de realizar una acción militar si las negociaciones diplomáticas no progresaban, encargando un estudio de Estado Mayor reducido, integrado por un representante de cada fuerza armada. Los representantes fueron el general de división Osvaldo Jorge García, el vicealmirante Juan José Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl.
El objetivo político fijado por los militares argentinos fue el de consolidar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el océano Atlántico Sur. El resultado del estudio de los uniformados explicaba que la operación, desde el punto de vista militar era «apta, factible y aceptable» y que la fuerza conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982. Asimismo, aclaró que la operación tenía dos condiciones: debía mantenerse bajo el estado de defensa de las islas y debía ser una operación incruenta para minimizar la reacción británica y alentar a la mejor posición negociadora. Habiendo tomado el archipiélago, Argentina procedería a retirar las fuerzas de la operación y mantendría una reducida guarnición.
Relación con el conflicto del Beagle
En 1977, Argentina había incumplido el Laudo arbitral de 1977, que junto a Chile había solicitado a un tribunal internacional ad hoc para resolver el conflicto del Beagle con Chile, y en diciembre de 1978 había amenazado con la guerra (Operación Soberanía) si Chile no cedía a las pretensiones argentinas. Ambos países acordaron en 1979 someterse a mediación papal. La propuesta de solución de Juan Pablo II, en diciembre de 1980, fue aceptada por Chile, pero rechazada por Argentina, que jamás respondió a la propuesta. La posibilidad de invadir Chile pos-Malvinas El brigadier general Basilio Lami Dozo, entonces comandante jefe de la Fuerza Aérea Argentina y miembro de la Junta Militar argentina, confirmó los planes de guerra de agresión a Chile tras la guerra de las Malvinas en una entrevista posterior con el diario Perfil.
miniatura|175px|Lami Dozo, comandante de la FAA y miembro de la Junta Militar argentina, quien posteriormente, en 2017, declaró que después de Malvinas el plan de esa dictadura era un ataque militar contra Chile. Lami Dozo recordó también que Galtieri, tras la Operación Rosario, señaló en un discurso planes de una guerra con Chile después de Malvinas:
Oscar Camilión, último ministro de Relaciones Exteriores y Culto argentino antes de la guerra, había mencionado los planes en sus Memorias políticas:
También el posterior secretario argentino de Inteligencia del Estado durante el primer gobierno de Carlos Menem, Juan Bautista «Tata» Yofre, afirmó en 2021 que en 1982 existía un plan de invasión contra Chile después de un eventual triunfo argentino en Malvinas :