thumb|La lujuria, representada por Pieter Brueghel. La lujuria (del latín luxuria «exceso, vida extravagante, profusión; exquisitez», de luxus «abundancia», «exuberancia», «exceso, extravagancia; magnificencia», probablemente un uso figurado del adjetivo luxus, «dislocado», que está relacionado con luctari «luchar, esforzarse»), en el marco de la moral sexual, es el deseo sexual desordenado e incontrolado. La Real Academia la define como un deseo excesivo del placer sexual,un deseo o apetito sexual intenso.
Existe un sentido no sexual de la lujuria, que se refiere a un deseo apasionado de algo,Richard Lazarus with Bernice N Lazarus, Passion and Reason: Making Sense of Our Emotions, 1994, New York: Oxford University Press ISBN 978-0-19-510461-5o un «exceso o demasía en algunas cosas».
La lascivia es el apetito o deseo excesivo de placeres sexuales y, desde un punto de vista anglosajón, se asimila a la lujuria y se define como un comportamiento sexual desenfrenado o una inclinación habitual a dicho comportamiento, mientras que en términos del diccionario de la Real Academia, la lascivia es la «propensión a los deleites carnales», diferenciándose, por tanto, de la lujuria.
Concepto psicológico y social La lujuria, en contraposición con las conductas sexuales consideradas normales o aceptadas socialmente, es la exacerbación, desorden o falta de control de los deseos sexuales que se manifiesta en lo que podría calificarse como conducta sexual patológica. Cabe distinguir la lujuria de la hipersexualidad, la cual es el aumento repentino o la frecuencia extrema en la libido o en la actividad sexual. Aunque la hipersexualidad puede presentarse debido a algunos problemas médicos, al consumo de algunos medicamentos y a la ingesta de drogas, en la mayoría de los casos la causa es desconocida. Trastornos de la salud tales como el trastorno bipolar pueden dar lugar a la hipersexualidad, y el consumo de alcohol y de algunas sustancias adictivas puede afectar el comportamiento sexual en algunas personas. Se han usado varios modelos teóricos para explicar o para tratar la hipersexualidad. El más común, en particular en los medios de comunicación, es el enfoque que presenta a la hipersexualidad como una adicción, pero los sexólogos no han llegado a un consenso. Hay explicaciones alternativas como, por ejemplo, la de un comportamiento obsesivo y la de un comportamiento compulsivo.
La consideración legal, ética y moral de los comportamientos considerados lujuriosos tiene características personales y sociales. Así, hay que distinguir el comportamiento sexual humano que puede considerarse delito, según la legislación de distintos países (la violación, la pedofilia, el incesto, el adulterio, la prostitución o la pornografía infantil), de aquellos comportamientos sexuales individuales o colectivos que pueden practicarse legalmente y pueden ser considerados inadecuados o lujuriosos por otros individuos.
En general, los comportamientos lujuriosos tienen la exacerbación y el descontrol sexual como característica fundamental que puede manifestarse en cualquier comportamiento sexual. Esto tiene su explicación en el hecho de que casi todo comportamiento que involucre estimulación sexual, dependiendo de su intensidad, genera un goce cuya magnitud difícilmente puede compararse con el goce generado por otras actividades, por lo que, bajo el supuesto de que se comprenda el funcionamiento del mecanismo que origina dicho goce, surge naturalmente (lo cual a su vez depende del grado de egoísmo del sujeto que experimenta el goce) el deseo de experimentar un goce igual, o a ser posible superior, mediante la repetición, constante o no, de dicho estímulo, siendo en consecuencia la codicia por dicho goce lo que impulsa o puede impulsar a abandonar la responsabilidad de controlarse en el ejercicio de la actividad sexual, en pos de prolongar el goce experimentado.
Lujuria y revolución sexual La revolución sexual desarrollada durante la segunda mitad del en numerosos países del mundo occidental desafió los códigos tradicionales relacionados con la concepción de la moral sexual, el comportamiento sexual humano y las relaciones sexuales. Los comportamientos sexuales anteriormente considerados condenables no solamente por las religiones sino también socialmente, comenzaron a considerarse aceptados siempre y cuando se produzcan con el consentimiento de los participantes y que se cumpla la edad de consentimiento sexual. Desde este punto de vista, la lujuria deja de ser considerada un desorden sexual si no incumple ninguna de los límites anteriormente indicados.
La revolución sexual supuso la igualdad entre los sexos y la generalización en el uso de métodos anticonceptivos, que supuso una separación clara de reproducción y sexualidad. Muchos de los cambios revolucionarios en las normas sexuales de este período se han convertido, con el paso de los años, en normas aceptadas, legítimas y legales en el comportamiento sexual.Mario Margulis, Juventud, cultura, sexualidad: la dimensión cultural en la afectividad y la sexualidad de los jóvenes de Buenos Aires apartado 'La revolución sexual de los años 60 y sus efectos', Biblos, 2003, ISBN 950-786-365-6, pág. 38 y ss. La liberación sexual supuso la reivindicación y recuperación plena del cuerpo humano y su desnudez, de la sexualidad como parte integral de la condición humana individual y social, y cuestionó el papel tradicional otorgado a la mujer y, por tanto, también al del hombre y al matrimonio.¿Tuvimos las mujeres una revolución sexual?, en Raquel Osborne, La construcción sexual de la realidad, Cátedra, 1993, ISBN 84-376-1213-6, p. 191.] La revolución sexual ha propiciado la generalización de todo tipo de relaciones sexuales y la aceptación general de las relaciones sexuales prematrimoniales, el reconocimiento y normalización de la homosexualidad y otras formas de sexualidad. Asimismo, se ha producido un aumento de las parejas de hecho –uniones sin matrimonio–, el retraso en la edad de contraer matrimonio, el reconocimiento igualitario de hijos fuera del matrimonio, de las uniones civiles y del matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la aparición de nuevos tipos de familias (familias monoparentales y familias homoparentales).
Concepto religioso Conceptos paganos Un Íncubo es un demonio, en la creencia y mitología popular europea de la Edad Media que se supone se posa encima de la víctima femenina durmiente, para tener relaciones sexuales con quien duerme, de acuerdo con una amplia cantidad de tradiciones mitológicas y legendarias. Su contraparte femenina se llama súcubo. Un íncubo puede buscar tener relaciones sexuales con una mujer para convertirse en el padre de un niño, como en la leyenda de Merlín.Merlin's father was said to be an incubus in Geoffrey of Monmouth's Historia Regum Britanniae and many later tales. See Lacy, Norris J. (1991). "Merlin". In Norris J. Lacy, The New Arthurian Encyclopedia, pp. 322. (New York: Garland, 1991). ISBN 0-8240-4377-4. Algunas fuentes indican que puede ser identificado por su antinatural frío pene.Russel, Jeffrey Burton (1972), Witchcraft in The Middle Ages, pp. 239, 235 Cornell University Press, Ithaca and London, ISBN 0-8014-0697-8 La tradición religiosa sostiene que tener relaciones sexuales con un íncubo o súcubo puede provocar un deterioro en la salud, o incluso hasta la muerte.Stephens, Walter (2002), Demon Lovers, p. 23, The University of Chicago Press, ISBN 0-266-77261-6 Las víctimas viven la experiencia como un sueño sin poder despertar de este.
En general, la moral sexual religiosa es muy restrictiva en el comportamiento sexual humano considerado aceptable. Así califica muchas prácticas y comportamientos sexuales como desordenados y lujuriosos. Sin embargo, muchas religiones tenían y tienen deidades de la lujuria -a veces del amor y la belleza-, sin que fueran moralmente reprobables.
Los siguientes son diosas y dioses del sexo, el amor y la lujuria de distintas culturas, mitologías y religiones:
Afrodita Mitología griega, diosa del amor, la lujuria, la belleza y la reproducción. Anuket Mitología egipcia, diosa del Nilo, diosa de la lujuria. Cupido Mitología romana, dios del deseo amoroso, también llamado Amor, hijo de Venus y Marte. Equivalente al griego Eros. Dioniso Mitología griega, dios del vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis. Eros Dios primordial de la mitología griega, responsable de la atracción sexual, el amor y el coito, venerado también como un dios de la fertilidad. Freyja Mitología nórdica, diosa del amor, la belleza y fertilidad. La gente la invocaba para obtener felicidad en el amor, para asistir en los partos y para tener buenas estaciones.Huitaca Mitología muisca, diosa de origen lunar, se oponía a las enseñanzas de Bochica y, a causa de su hermosura, predicaba la desobediencia, las borracheras y los placeres carnales. Kāmadeva Dios hindú del amor. Su nombre, kāma, significa ‘deseo sexual’ (según algunos monjes hindúes: ‘lujuria’, más peyorativo) y deva: ‘dios’. El conocido libro Kama Sutra (‘aforismos de Kāma’ o ‘máximas sobre el amor’), de Vātsyāyana, está inspirado en este dios hindú. Lilith Figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al Mar Rojo, uniéndose allí con Asmodeo, que sería su amante, y con otros demonios. En otras versiones, es pareja de Samael o Lucifer. Pan Semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada. Tlazoltéotl Mitología mexica, diosa de la tierra, el sexo y la inmoralidad.Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, volumen 2, pág. 64. Venus Mitología romana, diosa relacionada con el amor, la belleza y la fertilidad. Kawillaka Mitología y religión preincaicas, una diosa de Huarochirí, ligada a la belleza y a la sexualidad.Ritos y tradiciones de Huarochirí, de Gerald Taylor. ISBN 978-9972-623-70-7
La lujuria en la Torá (Antiguo Testamento) En el libro del Levítico se condendan ciertas conductas sexuales consideradas como pecaminosas, tales como el incesto, la zoofilia y la homosexualidad:
Actos de inmoralidad prohibidos Habló Dios a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Dios vuestro Dios. No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Dios vuestro Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Dios.
Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Dios. (Se condena el incesto)
La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez.
La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre.
La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás.
La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirás, porque es la desnudez tuya.
La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, tu hermana es; su desnudez no descubrirás.
La desnudez de la hermana de tu padre no descubrirás; es parienta de tu padre. La desnudez de la hermana de tu madre no descubrirás, porque parienta de tu madre es.
La desnudez del hermano de tu padre no descubrirás; no llegarás a su mujer; es mujer del hermano de tu padre.
La desnudez de tu nuera no descubrirás; mujer es de tu hijo, no descubrirás su desnudez.
La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirás; es la desnudez de tu hermano.