La invasión estadounidense de Panamá de 1989, denominada en código militar Operación Causa Justa (en inglés: Operation Just Cause), fue una acción militar del Ejército de los Estados Unidos llevada a cabo entre el 20 de diciembre de 1989 y el 31 de enero de 1990. Se realizó durante el gobierno del presidente de Estados Unidos George H. W. Bush, en las ciudades de Panamá y Colón. El 15 de diciembre de 1989, Panamá, bajo la dictadura del general Manuel Noriega, se declaró en estado de guerra contra Estados Unidos. La invasión concluyó a fines de enero de 1990 con la rendición de Noriega. Las Fuerzas de Defensa de Panamá (FDP) fueron disueltas y el presidente electo Guillermo Endara asumió el cargo. El propósito declarado de la invasión estadounidense era derrocar al gobernante de facto de Panamá, el general Manuel Noriega, quien era buscado por las autoridades estadounidenses por crimen organizado y tráfico de drogas.

Noriega, antiguo colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), consolidó su poder para convertirse en el dictador de facto de Panamá a principios de la década de 1980. A mediados de la década de 1980, las relaciones entre Noriega y los EE. UU. comenzaron a deteriorarse debido al asesinato de Hugo Spadafora y la destitución del presidente Nicolás Ardito Barletta. Sus actividades criminales y su asociación con otras agencias de espionaje salieron a la luz, y en 1988 fue acusado por grandes jurados federales norteamericanos por varios cargos relacionados con las drogas. Las negociaciones para buscar su renuncia, que comenzaron bajo la presidencia de Ronald Reagan, finalmente no tuvieron éxito. En 1989, Noriega anuló los resultados de las elecciones generales panameñas, que habían sido ganadas por el candidato de la oposición Guillermo Endara. El presidente Bush respondió reforzando la guarnición estadounidense en la Zona del Canal. Después de que un oficial de la Marina de los EE. UU. muriera a tiros en un control de carretera de las FDP, Bush autorizó la ejecución del plan de invasión de Panamá.

El 20 de diciembre comenzó la invasión estadounidense a Panamá. Las fuerzas panameñas fueron rápidamente superadas, aunque las operaciones continuaron durante varias semanas. Endara juró como presidente poco después del inicio de la invasión. Noriega eludió la captura durante varios días antes de buscar refugio en la misión diplomática de la Santa Sede en la Ciudad de Panamá. Se entregó el 3 de enero de 1990 y luego fue trasladado a los EE. UU., donde fue juzgado, declarado culpable y sentenciado a cuarenta años de prisión. Murió en 2017.

El Pentágono estimó que 516 panameños murieron durante la invasión, incluidos 314 soldados y 202 civiles. Un total de veintitrés soldados estadounidenses y tres civiles estadounidenses murieron. Otras fuentes señalan que hubo más víctimas y que el número real se desconoce. Human Rights Watch describió la reacción de la población civil panameña a la invasión como «generalmente comprensiva». La Asamblea General de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y el Parlamento Europeo condenaron la invasión como una violación del derecho internacional. La invasión estadounidense de Panamá puede verse como un raro ejemplo de democratización mediante un cambio de régimen impuesto desde el extranjero que fue eficaz a largo plazo.

El día de la invasión fue declarado día de duelo nacional en Panamá en 2022.Ley No. 291 del 31 de marzo de 2022 Gaceta Oficial de la Asamblea Nacional de Panamá

Antecedentes

miniatura|izq|Zona del Canal de Panamá, ocupada por soldados y ciudadanos de EE. UU. entre 1903 y 1979. miniatura|izq|El presidente estadounidense Jimmy Carter y el jefe del gobierno panameño Omar Torrijos después de firmar los Tratados Torrijos-Carter de 1977.

El viernes 11 de octubre de 1968, los mandos de la Guardia Nacional, encabezados por el mayor Boris Martínez y el teniente coronel Omar Torrijos, dirigieron un golpe de Estado derrocando al entonces presidente electo y constitucional Arnulfo Arias Madrid, que había tomado posesión tan solo once días antes. Este evento dio inicio a una dictadura militar liderada por una junta provisional de gobierno que duró hasta 1969, cuando asumió el cargo de comandante en jefe el general de brigada Omar Torrijos Herrera. En 1972 fueron elegidos, por votación popular directa, 505 constituyentes, que redactaron la Carta Magna de ese año y eligieron a Demetrio Basilio Lakas como presidente de la República y al general Omar Torrijos como jefe de Gobierno. Como un objetivo político del gobierno, se negoció un nuevo tratado del canal de Panamá, que reemplazó al modelo negociado en los años 1960 por medio del Tratado Johnson-Robles y derogaron el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903.

El 7 de septiembre de 1977, el presidente estadounidense Jimmy Carter y el líder de facto de Panamá, el general Omar Torrijos Herrera, firmaron los Tratados Torrijos-Carter, en cuyas cláusulas principales los Estados Unidos acordaron la devolución de los territorios administrados, el control de la operación del canal, el cierre de las bases militares y la salida de todos los soldados estadounidenses de Panamá. El tratado Torrijos–Carter acordaba un calendario para la transición de todos los aspectos referentes al canal de Panamá antes del año 2000. Sin embargo, condicionaba la defensa del canal de manera conjunta, a través de un tratado adicional, dando la posibilidad de intervenir militarmente en Panamá si la operación del canal se viese comprometida. Múltiples sectores en los EE.UU., especialmente del Partido Republicano estaban descontentos con esos tratados firmados por el presidente Carter.

En 1981 Torrijos murió en un accidente aéreo cuyas causas no quedaron claras, y dos años más tarde, en 1983, el general Manuel Antonio Noriega asumió el cargo de Comandante en Jefe de la Guardia Nacional de Panamá, quien estuvo muchos años como G2 o Jefe de la Inteligencia Militar panameña y se le identificaba como estrecho colaborador de la CIA. Estados Unidos tenía relaciones desde hace tiempo con el sucesor de Torrijos, el general Manuel Noriega, quien sirvió como activo de inteligencia estadounidense e informante pagado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desde 1967, incluido el período en que George HW Bush fue director de la agencia (1976-77).

Noriega se había aliado con los EE. UU. en lugar de la Unión Soviética en América Central, en particular al sabotear las fuerzas del gobierno sandinista en Nicaragua y los revolucionarios del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador. Noriega recibió más de cien mil dólares por año desde la década de 1960 hasta la década de 1980, cuando su salario se incrementó a doscientos mil dólares por año. Aunque trabajó con la Administración de Control de Drogas (DEA) para restringir los envíos ilegales de drogas, Noriega era conocido por aceptar simultáneamente dinero de los traficantes de drogas y facilitar el lavado de dinero de la droga. Estos traficantes de drogas recibieron protección de las investigaciones de la DEA debido a la relación especial de Noriega con la CIA.

En las elecciones presidenciales de 1984, las primeras por voto popular desde el inicio de la dictadura militar de 1968, fue declarado vencedor Nicolás Ardito Barletta a pesar del clamor popular de fraude electoral. En tanto, en Estados Unidos, el senador Jesse Helms exigió que el gobierno estadounidense tomara las medidas necesarias para sacar a Noriega, pero el director de la CIA, William Casey, salió en defensa del general panameño, alegando que este realizaba tareas importantes para el gobierno de los Estados Unidos.

En 1984, las relaciones con los Estados Unidos se deterioraron cuando Noriega exigió y consiguió el cierre de la Escuela de las Américas en territorio panameño. En dicha academia se formaban militares latinoamericanos que recibían instrucción bélica con un marcado contenido político anticomunista por parte del Pentágono. En 1985, Nicolás Arditto Barletta renunció a la presidencia bajo presiones por tratar de esclarecer el atroz crimen de Hugo Spadafora, opositor del dictador, quien en reiteradas ocasiones acusó al general Noriega de diversos delitos, incluidos asesinatos y narcotráfico, siendo reemplazado por el primer vicepresidente Eric Arturo Delvalle.

En 1986, el presidente estadounidense Ronald Reagan inició negociaciones con Noriega, solicitando que el líder panameño dimitiera después de que sus actividades criminales fueran expuestas públicamente en el periódico The New York Times por el periodista Seymour Hersh. Reagan presionó a Noriega con varias acusaciones relacionadas con las drogas en los tribunales estadounidenses; sin embargo, como las leyes de extradición entre Panamá y los EE. UU. eran débiles, Noriega consideró que esta amenaza no era creíble y no se sometió a las demandas de Reagan. En 1988, Elliott Abrams y otros en el Pentágono comenzaron a presionar para una invasión estadounidense. Reagan se negó debido a los vínculos de Bush con Noriega a través de sus puestos anteriores en la CIA y su impacto potencialmente negativo en la campaña presidencial de Bush. Las negociaciones posteriores implicaron retirar las acusaciones relacionadas con las drogas.

El segundo al mando de las Fuerzas de Defensa, el coronel Roberto Díaz Herrera, fue pasado a retiro en 1986 por órdenes directas del general Noriega. Díaz Herrera hizo declaraciones públicas acusando a Noriega de fraude electoral en 1984, asesinato político y de complicidad en la muerte de Torrijos, lo que generó fuertes protestas entre la población y la creación de un movimiento denominado Cruzada Civilista Nacional.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el Comité de Santa Fe publicaba un nuevo documento de políticas hacia América Latina. En el Documento de Santa Fe II de 1988, «Una estrategia para América Latina en la década de 1990» se lee claramente las propuestas de dicho Comité para Panamá:

En 1988, Eric Del Valle, en su calidad de Presidente de la República, destituyó al general Noriega como Jefe de las Fuerzas de Defensa, quien arremetió con todo el poder del ejército bajo su mando contra la nación panameña, desconociendo a Eric Arturo Del Valle como presidente y a Roderick Esquivel como vicepresidente. Del Valle se refugió en la embajada de Estados Unidos y luego fue trasladado fuera del país. Asumió el control del gobierno Manuel Solís Palma como ministro encargado de la Presidencia. Sin embargo, el embajador de Panamá en Estados Unidos, Juan Sosa, fue reconocido como única autoridad del gobierno panameño en el exilio.

Los Estados Unidos comenzaron un bloqueo abierto contra el gobierno leal a los militares panameños, lo que ocasionó una crisis económica, llegando incluso al congelamiento de los bancos para evitar la fuga de capitales. Durante este tiempo, los Estados Unidos negociaron condiciones para el retiro de Noriega del poder sin obtener resultados. El 7 de mayo de 1989, tuvieron lugar las elecciones presidenciales entre el candidato de la oposición al régimen militar, Guillermo Endara, y el candidato respaldado por el gobierno, Carlos Duque Jaén, resultando vencedor Endara Galimany con un triunfo arrasador. Al presentarse los resultados de la votación, Noriega impartió instrucciones al tribunal electoral para declarar suspendidos los comicios.

El 1 de septiembre, en lugar de asumir la presidencia el vencedor de las elecciones de mayo, fue suspendida la constitución y se designó como encargado del ejecutivo al ingeniero Francisco Rodríguez, allegado a Noriega.

thumb|200px|Teniente Roberto Paz del 2.º Batallón, 9.º Marines estadounidenses, muerto en un altercado con las Fuerzas de Defensa de Panamá el 16 de diciembre de 1989. thumb|200px|El presidente estadounidense George H. W. Bush hablando por teléfono el 20 de diciembre de 1989.