Juan Facundo Quiroga (San Antonio, Virreinato del Río de la Plata, 27 de noviembre de 1788 - Barranca Yaco, Córdoba, Argentina, 16 de febrero de 1835) fue un político, militar, gobernador y caudillo argentino de la primera mitad del , partidario de un gobierno federal durante las guerras internas en su país, posteriores a la declaración de la independencia. Hacia el año 1835 llegó a consolidar una fuerte influencia y liderazgo sobre las provincias de La Rioja, San Juan, Catamarca, Tucumán, San Luis, Mendoza, Salta y Jujuy.
Familia y comienzos Facundo nació en 1788 en San Antonio de los Llanos, un pequeño pueblo de la jurisdicción de la ciudad de La Rioja, en una familia de origen mestizo. Sus padres fueron José Prudencio Quiroga y su esposa Juana Rosa de Argañaraz, de desahogada posición económica y de abolengo familiar. La genealogía paterna remonta a ancestros en Galicia y Chile, pero con un abuelo analfabeto y humildes bienes. José Prudencio fue un hacendado sanjuanino que migró a la norteña La Rioja, estableciendo su estancia en el sureste, en la zona llamada Los Llanos, y que varias veces ejerció como comandante de las milicias de la zona.El departamento y sierra de Los Llanos es una región de frontera riojana cercana a las provincias de Córdoba, San Juan y Santiago del Estero caracterizada por sus sierras bajas y redondeadas bastante desérticas en donde se realizaba una ganadería extensiva a cargo de gauchos. El nombre de "Llanos" le viene de la familia que fue la primera en poblarla. Hacia mediados del siglo XVIII se comenzó a poblar con algunas comunidades muy pobres de ganaderos, cuya única actividad industrial era fabricar aguardiente. El clima y la vegetación deben haber sido muy distintos en el siglo XIX que hoy, ya que se alcanzó a reunir una población dispersa, pero bastante numerosa. Los Llanos fueron un factor principal en la política militar riojana, al menos, hasta algún tiempo después de la década de 1860. Varios de los apellidos de los vecinos de Quiroga fueron también los de futuros gobernadores riojanos del siglo XIX: Peñaloza, Bustos, Bazán, Ontivero, Tello y Orihuela. Pero por entonces era solamente una región pobre y marginal. Juana Rosa, por su parte, era descendiente de los conquistadores Hernán Mejía de Mirabal y Francisco de Argañaraz y Murguía, fundador de San Salvador de Jujuy en 1593.
Su educación fue relativamente buena, para las oportunidades que ofrecía la provincia.Su estilo literario, interesante, era curiosamente elegante y directo, evitaba las formalidades inútiles y los giros europeizantes de los educados porteños, algo muy raro en su época. Por otro lado tenía un dominio intenso de la Biblia, de la cual sabía de memoria extensos pasajes (y hacía de ellos curiosas interpretaciones). La mezcla social y cultural de su entorno, incluyendo costumbres aborígenes de la región, influyeron en su crianza y modos de vida.
Hacia 1815 viajó a Buenos Aires, donde recibió alguna formación militar por un breve período.
En 1817 contrajo matrimonio con María de los Dolores Fernández, con quien lo unía un parentesco. Tuvieron seis hijos llamados: Juan Ramón, Jesusa (María del Corazón de Jesús), Juan Facundo, María de las Mercedes de los Dolores, Fatima Celina y José Norberto.
Ese mismo año fue nombrado jefe de las milicias de la comarca, con el grado de capitán,Antes que Quiroga, el comandante de los Llanos era Fulgencio Peñaloza, tío de Ángel Vicente Peñaloza, el "Chacho". y participó en las luchas por la independencia organizando milicias, persiguiendo desertores y enviando ganados al Ejército del Norte y al Ejército de los Andes. En particular, colaboró con el comandante Nicolás Dávila, segundo jefe de la columna del Ejército de los Andes que liberaría Copiapó.
Según su enemigo –y lejano pariente– Domingo Faustino Sarmiento,Uno de los problemas más serios para el conocimiento de la vida de Quiroga es el clásico libro de Sarmiento, Facundo o civilización y barbarie, que fue en realidad un alegato político en contra de Juan Manuel de Rosas, justificado por la biografía de Facundo. Facundo empieza con una advertencia del autor, en la cual aclara que los hechos en el libro no tienen precisión histórica y al referirse a las etapas tempranas de su vida, sencillamente inventó lo que no sabía. No es una presunción, en una carta a un amigo confesó haber inventado muchas cosas en este libro, para obtener un efecto político mayor. Facundo Quiroga comenzó a ser famoso por dos hechos: encontrándose a campo traviesa fue perseguido por un «tigre» o yaguareté que le obligó a tomar refugio en la copa de un algarrobo. Auxiliado por unos gauchos, Quiroga mató al «tigre» y recibió el célebre apodo, «el tigre de los Llanos». La mayoría de los historiadores descartan el hecho, considerándolo una invención del novelista.
El otro hecho ocurrió en el año 1819, en la ciudad de San Luis, donde permanecía prisionero por una causa menor —acaso una riña— junto a más de una veintena de altos oficiales realistas.Entre los prisioneros que intentaron escapar y terminaron muertos figuraba el general José Ordóñez, que había vencido a Bernardo O'Higgins en Talcahuano y a José de San Martín en la Batalla de Cancha Rayada. Cuando los jefes realistas se amotinaron, pero fueron enfrentados por varios oficiales, soldados y prisioneros; entre estos últimos estaba Facundo Quiroga, y entre los primeros el futuro coronel Juan Pascual Pringles, que años más tardes moriría a manos de las fuerzas de Quiroga. Las crónicas afirman que Quiroga mató a varios de ellos usando como maza los mismos grillos que llevaba puestos. Otros autores consideran que Quiroga estaba preso por razones políticas, y lo que usó como arma fue un asta, según propia declaración en el archivo de San Luis. No está claro de qué clase de asta se refiere en el archivo, si la de una bandera o un cuerno de vaca (chifle) de los que se usaban para transportar pequeñas cantidades de agua. Aquel terrible suceso se conoció, desde ese entonces, como la sublevación de los prisioneros de San Luis, en donde fue muerta gran parte de la alta oficialidad realista de Chile.
Gobernador provisional de La Rioja
Hasta entonces el poder en el territorio de la provincia de La Rioja se encontraba disputado por dos antiguas familias terratenientes, los Ocampo y los Dávila. En esa contienda, Quiroga apoyó al gobernador Nicolás Dávila. Cuando la provincia fue invadida por los "Auxiliares de los Andes" venidos desde la provincia de San Juan, participó en el combate de la Posta de los Colorados, en que las fuerzas riojanas fueron vencidas. Quiroga se retiró a los Llanos, mientras la capital de la provincia era ocupada por los invasores, y regresó al frente de 80 hombres, con los que derrotó al coronel Francisco Aldao el 16 de octubre de 1820, en el combate de La Rioja. A continuación desconoció la autoridad de Ocampo e hizo que la legislatura eligiera gobernador a Nicolás Dávila. Reforzó su poder militar incorporando a los "Auxiliares de los Andes" a sus fuerzas.
Sin embargo, luego de acceder al gobierno provincial, los Dávila desconfiaron de Quiroga por el prestigio que este había obtenido entre la población. Tras eliminar en un duelo a Miguel Dávila en la batalla de El Puesto, Facundo Quiroga accedió provisionalmente al gobierno provincial. Si bien renunció a este unos meses después, desde entonces se mantuvo como el caudillo indiscutido de los riojanos.
El caudillo federal contra el gobierno nacional unitario
miniaturadeimagen|La Guerra entre Quiroga y Lamadrid Establecido el gobierno federal, aumentó su fortuna mediante la concesión obtenida del gobierno local, en conjunto con los grupos riojanos y porteños, para explotar las minas de cobre y plata de la región, y de esta manera poder acuñar moneda propia en 1821 hasta 1823, de estilo macuquina y de diferentes denominaciones —1/2R; 1R; 2R y de 4R— en 1824 empezó a copiar el formato de las del año XIII, y debido a su gran éxito y aceptación riojana, trascendió las fronteras provinciales, extendiéndose a todas las provincias argentinas (1824 - 1837), también de diferentes denominaciones —reales y soles de plata: 1R; 2S; 4S; 8R, y escudos de oro: 2E; 8E.
Hasta ese momento, Facundo era un militar destacado con cierta inclinación a imponer su voluntad sin consideraciones, pero de ninguna manera un caudillo violento o sanguinario, como lo sería posteriormente. Su táctica principal era simular una carga para luego retirarse, tentando al enemigo a perseguirlo para luego dar vueltas y plantarles cara mientras una tropa de reserva atacaba al adversario por la retaguardia. La usó siempre y siempre le funcionó, excepto con el general Paz.José María Rosa (1972). Historia argentina: Unitarios y federales (1826-1841). Buenos Aires: Editorial Oriente, pp. 3. Tampoco se inclinaba decididamente hacia el federalismo ni hacia el unitarismo. Más tarde declararía que era unitario por convicción, pero que se hizo federal porque esa era la voluntad de los pueblos. Pese a que lideró la provincia durante más de una década, y tuvo decisiva influencia en las provincias vecinas durante muchos años, solo fue gobernador oficial de su provincia de La Rioja unos cuatro meses.
Cuando el ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires, Bernardino Rivadavia, concedió a inversores británicos esas minas, sobre las cuales ese gobierno no tenía derechos, Quiroga se alineó con los enemigos de los porteños, en defensa de sus empresas mineras.
También consideró que la autonomía de su provincia se veía perjudicada por la leva forzada realizada por el coronel Gregorio Aráoz de Lamadrid en Tucumán y Catamarca para la Guerra del Brasil.
Por último, consideró lesivo a la Iglesia católica el tratado realizado por el gobierno de Buenos Aires (como encargado de las relaciones exteriores del conjunto de las Provincias Unidas) con Gran Bretaña, por el cual se establecía la libertad religiosa. Por esas tres razones decidió tomar partido en la lucha entre unitarios —partidarios de un gobierno central y liberal fuerte establecido en Buenos Aires— y federales. En más de una oportunidad llevó al frente de sus tropas una bandera negra con la inscripción "Religión o Muerte", como manifestación de oposición a la política religiosa liberal de Rivadavia. De Facundo ha llegado la historia oral según la cual era un devoto cristiano católico que todos los días leía alguna parte de La Biblia. Estaba asesorado por fray Pedro Ignacio de Castro Barros, quien había sido diputado por el cabildo de La Rioja durante el Congreso de Tucumán en el año 1816.
Por su parte, Rivadavia fue elegido presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata por el Congreso General de 1824, aunque, inicialmente, sin una constitución que lo avalara. Su política fue decididamente centralista y pretendió imponer su voluntad por la fuerza a los gobiernos provinciales opositores despreciando a los caudillos como Quiroga; esto y las actividades punitivas contra los federales del general tucumano unitario Aráoz de Lamadrid hizo que, durante plena guerra Guerra del Brasil, cuando Argentina requería el máximo de cohesión, Quiroga se encontrara forzado a liderar la rebelión de las provincias del interior ante el centralismo porteño. De modo tal que se negó a enviar tropas y víveres para hacer frente a la guerra contra el imperio brasileño que había invadido la Provincia Oriental del Uruguay. igualmente se dedicó en continuar con la guerra civil en el interior a fin de imponer gobiernos afines a su causa.Parte del dinero destinado al proyecto de minas en La Rioja fue desviado a financiar el ejército de Lamadrid, en su política agresiva de interferencia en los asuntos internos de la provincia de Catamarca; y, por ende, de ataque a los gobiernos aliados del partido federal catamarqueños — el de La Rioja, entre ellos. Véase Hugo R. Galmarini, Del fracaso unitario al triunfo federal. Memorial de la Patria, tomo V, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984. ISBN 950-508-231-2