El principio de razón suficiente (en francés: principe de raison suffisante; en latín: principium reddendae rationis) es un postulado filosófico según el cual todo lo que ocurre tiene una razón suficiente para que sea así y no de otra manera, o, en otras palabras, que todo tiene una explicación suficiente. El filósofo alemán Gottfried Leibniz fue uno de los principales promotores del principio; en Monadología considera que este principio es uno de los que funda cualquier razonamiento: «Consideramos que ningún hecho puede ser verdadero sin que haya una razón suficiente para sea así y no de otro modo». Su afirmación viene a sugerir que cuando buscamos explicaciones estamos presuponiendo a priori que debe haber alguna explicación; si no, no tendría sentido alguno pretender buscarla. Este principio tiene antecedentes a lo largo de la historia de la filosofía.
Formulación El principio de razón suficiente admite diversas formulaciones, todas ellas pueden ser reducidas a alguna de las formas siguientes: Para toda entidad X, si X existe, entonces hay una explicación suficiente de por qué «X existe». Para cada evento E, si E ocurre, entonces hay una explicación suficiente por la cual «E ocurre». Para cada proposición P, si P es cierta, entonces hay una explicación suficiente de por qué «P es cierta».
Aquí «explicación suficiente» puede entenderse como un conjunto de razones o de causas, aunque muchos filósofos de los siglos y no distinguieron entre estos dos tipos de «explicaciones suficientes». El resultado del principio, sin embargo, es muy diferente según se interprete una «explicación suficiente» de una u otra manera.
En la actualidad sigue siendo una cuestión abierta si el principio de razón suficiente puede ser considerado un axioma en una construcción lógica como en una teoría matemática o en una teoría física, porque los axiomas son proposiciones que se aceptan sin necesidad de tener una justificación dentro del propio sistema. Los axiomas son las proposiciones básicas de las nociones primitivas no definidas.Vega Villanueva, Flavio. Geometría moderna. Lima (1968).
Fuerte vs. débil Se diferencia entre una versión fuerte y débil del principio de razón suficiente. Alexander Pruss y Richard M. Gale los diferencia así:
Fuerte: para cada proposición, p , si p es verdadera, entonces hay una proposición, q, que explica p. Débil: para todas las verdades contingentes p , es posible que p tenga una explicación.
Una versión modal del principio de razón suficiente fuerte lo toma como necesario en todos los mundos posibles, mientras que una versión modal débil lo presenta como contingentemente verdadero. Pruss también presentó un «principio débil de razón suficiente» donde «posiblemente principio débil de razón suficiente sea verdadero» para quienes piensen que algunos procesos son en principio inexplicables. Graham Oppy criticó esta distinción sosteniendo que el principio débil implica el principio fuerte.
Historia del principio Antecedentes
La formulación moderna del principio generalmente se atribuye al filósofo de la Ilustración temprana Gottfried Leibniz, pero no fue un iniciador. El principio tiene antecedentes todo a lo largo de la historia de la filosofía.Abelardo, Introductio ad theologiam, III; Giordano Bruno, De l'infinito universo e mondi, I; siendo de especial relevancia el antecedente del P. Suárez en el siglo XVI, en relación al posible y existente como contingente Dice Leibniz:¿No ha hecho uso todo el mundo de este principio en mil ocasiones?Varios filósofos que lo precedieron incluyen a: Anaximandro, Parménides, Arquímedes, Platón, Aristóteles,Hamilton 1860:66 Epicuro, Cicerón,Hamilton 1860:66 Avicena, Tomás de Aquino y Spinoza.. El filósofo presocrático atomista Leucipo de Mileto formuló que:
Se ha señalado que está en la frase de Anselmo de Canterbury «quia Deus nihil sine ratione facit» y la formulación del argumento ontológico de la existencia de Dios. Una conexión más clara es con el argumento cosmológico de la existencia de Dios. El principio se puede ver tanto en Tomás de Aquino como en Guillermo de Ockham. Algunos filósofos han asociado el principio de razón suficiente con ex nihilo nihil fit.Alexander R. Pruss (2007) "Ex Nihilo Nihil Fit: Augments new and old for the Principle of Sufficient Reason" in Explication Topic in Contemporary Philosophy Ch. 14Hamilton attributes this expression to Cicero; Hamilton 1860:66 William Hamilton identificó las leyes de inferencia modus ponens con la «ley de razón suficiente, o de razón y consecuente» y modus tollens con su expresión contrapositiva.From Hamilton 1860:241–242: “2°, "If the essential nature of an Hypothetical Syllogism consist in this, – that the subsumption affirms or denies one or other of the two parts of a thought, standing to each other in the relation of the thing conditioning and the thing conditioned, it will be the law of an hypothetical syllogism, that, – If the condition or antecedent be affirmed, so also must be the conditioned or consequent, and that if the conditioned or consequent be denied, so likewise must be the condition or antecedent. But this is manifestly nothing else than the law of Sufficient Reason, or of Reason and Consequent." 1 The principle of this syllogism is thus variously enounced: Posita conditione, ponitur conditionatum, sublato conditionato, tlitur conditio. Or, otherwise, a ratione ad rationatum, a negatione rationati ad negationem rationis, valet consequentia. The one alternative of either rule being regulative of modus ponens, the other of the modus tollens. 2 1 Esser, Logik, I 91, p. 174. —ED. 2 See Kant, Logik §§ 75–76 . Krug, Logik, § 82. —ED." See in particular Hamilton's discussion that leads to this quote starting at page 239ff. Christian Wolff expreso el principio así: Nihil est sine ratione cur potius sit, quam non sit.La cuádruple raíz del principio de razón suficiente § 5.
Gottfried Leibniz
Formulaciones de Leibniz Leibniz identificó dos tipos de verdad, las verdades necesarias y las contingentes. Y afirmó que todas las verdades se basan en dos principios: (1) la no contradicción y (2) la razón suficiente. En la Monadología, dice:
Las verdades necesarias pueden derivarse de la ley de identidad (y del principio de no contradicción): «Las verdades necesarias son aquellas que pueden demostrarse mediante un análisis de términos, de modo que al final se conviertan en identidades, tal como en álgebra una ecuación expresar una identidad resulta en última instancia de la sustitución de valores [por variables]. Es decir, las verdades necesarias dependen del principio de contradicción». La razón suficiente de una verdad necesaria es que su negación sea una contradicción.
Leibniz admitió verdades contingentes, es decir, hechos en el mundo que no son necesariamente verdaderos, pero que sin embargo son verdaderos. Incluso estas verdades contingentes, según Leibniz, solo pueden existir sobre la base de razones suficientes. Leibniz establece que no todo lo posible existe. «Una vez admitido esto se sigue que algunos posibles llegan a la existencia más bien que otros no por absoluta necesidad sino por alguna otra razón (como el bien, el orden, la perfección)». Leibniz describe el principio como principium redendae rationis (principio por el que se ha de dar razón). En Theoría motus abstracti (seccs. 23-24) dice: «Nada acontece sin razón», de donde establece las condiciones de que hay que evitar cambios inestables; entre contrarios elegir el término medio; y poder agregar a cualquier término lo que nos plazca siempre y cuando no cause perjuicio a ningún otro término; pues "este nobilísimo principio de razón suficiente" es "el ápice de la racionalidad en el movimiento".
Argumentos de Leibniz a favor del principio En el Diccionario de filosofía de Ferrater Mora se expone tres argumentos que Leibniz sostuvo a favor del principio:
Hay algo más bien que nada porque hay una razón suficiente: la superioridad del ser sobre el no-ser. No hay vacío en la Naturaleza, porque entonces habría que explicar por qué ciertas partes están ocupadas y otras no, y la razón de ello no puede encontrarse en el vacío mismo. La materia no puede reducirse a la extensión porque no habría razón que explicara por qué una parte de la materia está en el lugar x más bien que en el lugar y.
Consecuencias del principio de Leibniz Según el principio de razón suficiente, todos los eventos que a primera vista parecen azarosos o contingentes, en realidad tienen una explicación suficiente, su aparente incompresibilidad es que no disponemos de un conocimiento completo de los mismos. Para la tradición racionalista, el principio de razón suficiente es el fundamento de toda verdad, dado que nos permite establecer cuál es la condición (la razón) de la verdad de una proposición. Todo lo que sucede tiene en sí una razón suficiente. Un análisis completo haría patente dicha razón. En último término, para Dios, todo es verdad de razón.
El racionalismo cartesiano considera que la descomposición analítica de cualquier hecho en elementos más simples permite conocer el orden lógico que constituyen las cosas complejas,Recordando la definición de Descartes: "Sustancia es aquello que no necesita de otra cosa para existir". Definición que tanta importancia tiene en el racionalismo y en la perspectiva de Leibniz al considerar las mónadas. así como las relaciones causales entre ellas.<ref group="nota">Salvo en lo que se refiere a las acciones libres de las sustancias no extensas, es decir el alma en tanto que res cogitans. Por ello el mecanicismo es suficiente para explicar todos los sucesos físicos de la naturaleza incluyendo los biológicos en tanto que son concebidos como mecanismos.</ref> Consecuentemente la lógica aristotélica tradicional de la intuición de las esencias por parte del entendimiento como facultad del alma, es interpretada ahora por la lógica racionalista de Port Royal como lógica de atribución a una noción que es conocida como idea en la conciencia, no como intuición de la realidad de la esencia como había sido hasta ahora.En sentido Moderno de idea como contenido de conciencia; nada que ver con la idea platónica o forma tradicional Por ello, el predicado es un atributo o modo del sujeto como sustancia,Recordemos que para los racionalistas sustancia es todo aquello que no necesita de otra cosa para existir. Noción que llevada al extremo como hicieron algunos conduce al ocasionalismo, Malebranche, o al monismo panteista, Spinoza, pero que tanto en Descartes como en Leibniz está claro que en esa definición no se incluye la relación de creación por Dios, salvando, por un lado, el pluralismo de las sustancias, como la posible libertad en la acción. cognoscible mediante análisis, según conocimiento acabado de los elementos que le constituyen como sustancia y las causas (relaciones con otras sustancias) que lo hicieron posible y existente en el mundo de la experiencia. En otras palabras, todo es necesario pues en último término todas las verdades serían para nosotros verdades de razón si pudiéramos someter la realidad a un completo análisis. Así el racionalismo se basa en la asunción de que las verdades de hecho son verdades de razón. En el racionalismo de Descartes, si existe un «Dios» o ser con una capacidad de análisis infinita, este podría saber que todas las verdades del mundo son de hecho verdades de razón.