Amadís de Grecia es un libro de caballerías español, noveno de la serie iniciada por el Amadís de Gaula. Su autor fue Feliciano de Silva (fallecido en 1554), el escritor favorito de Alonso Quijano, protagonista de Don Quijote de la Mancha. Es continuación del libro séptimo, Lisuarte de Grecia, obra del mismo Feliciano de Silva, publicada por primera vez en Sevilla en 1514, y no del octavo, publicado en 1526 por Juan Díaz con el mismo título de Lisuarte de Grecia.
Ediciones
Amadís de Grecia fue publicado por primera vez en Cuenca en 1530 por el impresor Cristóbal Francés, con el título de Nono libro de Amadís de Gaula, que es la crónica del muy valiente y esforzado príncipe y Caballero de la Ardiente Espada Amadís de Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia, emperador de Constantinopla y de Trapisonda y rey de Rodas, que trata de sus grandes hechos en armas y extraños amores. El colofón lleva fecha de 8 de enero de 1530 e indica que la impresión se hizo a costa de Atanasio de Salcedo, mercader de libros, vecino de Alcalá de Henares.
La obra, que estaba dividida en dos partes, tuvo una considerable popularidad, ya que fue reimpresa en Burgos (1535), Sevilla (1542 y 1549), Medina del Campo (1564), Valencia (1582) y Lisboa (1596). Sin embargo, fue una de las obras condenadas al fuego en el escrutinio de la Biblioteca de Don Quijote, relatado en el capítulo VI de la primera parte de la famosa obra de Miguel de Cervantes Saavedra.
El Centro de Estudios Cervantinos de Alcalá de Henares publicó en 2004 una nueva edición de Amadís de Grecia, preparada por Ana Carmen Bueno Serrano y Carmen Laspuertas Sarvisé.
Contenido de la obra
Los preliminares de la obra constan de un encabezamiento, una dedicatoria del autor a Diego de Mendoza, duque del Infantado y marqués de Santillana, un prólogo del sabio Alquife dirigido a Amadís de Gaula y una advertencia del corrector de la impresión al lector, en la cual se ataca de modo acre al Lisuarte de Grecia de Juan Díaz.
La obra se presenta como traducida de otra lengua (presumiblemente el griego, aunque no se especifica), en la cual la escribió originalmente el sabio Alquife, mago protector de Amadís de Grecia.
El Amadís de Grecia se divide en dos partes: la primera compuesta por 72 capítulos y la segunda por 134, y entre ellas está intercalado un Sueño del autor. La obra refiere las aventuras y hazañas del Caballero de la Ardiente de Espada, Amadís de Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia y de la infanta Onoloria de Trapisonda, así como sus amores con la infanta Lucela de Sicilia y posteriormente con la princesa Niquea, hija del soldán de Niquea, con la cual contrae nupcias, después de que ella se convierte al cristianismo.
Argumento Pascual de Gayangos, en su Discurso preliminar sobre los libros de caballerías, sintetiza de este modo el argumento de la obra:
Primera parte "Empieza la historia tratando de un rey de la India, llamado Magaden, y de su hijo y heredero el príncipe Fulurtin, en cuya corte se cría el doncel de la Ardiente Espada, hijo de Lisuarte, llevado allí por los negros cosarios, que le robaron á su madre Onoloria. A la edad de diez años el doncel mata á un oso y á un león, y es poco después armado caballero por Magaden; mas viéndose precisado á dejar la corte, de resultas de un chisme que le levantó un cortesano envidioso, sale en busca de Urganda y de Alquife para preguntarles el secreto de su nacimiento. En el camino aporta á la isla de la Montaña Defendida, donde vence en singular combate á Frandalo el Fuerte, Frandalon y Beleriz, gigantes, libertando de la prisión á un rey de Jerusalén, que le habla en tudesco. Otro Frandalon, cíclope, hay en la historia, señor de la isla de Silanchia, con el cual el de la Ardiente Espada se combate, saliendo, como es natural, vencedor, y matando al gigante, todo por libertar á la reina Miraminia y á su hija la infanta Lucela. Prosiguiendo sus aventuras el buen doncel, se bate, sin conocerle, con su abuelo Esplandián, que pretendía tener derecho á la montaña Defendida, y más adelante llega á la isla de Argenes, en cuyo castillo su padre Lisuarte, Perion de Gaula, el emperador de Trapisonda y el príncipe Olorius de España estaban hacia años encantados por Zirfea, reina de aquella región. A esta sazón la giganta Mafaldea, hija del jayan de la Cíclada Mayor, se presenta en Fenusa, corte del buen rey Amadís de Gaula y de Bretaña, á pedir favor contra el gigante Mascarón. Amadís, abandonando como un calavera sus estados, sale en busca del traidor, pelea con él y con un cormano suyo, y está á punto de ser vencido por ellos dos, cuando la oportuna llegada del de la Ardiente Espada y de Gradamarte le sacan del gran peligro en que voluntariamente se había metido. Desde allí pasa á la isla Bermeja, y combatiéndose con Gadalfe, saca de la prisión á Galeote y á Madasima, su mujer, padres del gigante Balan. En Roma, Arquisil, marido de Leonoreta, y su hijo Dinarpio son muertos á traición por el duque de Bullon, el cual se hace coronar emperador, formando luego liga con el rey de Francia. Por su parte Amadís de Gaula, deseando vengar la muerte de su cuñado y sobrino (Leonoreta era hermana de Oriana), forma alianza ofensiva y defensiva con los reyes de Nápoles y de Sicilia, como también con don Brian de Monjaste, rey de España, quien le envía una poderosa hueste al mando del conde de Mérida, y además dos hijos suyos, Brimartes y Olorius, caballeros muy preciados y conocidos por todo el mundo. Unese á ellos el de la Ardiente Espada, que ya á la sazón se hacía llamar Amadís de Grecia, y en una gran batalla es derrotado el ejército contrario, muriendo el rey de Francia á manos del héroe. El rey de Sicilia, Norandel, es puesto en el trono vacante, y los franceses se unen á los españoles para hacer la guerra al de Roma y sus alemanes. En otra batalla junto á Maquenca (Mayence) el Emperador es vencido y muerto por Amadís. Concluye la primera parte, de las dos que tiene la historia, con una lamentación del bueno de Feliciano, tan enmarañada y oscura, y escrita en estilo tan anfibológico y altisonante, que con dificultad se entiende. Refiere en ella un sueño que tuvo, en que la dama de sus pensamientos se le aparece y le consuela, diciéndole que bien sabía que una de las causas por que había sacado tan al natural los amores de aquellos caballeros, Lisuarte, Perion y Amadís de Grecia, no era otra sino la experiencia de los que por su causa pasaba, y por último, le revela y declara que el resto de la historia lo hallará en una cueva que se llama los palacios de Hércules, metida en una caja de madera, en un lado de la pared, donde al tiempo de la destrucción de España fue escondida, para que no se perdiese la memoria de tan insignes hechos."
Segunda parte