thumb|350px|Los gauchos, de José María Pérez Núñez. La cultura gauchesca o cultura gaucha es el conjunto de saberes, artes, herramientas, gastronomía, tradiciones y costumbres que tienen como referente al gaucho. Geográficamente, se encuentra extendida por una región de Sudamérica que abarca gran parte del territorio de Argentina, todo Uruguay, el estado brasileño de Río Grande del Sur, Paraguay y las regiones chilenas de Los Lagos (provincia de Palena), Aysén y Magallanes.

La cultura gauchesca ha dado lugar a estilos y formas de expresión muy definidas en la música, la literatura (literatura gauchesca) y el teatro. Algunos de sus componentes principales están relacionados con la importancia de la vida rural de llanura, el caballo, la guitarra, el mate y la carne vacuna, así los valores de la solidaridad, la lealtad, la hospitalidad y la valentía.

El gaucho y la región gaucha

El gaucho es un tipo de campesino característico de una región de Sudamérica que abarca todo el territorio de Argentina, Uruguay, Paraguay, los estados de Paraná, Río Grande del Sur y Santa Catarina en la región sur de Brasil, el sur y sudeste de Bolivia (los departamentos de Potosí, Tarija, Chuquisaca y la provincia Cordillera de Santa Cruz) y la zona austral de Chile (la provincia de Palena y las regiones de Aysén y Magallanes).

Reseña histórica

Aparecido en el , durante las colonizaciones española y portuguesa de esas regiones, adquirió identidad propia a partir del tipo especial de trabajo rural ganadero que se desarrolló allí, debido a la multiplicación de los animales vacunos en estado salvaje, hecho que permitió un amplio grado de libertad para esos trabajadores que desaparecieron a fines del .

Características La cultura rural gaucha y gauchesca. El caballo. La carne vacuna. El cuero. La guitarra. La soledad. La vivienda (por ejemplo el rancho). La familia. La estancia. El trabajo. El facón. Incluye tanto las artes llevadas a cabo por el gaucho:

la música folclórica de la mayor parte del Cono Sur la payada la tradición oral el trabajo del cuero guasquería o talabartería y textiles en telar

así como también aquellas inspiradas en él, que además de las ya mencionadas incluyen: la literatura la pintura el teatro el cine

Algunas de estas artes le son póstumas al gaucho del .

El gaucho del mayormente analfabeto inspiró la literatura culta desde su tradición oral, e inspiró la pintura a pesar de prácticamente desconocerla, así como el teatro y obviamente el cine y también la fotografía cuyos requerimientos tecnológicos le eran sumamente ajenos o lejanos.

Vestimenta y afines (las pilchas y los avíos) thumb|230px|Estatua del lazador, símbolo oficial de la ciudad de Porto Alegre, Brasil, donde se aprecia un lazo. Obra de Antônio Caringi para la cual Paixão Côrtes sirvió de modelo en 1954. Toda indumentaria de gaucho usualmente es llamada pilcha (tal palabra de origen indígena luego ha pasado a ser parte del lunfardo): la vestimenta típica del gaucho tiene la impronta de la de los jinetes andaluces a la que suma un poncho (gran capa talar o capote tipo manta con un tajo en el centro para pasar la cabeza), un facón (cuchillo de gran tamaño), un rebenque o talero y pantalones amplios que no son los actuales del hombre de campo, que se llaman bombachas, sino unos pantalones tipo pijama, llamados calzoncillos, sueltos abajo, que sostenidos con un cinturón con una faja de lana tejida y un ancho cinturón de cuero adornado a veces con monedas (llamado tirador o rastra -porque recuerda la rastra del arado) (véase más adelante rastra), quedan por debajo del "chiripá", lienzo atado a la cintura como un pañal, una de cuyas funciones era proteger del frío (el frío fue llamado muchas veces con la palabra quechua del mismo significado: "chiri"). El poncho, el chiripá y el mismo hábito de tomar mate, fueron tomados del "indio"; también de ellos tomó el gaucho una de sus más singulares armas: las boleadoras. El sombrero del gaucho era o bien el "chambergo" (sombrero alar), o bien el sombrero de panza de burro (un recorte circular de la panza de un burro que se ataba a un poste y se dejaba secar adquiriendo entonces la forma apropiada). thumb|230px|Gaucho argentino (ca. 1868). La guitarra y el chambergo eran herencia de los conquistadores españoles. El gaucho solía montar con las llamadas "botas de potro", que no tenían tacones y eran abiertas en las puntas, de modo que los dedos de los pies quedaban descubiertos. Otro elemento típico de la indumentaria del gaucho son sus cinturones, los más conspicuos son llamados rastras y consisten en cinturones anchos de cuero blanco graneado, trabajado con alumbre. En los siglos XVII y XIX complementaban estas vestimentas cubriéndose la entrepierna con una lienzo a modo de pantalón recogido en la cintura llamado chiripá, al parecer originario del litoral argentino, que era sostenido con la rastra que se prendía con presillas diversas, a veces de metal de plata. De acuerdo con su condición económica o laboral, este adorno solía tener características lujosas, incluso con incrustaciones de monedas o figuras de plata y oro. Se cubrían el torso con el poncho, prenda originaria del norte argentino, muy común también en otras zonas de América, solían apreciarse los ponchos de vicuña muy abrigados al tiempo que livianos, los "ponchos pampas" (tejidos por los indígenas pampas, prácticamente impermebales a la lluvia), los "ponchos calamacos" tejidos principalmente en Santiago del Estero, los rojos ponchos salteños, los ponchos marrones muchas veces tejidos con pelo de panza de chulengo (cría de guanaco) etc., al poncho de uso habitual y desgastado se le llamaba en ciertas zonas "poncho soró". Las posteriores botas de cuero curtido y con tacones (botas fuertes) era un bien relativamente caro, aunque la mayoría de los gauchos ahorraba dinero para obtenerlas y lucirlas en las festividades patronales, fiestas patrias y en las danzas. A fines del las botas solían ser llamadas "botines patrios" ya que eran las mismas que usaban los soldados. Las botas del gaucho argentino norteño solían y suelen tener pliegues que recuerdan a un fuelle, es decir con la pierna de cuero "acordoneada", como manera de defensa del monte y de la eventual mordedura de serpientes. Tales botas se acompañan con espuelas, destacándose las grandes espuelas de plata llamadas "nazarenas" (así llamadas porque sus grandes aguijones recuerdan remotamente a la corona de espinas con la que, según los Evangelios, fue torturado Jesús quien procedía de Nazaret). Los adornos con apliques de metal (virolas), frecuentemente eran facturados con monedas de plata (patacones y rastras). Los ponchos y nazarenas o lloronas (por el ruido que hacían entre ellas) suelen ser hasta el día de hoy verdaderas obras de arte, aunque en los trajines cotidianos el gaucho suele usar a modo de cinturón una faja de lana artísticamente tejida. thumb|350px|Trabajadores de campo con vestimenta gaucha durante la yerra en la provincia de Corrientes, Argentina. thumb|350px|Vestimenta gaucha durante una fiesta o jineteada gaucha, si se amplia la foto se pueden ver en detalle los típicos facones (foto tomada en la Fiesta Criolla de la Rural del Prado, Montevideo, Uruguay).

Pese a que existe un estilo de vestimenta gaucha que trasciende al tiempo (ya que es ropa de jinete preparada para duros trajines rurales), se puede decir que han existido modas durante los siglos: hasta aproximadamente los 1860 el gaucho usaba casi siempre la bota de potro, "calzoncillos" o leones (especie de pantalones que solían tener bordados rústicos llamados crivados en la parte del tobillo), sobre los "calzoncillos" el chiripá, una camisa holgada, una pañoleta que además del cuello cubría también la cabeza y sobre la pañoleta un estrecho sombrero de cuero llamado panza de burro, en las partes septentrionales (NEA, Paraguay, Río Grande del Sur, NOA, Tarija y Chuquisaca fue y suele ser más común el uso de chambergos de grandes "alas" para cubrir mejor la cabeza ante el Sol), hacia los referidos años 1860 se produce un gran cambio: como rezagos de la Guerra de Crimea llegaron al área rioplatense gran cantidad de pantalones bombachos que habían sido tejidos en gran cantidad en las fábricas de Europa para los regimientos de zuavos (los zuavos llamaban a estos pantalones "seruel") que participaron en dicha guerra, vendidos a muy bajo precio pasaron a ser indumentaria común de los gauchos (estos pantalones pese a su tela delgada crean una buena aislación térmica y se pliegan fácilmente cuando se marcha por terrenos accidentados o cubiertos de altas hierbas), un tipo de pantalón bombacho de tela rústica por su color grisáceo algo moteado pasó a ser llamado "bataraz". La fuerte inmigración vasca ocurrida en la segunda mitad del y primera mitad del difundió el uso de la boina y las alpargatas entre los gauchos (particularmente en la zona de la Pampa Húmeda), en el y a principios de es frecuente el uso de un chambergo oscuro de alas medianas, semejante al sombrero de los huasos. Es de hacer notar que la bombacha, el pantalón usado hoy en día, es una prenda introducida luego de la guerra de Crimea en la que Inglaterra fabricó cientos de miles de estas prendas para los turcos (es una prenda turca, una babucha, precisamente) y como quedó sobrante, aprovechó de su influencia económica en el Río de la Plata para introducirla allí, sustituyendo entonces al calzoncillo y al chiripá.

Entre los "avíos" o equipos básicos del gaucho han estado y están las sillas de montar de diversas formas; estas sillas son usadas principalmente en zonas montañosas existiendo variaciones regionales de las mismas acorde al terreno y clima, en los suelos relativamente llanos las sillas de montar gauchas eran de arzones bajos; los arzones prácticamente desaparecieron en la década de 1870 quedando expuesto el par de chorizos que unidos con lonjas de cuero se ajustan al lomo del caballo, también para ese entonces surge el recado de bastos y bastos de sogas, en las zonas llanas como la pampeana es más frecuente el apero que en lugar de una silla propiamente dicha consta de diversos cobertores plegados y sobrepuestos encima del lomo de la cabalgadura, de arriba hacia abajo, son: el cinchón o sobrecincha o pegual, el sobrepuesto, el cojinillo, la cincha ancha con encimera y correones de los que cuelgan los estribos largos, los bastos o pomillos, grandes caronas lisas, la jerga o matra, la sudadera o bajera. Cuando el gaucho se pone a dormir de noche a la intemperie parte de esos cobertores le sirve de rústica colchoneta y parte de cobija. Los arreos, riendas, cabezadas y tiradores, con que monta su caballo suelen ser de cuero preferentemente de yeguarizo trenzado con algunos adornos o partes necesariamente metálicas -como el freno para tascar al caballo- (en lo posible de plata), los estribos también varían aunque suelen ser elaborados con maderas duras labradas: unos son circulares, otros recuerdan las puntas de zuecos, más modernamente se utilizan estribos de metal.

Es de notar que la forma de andar a caballo típicamente gaucha reúne elementos del montar a la jineta procedentes de Noráfrica y montar a la brida que tiene procedencias centroasiáticas y centroeuropeas, el freno corresponde al modo brida, el estribo largo, el caballo es dirigido como en el modo jineta con ambas riendas sin embargo como en la brida predomina la mano más baja.

En las zonas donde abundan las plantas espinosas (por ejemplo zonas del Chaco y del Noroeste) los gauchos añaden a las sillas de montar grandes cueros que les resguardan las piernas cuando galopan, tales cueros se llaman "guardamontes"; en zonas húmedas donde puedan acechar serpientes utilizan unas especies de polainas, o mejor dicho, grebas de cuero grueso que cubren gran parte de las piernas (esto se observa mucho en la provincia de Corrientes y en Paraguay).