La guerra civil argelina (también conocida en francés como la décennie noire «Década Negra», décennie du terrorisme «Década del Terrorismo», années de plomb «Años de Plomo» o années de braise «Años de las Brasas»)Hamit Bozarslan, Cent mots pour dire la violence dans le monde musulman, Maisonneuve & Larose, 2005, p. 141. fue un conflicto armado que enfrentó al gobierno argelino contra diversos grupos insurgentes islamistas entre 1992 y 2002. El conflicto se inició tras la interrupción del proceso electoral de 1991, en el que el Frente Islámico de Salvación (FIS) obtuvo una amplia ventaja en la primera vuelta de las elecciones legislativas. El número de víctimas se estima entre 150.000 y 200.000 personas, incluyendo más de 70 periodistas, como consecuencia de la violencia ejercida por las fuerzas estatales y los grupos armados islamistas.Entre menace, censure et liberté: La presse privé algérienne se bat pour survivre, 31 de marzo de 1998
Las tensiones políticas y sociales que precedieron a la guerra aumentaron durante la década de 1980, marcada por una crisis económica, protestas sociales y el crecimiento de movimientos islamistas. Tras la victoria del FIS en la primera ronda electoral de diciembre de 1991, el ejército argelino canceló el proceso electoral en enero de 1992, argumentando que una victoria islamista pondría en peligro el sistema político existente. El gobierno declaró el estado de emergencia, disolvió el FIS y detuvo a miles de sus miembros y simpatizantes, lo que llevó a sectores radicalizados del movimiento islamista a iniciar una insurgencia armada.
Los principales grupos insurgentes fueron el Movimiento Islámico Armado (MIA), con presencia principalmente en las zonas montañosas, y el Grupo Islámico Armado (GIA), que actuó tanto en áreas urbanas como rurales. Inicialmente, la insurgencia estuvo dirigida contra las fuerzas de seguridad argelinas, pero algunos grupos extendieron posteriormente sus ataques contra la población civil. En 1994, las negociaciones entre el gobierno y dirigentes del FIS encarcelados coincidieron con una mayor radicalización del GIA, que declaró la guerra al FIS y a sus partidarios. Paralelamente, el MIA y otros grupos se reorganizaron bajo el nombre de Ejército Islámico de Salvación (AIS) y reconocieron la autoridad política del FIS.
Tras el fracaso de las negociaciones, se celebraron elecciones presidenciales en 1995, en las que venció el general Liamine Zéroual. Durante la segunda mitad de la década de 1990, la violencia alcanzó su punto máximo, especialmente con las masacres cometidas por el GIA contra poblaciones civiles. Algunas investigaciones también han señalado posibles responsabilidades o falta de intervención de sectores de las fuerzas de seguridad en determinados episodios, aunque el grado de implicación sigue siendo objeto de debate.
En 1997, coincidiendo con las elecciones legislativas ganadas por la Agrupación Nacional para la Democracia (RND), partido cercano al aparato militar, el AIS declaró un alto el fuego unilateral. La estrategia del GIA provocó divisiones internas y la pérdida de apoyo entre parte del movimiento islamista. En 1999, tras la elección de Abdelaziz Bouteflika, el gobierno aprobó la Ley de Concordia Civil, que ofrecía amnistía a los combatientes que abandonaran la lucha armada. Esta medida favoreció la rendición de numerosos miembros de los grupos insurgentes y contribuyó a reducir significativamente la violencia.
El GIA fue debilitado progresivamente hasta perder prácticamente su capacidad operativa a comienzos de la década de 2000. Sin embargo, una de sus escisiones, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), continuó la insurgencia y posteriormente se vinculó con Al Qaeda, transformándose en Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) en 2007. La actividad de estos grupos constituyó la continuación de la insurgencia islamista argelina durante los años posteriores.[Hugh Roberts, The Battlefield Algeria 1988-2002: studies in a broken polity, Londres 2003, p. 269: “El GSPC de Hassan Hattab ha condenado los ataques indiscriminados del GIA a civilies y, dado que lo hace en solitario, ha tratado de volver a la clásica estrategia de el MIA-AIS de restringir sus ataques a las fuerzas guerrilleras.”
Antecedentes Durante las décadas posteriores a la independencia, Argelia estuvo gobernada por el Frente de Liberación Nacional (FLN), que mantuvo un sistema de partido único con una fuerte influencia del ejército. A finales de la década de 1980, el régimen comenzó a perder estabilidad debido a la corrupción, el clientelismo, la crisis económica y el deterioro de las condiciones sociales.
La economía argelina dependía en gran medida de los ingresos procedentes de la exportación de hidrocarburos. La caída del precio del petróleo en 1986, cuando el barril pasó aproximadamente de 30 a 10 dólares, redujo notablemente los ingresos del Estado, afectando al modelo económico planificado y provocando escasez, desempleo y malestar social.
En octubre de 1988 se produjeron manifestaciones masivas contra el gobierno del presidente Chadli Bendjedid, principalmente en Argel y sus alrededores. La respuesta del ejército, que abrió fuego contra los manifestantes, causó cientos de muertos y provocó una profunda crisis política. En este contexto, los movimientos islamistas comenzaron a ganar mayor apoyo entre sectores de la población descontentos con el régimen.
Como respuesta a las protestas, el presidente Bendjedid impulsó un proceso de reformas políticas. En febrero de 1989 se aprobó una nueva Constitución que eliminó el sistema de partido único, abandonó la referencia oficial al socialismo y reconoció libertades de expresión, asociación y reunión. Esta reforma permitió la creación de nuevos partidos políticos.
Entre las nuevas organizaciones surgidas se encontraba el Frente Islámico de Salvación (FIS), fundado en 1989. El partido agrupaba a distintas corrientes del islamismo argelino. Su presidente, Abbassi Madani, representaba una corriente más conservadora y vinculada simbólicamente a la guerra de independencia, mientras que su vicepresidente, Ali Belhadj, defendía posiciones más radicales de orientación salafista y rechazaba la democracia liberal.thumb|250px|right|Elecciones a la Asamblea Nacional argelina de 1991 El FIS consiguió la victoria en las zonas más habitadas del país.El FIS logró rápidamente una amplia base de apoyo, especialmente entre jóvenes urbanos y sectores populares afectados por la crisis económica. En las elecciones municipales de junio de 1990 obtuvo el 54 % de los votos, superando ampliamente al FLN y convirtiéndose en la principal fuerza política del país. Su gestión en varias administraciones locales le permitió ampliar su popularidad, aunque algunas de sus políticas, como la presión para imponer normas sociales religiosas en determinados municipios, generaron preocupación entre sectores laicos.
La Guerra del Golfo de 1991 favoreció también al FIS, debido a su oposición a la participación internacional contra Irak, posición que contrastaba con la postura del gobierno argelino.
En 1991, el gobierno aprobó una nueva división de las circunscripciones electorales, una medida que el FIS consideró destinada a reducir su representación parlamentaria. En mayo de ese año el partido convocó una huelga general y grandes manifestaciones en Argel. Aunque la huelga fue finalmente suspendida tras negociaciones, las protestas aumentaron la tensión entre el gobierno y el movimiento islamista.
Poco después, las autoridades detuvieron a Abbassi Madani, Ali Belhadj y otros dirigentes del FIS, aunque el partido continuó siendo legal bajo el liderazgo de Abdelkader Hachani. Paralelamente, grupos islamistas más radicales comenzaron a organizar estructuras armadas clandestinas, anticipando la violencia que estallaría posteriormente.
El 26 de diciembre de 1991 se celebró la primera vuelta de las elecciones legislativas. El FIS obtuvo el 48 % de los votos y consiguió 188 de los 232 escaños disputados, quedando cerca de obtener una mayoría parlamentaria. La perspectiva de una victoria islamista provocó una crisis dentro del aparato estatal y desembocó en la interrupción del proceso electoral en enero de 1992, dando inicio al conflicto armado.
Cancelación de las elecciones e inicio de las guerrillas (1992-1994)
El ejército consideró este resultado inaceptable. El FIS había amenazado abiertamente al poder gobernante, acusándolo de antipatriótico, profrancés y económicamente corrupto. Además, los líderes del FIS discrepaban sobre la deseabilidad de la democracia. Diferentes grupos de poder se declararon temerosos acerca del de cómo sería el gobierno del FIS.
El 11 de enero de 1992 el ejército canceló el proceso electoral, forzando al presidente Chadli Bendjedid a dimitir y trayendo al luchador por la independencia exiliado Mohammed Boudiaf para que ejerciera de presidente. También fueron arrestados muchos miembros del FIS: 5.000 según el ejército, 30.000 según el FIS, incluyendo a Abdelkader Hachani; tantos que las cárceles no tenían espacio suficiente para albergarlos a todos, así que se montaron campos para los arrestados en el desierto del Sáhara. Tal era el clima de sospecha que existía el peligro de ser arrestado por llevar barba. La mayoría de los simpatizantes del FIS la llevaba. Se declaró el estado de emergencia y se suspendieron muchos derechos constitucionales. Todas las manifestaciones fueron extinguidas. Algunas organizaciones defensoras de los derechos humanos como Amnistía Internacional informaron del uso frecuente de la tortura y de la retención de sospechosos sin cargos ni juicio. Finalmente, el gobierno disolvió el FIS el 4 de marzo.
Muchos de los activistas del FIS que quedaron en libertad se lo tomaron como una declaración de guerra. Tanto dichos activistas como algunos islamistas demasiado radicales para el FIS se encaminaron a las colinas con cualquier arma a su alcance y se hicieron guerrilleros. Sus primeros ataques a las fuerzas de seguridad, soldados y policías, (sin contar el incidente de Guemmar) empezaron poco después del golpe de Estado. Como había ocurrido en las guerras precedentes, las guerrillas se establecieron casi exclusivamente en el norte de Argelia, donde la maleza y los bosques les favorecían y en ciertas áreas de las ciudades. Por otra parte, el Sahara, escasamente poblado pero rico en petróleo permaneció en paz durante casi todo el conflicto, así que la principal fuente de ingresos del gobierno no se vio afectada.
La situación se volvió más tensa a causa de la crisis económica, que se agravó más aquel año cuando se retiraron los ya duraderos subsidios para comida. Muchos tenían sus esperanzas puestas en la incorrupta figura de Boudiaf, esperanzas que se desvanecieron cuando éste cayó muerto disparado por uno de sus guardias de seguridad a finales de junio. Poco después Abbassi Madani y Ali Belhadj fueron condenados a 12 años de cárcel.
Para el 20 de agosto era evidente que algunas guerrillas estaban empezando a considerar a los civiles corrientes, así como a los gobernantes, como objetivos: el estallido de una bomba en aeropuerto de Argel acabó con 9 muertos y 128 heridos. El FIS condenó el atentado junto con el resto de partidos mayoritarios, pero su influencia sobre las guerrillas no era tan grande.