En la guerra del Chaco, de 1932 a 1935, solo Bolivia usó vehículos blindados: carros ligeros y tanquetas. De esta manera este país pasó a estar entre los primeros en poseer vehículos de este tipo en América del Sur y el primero en usarlos en combate.

Carros Vickers bolivianos En 1926, Bolivia firmó un importante contrato con Vickers Armstrong estimado en cerca de 3 millones de libras esterlinas a ser pagadas con parte del empréstito de Dillon&Read originalmente destinado a la mejora de la red ferroviaria entre las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. Este contrato habría incluido una docena de tanques, además de otros equipamientos militares, como radios, cascos, máscaras antigás, motocicletas blindadas, ametralladoras, más de 200 cañones, aviones, fusiles y camiones. Este acuerdo se redujo posteriormente a menos de 1,25 millones de libras esterlinas debido a la crisis del año 1929, donde los tanques fueron aparentemente dejados de lado. Durante el año 1930, Bolivia empezó la negociación para la adquisición de 10 tanquetas blindadas Carden-Loyd, que se mantuvo abierta hasta que comenzó el conflicto con Paraguay.

La guerra del Chaco empezó el 9 de septiembre de 1932 con el ataque del ejército paraguayo sobre Boquerón y en uno de los intentos por abrir el cerco paraguayo sobre dicho fortín se empleó una tanqueta Carden-Loyd. El 20 de septiembre, el Estado Mayor, con la firma del general Filiberto Osorio solicitó, con carácter de urgencia, 6 carros ligeros, cada uno con dos torretas armadas con una ametralladora cada una y otros 6 blindados ligeros de 6 toneladas cada uno, con un cañón de 65 milímetros y una ametralladora.

El 16 de septiembre de 1932, la Comisión Militar encargada de las compras en Inglaterra remitió al Estado Mayor los presupuestos completos de los tanques Vickers. Casi al mismo tiempo, la Legación de Bolivia en París comunicó que disponía de dos presupuestos para la compra de tanques Renault FT-17, nuevos o de segunda mano.

El 30 de septiembre, como el plazo de entrega de los carros Vickers era muy largo, se solicitaron presupuestos a firmas de Estados Unidos y la Legación en Washington respondió enviando ofertas de tanques Christie M1931 de 380 caballos de potencia armados con una ametralladora.

Finalmente, el 3 de octubre, el Ministerio de Guerra cerró el trato con la firma inglesa Vickers Amstrong Limited por 6 tanques, 3 dotados con ametralladoras pesadas y 3 con un cañón y una ametralladora pesada cancelando al mismo tiempo la compra de las 10 tanquetas Carden-Loyd que se venía negociando desde 1930. Se especificó que, de ser posible, los tanques debían estar dotados con cañones de 65 milímetros. Se ordenó también compensar el costo de estos vehículos con los 10 carros Carden-Lloyd cuya compra fue cancelada (no se aclara en qué consistían esos «carros» pero al parecer se tratarían de tanquetas Carden-Lloyd modelo Mk.IV).

Oposición a su compra Al cable de confirmación de la compra respondió el coronel Merino, miembro de la Comisión Militar en Inglaterra, diciendo: “En mi opinión es imposible obtener resultados satisfactorios con ellos (los tanques) en el Chaco”. Esa opinión fue transmitida al Ministerio de Relaciones Exteriores el 25 de octubre. Al mismo tiempo se comunicó a La Paz que la firma Vickers ya había empezado la fabricación de los tanques, pero que todavía se podía anular el pedido.

Otra recomendación contraria a la compra de los carros de combate provino del general Lanza, a la sazón jefe interino del Ejército con sede en Muñoz: "Referente adquisición tanques Vickers se coincide con opinión coronel Merino imposibilidad obtener resultados satisfactorios en el Chaco, por ser máquinas destinadas a desenvolverse en terrenos abiertos y no en bosques".

La opinión del general Lanza fue objeto de enérgica respuesta por parte del Estado Mayor General y en comunicación a Muñoz, se le contestó: "Necesario comunicar a Coronel Merino que no se ha solicitado opinión respecto empleo tanques Chaco, sino inmediata adquisición y embarque que debe dar cumplimiento sin mayor dilación". Esto implicaba que el Estado Mayor obedecía a presiones que iban más allá de los técnicos que había enviado a Inglaterra o del responsable del Ejército en el Chaco.

Características de los blindados 400px|thumb|Tanque Vickers Mark E Tipo A, de 6 ton. El 19 de octubre, la Legación informó que Vickers ya tenía preparados tres tanques para el embarque. Se desconoce la razón por la cual de esa orden de compra original de 6 Mk.E sólo llegarían al país 3 tanques. Tampoco se tiene la certeza de si las tanquetas Carden-Loyd formaron parte de esta compra, o si habían llegado antes al país como parte de la primera compra hecha a Vickers con el empréstito Dillon&Read, o si Vickers no aceptó compensar totalmente el precio de los tanques al haber ya entregado entre 2 y 5 de las mismas pedidas en 1931, de las cuales, al menos una, había entrado ya en acción para el mes de septiembre de 1932.

Los carros ligeros fabricados por Vickers eran máquinas bien construidas. Su rodamiento era de un diseño excelente, pero la estructura y la torreta eran algo toscos. Eso llevó a que algunos países se centraran en mejorar esas partes. Todos estos ejemplares tenían un sistema innovador de suspensión, compuesto por un conjunto de bogies con pequeñas ruedas llamado "suspensión Vickers", que fue copiado y adoptado por muchos países. Era un buen sistema para bajas velocidades pero no para altas, por requerir mucho mantenimiento.

Había un gran número de modelos de Vickers ligeros, fundamentalmente diseñados para guerras «coloniales» pero los comprados por los bolivianos fueron únicamente los Tipo A y Tipo B, que diferían entre sí en el tipo de torreta.

El Tipo A tenía dos torretas cilíndricas gemelas armadas con ametralladoras pesadas Vickers de calibre 7,65 mm, enfriadas por agua. Las torretas estaban montadas una al lado de otra, cada una cubriendo 120° a cada lado del eje longitudinal del tanque. La tripulación normal era de 3 personas: 2 artilleros (uno en cada torreta, siendo uno de ellos el comandante) y el conductor/mecánico. 400px|thumb|Tanque Vickers Mark E Tipo B, de 6 ton. El Tipo B poseía una única torreta y estaba armado con un cañón corto de baja velocidad de 47 mm, y una ametralladora pesada coaxial Vickers calibre 7,65 mm enfriada por agua, que tenía el cañón embutido en una pesada protección metálica. La torreta, de diseño troncónico tosco, tenía una sección horizontal circular y una sección vertical trapezoidal. Esta torreta contenía a dos miembros de la tripulación, el comandante y el artillero, que también oficiaba de cargador. El conductor/mecánico ocupaba la porción frontal derecha del chasis principal del vehículo. La torreta era estrecha e incómoda, por lo que varios países que licenciaron su fabricación se empeñaron en mejorar esta parte del vehículo, como fue el caso de Rusia con su versión del Mk.E bautizada como T-26.

Las tanquetas Carden-Loyd estaban armadas con una ametralladora pesada Vickers calibre 7,65 mm. Estos vehículos no habían sido diseñados originalmente como tanques de asalto, sino como plataformas móviles para desplazar las ametralladoras por el campo de batalla, vehículos de reconocimiento o vehículos de tracción de cañones y morteros. Mejoras posteriores en el diseño les permitieron actuar como plataformas móviles de tiro, pero su blindaje era escaso debido a la baja potencia del motor por lo que brindaban poca protección a la tripulación, mientras que su campo de fuego estaba muy limitado por estar la ametralladora prácticamente fija apuntando hacia el frente del vehículo.

También se suele hablar de la presencia de carros Renault FT-17 en Bolivia, y que también habrían tomado parte en la guerra del Chaco pero esto no se ha comprobado. Se supone que una unidad de segunda mano fue enviada para demostración, arribando a La Paz para mediados de 1932, pero que nunca fue desplazada al Chaco; es más, ni siquiera habría sido adquirida.

Hacia el final del conflicto, en 1934, Bolivia adquirió también catorce tanquetas italianas Fiat Ansaldo CV-35crII(L3/35), cuyo diseño estaba basado en la tanqueta Carden-Loyd. Los primeros 5 ejemplares llegaron meses antes de la firma del tratado de paz en 1938, 3 años después de finalizado el conflicto.

Los Vickers Mk.E disponían de un equipo de radio de dos canales, que debido al calor y la humedad del Chaco quedaron rápidamente inutilizados y no prestaron ninguna utilidad.

Historial de combate El ejército boliviano tuvo instructores extranjeros que formaron parte de las misiones alemanas que prestaron servicios en Bolivia desde fechas tan tempranas como 1904. Algunos de estos volvieron entre 1931 y 1934, como el mayor Wilhelm 'Wim' Brandt y el mayor Achim R. von Kries, que llegaron a comandar tanques en la guerra del Chaco. Se tienen datos de otros dos extranjeros: el ingeniero estadounidense John Kenneth Lockhart y el Capitán austriaco Walter Kohn. Ambos fallecieron en la contienda, el primero en la batalla de "Kilómetro 7", y el segundo en "Nanawa". Al menos dos mecánicos de las unidades blindadas habrían sido de origen chileno. El resto de las tripulaciones estuvieron integradas por voluntarios bolivianos que recibieron una breve instrucción que duraba 8 semanas. Se prepararon al menos 2 tripulaciones por cada vehículo.

El historial de combate de los blindados es limitado y poco documentado. Participaron principalmente como parte de unidades de artillería o como reserva móvil de estas. Una unidad entró en combate por primera vez en el cerco de Boquerón, los días 15 y 16 de septiembre de 1932. Lo que los paraguayos describieron como un "pequeño tanque boliviano con forma de cajón" era una tanqueta Carden-Loyd al mando del capitán Lockhart perteneciente al "Destacamento Peñaranda" que habían sido enviados para ayudar al "Destacamento Marzana" sitiado en Boquerón. En esa ocasión, Lockhart fue herido por disparos de fusil al operar con las escotillas abiertas debido al calor imperante, por lo que la unidad debió retirarse y no se la volvió a ver en esa batalla. El general Luis Fernando Sánchez Guzmán, en su obra sobre Boquerón, habla del empleo de 2 blindados en esta batalla, pero no se han encontrado informes que confirmen esa afirmación.

Los blindados entraron en acción nuevamente en la batalla de "Kilómetro 7". Dos de ellos, al mando en esa oportunidad de Kohn y Lockhart, actuaron juntos con el "Destacamento Z" en apoyo del teniente coronel Bilbao Rioja encargado de frenar el avance paraguayo hacia a Saavedra. Debido a averías mecánicas y al calor, ambos tanques dejaron de operar y sus tripulaciones terminaron combatiendo como soldados de infantería. Así perdió la vida Lockhart, acribillado en el pecho por una ráfaga de ametralladora mientras lideraba una escuadra en un ataque frontal. Kohn quedó herido por impactos de fusilería. No existen detalles del tipo de vehículos que actuaron en esta batalla, debido a que los partes bolivianos y paraguayos hacen referencia a los blindados genéricamente como «tanques Vickers» o simplemente «tanques». Por un tema de logística se asume que se habría tratado de las tanquetas Carden-Loyd, porque a mediados de octubre de 1932 todavía se estaba discutiendo la compra de los Mk.E más pesados. Para el 19 de noviembre, una unidad, al mando del Tte. José Quiroga, se sumó a la Batería de Artillería "Rivera" en la defensa del flanco izquierdo de la línea boliviana.