Adolfo Farsari (11 de febrero de 1841 – 7 de febrero de 1898) fue un fotógrafo italiano establecido en Yokohama, Japón. Después de una breve carrera militar, incluso prestando servicio también en la guerra civil estadounidense, se convirtió en un emprendedor de éxito y fotógrafo. Sus trabajos fotográficos fueron muy admirados, en particular los retratos y paisajes realizados a mano, los cuales vendía principalmente a residentes extranjeros o a viajeros que visitaban el país. Las imágenes de Farsari fueron distribuidas ampliamente, presentadas o mencionadas en libros y periódicos, y algunas veces imitado por artistas en otros medios de comunicación; dichas imágenes dieron forma a la percepción que los extranjeros tienen de la gente y algunos de lugares de Japón y en cierto grado de cómo los japoneses se ven a sí mismos y a su país. Su estudio fotográfico, el último y más conocido perteneciente a un propietario extranjero en Japón, fue uno de los mayores del país y una de las firmas fotográficas comerciales más prolíficas del mismo. Debido en gran parte a las exigentes normas técnicas de Farsari y su capacidad empresarial tuvieron una influencia significativa en el desarrollo de la fotografía en Japón.

Primeros años Adolfo Farsari nació en Vicenza, Reino de Lombardía-Venecia (por aquel entonces formaba parte del Imperio Austriaco, ahora en Italia). Empezó la carrera militar italiana en 1859 pero emigró a los Estados Unidos en 1863 y se convirtió en un ferviente abolicionista,Sanders of Oxford, s.v. "Farsari". Consultado el 9 de diciembre de 2006. Farsari sirvió en el Ejército de la Unión como soldado voluntario de la Caballería del Estado de Nueva York hasta el final de la guerra civil estadounidense. Se casó con una estadounidense pero el matrimonio no funcionó y en 1873 dejó a su mujer y a sus dos hijos y se marchó a Japón.Terry Bennett, Early Japanese Images (Rutland, Vt.: Tuttle, 1996), 44–45; Sebastian Dobson, "Yokohama Shashin", 27, in Art and Artifice: Japanese Photographs of the Meiji Era: Selecciones del Jean S. y Frederic A. Sharf Colección del Museo de Bellas Artes, Boston (Boston: MFA, 2004).

Establecido en Yokohama, Farsari se asoció con E.A. Sargent. La compañía, Sargent, Farsari & Co., comerciaba con los suministros de los fumadores papelería, tarjetas de visita, periódicos, revistas y novelas, libros de conversación japoneses e ingleses, diccionarios, guías, mapas y vistas fotográficas de Japón.

Se desconoce el autor de estas fotografías, pero Farsari fue el autor de al menos algunos de los mapas, en particular de Miyanoshita (en la región de Hakone) y Yokohama.An 1890 edición de Keeling's Guide reproduce algunos de los mapas acreditados a A. Farsari, y en un anuncio en la guía se refiere a "A. Farsari" como "fotógrafo, pintor y supervisor". George C. Baxley Stamps, Keeling's Guide to Japan. El título de una página de un libro de fotografías de 1890 se refiere aA. Farsari & Co. como "fotógrafo, pintor, supervisor, editor y comisionista ". Waseda University Library; Exhibitions; WEB; Farsari, No. 37. Cuando terminó su asociación con Sargent, la compañía, entonces A. Farsari & Co., publicó sucesivas ediciones de Keeling's Guide to Japan y el mismo Farsari escribió y editó Palabras y frases japonesas para el uso de extranjeros.Dobson, 21, 28. La firma se encontraba entre las editoriales más prolíficas de material de ayuda para los viajeros y publicó su primera guía para Japón en julio de 1880.Frederic A. Sharf, "A Traveler's Paradise", 10, en Art and Artifice.

Trayectoria profesional y Estudio Farsari amplió sus intereses a la fotografía comercial y fue un autodidacta en cuanto a fotografía se refiere en 1883. En 1885 se asoció con el fotógrafo Tamamura Kozaburō y adquirió el estudio fotográfico Stillfried & Andersen (También conocido como Japan Photographic Association), con sus quince empleados japoneses.Dobson, 21; Bennett, 45. El inventario del estudio incluía imágenes de Felice Beato que las había adquirido junto con el estudio de Beato en 1877.Luke Gartlan, "A Chronology of Baron Raimund von Stillfried-Ratenicz (1839–1911)", 146, in John Clark, ed., Japanese Exchanges in Art, 1850s to 1930s with Britain, Continental Europe, and the USA: Papers and Research Materials (Sídney: Power, 2001). No está muy claro cuánto tiempo duró la asociación entre Tamamura y Farsari, ya que por aquellos años había cierta competencia entre ellos. Farsari amplió aún más sus negocios en 1885 cuando la Yokohama Photographic Company (que pertenecía a David Welsh) quebró y Farsari adquirió sus locales (junto a los suyos) y se mudó allí.Dobson, 21. Además del estudio en Yokohama, Farsari probablemente tenía agencias en Kōbe y Nagasaki.Bennett, 60. Hacia el final de 1886, Farsari y un fotógrafo chino Tong Cheong eran los únicos fotógrafos extranjeros en activo en Japón, y para el año siguiente, incluso Tong Cheong se había ido.Dobson, 20.

thumb|left|Cubierta lacada de un álbum, A. Farsari & Co., c. 1890.

En febrero de 1886 un incendio destruyó todos los [negativos] de Farsari, de modo que se fue por todo el Japón durante cinco meses tomando de nuevo las fotografías para reemplazarlas. Reabrió el estudio en 1887. A pesar de las pérdidas en el incendio, en 1889 el inventario de Farsari comprendía alrededor de 1000 paisajes japoneses y de retratos.Dobson, 21–22.

thumb|Mujer tocando un Yueqin, c. 1886. Álbum coloreado y decorado a mano.

A raíz de las innovaciones de Felice Beato y el Barón Raimund von Stillfried, Farsari amplió aún más el comercio de álbumes fotográficos. Su estudio normalmente producía álbumes monocromáticos de color sepia (Impresión al albumen) que eran pintados a mano y montados sobre las hojas del álbum. Estas páginas a su vez estaban decoradas a mano y encuadernados con cubiertas brocadas de seda o láminas lacadas con incrustaciones de marfil, madreperla y oro.Dobson, 15. Al igual que sus contemporáneos, Farsari normalmente subtitulaba y enumeraba sus fotografías con letras blancas sobre fondo negro.Bennett, 61.

Farsari vendió muchas de estos álbumes fotográficos, sobre todo a residentes extranjeros y visitantes (turistas). Empleaba a excelentes artistas, los cuales producían un trabajo de alta calidad, al ritmo de dos o tres estampas pintadas a mano al día.Lo que probablemente era una velada referencia al trabajo realizado en el estudio de Tamamura, Farsari menospreciaba la baja calidad de las imágenes pintadas a mano realizadas con rapidez, diciendo, “Imagínese, un japonés pinta 60 estampas –muy mal- al día”. Citado en Dobson, 34–35. Bennett, 45; Gartlan, 174. Farsari garantizaba el uso de colores fueran “reales” y usaba los mejores materiales en la fabricación de los mismos. En consecuencia, su trabajo era caro, pero al mismo tiempo muy popular y a menudo era admirado por sus clientes y los que visitaban Japón, incluso obtuvo una brillante referencia por parte de Rudyard Kipling después de su visita en 1889 a Yokohama."... Las mejores fotografías las puede encontrar en la casa de Farsari & Co., cuya reputación se extiende desde Saigón hasta América. El Sr. Farsari, un poco excéntrico y un artista, y cuyas peculiaridades te las hace pagar, pero su mercancía vale su precio...". Dobson, 22–23. Ese mismo año, Farsari le regaló un álbum de fotos especial al Rey de Italia.Dobson, 27. Dobson se refiere al "Rey Víctor Manuel II", pero como Víctor Manuel II de Italia murió en 1878, el regalo sería probablemente a Umberto I o al futuro rey Víctor Manuel III de Italia. Hacia 1890, la altísima reputación del estudio consiguió en exclusiva los derechos de fotografiar los Jardines Imperiales de Tokio.Bennett, 59.

Los futuros coloristas que fueran a trabajar para A. Farsari & Co. eran entrevistados por el mismo Farsari, quien se aseguraba que estuvieran familiarizados con las técnicas de pintura de Japón. Una vez contratados, se les daba instrucción sin retribuciones durante varios meses, y más adelante un salario base que aumentaba mano a mano que Farsari quedaba satisfecho con el trabajo realizado. Un buen colorista podía ganar el doble del sueldo por el mismo trabajo en el estudio Yokohama y el doble de su sueldo diario si trabajaba los domingos. Los coloristas también recibían premios y regalos regularmente. Por otra parte, Farsari se quejaba en una carta a su hermana que para motivar a sus empleados tenía que enfadarse, blasfemar e incluso pegarles, cosa que hacía según un programa fijo. Hacia 1891 A. Farsari & Co. tenía treinta y dos empleados, diecinueve de ellos eran los coloristas a mano.Dobson, 23.

En 1885 Farsari tuvo una hija, Kiku, de una mujer japonesa de la cual no se tiene noticias que se casaran. Se describía a sí mismo como un misántropo, relacionándose con muy pocas personas fuera de su trabajo, y su correspondencia indica que cada vez deseaba más regresar a Italia. Intentó obtener de nuevo la ciudadanía italiana que perdió cuando emigró a los Estados Unidos e incluso espera conseguir ser nombrado cavaliere y de este modo entrar a formar parte de la aristocracia italiana. Si tuvo éxito en sus propósitos no está claro. Sin embargo, en abril de 1890 él y su hija dejaron Japón por Italia. El 7 de febrero de 1898 Farsari murió en la casa de familia en Vicenza.Dobson, 27.

Tras la salida de Japón de Farsari en 1890, su estudio siguió siendo operativo e incluso aparecía como propietario hasta 1901, cuando Tonokura Tsunetarō se convirtió en su propietario. Tonokura, a quien Farsari había conocido desde mediados de 1870, dirigía desde hacía tiempo operaciones diarias del estudio. En 1904 Tonokura dejó el negocio para empezar uno propio y fue otro de los empleados de Farsari, Watanabe Tokutarō, quien se convirtió en el nuevo propietario, a quien le siguió su secretario personal, Fukagawa Itomaro. El negocio fue finalmente registrado como compañía japonesa en 1906 y continuó en actividad hasta al menos 1917 y probablemente a más tardar 1923, el año en que Yokohama fue gravemente destruida por el Gran terremoto de Kantō. A. Farsari & Co. fue el último estudio fotográfico activo perteneciente a un extranjero en Japón.Dobson, 28.

Farsari y Yokohama shashin

Farsari comentó su visión de la fotografía en una carta a su hermana, donde le escribía que «tomar fotos es una cosa mecánica». Al describir su conversión a fotógrafo, escribió: «No tengo profesores reales, lo he aprendido todo de los libros. He comprado todo el equipo necesario y sin ayuda de nadie, saqué las fotos, las revelé y así. Entonces enseñé a los demás».citado en Dobson, 21.