thumb|230px|Mandarín durante la dinastía Qing. Mandarín es el término usado habitualmente para referirse a los magistrados, burócratas y funcionarios de la China imperial.

Los mandarines formaron la élite social y la clase gobernante del Imperio chino desde la dinastía Tang (618-907) hasta dinastía Qing (1644-1912). Accedían a la función pública por medio de un riguroso sistema de exámenes imperiales, donde se examinaba su conocimiento de los clásicos chinos en distintos grados. Aunque nominalmente abiertos a todo el mundo, preparar los exámenes imperiales requería una educación altamente especializada y muy costosa, con lo que la carrera de mandarín sólo estaba al alcance de las clases más acomodadas de China, que veían el mandarinato como un vehículo de ascenso social. Los mandarines eran eruditos versados en filosofía confuciana y en literatura clásica china, y ocuparon todos los cargos ejecutivos, burocráticos y educativos, así como todas las magistraturas del gobierno de la China imperial, desde oficiales de aduanas hasta jueces, gobernadores, virreyes, o ministros del emperador. Así, el Imperio Chino estuvo gobernado y dominado por una clase civil (los mandarines) en lugar de por una nobleza militar, que era el caso en la mayoría del resto del mundo.

Por extensión, el término mandarín se usa también para referirse a los funcionarios de los antiguos reinos de Vietnam y de Corea, que implantaron sistemas semejantes inspirados en el chino. El término mandarín también es utilizado para hacer referencia al chino mandarín, el dialecto del idioma chino hablado en la zona norte de China, debido a que era el dialecto utilizado por los mandarines chinos durante las dinastías Ming y Qing. thumb|Retrato del siglo XV del mandarín Ming, Jiang Shunfu. La cigüeña en su cuadrado mandarín indica que era un mandarín de sexto rango. thumb|Grabado de Baptista van Doetechum de 1604 de un mandarín.

Etimología El término castellano mandarín deriva del portugués mandarim (en portugués antiguo escrito mandarin, ). El término portugués aparece empleado en uno de los primeros informes portugueses sobre China: las cartas de los supervivientes de la embajada de Tomé Pires, probablemente escritas en 1524,. Las cartas no se publicaron en su momento, pero al parecer se distribuyeron en forma de manuscrito; Ferguson publicó la copia encontrada en una biblioteca de París. Aunque Ferguson aceptó las fechas de 1534 y 1536 dadas en los manuscritos de París, investigadores posteriores llegaron a la conclusión de que en realidad las cartas se enviaron en 1524 (Boxer et al., 1953, p. xxi). En las cartas la palabra aparece numerosas veces en su forma plural, tanto con n/m final: mandarĩs, manderĩs, manderỹs como sin ella: mandaris, manderys, mandarys. (Nótese que en la ortografía portuguesa del siglo XVI, a menudo se ponía tilde sobre una vocal final en lugar de escribir una n o una m después de la vocal; así, ĩ o ỹ se transcribirían como in/im o yn/ym en la mayoría de las reimpresiones modernas). y en la História do descobrimento e conquista da Índia pelos portugueses de Fernão Castanheda, escrita en torno a 1559.Fernão Lopes de Castanheda, História do descobrimento e conquista da Índia pelos portugueses, Vol. VI, cap II, 26. Castanheda's spelling (in plural) is still mandarins. Matteo Ricci, que entró en China desde el Macao portugués en 1583, también afirma que los portugueses afincados en Macao usaban el término, y ascribe al término mandarín al hecho que los mandarines mandaban.Matteo Ricci, De Christiana expeditione apud Sinas. pag. 45 de la traducción a lengua inglesa publicada en "China in the Sixteenth Century: The Journals of Matteo Ricci", Random House, New York, 1953. El pasaje original, en Latin, vol. 1, p. 51: "Lusitani Magistratus illos, à mandando fortasse, Mandarinos vocant, quo nomine iam etiam apud Europæos Sinici Magistratus intelliguntur".

Se cree que la palabra portuguesa deriva o está relacionada con el término o mandador ("el que manda") y mandar, del latín mandare. Algunos filólogos creen que los portugueses tomaron el término prestado del malayo menteri (en Jawi: ) que a su vez proviende del sánscrito mantri (Devanagari: मंत्री), que significa consejero o ministro. Etimológicamente, mantri está relacionado con el término mantra ("consejo"), y es a su vez un cognado del verbo latino mandare.Mandarin, Online Etymology DictionaryMandarin Merriam-Webster"mandarin", El filólogo malasio Ungku Abdul Aziz postuló que el término entró en el portugués por medio de los portugueses afincados en Malaca durante el Sultanato de Malaca. Cuando los comerciantes malayos se referían a los oficiales Chinos, usaban el término "menteri", al que los portugueses habrían añadido una "n" debido a su deficiente manejo del malayo, o quizás a su parecido con el término "mandar".

Durante el , antes de que el término mandarín se generalizara por toda Europa, es frecuente encontrarse con el término Loutea (con diferentes variantes ortográficas) para referirse a estos funcionarios chinos. Loutea es empleado a menudo por Galeote Pereira en sus crónicas sobre sus viajes por China entre 1548–1553, que fue publicado en 1565. En el Tratado sobre China (1569) de Gaspar da Cruz se les llama Louthia. El término Loutea vendría del chino 老爷 (en dialecto mandarín: lǎoye; dialecto de Amoy: ló-tia; en dialecto de Fujian: lāu-tia), que era una forma muy común de tratar a los oficiales, parecida a "su señoría" o "su excelencia".. Minnan (Amoy and Quanzhou) pronunciation is given as per C.R. Boxer, whose source is Carstairs Douglas's Dictionary of the Amoy vernacular. Louthia es también el término que emplea Juan González de Mendoza en su Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reyno de la China (1588), basado en buena medida (directa o indirectamente) en las obras de Pereira y de Gaspar da Cruz, y que se convertiría en la obra de referencia estándar sobre China durante el y principios del ."LOUTEA, LOYTIA, &c" in:

La continua presencia portuguesa en Macao, así como las misiones jesuíticas y, posteriormente, la presencia de mercaderes de otras nacionalidades en Cantón contribuyeron a que el término mandarín se hiciera el dominante para referirse al tipo de funcionario-erudito chino que, siendo versado en poesía, literatura y filosofía confuciana, formaba parte de la función pública del Imperio chino.

Origen del término chino mandarín Los mandarines chinos empleaban el dialecto cortesano del idioma chino. Durante las dinastías Ming y Qing, éste era el dialecto chino de la corte de Pekín y el idioma de la administración central, caracterizado por sus arcaísmos, sus formas retóricas formales y por el abundante empleo de ideogramas inexistentes en otros dialectos chinos. Durante la dinastía Ming, los misioneros europeos comenzaron a adoptar este dialecto, conocido en China como Guanhua ("el idioma de los oficiales"), como el del chino estándar.Guanhua is transcribed by Matteo Ricci and other early European writers as Quonhua, in accordance with Ricci's transcription system that remained in use by Jesuits for a long time after his death. See pages 28–29 in the English translation, China in the Sixteenth Century: The Journals of Matteo Ricci, Random House, New York, 1953. In the original Latin, De Christiana expeditione apud Sinas suscepta ab Societate Jesu (1617), vol. 1, p. 31: "Præter hunc tamen cuique Provinciæ vernaculum sermonem, alius est universo regno communis, quem ipsi Quonhua vocant, quod curialem vel forensem sonat." El término chino mandarín empleado en la actualidad para referirse al dialecto chino del norte de China (y el empleado aún hoy en día por el gobierno de China) surgió así para referirse al dialecto del chino empleado por los mandarines.

Historia El surgimiento y desarrollo del mandarinato se debe al intento de los sucesivos emperadores de China por desplazar a la aristocracia tradicional china del ejercicio del poder.

Se sabe que por lo menos a partir de la dinastía Zhou, China tuvo funcionarios dedicados a administrar el estado. Sin embargo, la mayoría de los cargos de mayor importancia eran asignados a familiares del soberano y a la nobleza. La dinastía Han introdujo la celebración de exámenes imperiales, pero los requisitos de acceso primaban el origen familiar y el carácter personal de los candidatos, con lo que los cargos solían asignarse a aristócratas o cortesanos, y los exámenes de selección se abandonaron pronto.Miyazaki Ichisada, Investigación sobre el sistema para la selección de funcionarios de nueve rangos. Antes de los exámenes imperiales , 1981. Traducción al chino: 《九品官人法研究:科舉前史》, Pechino, Zhonghua Shuju, 2008. Al comienzo del período de los tres reinos en 220 d. C., el naciente reino de Cao Wei estableció un sistema de nueve rangos para la selección y jerarquización de funcionarios, pero los funcionarios eran seleccionados basándose en recomendaciones y el origen familiar, no por medio de exámenes imperiales.

Orígenes del mandarinato durante las dinastías Sui y Tang El sistema de nueve rangos de Cao Wei se mantuvo durante todo el período de los tres reinos (220-280 d. C.) y la dinastía Jin (266-420 d. C.), y solo fue reformado una vez la dinastía Sui (581-618 d. C.) reunificó China. El segundo emperador Sui, el emperador Yang (569-618), decidió reformar el acceso a la función pública por medio de la creación del sistema de exámenes imperiales, a fin de reclutar funcionarios fuera de los rangos de la aristocracia tradicional. izquierda|miniaturadeimagen|El emperador Yang (569-618), creador del sistema de exámenes imperiales que fue empleado para reclutar mandarines desde el año 605 hasta 1912. La motivación era tanto ideológica como pragmática. Por un lado, el establecimiento del sistema de exámenes respondía al debate filosófico sobre como debía de administrarse el estado que se llevaba gestando en China desde el Período de Primaveras y Otoños (771-476 a. C).Así, la doctrina confuciana defendía que los magistrados y funcionarios debían de ser virtuosos y conocedores de los clásicos literarios.El moísmo había criticado duramente el nepotismo de dinastías anteriores, y lo había señalado como una causa de su decadencia. La escuela legalista defendía abiertamente la necesidad de nombrar magistrados basándose en sus méritos y conocimientos, en vez de a sus relaciones familiares. Todo ello condujo de forma gradual a la decisión de establecer un oposiciones públicas para reclutar funcionarios, en vez de basarlo en recomendaciones informales. Por otro lado, el emperador Yang, que pasaría a la historia como uno de los tiranos más ambiciosos de China, estaba enfrentado a la nobleza tradicional, y deseaba controlar el acceso a cargos de gobierno local con la intención de desplazar de los mismos a las aristocracias locales. Yang no abolió los nueve rangos, sino que alteró el sistema de selección de funcionarios imponiendo la selección por medio de exámenes.