Los malvinenses o malvineros son los habitantes de las islas Malvinas. En Argentina el término kelpers es de uso frecuente, pero se considera peyorativo en las islas por sus matices negativos. En idioma inglés los isleños se llaman Falkland Islanders o simplemente Falklanders.
Identidad
thumb|200px|Kelper montado en su caballo hacia 1936. thumb|220px|Grupo de malvinenses paleando turba hacia los años 1950. La turba era la única forma de combustible utilizada en las islas hasta la llegada de las empresas argentinas YPF y Gas del Estado.
Tras la ocupación británica de 1833, arribaron diversos colonos británicos que se unieron con los colonos argentinos que permanecieron en las islas después de dicho desembarco británico y que sobrevivieron al posterior alzamiento de Antonio Rivero en 1834. Otros grupos étnicos que han contribuido a su origen son los gibraltareños, los uruguayos, los chilenos y los escandinavos.
Los isleños, generalmente de origen británico y habla inglesa, se consideran a sí mismos británicos, pero con una identidad particular que los diferencia de los otros pueblos británicos.Clifton, Lewis. The Falkland Islands: Self-government with an emerging national identity? News and Journal 2004, The 21st Century Trust. London, 1999. pp. 16-19. De acuerdo con el censo de 2012, menos del 30% de los malvinenses se definió principalmente como «británico», mientras el 57% se definió como Falkland Islander (isleño de las Malvinas). A pesar de esta fuerte identidad isleña, los malvinenses son mayoritariamente partidarios de la posición británica en el conflicto, y reivindicaciones de independencia han sido mínimas. La mayoría de ellos tienen la ciudadanía británica, al igual que los habitantes de otros territorios británicos de ultramar como Santa Elena, Bermudas, Islas Caimán, etc.L.L. Ivanov et al. The Future of the Falkland Islands and Its People. Sofia: Manfred Wörner Foundation, 2003. Printed in Bulgaria by Double T Publishers. 96 pp. ISBN 954-91503-1-3 Lewis Clifton, expresidente de la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas, habla sobre la identidad particular de los malvinenses:
Pese a que se sienten plenamente británicos e iguales a los habitantes de las islas británicas, los habitantes de Inglaterra los ven de «mentalidad cerrada», más introvertidos y reservados que los habitantes de las grandes ciudades inglesas. Los propios malvinenses sienten que en el resto del mundo los ven como «poco razonables». También son descritos como «amables aunque distantes, correctos y pacientes si alguien no logra hacerse entender», «francos, algo ingenuos» y que a veces son macanudos y otras, irracionales o bastante psicóticos.
Los malvineses se ven a sí mismos como una «nación de inmigrantes» como las de países vecinos de América del Sur:
Según ellos mismos funden tradiciones británicas, santahelénicas e incluso chilenas (por la inmigración), comportándose «como un país» y poseen una «fuerte» identidad más allá de lo británico. También dice que «hay una imagen estereotipada y un gran desconocimiento» en Argentina.
Actualmente se consideran prácticamente como un «país aparte», y reclaman que se reconozca su identidad y que su voz sea escuchada.
Evolución política de la identidad malvinense
Hacia 1968, se había realizado un Memorando de Entendimiento entre Argentina y Gran Bretaña donde este último país reconocería la soberanía argentina cuando considerase garantizados los intereses de los isleños. Lord Chalfont, funcionario del Foreign Office, viajó a las islas para presentar personalmente el Memorando ante los malvinenses. Chalfont les dijo: «Ustedes se resisten a admitir que el mundo está cambiando. Gran Bretaña ya no es el gran poder imperial del siglo XIX. (…) No les puedo ofrecer ninguna garantía, pero cuando dicen ‘Mantengan británicas a las Malvinas’, deben estar seguros de que saben lo que eso significa. Significa algo diferente a lo que significaba en 1900». Pese a ello, los malvinenses rechazaron la soberanía argentina. El Foreign Office intentó durante los años siguientes convencer a los isleños de las ventajas que obtendrían de un eventual acuerdo con la Argentina. Un grupo de malvinenses y simpatizantes de su causa organizaron un lobby para presionar contra las negociaciones en el Parlamento Británico.
Desde la década de 1960, la dimensión política de la identidad malvinense ha desarrollado en torno a la campaña por el reconocimiento del derecho de los isleños a la autodeterminación. La clave para ello fue la creación de un comité en 1968, el reconocimiento de Gran Bretaña del derecho a la libre determinación después de que los isleños rechazaron la propuesta británica de retroarriendo que fuera ofrecida a la Argentina por el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones en 1980 (llamada «propuesta leaseback»),A Brief History of the Falkland Islands. Part 6 - The Build-Up to War. Falkland Islands Information Portal. y la nueva Constitución promulgada en Malvinas en 1985. La Constitución confiere cierto poder político a la Asamblea Legislativa de las Malvinas, manteniéndose el cargo del gobernador colonial. En defensa de la autodeterminación, los malvinenses invitan anualmente a los funcionarios de las Naciones Unidas para conocer las islas y su cultura, pero es constantemente rechazada.
En 1988, el gobierno británico redactó un documento llamado «Gran Bretaña y los territorios en el extranjero». El documento estableció que los territorios británicos de ultramar se mantendrían británicos «mientras quisiesen mantenerse británicos». Sobre la cuestión de las Malvinas consideró que el Reino Unido «no tiene dudas sobre la soberanía británica y no considera que el asunto sea negociable (...) manteniendo su compromiso de defender el derecho a la autodeterminación de los isleños. En ejercicio de este derecho los isleños han reiterado en varias oportunidades su deseo de seguir siendo británicos». Esto fue bien recibido por los malvinenses.
Además del aislamiento geográfico, el surgimiento de una identidad nacional distinta del isleño de Malvinas junto con la identidad británica originalmente indiferenciados fue posiblemente influenciado por los procesos de traspaso de competencias que tienen lugar entre las naciones del Reino Unido a partir del 1997:
Malvinenses pro-argentinos
Alejandro Betts, malvinense radicado en la Argentina continental, ha criticado al gobierno británico y al modo de vida en las islas, diciendo que «el objetivo del sistema colonial británico es que haya una subordinación total y absoluta de la postura británica, no permitiendo alguna voz de opinión distinta» y criticando la postura del derecho de autodeterminación de los malvinenses. Sobre los isleños, él ha dicho que los británicos consideran que su «papel de mayor importancia» es la de «ocupación» del territorio. Además, ha criticado la educación que reciben los habitantes, afirmando que «no alcanza ni el ciclo básico» argentino y que es «muy limitada». Según él, la situación «tiene un propósito» por parte de los británicos para tener los elementos suficientes, pero no aspiraciones de salir de las islas. También ha dicho que allí no se podía aspirar a una gran carrera «porque los puestos jerárquicos eran otorgados a ciudadanos que venían desde Inglaterra». Según Betts, el incremento poblacional «resulta en gran medida» de la política británica de contratación de mano de obra del Reino Unido y Santa Elena. Además dice que el gobierno isleño «no es independiente», ya que la administración ejecutiva «recae sobre un gobernador nombrado por la Corona que designa a parte de los miembros de la Asamblea Legislativa».
En cuanto a la identidad isleña, él dice:
Betts constantemente se define como «fueguino-malvinense», diciendo que «ante la ley (argentina)» todos los malvinenses son fueguinos. Él afirma que las negociaciones entre Argentina y Reino Unido se deben realizar con diálogo y diplomacia, detallando que «hay que considerar cómo integrar a la isla pero sin modificar la calidad y tipo de vida de los habitantes».
Debido a sus posturas, es considerado mayoritariamente como «figura polémica», «traidor» y «líder propagandista» por los malvinenses y los medios de prensa británicos.
James Peck, otro malvinense radicado en la Argentina continental, dice que «la guerra se llevó poca identidad que teníamos». Según él, la situación actual de las islas «no es genuina, no es inocente y con el referéndum (de 2013) hay mucha manipulación». También afirma que la cultura e identidad malvinense era «una combinación de cosas argentinas e inglesas, galesas e irlandesas».
El 13 de diciembre de 2015, en su cuenta personal de Facebook, James Peck subió una foto en la que su DNI argentino aparecía cortado en cuatro partes, siendo acompañado por un mensaje en inglés que iniciaba con «este es mi documento argentino, ahora ha sido destruido». Allí explicó su complicada situación familiar, laboral y criticó al gobierno argentino, diciendo que gracias a su «repugnante manipulación» (por ser un argentino de Malvinas) no puede vivir con estabilidad y trabajar en las islas. Desde que había sido despedido en el gobierno, no pudo mantener económicamente a sus hijos. Además, ya no vivía establemente en Buenos Aires.
En enero de 2016 regresó a Malvinas, donde se radicó. En una entrevista concedida a The Guardian declaró que había solicitado la ciudadanía para estar con sus hijos en Buenos Aires, ya que el gobierno argentino se había negado a aceptar que él era británico a los efectos de su solicitud de residencia ya que nació en las Malvinas. Declaró que no le gustó su vida en la Argentina continental, que no se sintió integrado y que fue «presionado» a participar en actos sobre la gesta de Malvinas. Sobre sus hijos declaró que quiere que conozcan su historia personal y que «no crezcan aquí contaminados por esta sociedad a la que he renunciado». «Siento que he perdido por no aprender a vivir al modo de Argentina».
Situación con Argentina
thumb|200px|Primera página de la lista de militares argentinos que fueron expulsados de las Malvinas por las fuerzas británicas en enero de 1833, escrita por José María Pinedo el 16 de enero de 1833. thumb|250px|El telegrama de Jeremy Moore al gobierno británico de Londres, al finalizar la guerra de 1982, señalando que las islas «están una vez más bajo el gobierno que desean sus habitantes». Un aspecto específico de la identidad local es la relación humana de los isleños que tradicionalmente mantuvieron con Chile y Uruguay, y principalmente después de la guerra de 1982, el rechazo de gran parte de la población local al reclamo de soberanía argentino. Existen isleños que, al tener contacto con algún turista argentino, resaltan el año de llegada de sus ancestros o cuantas generaciones de su familia llevan viviendo en las islas. En 1999, cuando se aprobó una declaración conjunta entre la Argentina y el Reino Unido para la llegada de argentinos a las islas, en Puerto Argentino/Stanley se registraron protestas en contra. Alrededor de la mitad de los malvinenses se oponía a la presencia de turistas argentinos. En la capital isleña es común ver banderas, carteles y objetos en venta antiargentinos.
Los malvinenses construyen su identidad solamente alrededor de la oposición a la Argentina. Esto se debe mayoritariamente al hecho de que su prosperidad económica se relacionó con la derrota argentina de 1982, también se puede deber a la inseguridad que les produce la memoria de dependencias pasadas. Los autores Dodds y Manóvil señalan que:
Los isleños ven a la Argentina como un país «hostil» y sus críticas van hacia su inestabilidad económica. No consideran a la Argentina como amenaza a nivel militar pero consideran que «puede atentar contra sus intereses económicos». La desconfianza en general, incluso en los productos en venta en los supermercados o para exportar. El término más común para denominar a la población argentina es «Argie».