Catedral Metropolitana de los Bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo o simplemente Catedral de Maracaibo, es la Iglesia matriz de Maracaibo en el estado Zulia, Venezuela.
Es sede de la arquidiócesis de Maracaibo y se encuentra ubicada en el centro histórico de la ciudad, en la Parroquia Catedral del Municipio Maracaibo, frente a la plaza Bolívar.
Su designación como Catedral nace por Bula del papa León XIII un 28 de julio de 1897Catholic.net Catedral de Maracaibo
Historia Orígenes
Los Reyes Católicos Catedral de Maracaibo desde 1502 recomendaban que al fundar una ciudad se estableciera al mismo tiempo una iglesia y un hospital, alrededor del Templo se desarrollaría entonces el futuro poblado. Maracaibo se fundó tres veces y en ninguna de ellas se evidencia fehacientemente dónde se construye el templo principal. En el caso del primer fundador, el Adelantado alemán Ambrosio Alfinger, existió en el poblado, asentada hacia los lados de la actual redoma del Puente España, una iglesia y su párroco: Reverendo Juan Rodríguez de Robledo. Dicho poblado desaparece seis años después. En las dos siguientes refundaciones no se conoce la localización exacta de su templo, sin embargo, la tercera fundación, realizada por Pedro Maldonado en 1574, fue la que terminó por establecerse, convirtiéndose a los años en la ciudad de Maracaibo, por lo que cabe pensarse en la posibilidad de que la Iglesia de esta fundación -no obstante la poco clara ubicación del poblado- corresponda a la lejana célula matriz de la S.I. Catedral Zuliana. Se cree también que el obispo Fray Pedro de Agreda en 1579 empleó la ermita original de Alfinger, para erigir definitivamente lo que sería el templo mayor. Lo que si está claro es que no se siguieron las recomendaciones de los reyes de construir un hospital junto a la iglesia y según otra versión, a principios de 1600, (1607?) el terreno donde se construyó la Iglesia Matriz fue donado por los esposos Don Francisco Hortiz y Doña Inés del Basto, beneméritos proyectistas y constructores de la Ermita y Hospital de Santa Ana (hoy Hospital Central) al lado de su casa de habitación. En 1600 se generan los ataques a la población de Gibraltar y su imagen (Cristo Negro) que luego de ser incendiada por los aborígenes es trasladada en resguardo hasta tanto sea reconstruida la sureña población, quedando entronizada allí desde entonces. Para 1610 habían libros parroquiales, datándose la antigüedad de un libro de Partidas de Matrimonio que comenzó a llenarse el 4 de octubre de dicho año y se deduce que debió haber otros previos que tal vez se consumieron en algún incendio u otro hecho. El obispo Mariano Martí, visitó el lugar un 8 de mayo de 1774 y en sus relatos pastorales menciona que "...vio y reconoció la fuente bautismal, altares, imágenes, ornamentos, vasos sagrados y demás bienes, así como su fábrica, robustamente construida, sólida y dispuesta acorde para servir al culto divino..."
Período Colonial thumb|250px|Nave central de la Catedral
Teóricamente se acepta que la primitiva ermita se erigió en 1574 con paredes de bahareque (varas de caña brava y barro) y techo de palma y enea. En 1579 el templo aparece en el plano de la ciudad y quizás en 1595 se reconstruye utilizando piedra. En 1600 se levanta la torre de mampostería que terminaba en cúpula. Para 1624 se encontraba en pésimas condiciones. Una reconstrucción del Templo se culminaría en 1650 con la erección de tres naves, cuyas paredes eran todas de mampostería, las columnas de madera con bases de piedra labrada y el techo de tablas cubierto de tejas. Hacen cabeza a las tres naves otras capillas y en la del medio está el Presbiterio: del lado del Evangelio tiene otras dos capillas, y al extremo del frontispicio, una torre de tres cuerpos, de los cuales el primero sirve de Bautisterio; del lado de la Epístola tiene otras tres capillas, que vienen a quedar en frente de las del lado del Evangelio; tras las Capillas de cabecera está la Sacristía, también de mampostería como el resto de la estructura. A cada lado del Templo se encuentran dos cementerios, uno para niños y otro para adultos, ambos cercados con paredes de mampostería y a un lado de este último hay una capilla separada de la Iglesia, dedicada a Nusestra Señora del Patrocinio, con paredes y techo igual al resto del edificio, incluyendo además una puerta hacia la plaza que está al frente de la edificación, e inmediato a esta capilla hay un aposento destinado para custodia de muebles, y allí mismo están comenzadas algunas paredes con el finde hacer casa para habitación de los Curas.
En la referida Iglesia hay nueve altares, a saber: el Mayor, en el que siempre está colocado el Santísimo Sacramento y las imágenes de los Santos titulares; tres al lado del Evangelio dedicados a un Crucificado, la Santísima Trinidad y las Ánimas del Purgatorio; las del lado de la Epístola están dedicadas a la Virgen del Rosario, san Sebastián, Virgen del Carmen y Virgen de la Candelaria; y, el último de dichos altares, dedicado a San Antonio de Padua, se halla tras la pared que sirve de respaldo al Coro, el cual está formado en el pavimento de la nave del medio con algunas barandas que lo guarecen y forman el tránsito al altar mayor. Un dato curioso data de 1684, se sabe que el Rey colaboró con 2000 pesos (que al parecer nunca llegaron) para terminar su construcción.
Luego de cambiar el techo de enea por tejas, sufriría una nueva reforma en 1717, incluyendo entre sus altares, por iniciativa del Gobernador Provincial Don Francisco de la Rocha Ferrer previo permiso otorgado por el Deán y Cabildo de la S.I. Catedral de Caracas, uno especialmente dedicado a la devoción y culto de Nusestra Señora del Carmen, posiblemente la advocación mariana de más antiguo y dilatado arraigo en el pueblo zuliano. incluyó además el permiso la erección de la Cofradía de la Virgen del Carmen, bajo el título de Hermandad del Escapulario del Carmen, el cual sería posteriormente confirmado y reglamentado por Real Cédula de 8 de agosto de 1790. La imagen de la Virgen del Carmen llegó desde el Virreinato de la Nueva España (México) en 1775.
Un 25 de octubre de 1788 es bautizado el General Rafael Urdaneta en este Templo, cuya partida de Bautismo fue conservada en un nicho que estaba en el muro sur de la Catedral, construido por idea a instancias de Manuel Belloso a la memoria del héroe por conmemorarse el Centenario de su muerte. La partida de Bautismo fue trasladada al Panteón Regional de la ciudad y hoy el nicho no existe.
Período Decimonónico
Al inicio de 1800 es reconstruida completamente por orden del gobernador Fernando Miyares, quien encarga las obras a su hijo el arquitecto Carlos Miyares, quien le da un estilo neoclásico, comprendiendo los trabajos entre otras obras el frontispicio, presbiterio cubierto con bóveda de mampostería, la construcción de la actual Capilla del Sagrario y del Carmen (devoción tradicional de la familia de Fernando Miyares y de su esposa, Inés Mancebo Zuloaga, siendo esta última una de las nodrizas del Libertador Simón Bolívar). Inconvenientes paralizaron los trabajos de reedificación del Templo acordados por Miyares y muchas obras quedaron inconclusas. Para 1806 el Gobierno Superior de la Iglesia de ese entonces, decide dividir el territorio eclesiástico del casco histórico de la ciudad, al ser imposible la asistencia de los ministros a los parroquianos dado el crecimiento poblacional y se constituyeron tres Parroquias, quedando dedicada entonces a san Sebastián, Patrono de Maracaibo, la correspondiente a esta Iglesia Mayor.
En 1813 José Domingo Rus, Diputado a las Cortes por la Provincia de Maracaibo, dirige a la Regencia de España la solicitud de trasladar la Sede Episcopal de Mérida, con Prelado, Cabildo General, Seminarios y Monasterios, desde dicha ciudad hasta Maracaibo, debido a los daños del terremoto ocurrido un 26 de marzo de 1812, que destruyó aquella ciudad. Aprobada la solicitud de Rus, se acuerda el traslado de la Sede, la Catedral y del Seminario a la Parroquia san Sebastián el 18 de abril del mismo año como Catedral de la entonces diócesis de Mérida en Maracaibo por el Ilustrísimo Doctor Rafael Lasso de la Vega, recién consagrado como quinto obispo y quien sucede en el episcopado al Dr. Santiago Hernández Milanes, una de las víctimas del terremoto de 1812. Lasso de la Vega resuelve continuar la paralizada reedificación del Templo, pero modifica el proyecto base del arquitecto Miyares. Entre las reformas figura la demolición de la bóveda que cubre el presbiterio, sustituyéndola con una techumbre de tipo piramidal, y, la eliminación de cuatro capillas laterales que estaban iniciadas. Los trabajos quedaron concluidos, conforme al proyecto reformado, a principios de 1818, y el 18 de abril de ese año -aniversario de la llegada de Lasso de la Vega a Maracaibo- es consagrada solemnemente el templo bajo el amparo de San Pedro y San Pablo.
En 1821, el Congreso de la Gran Colombia decidió el traslado de regreso de la Sede Episcopal a Mérida, por lo que el Templo, que había detentado la jerarquía de Catedral por algunos años, vuelve a su categoría de Iglesia Parroquial Mayor de Maracaibo. En 1828 el altar mayor es destruido por un rayo. En la misa de medianoche del día de Navidad de 1849 resonó por primera vez en el Templo el primer órgano que se instaló en la ciudad, el cual fue estrenado por José Mármol Muñoz, quien dio lecciones suficientes al Pbro. Miguel Baralt para desempeñar después las funciones de organista de la Iglesia. En 1858 se reconstruyó la torre del templo con la forma que tiene en la actualidad, sobre el primer cuerpo de la antigua, para acoger al reloj público, de cuatro esferas, siendo todo esto obsequio de la Municipalidad de Maracaibo, además, se fundieron en Francia las tres campanas de bronce que iban a juego con el reloj, instalado un 15 de julio de 1859. A partir de 1867 fue objeto de modificaciones y mejoras: supresión del coro bajo, modificación de las arcadas que separan las naves, instalación de un retablo mayor artísticamente tallado, reedificación de cinco de los diez altares laterales, reemplazo de las antiguas pilas de madera por otras de mármol blanco,y el cambio por baldosas de mármol de su antiguo pavimento de ladrillos, que se concluyó el 20 de marzo de 1882.
El 26 de febrero de 1894, se inicia el proceso de separación del Zulia de la diócesis de Mérida y su erección como nueva diócesis, solicitud hecha al Congreso Nacional por parte de la Legislatura Constitucional del Estado Zulia, por iniciativa de Monseñor Cástor Silva, quien llevaba prestando 31 años de servicio en el Templo, con la ayuda del Pbro. Francisco José Delgado, orador y escritor zuliano. Dada la aprobación del Congreso, el presidente Joaquín Crespo solicita al papa León XIII la erección de la diócesis del Zulia, la cual decreta por Bula un 28 de julio de 1897 siendo electo Monseñor Francisco Marvez como su primer obispo, volviendo así a su rango de Catedral. Precisamente entre 1896 y 1897, por iniciativa del Padre Delgado, fue construida la cúpula del Presbiterio.
Las restauraciones periódicas de las que ha sido objeto el edificio a lo largo de este siglo, el más activo en ese sentido, poco o nada han cambiado su estilo y disposición externa. Cabe estimarse que desde este período, la Catedral adquirió la expresión arquitectónica que la caracteriza.
Período de los Siglos y
En 1924 se instalan las cuatro campanas de bronce de uso litúrgico en la torre, que sustituyen a las anteriores (hoy de paradero desconocido). Fueron consagradas por Marcos Sergio Godoy, III obispo de la diócesis del Zulia. Contaba entonces con catorce Altares, retablos de madera, púlpito, coro , frescos pintados por el artista Pablo Castellani, el mismo que realizó los de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, reflejados en arcos, bóvedas y paredes.