La Biblioteca Central de Seattle () es la sede principal del Sistema de Biblioteca Pública de Seattle (Washington, Estados Unidos). El edificio actual, de once plantas y 56 metros de altura sobre rasante, fue diseñado en 1999 por el estudio Office for Metropolitan Architecture, liderado por el arquitecto holandés Rem Koolhaas. El edificio fue abierto al público el 23 de mayo de 2004 y cuenta con una superficie total de 34.000 metros cuadrados, que pueden acoger aproximadamente 1.45 millones de libros y otros contenidos. Está equipado con un aparcamiento para 143 vehículos, y unos 400 ordenadores de acceso público.
Dos millones de personas visitaron la Biblioteca Central el primer año de su apertura. Su fachada de vidrio y acero, inspirada en la tecnología Stealth, y su diseño interior en forma de cajas superpuestas, provocaron la atención internacional del sector de la arquitectura hacia el edificio. Las visitas guiadas comenzaron el 5 de junio de 2005.
En 1891 se instaló la primera biblioteca de Seattle, aunque la institución no contaba con sus propias instalaciones permanentes y fue pasando de edificio en edificio hasta llegar a la Biblioteca Carnegie, primera sede permanente de la institución localizada entre Fourth Avenue y Madison Street. Este edificio de estilo Beaux Arts y diseñado por Peter J. Weber fue inaugurado en 1906, y tomaba su nombre del empresario y filántropo Andrew Carnegie que financió la construcción de la nueva biblioteca, de 5100 metros cuadrados de superficie total. Ante el aumento de las necesidades de la biblioteca se construyó una ampliación en 1946, aunque no fue suficiente para el incremento exponencial de la población en la ciudad: desde la inauguración de la biblioteca hasta 1960 la población de Seattle aumentó en más del 200%.
En 1960 se construyó una nueva biblioteca en el solar ocupado anteriormente por la Biblioteca Carnegie. El nuevo edificio, diseñado por los arquitectos Bindon and Wright en estilo internacional, contaba con un servicio de drive-thru para compensar la falta de aparcamiento del edificio, y una superficie total de más de 19.000 metros cuadrados. A finales de 1990 el edificio se había quedado de nuevo pequeño para las necesidades: las dos terceras partes de los volúmenes de la institución se acumulaban en áreas de almacenamiento inaccesibles para los trabajadores y el público en general. La conciencia acerca de los peligros de los terremotos en los edificios públicos llevó a que el edificio de nueva planta que alojaría la biblioteca central de Seattle se diseñara de una forma diametralmente opuesta a los anteriores.
Hacia una nueva biblioteca left|thumb|250px|Rem Koolhaas examinando una maqueta del edificio. La financiación para la construcción del nuevo edificio para la Biblioteca Central, así como otros proyectos del sistema de bibliotecas, se garantizó mediante un fondo municipal de bonos por importe de 196.4 millones de dólares, denominado "Bibliotecas para todos", y aprobado el 3 de noviembre de 1998. El proyecto recibió también una donación por importe de unos 20 millones de dólares de Bill Gates. Del total recaudado se destinarían 169.2 millones de dólares exclusivamente a la construcción de la nueva biblioteca central, incluyendo una partida de 10 millones de dólares para la biblioteca central temporal.
Se convocó un concurso internacional para elegir el proyecto que mejor se adaptase a las solicitudes de la propiedad. A dicho concurso se presentaron un total de veintinueve estudios de arquitectura, y fue ganado por el estudio holandés OMA liderado por Rem Koolhaas, que concurrió al concurso junto al estudio local LMN Architects. El arquitecto holandés no había construido todavía ningún edificio en Estados Unidos cuando resultó ganador del concurso, aunque había llevado a cabo otros proyectos como las sedes norteamericanas de la firma de moda Prada.
Rem Koolhaas, cabeza visible del estudio de arquitectura holandés Office for Metropolitan Architecture (OMA), se encargó del desarrollo del proyecto junto con Joshua Prince-Ramus, también del mismo estudio. Ambos trabajaron como arquitectos principales del proyecto, mientras Deborah Jacobs, bibliotecaria jefe del sistema de Biblioteca Pública de Seattle, se encargó de supervisar el proyecto y actuar como la voz del cliente.
El proyecto thumb|300px|Esquema en sección de la Biblioteca Central de Seattle. El estudio OMA presentó en diciembre de 1999 una propuesta definitiva de edificio. El estudio pretendía, según la memoria de la propuesta, reformular el concepto tradicional de biblioteca adaptándolo a los nuevos requerimientos de este tipo de instalaciones, y convertirlo en un "almacén de información".
Con la denominación de "almacén de información", el estudio holandés quería destacar la creciente importancia en la bibliotecas modernas de los medios de comunicación audiovisuales diferentes del libro, y el cambio que se estaba produciendo en la interacción del usuario respecto a estos medios gracias a la tecnología. Los puntos principales de desarrollo de la propuesta de OMA se basaban en:
Dividir la biblioteca entre diferentes secciones dedicadas a tareas específicas. La flexibilidad se produciría dentro de cada sección, y permitiría en el futuro cambiar secciones enteras del edificio para adaptarse a otros usos, de ser necesario. Aprovechar las nuevas tecnologías para comprimir al máximo el espacio de almacenamiento necesario. Aprovechar las cualidades de los nuevos medios informáticos, que permiten crear nuevas formas de acceder a la información más allá de los libros tradicionales. Permitir la dualidad de uso entre los nuevos y los tradicionales medios de comunicación. Crear nuevos espacios que aprovechasen la situación privilegiada de la biblioteca y las nuevas tecnologías para atraer al público. La biblioteca moderna no es solo un lugar para leer, sino un centro social, un organismo donde se llevan a cabo diferentes actividades. El nuevo edificio debía ser sensible al incipiente rol social de las bibliotecas, generando un espacio abierto al público y evitando el carácter de "fortaleza" que ha tenido tradicionalmente este tipo de construcción.
La memoria completa del proyecto puede consultarse en Construyendo una nueva Biblioteca Central (en inglés).
El edificio thumb|300px|El Experience Music Project de Frank Gehry, citado por OMA como uno de los iconos de la modernidad en Seattle junto a la Biblioteca Central. Para llevar a la práctica estos puntos, el estudio holandés creó cinco plataformas, cinco clústers con programa y equipamiento específico para las actividades a desarrollar en cada uno de ellas. Estas plataformas se materializarían en volúmenes colocados uno encima del otro, dejando espacios intersticiales entre ellos que estarían dedicados a la lectura, el trabajo y el reposo. Los volúmenes apilados estarían desplazados de forma aleatoria respecto a la vertical.
Hacia el exterior se buscó la relación de la biblioteca con distintos hitos de la geografía de Seattle: hacia el Mount Rainier, Elliott Bay y la Interestatal 5. Se buscó una estética particular, con una fachada de vidrio y acero a base de superficies facetadas que contrastasen con los edificios adyacentes a la biblioteca, y generando un nuevo icono urbano. OMA citó en la memoria del proyecto de diciembre de 1999 la fachada de pliegues del Experience Music Project de Frank Gehry, situado también en Seattle, como icono del desarrollo de la moderna Seattle, junto a la nueva Biblioteca Central.
También se le dio una especial importancia al acceso virtual a la biblioteca a partir de internet. Según la memoria de diciembre de 1999, los espacios virtuales y reales de la biblioteca fueron concebidos en paralelo, como parte de la misma arquitectura. Las plataformas en las que se diseñó el edificio se repitieron en la organización del sitio web de la biblioteca, y las estrategias de comunicación que proveían acceso al espacio de la biblioteca tuvieron su reflejo en la plataforma virtual de la institución en internet.
Organización interior thumb|250px|Esquema en sección simplificado de la disposición de las plataformas y usos. La organización interior del edificio se basa en la agrupación del programa en cinco plataformas. Entre ellas se sitúan los espacios de consulta, zonas de lectura y ocio; y sobre la última de ellas, en la cubierta del edificio, se sitúa una terraza con vistas sobre la ciudad. Las plantas y secciones definitivas del edificio pueden ser consultadas en Floor Plans for the Central Library (en inglés). El tamaño de la Biblioteca y su configuración interior pueden hacer que los visitantes se pierdan; por ello en la entrada desde la Cuarta Avenida puede recogerse un mapa en el que se detalla el itinerario de recorrido interior.
Debido al desnivel existente entre las diferentes calles que rodean el edificio, existen diferentes entradas a distintos niveles para cada zona del edificio. La distribución interior del edificio puede describirse a partir de las plataformas que lo conforman, de la siguiente forma:
La plataforma sobre la que se asienta el edificio está compuesta por la zona llamada de operaciones y el aparcamiento de 143 plazas que hay en el segundo sótano, accesible desde Spring Street. La zona de operaciones está situada en el primer sótano y está formada por los espacios de servicio para el funcionamiento de la biblioteca: almacenes, fotocopiadoras y seguridad. Sobre esta plataforma se sitúa el Centro Faye G. Allen para niños: un espacio de 1.400 metros cuadrados que cuenta con una colección de 80.000 libros, DVD y CD y 22 ordenadores; así como el Auditorio Microsoft, una pequeña sala de 275 asientos que puede expandirse con otros 150 y a la que se tiene acceso desde la planta baja. Esta planta es accesible desde la Cuarta Avenida, mientras que tres ascensores y un montacargas comunican todas las plantas del edificio y constituyen la espina dorsal del edificio. left|thumb|250px|Vista aérea de la sala de estar. La segunda plataforma está compuesta por un primer nivel de servicio, en el que se encuentran diversos espacios para el personal y la plataforma de carga para camiones. Sobre este nivel se sitúa la zona denominada sala de estar, que es uno de los espacios principales del edificio con una altura libre de 15 metros y es accesible desde la Quinta Avenida. Dentro de ella existen zonas de reposo y de encuentro, puntos para la consulta, retirada y préstamo de libros, cafetería, tienda y la Colección de ficción Maria Lee Koh y Familia. También existe acceso directo al Auditorio Microsoft y un patio que sirve de espacio intermedio entre el interior del edificio y la Quinta Avenida.
La tercera plataforma está compuesta por todo aquello relacionado con la tecnología: en un primer nivel denominado asamblea se encuentran los laboratorios de ordenadores y dos Centros de aprendizaje de tecnología Boeing, además de cuatro salas de reunión. Sobre ellas se encuentra la zona denominada sala de mezclas, un espacio de 1.800 metros cuadrados con un total de 145 ordenadores que está compuesto por zonas de encuentro, puestos de ordenadores públicos para información y búsqueda, y otros puestos con ordenadores para el aprendizaje de la informática. También se encuentra en la sala de mezclas el punto principal de información y búsqueda de libros por referencia.