La República Popular Socialista de Albania (en albanés: Republika Popullore Socialiste e Shqipërisë) fue un Estado socialista existente entre 1946 y 1992, año en el que se celebraron las primeras elecciones parlamentarias en el país. Entre 1946 y 1976, el nombre oficial del país fue República Popular de Albania (Republika Popullore e Shqipërisë).Kushtetuta e Republikës Popullore Socialiste të Shqipërisë: miratuar nga Kuvendi Popullor më 28. 12. 1976

Fue miembro fundador del pacto de Varsovia y del CAME en 1947. Entre los años 1966 y 1968, el país rompería con la Unión Soviética y acercaría posiciones con la China de Mao Zedong. Tras la ruptura sino-albanesa el país enfrentaría un grave aislamiento político y económico; mientras el líder del país Enver Hoxha ordenó la construcción por todo el país de miles búnkeres para proteger al mismo de una aparente e inminente invasión yugoslava y griega.

Tras el ascenso al poder de Ramiz Alia, se empezarían a dar en el país una serie de reformas que abrieron al país al mundo. Se instituyó la libertad religiosa y política, y se empezó a liberar a los primeros presos políticos, al tiempo que se daba libertad de prensa. Tras una serie de reformas como las de liberalización de mercado y las privatizaciones, tendrían lugar las primeras elecciones multipartidistas en 1991 y la Disolución de esta el 29 de abril del mismo año.

Gobierno de Enver Hoxha (1946-1985) Consolidación del régimen comunista en Albania thumb|Sello en homenaje a Enver Hoxha en su 35.º cumpleaños. Hoxha fue la principal figura política de la Albania socialista hasta su muerte, en 1985. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el final de la ocupación alemana, Albania pasó a ser gobernada por un régimen controlado por los partisanos locales, dirigidos por Enver Hoxha y Koçi Xoxe, veteranos de las Brigadas Internacionales en España, que asumieron el control del país tras la victoria final sobre las tropas de la Wehrmacht en octubre de 1944, que se dirigieron al noroeste presionadas por el avance soviético en los Balcanes.

Posterior a la liberación de Albania de la ocupación alemana, los partisanos del Frente de Liberación Nacional albanés (FLN), compuesto principalmente por comunistas y dirigido por Enver Hoxha, organizan el Consejo Antifascista de Liberación Nacional, que actuaría como gobierno provisional, siendo Hoxha electo como presidente del Comité Ejecutivo del Consejo. Formaron un nuevo gobierno y lucharon contra la resistencia nacionalista, anticomunista y antimonárquica sostenida por los clanes del norte y oeste del país, agrupados en una alianza nacionalista denominada Balli Kombëtar, que carecía de apoyo externo y armamento suficientes. Los hombres de la Balli Kombëtar no pudieron resistir el empuje de los partisanos del FLN, que contaban con asistencia militar y diplomática de los partisanos yugoslavos (que ya habían consolidado su poder en la mayor parte de Yugoslavia) y con una fuerte disciplina interna. A fines de 1944, toda la resistencia armada anticomunista fue vencida. Por lo tanto, la mayoría de los líderes de la Balli Kombëtar se exiliaron en Italia, y quienes no pudieron hacerlo fueron casi en su totalidad apresados y ejecutados.

Tras implantar una economía centralizada, el régimen comunista ejecuta una reforma agraria en 1945 que eliminó el control de las tierras agrícolas por las antiguas grandes familias de terratenientes y ejecutaron un reparto de tierras que entregó parcelas de terreno a los pequeños campesinos. A finales de 1945 se ejecuta una socialización de todas las industrias y propiedades agrícolas, que pasan a convertirse en granjas colectivas según el modelo marxista, el comercio es también socializado y los intercambios comerciales con países capitalistas quedan prohibidos. Posteriores normas sociales otorgaron la emancipación a las mujeres y eliminaron los restos de feudalismo, así como las muy arraigadas costumbres sociales derivadas de este tales como pleitos de sangre, asesinatos de honor, privilegios aristocráticos, etc.

Simultáneamente, el nuevo régimen persigue a todo atisbo de oposición interna, condenando a muerte a muchos disidentes y encarcelando a otros centenares de sospechosos, lo cual significó en la práctica el asesinato, encarcelamiento o exilio para gran parte de la élite política y económica que existía en Albania antes de la ocupación italiana en 1939, siendo que la represión se extiende a lo largo de 1945 contra casi todas las familias aristocráticas o de la incipiente clase media. En enero de 1946 queda formalmente suprimida la monarquía y Albania queda convertida oficialmente en una república gobernada por Enver Hoxha, donde el poder político es monopolizado por el Partido Comunista de Albania, reforzando la persecución a los opositores de acuerdo a los modelos del estalinismo. Las elecciones de diciembre de 1945 confirman la nueva situación política en tanto los comunistas sólo permiten la participación sus propios candidatos. Alianza albanesa con Yugoslavia La vecina Yugoslavia asumió desde 1945 una gran influencia política y económica en Albania, en tanto las destrucciones de la guerra habían agravado el atraso y pobreza que habían caracterizado a Albania desde muchos años antes de la Segunda Guerra Mundial. Para la reconstrucción del país y la puesta en marcha del proyecto de Enver Hoxha se hacían necesarios técnicos y capitales, los cuales son proporcionados por los yugoslavos, donde a la vez reside una fuerte minoría étnica de albaneses en la región de Kosovo. Esta influencia causa el recelo de Hoxha hacia el mariscal Tito, el carismático presidente yugoslavo, mientras que su propio lugarteniente Koçi Xoxe auspiciaba en abril de 1948 la idea de integrar económicamente a Albania en la federación yugoslava, e incluso convertir a Albania en la séptima república federativa de Yugoslavia.

Los dirigentes políticos albaneses empezaron a cuestionar la influencia yugoslava en lo político y económico a partir de 1947, mientras Yugoslavia compraba materias primas de Albania a precios relativamente bajos y se negaba a pagar precios mayores. Mientras tanto, los capitales yugoslavos habían construido diversas industrias en territorio albanés, pero el gobierno de Belgrado insistía en que Albania se dedicase mayormente a la producción de materia prima para el mercado yugoslavo; este proyecto chocaba frontalmente con el deseo de los líderes albaneses que deseaban aumentar el volumen y calidad de la industria pesada albanesa en lugar de reducir el papel económico de su país a ser simple proveedor de materia prima barata para Yugoslavia. A lo largo de los años 1946 y 1947 Yugoslavia entrega gran cantidad de dinero a Albania para desarrollar proyectos de infraestructura e inclusive los fondos obtenidos por Albania de las Naciones Unidas debieron gastarse en la compra de maquinaria yugoslava.

Ruptura con Yugoslavia e influencia soviética En junio de 1948, la Kominform condena la política de Tito como desviación ideológica y precipita la ruptura entre Yugoslavia y la Unión Soviética. Ante ello, el 1 de julio de 1948, Enver Hoxha rompe relaciones económicas con Yugoslavia, liquidando de inmediato a todos los elementos titoístas del régimen, además de cancelar todos los pactos de cooperación económica y cultural con el gobierno yugoslavo, mientras retira su legación diplomática de Belgrado y ordena a los estudiantes y técnicos albaneses capacitándose en Yugoslavia volver a su país de inmediato, al mismo tiempo que la frontera entre ambos países quedaba completamente cerrada (seguiría así hasta 1990). Albania acusaba a los comunistas yugoslavos de chovinistas e imperialistas, y afirmaba que en Belgrado había planes de invadir Albania y convertirla en la "séptima república yugoslava" mediante un ataque militar. Mientras tanto Enver Hoxha aprovechaba la ocasión para eliminar rivales dentro del gobierno, así Koçi Xoxe fue expulsado del gobierno en octubre de 1948 y luego condenado a muerte y fusilado en junio de 1949. En diciembre de 1950 se consumaría la ruptura cuando Yugoslavia retira a su legación diplomática de Tirana.

Ese mismo año, en el congreso del Partido Comunista de Albania, este pasa a llamarse Partido del Trabajo de Albania, siguiendo el consejo de Stalin. Enver Hoxha convierte al régimen en una fiel copia del estalinismo, incluyendo el culto a la personalidad de Stalin y Enver Hoxha. Se fortaleció también el aparato represivo mediante la Sigurimi, la policía política albanesa, copiada de la KGB soviética. La gran importancia del aparato represivo causó que pronto el jefe de la Sigurimi, Mehmet Shehu, se convirtiera en lugarteniente de Hoxha y en el segundo hombre más poderoso de Albania.

En el plano económico, la alianza con la Unión Soviética desde 1948 significó cierto beneficio para Albania, pues la Unión Soviética era un socio comercial que podría pagar precios más altos por la materia prima albanesa, así como proporcionar tecnología mucho más sofisticada que Yugoslavia y mayor cantidad de dinero como capital de inversión. La industrialización de Albania continúa con financiamiento soviético, a lo cual se suma la práctica erradicación del analfabetismo (antes alarmantemente común en Albania) y el aumento de la cobertura de los servicios de salud, creció la superficie de tierra arable mediante obras de drenaje de pantanos y construcción de sistemas modernos de riego; no obstante la rigidez económica del gobierno de Tirana hace que para la Unión Soviética sea cada vez menos eficaz el apoyo dado a Albania.

El gobierno albanés y todos los planes de Hoxha reciben un fuerte golpe tras la muerte de Stalin en marzo de 1953, aunque se esfuerzan en mantener relaciones amistosas con el nuevo gobierno de Moscú. Inicialmente, el nuevo secretario general del PCUS, Nikita Jruschov, mantiene buenas relaciones con Albania y trata de persuadir a Hoxha para retractarse del estalinismo. Los acuerdos suscritos por la Unión Soviética permiten que se siga entregando a Albania tecnología y financiamiento para proyectos agrícolas e industriales, tratando de mantener a Albania dentro de su influencia.

Ruptura con la Unión Soviética y acercamiento a China 300px|thumb|Antigua prisión para opositores en GjirokasterTras la muerte de Stalin, Albania mantuvo relaciones amistosas con la Unión Soviética durante algún tiempo, la república ahora gobernada por Nikita Jruschov mantuvo su apoyo financiero a Albania, a pesar de que Enver Hoxha y sus seguidores desconfiaban de las invocaciones de Jruschov a una coexistencia pacífica con el capitalismo, e ignoraban los llamados de Moscú a iniciar un deshielo del régimen. Tres años después de la muerte de Stalin, en el polémico XX Congreso del PCUS de 1956, Enver Hoxha recrimina a Nikita Jruschov el proceso revisionista que llevó a cabo en la Unión Soviética, iniciado con el Discurso secreto que generó el inicio de las censuras al régimen de Stalin. Este cambio en la dirección soviética es tomado por Hoxha como un reproche a su propio régimen e inmediatamente Albania enfría sus relaciones diplomáticas y comerciales con la órbita soviética, aun cuando Albania había aceptado unirse al Pacto de Varsovia en 1955.

Las disputas entre el PCUS y el Partido del Trabajo de Albania sobre el legado de Stalin eran el principal conflicto que empañaba las relaciones albano-soviéticas, pero sin llegar a la ruptura abierta. No obstante, la disputa ideológica entre la Unión Soviética y la República Popular China que empezó en 1958 significó que Albania hallase un aliado en su condena a la desestalinización; una visita de Jruschov a Tirana en 1959 no bastó para recuperar el apoyo albanés pese a nuevas ofertas soviéticas de ayuda económica.