Louis Couturat (17 de enero de 1868 - 3 de agosto de 1914) fue un filósofo, lógico, lingüista y matemático francés.

Estudió filosofía y matemáticas en la Escuela Normal Superior y fue luego profesor en la Universidad de Toulouse y en el Colegio de Francia.

Fue en Francia uno de los precursores de la lógica simbólica, que había comenzado a difundirse en este país poco antes de la Primera Guerra Mundial gracias a los trabajos de Charles Peirce, Giuseppe Peano y especialmente a los Principia Mathematica de Alfred North Whitehead y Bertrand Russell, este último amigo personal de Couturat. Concibió la lógica simbólica como un instrumento para el perfeccionamiento de las matemáticas y de la filosofía, integrando así la corriente llamada logicismo; en este aspecto, se opuso a Henri Poincaré, quien anticipó a su vez el intuicionismo de Brouwer. Couturat contribuyó asimismo al desarrollo del lenguaje artificial ido, una variante del esperanto.

Murió en un accidente de tránsito.

Biografía Juventud Su padre, procedente de Borgoña y su madre, del Franco Condado, vivían en París desde hacía tiempo. La duración total de su aprendizaje estuvo marcada por el éxito continuo. Obtuvo 34 premios en el gimnasio y por su originalidad precoz y rara, que encantó a sus profesores, era igualmente dotado para la literatura antigua y las ciencias tanto teóricas como aplicadas.

El año 1885, durante el cual aprendía filosofía, fue para él un verdadero triunfo: premio honorífico de filosofía, primer premio de física y química, primer premio de historia natural, primer accésit de matemáticas.

En esta época, su futura carrera ya parecía revelarse: en esta inteligencia adolescente, tan luminosa por su exactitud e precisión, el amor preferente por la filosofía se uniría a su aptitud para la ciencia. En un principio Grecia le atrajo, tuvo durante toda su vida por los artistas e los poetas de la antigua Grecia, y ninguno más que él fue tan ferviente adepto del culto a la belleza: el pasaba fácilmente de la lectura de "Meditaciones de Descartes" a los poemas de Homero.

La gimnasia le daba bastante recompensas: en 1886 fue laureado, por la Asociación de Exdiscípulos. El difícil concurso por la Escuela Normal, la cual afrontó en 1887, le dio la segunda plaza, después de la primera prueba. Pasó en la escuela tres fecundos años y siempre fue notable para sus profesores, que por unanimidad alababan la precisión de su intelecto y la lucidez de sus palabras, ayudado siempre de la exactitud de su pensamiento fuerte y original.

Pasó su cuarto año en 1891 en la escuela y recibió el premio Garnier atribuido a los profesores de filosofía y al director.

En 1892, continuó sus estudios de matemáticas en la facultad de ciencias. Fue aceptado para la licenciatura en matemáticas, el 25 de julio de 1892, como el primero de su promoción.

Ahora podía acceder con total seguridad a la filosofía de la ciencia. No era un extraño entre la comunidad científica. Debía penetrar con fiereza y fe en los estudios que amaba. El estudio de las matemáticas sucedió a la lectura de Lucrecio y Platón. Estudió a Platón haciendo para su tesis en latín un verdadero estudio científico del mito de Platón. A la vez, publicó un importante artículo sobre la belleza plástica. En él justificó la belleza de los escultores griegos.

Su adicción al trabajo era bastante sorprendente, aunque encontró tiempo para colaborar en la nueva Revue de métaphysique et de morale. Empezó su tesis en francés: quería consagrarse al estudio de la infinitud matemática. El primer capítulo de esta obra coincide con sus 25 años.

Reposó algo durante el verano de 1893 y después volvió al trabajo de su tesis, el cual se encontraba bastante avanzado. El 12 de mayo de 1894 fue nombrado profesor de la facultad de Tolosa. Iba allí con gran placer, porque amaba el sur, su pasado penetrado de alma griega. En las vacaciones acabó su tesis en francés y la depositó. El estudio de las obras de Platón entonces le entusiasmaba mucho. Se consagró a su tesis latina, De mythis Platonicis tomó la obra como tema de su curso de la facultad.

En abril de 1896, se casó con su prima y el 12 de junio, defendió su tesis en Sorbonna. Las tesis en latín y en francés obtuvieron un completo éxito con mención de honor. Su obra sobre el infinito matemático, es aún la mejor guía para los hombres que quieran estudiar filosofía matemática, y esta obra rápidamente le encumbró al más alto escalafón de estos estudios. El gran éxito de su tesis le permitió obtener vacaciones para continuar sus estudios de ciencias en París.

Vida académica Se volvió a encontrar allí en 1897 la libertad total de investigación y de trabajo, que tanto le gustaban. En ese momento, se consagró al estudio de la física. Al mismo tiempo redactó artículos para la Revue de métaphysique, una nueva serie de artículos: El espacio y el tiempo y Ensayo crítico sobre la hipótesis de los átomos.

Recién acabado su curso, durante el octubre de 1899, se le apareció la posibilidad de volver a París para realizar nuevas investigaciones. Durante los estudios precedentes se le había pedido que investigara a Leibniz. Después de comparar los textos concernientes a las concepciones lógicas del autor de Monadología, que se había dispersado en diversas ediciones fragmentarias, le llevó a la convicción, que la metafísica de Leibniz yace sólo sobre los principios de su lógica y depende de ella íntegramente. Pero él quería su confirmación descubierta a través de investigaciones en las obras no publicadas de Leibniz, las cuales se conservaban en la biblioteca real de Hannover. Las investigaciones de Couturat en la biblioteca, entre 1900 y 1901, fueron especialmente fructíferas y le dieron la posibilidad de escribir dos libros muy valiosos. Uno, su gran obra, titulada "La lógica de Leibniz" que, según la opinión de un eminente filósofo, "posee una precisión incomparable y también riqueza documental incomparable" (1901), y después un tomo de 682 páginas titulado Inédits leibniziens, el cual contenía más de doscientas piezas nuevas, sobre el conjunto en el que estaba fundada su teoría sobre la teoría de Leibniz (1903).

En una serie de artículos de la Revue de métaphysique (1904), dio a conocer al público francés el libro Principes des mathématiques, de Bertrand Russell, una obra publicada en Cambridge. Además, los amplificó y los publicó en una tomo en 1905. Tal y como decía en la introducción, al principio su libro era solamente una revisión de la obra de Russel, pero poco a poco dedujo en su exposición la mayor parte de las obras de la gente de su época sobre las mismas cuestiones. Esa modesta definición del objeto de su libro bastaba para adivinar su interés a todos los que conocían la erudición y la profundidad del pensamiento de Couturat. Gracias a él, la obra de Russel se convirtió rápidamente en familiar entre los "matemáticos" filosóficos.

La notoriedad de las personas con la misma idea hacía a Henri Bergson, profesor de filosofía en el Collège de France, elegirle como asistente entre 1905 y 1906. Aquí trata la historia de la lógica. Su curso fue muy apreciado por el escaso número de personas capaz de juzgar trabajos de este tipo. La lección abierta sobre la lógica y la filosofía fue publicada en la Revue de métaphysique de mayo de 1906.

Pero, Benaerts continua, en su gran espíritu, naturalmente deductivo en el más alto grado, todo se encadena, y el continuo estudio de Leibniz le llevó a otro camino, a nuevos trabajos que desde ese momento absorberían todas sus actividades.

Muerte Con la movilización general en Francia en agosto de 1914, se preocupó por sus primos que vivían en París. Su primo debía dejar a su esposa por sus obligaciones de soldado. Por consiguiente, Couturat fue en coche, de Bois-le-Roi a París con su prima y, en la carretera en Ris-Orangis, su automóvil fue alcanzado por otro que llevaba a las tropas francesas movilizadas. Por el choque su prima fue lanzada fuera del vehículo y Couturat tuvo el pecho destrozado por lo que sólo sobrevivió algunos minutos.

Pensamiento Filosofía de las matemáticas: fundamentos

En su libro Sobre el infinito matemático, Couturat concluye que "el análisis es la ciencia del tamaño, de la grandeza, mientras que la aritmética es la ciencia del número". Aunque más tarde cambiará de opinión, en aquella época, Couturat defiende que "lógica y matemáticas son dos ciencias formales distintas y separadas".

Más tarde, participa en las discusiones sobre los fundamentos de la geometría.L'artificio della lingua p.23 Apoyando en un principio las ideas de Renouvier, critica las de Lechalas y Poincaré, sosteniendo con este último un debate sobre sus posiciones en la Revue de Métaphysique et de Morale.L'artificio della lingua pp.23-25

Más tarde, entrará en contacto con las ideas de Russell sobre los fundamentos de las geometría,L'artificio della lingua p.26 que le servirán para apoyar su tesis de que la geometría se pueda fundar sobre la idea de grandeza. Russell cambiará más tarde de opinión, declarando que la idea de grandeza es una noción lógica que deriva de la comparación. Además, otras personalidades como Poincaré, Schröder, Dedekind y Cantor acaban apoyando la tesis de una fundación lógica del número.L'artificio della lingua p.27 Para Couturat, si el número se puede definir aritméticamente, todas las matemáticas pueden reducirse a la aritméticaL'artificio della lingua p.28 lo que crea un problema para relacionar las matemáticas con la física matemática por un lado y el conocimiento científico y el saber filosófico por otro. Estas conversaciones son un ejemplo de la dificultad que tenía Couturat para establecer una relación entre filosofía y ciencias y de su confrontación con los autores antes mencionados por su intento de querer poner la metafísica como el origen de las matemáticas.L'artificio della lingua p.29

Queriendo encontrar la solución metafísica a través de las matemáticas, y por su adhesión a la primera Couturat tiene dificultades para entender la lógica.L'artificio della lingua p.30 En el cambio de siglo, Couturat realiza dos estudios sobre la lógica de Giuseppe Peano (1899) y sobre la de Alfred North Whitehead (1900). Con el primero tuvo una larga correspondenciaL'artificio della lingua p.31 pero no queriendo el italiano inmiscuirse en cuestiones filosóficas, Couturat acaba teniendo ciertas reservas sobre su sistema lógico.L'artificio della lingua p.32 En el segundo, en su obra Tratado de álgebra universal, un estudio de cálculo algebraico, encontró una filosofía científica capaz de fundar gnoseología y metafísica y que apoya las ideas de Felix Klein, críticas con la reducción de las matemáticas a la aritmética. Whitehead demuestra mediante el álgebra de la lógica que "la matemática pura es un método general de invención y de demostración, además de haber liberado las matemáticas de sus objetos tradicionales, el número y la grandeza".

En conclusión, se puede decir que, en su filosofía de las matemáticas, Couturat las acaba reduciendo al álgebra y a la lógica.

Estudios leibnizianos Entre 1900 y 1901, Couturat se dedica a estudiar el Nachlass de Leibniz en Hanover. Fruto de esos estudios son sus dos obras relacionadas con los estudios de Leibniz: La Logique de Leibniz, d'après des documents inédits y Leibniz, Opuscules et fragments inédits.