thumb|233px|Portada de la edición del Libro de los gatos de David Arbesú

Contexto histórico

El Libro de los gatos es una obra perteneciente a la época medieval española. Es un compendio de relatos cuyo tema principal es la crítica al modelo de sociedad de la época; por ello, en una búsqueda de comprenderlo es importante primero ahondar en el contexto histórico y cultural al que pertenece.

Edad Media

La Edad Media es el periodo histórico comprendido entre la caída del Imperio Romano de Occidente, correspondiente a la Edad Antigua, y el Renacimiento. En concreto, el Medioevo da inicio en el d. C. y culmina en 1493, cuando Cristóbal Colón descubre América. Sin embargo, hay quienes consideran que la Edad Media, en realidad, finaliza en 1453 con la caída de Constantinopla en manos del Imperio Otomano y las primeras publicaciones de la imprenta de Gutenberg. Indudablemente, el Medievo es un periodo muy extenso. Por tanto, para facilitar su comprensión es común dividirlo en dos grandes etapas: la Alta Edad Media y la Baja Edad Media.

En primer lugar, la Alta Edad Media, comprendida entre el y el , aproximadamente, es el espacio temporal donde tuvieron lugar hechos como: la aparición de reinos cristianos, la imposición del feudalismo, la expansión del islam o el intento de reunificación del Imperio Romano. Por su parte, la Baja Edad Media, comprendida entre el y el , se caracterizó por la expansión del sistema feudal surgido en la etapa anterior, las numerosas cruzadas y guerras santas, el surgimiento de la escolástica, las malas cosechas y el aumento de la tasa de natalidad debido a la peste y otras enfermedades.Véase Sergi (2017)

Sociedad estamental

Como se ha mencionado, la obra crítica a la sociedad de esta época. Esta se basaba en la división en tres estamentos: la nobleza, el clero y el tercer estado.

La nobleza es un grupo social cuya principal obligación es la defensa militar y en recompensa por dicha contribución, se les concede extensos territorios. De esta manera, los nobles adoptaron también el papel de señores feudales. Por ello, para comprender mejor el estamento de la nobleza, se puede hablar de feudalismo, un sistema donde los señores feudales poseían el poder sobre los feudos o tierras y, a su vez, sobre los campesinos que trabajaban estas tierras para él a cambio de protección. Aunque los campesinos no eran considerados “esclavos” era complicado para ellos desprenderse de su señor feudal y su tierra, pues, aunque fueran campesinos libres poseedores de sus propias tierras, debían pagar un tributo al señor que tiene la jurisdicción de ese señorío.

El clero o la iglesia es un grupo social caracterizado por ser un gran organismo, poseedor de un enorme poder. A nivel religioso, dicho poder se ejerce a través de la lucha y el castigo que la Inquisición lleva a cabo contra la herejía. A nivel político, se manifiesta a través de la coronación de reyes, que deben ser coronados por emisarios del Papa. Este poder se explica por el teocentrismo, un sistema político donde la Iglesia es el grupo social gobernante. Dios es la máxima autoridad, por tanto, el Papa es su representación en el mundo terrenal y puede dictaminar la ley. La nobleza depende de las decisiones del Papa, que pueden ser o no ser beneficiosas para ellos.

El tercer estado o campesinado es un grupo social encargado de trabajar las tierras, no poseen mucho y viven atados a su respectivo señor feudal.Véase Guerrero Navarrete (2018)

El monje Adalberón, realiza una breve descripción de cómo se relacionaban los tres estamentos en su obra Carmen ad Rotbertum regem francorum (998: cols. 781-782): "Unos rezan, otros luchan y otros trabajan. Las tres órdenes viven juntas y no sufrirían una separación. Los servicios de cada una de estas órdenes permiten los trabajos de los otros dos. Y cada uno a su vez presta apoyo a los demás. Mientras esta ley ha estado en vigor el mundo ha estado en paz".

Así pues, se puede intuir que el privilegio característico de la nobleza y el clero, era continuamente ejercido contra el tercer estado. Por ello, Odo de Chériton dirige sus fábulas a estos dos estamentos, acusando a sus miembros de ser aparentemente buenos, pero en realidad ser personas falsas, hipócritas, mezquinas y corruptas. De esta manera, el autor visibiliza los pecados (vanidad, lujuria, pereza, avaricia)cometidos por estos grupos de poder.

Importancia de la religión

Si bien es cierto que se critica al clero, cabe destacar que nunca se deja de lado la religiosidad. La religión católica es la base de todo lo que pasaba en esta sociedad, incluso de su estructura misma, pues era Dios quien asignaba a cada uno el estamento en el que debía nacer. Su influencia en el arte se ve reflejada en la siguiente frase del libro de Umberto Eco (1997: p. 69), Arte y belleza en la estética medieval: "El hombre medieval vivía efectivamente en un mundo poblado de significados, remisiones, sobresentidos, manifestaciones de Dios en las cosas, en una naturaleza que hablaba sin cesar un lenguaje heráldico, en la que un león no era sólo un león, una nuez no era sólo una nuez, un hipogrifo era tan real como un león porque al igual que éste era signo, existencialmente prescindible, de una verdad superior".

Es decir, evidentemente, la religión tiene un gran peso en todos los aspectos de la vida y la sociedad de la Edad Media y, así como Dios es máxima autoridad a nivel legislativo y social, también será máximo creador en el arte y así como el Papa es su representación en el mundo terrenal, los artistas son transmisores. La segunda parte de la cita de Eco hace referencia a la figurativización característica de la literatura del Medievo, donde cada figura representada posee una serie de valores asociados a ella.

En el Libro de los gatos se observa esto ya que a través de los relatos se quiere transmitir una determinada enseñanza o moraleja, transmitida por Dios al autor y dirigida por parte de este al clero. Retomando el tema de la figurativización, este se abordará más adelante, pero se encuentra muy presente pues todos los personajes son: “figuraciones de la vida humana, alegorías del pecador, junto con la presencia de un gran elenco de animales que simbolizan, cada uno a su manera, los vicios y miserias de la sociedad medieval”.Véase Arbesú (2022; p. 17)

Autor

Una vez comprendido el contexto en el que se movía el autor, es importante comprender a este mismo. Odo de Chériton nació entre los años 1180 y 1190 en Kent, Inglaterra, fue descendiente de la familia normanda de lord William de Chériton. Alrededor de 1220 este autor se trasladó a vivir a España, donde ejerció de profesor universitario en Palencia y Salamanca y escribió la mayor parte de sus obras.

Debido a esto: “no es posible aseverar que pertenezca sólo a la cultura inglesa o a la francesa (…) pero tampoco podemos en la cultura hispana”.Armijo Canto (2009: p. 981 Sin embargo, supo usar bien esta mezcla de culturas, pues hoy en día se le considera un autor humanista que recopila información de diferentes lugares que conforman una obra unificada y coherente con su época. Por ello, aunque murió entre los años 1246 y 1247, sus escritos se siguen estudiando en la actualidad, no solo desde una perspectiva literaria, sino también moral.

Escribió el Libro de los gatos en 1225. La versión original de este libro esta en latín, Chériton escribía con frecuencia en este idioma o en francés. Su rechazo por el inglés, su lengua materna, obedece a que en aquel momento, el inglés, tras la identidad del pueblo y el hecho de sobrevivir a la conquista normanda, era una lengua vulgar que se empleaba oralmente pero no era aceptada desde el punto de vista social hasta el . A partir de ahí, el predicador empieza a tener una conciencia nacional que hace que, cada vez, utilice más su lengua materna.

Historia del libro

Traducciones

En un momento que aún no se ha podido determinar, un monje de identidad desconocida tradujo la versión de Odo de Chériton al castellano. Es importante resaltar las discrepancias entre la versión original en latín y la versión castellana, que además esta repleta de erratas. En primer lugar, el título original no es Libro de los gatos, sino Fábulas. Sin embargo, el manuscrito original tenía un pliego descolocado y había perdido un cuadernillo donde se mencionaba dicho título. Entonces, el copista de la versión castellana asignó un título nuevo de acuerdo a la temática del texto.

Pueden encontrarse otras discrepancias como que la versión original contenía 65 ejemplos, pero hay dos más añadidos en el Libro de los gatos. Respecto a los ejemplos ya existentes, el editor de la edición moderna, David Arbesú (2022: p.17) menciona que: “Es destacable entonces la labor de nuestro traductor, que, si bien se mantuvo fiel al modelo en lo esencial, adaptó a su gusto los exempla, utilizando un estilo más literario, añadiendo o recortando donde le pareció oportuno”.

Los principales cambios en cuanto al estilo son que la versión del modelo latino presenta una mayor literalidad y dinamismo al contar los pasajes, mientras que el autor original del libro recurre con más frecuencia a detalles y a citas bíblicas, agustinianas y profanas. Por otro lado, en la versión traducida se introduce una tendencia al cambio de estilo del indirecto al directo y el continuo empleo de oraciones subordinadas temporales que tratan de contextualizar la acción. Otro cambio que cabe resaltar es la amplificación en los relatos, llamada "amplificatio". Esta se centra en añadir las consecuencias de los pecados, haciendo menciones directas al estamento en el que recaerán.

Además de la traducción al castellano, los 65 relatos fueron también traducidos al francés en y veinticuatro de ellos al galés en el XV. A diferencia de la versión castellana, estas dos traducciones han conservado tanto título como autor de la obra original. Esto ha llamado la atención de quienes estudian el tema. Como menciona Arbesú (2022: p.16): “Lo más significativo de todo esto es que los problemas de atribución y título son exclusivos de nuestra versión”.

Ediciones de la versión castellana

La traducción castellana se conservó en dos códices, ambos incompletos. En primer lugar, el MS 1182 de la Biblioteca Nacional y, en segundo, el códice encontrado en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.Véase Arbesú (2022; p. 36) A partir de ellos, Pascual de Gayangos fue el encargado de la primera edición del Libro de los gatos, publicada en el tomo LI de Biblioteca de Autores Españoles, dedicado a los escritores en prosa anteriores al . En realidad, esta edición fue realizada por uno de sus colaboradores y posteriormente, Gayangos añadió alrededor de treinta notas.

Otra edición a destacar es la de George T. Northup, publicada en 1908 y titulada Libro de los gatos: A Text With Introduction and Notes. Esta edición es considerada correcta por la crítica, comparada con la edición de Gayangos. Sin embargo, se considera que presenta errores de puntuación y acentuación.

Por su parte, John E. Keller publicó en 1958 su edición crítica del libro. Esta edición ha sido objeto de crítica y reseñas diversas, relacionadas con las anotaciones lingüísticas que había realizado sobre el texto, la falta de consideración del códice latino y de las ediciones anteriores e incluso su dominio de la lengua castellana.

Posteriormente, en 1984 se publicó la edición Bernard Darbord, considerada un avance con respecto a la edición de Keller, pues, como menciona Arbesú (2022; p. 49): “la transcripción se ha hecho con mucho más esmero, llegando al nivel semipaleográfico (casi diplomático) y no se ha recurrido a enmiendas silenciosas que alteren la lectura de la transmisión”. Además, Dabord recurre a las prouestas de Northup y se dedica a enmendar varios pasajes considerados “problemáticos”.

También se puede destacar otras ediciones como: