Los recursos marítimos de Argentina son abundantes, gracias a su extensa costa sobre el océano Atlántico y la gran extensión de la Plataforma continental de Argentina, en la cual las condiciones geográficas concentran una importante biodiversidad, de las cuales numerosas especies poseen valor comercial. Los réditos de la pesca conforman el 4% de las exportaciones del país.

El organismo oficial argentino que investiga, supervisa y monitorea los recursos ictícolas y afines es el INIDEP (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero), cuya sede central se ubica en la importante ciudad marítima de Mar del Plata.

La fuente principal de recursos pesqueros es la extensa plataforma continental, de una profundidad de hasta 200 m, que la cartografía denomina Mar Argentino. La baja profundidad de la misma hace que sus aguas se encuentren fuertemente iluminadas por la radiación solar, de modo que abunda el primer eslabón de la red trófica y la biocenosis marina: el plancton. Gran parte de esta zona epicontinental está comprendida en las aguas territoriales y Zona Económica Exclusiva, conformada por las 350 millas náuticas a partir de la costa en su línea de bajamar. Estas aguas se benefician también de la llamada Convergencia Antártica, una extensa zona en la cual se mezclan las corrientes frías procedentes del Océano Glacial Antártico con las aguas cálidas procedentes de la zona cercana al ecuador, es conocido que las aguas frías son muy ricas en plancton (particularmente el muy ubérrimo en proteínas: zooplancton), moluscos, crustáceos, peces y mamíferos marinos tales como cetáceos y pinnípedos. De tal modo es que las aguas jurisdiccionales argentinas resultan ser uno de los principales caladeros (áreas de pesca) del planeta con constantes periodos de "zafra" que se alternan según la especie. En 1935 fue elaborado el Catálogo de la fauna íctica del mar Argentino, que realizó un registro taxonómico de 261 especies, aunque se supone que la cifra de especies es mucho mayor.El Mar Argentino y sus recursos pesqueros, Volumen 1. Pág. 19. Autor: Enrique E. Boschi. Editor: Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, Secretaría de Agricultura, Ganadería Pesca y Alimentación, 1997. ISBN 987-96244-0-8, 9789879624401 En cuanto al grado de explotación actual, los recursos pesqueros del Mar Argentino pueden clasificarse en las siguientes categorías:

Especies que experimentan sobrepesca Son aquellas sometidas a una presión pesquera excesiva. Las medidas de manejo adoptadas involucran acotar el esfuerzo extractivo a las capacidades de soporte de las poblaciones naturales, evitando el colapso y procurando su recuperación. En esta situación se encuentran diversas especies de merluza entre las cuales se incluye a la merluza común y algunas otras especies de merluzas (merluza de cola, negra, etc.) y otras especies costeras (besugo, corvina rubia, pescadilla), algunas especies demersales australes (merluza austral y polaca), y algunos crustáceos (Lithodes santolla de Tierra del Fuego). La merluza negra constituye un caso particular, ya que su pesquería se desarrolló muy intensivamente sin el respaldo de una base científica, del mismo modo la merluza hubsi o "merluza común argentina" sufrió un grave descenso de especímenes en el año 2001 a causa de la sobrepesca (en gran medida con barcos extranjeros) durante los 1990. Por esto, se requieren investigaciones para saber el nivel de explotación de la especie y para limitar la captura de juveniles.El mar Argentino sin incluir a la mucho más extensa área de la Plataforma Continental Argentina que incluye en el extremo sur a zonas del Océano Antártico y a las aguas interiores (ríos, lagos, lagunas) es uno de los principales caladeros de pesca del planeta Tierra., a fines de los 1990 la captura de peces (transformados en pescados) superó las 13000000 toneladas en el Mar Argentino (tan solo en el Mar Argentino superó el millón trescientas mil toneladas, contrastando con las 850 mil toneladas de carne vacuna para consumo comercial producida en ese periodo).

Nivel de explotación Son aquellos para los que las capturas deberían mantenerse en los niveles actuales, hasta que la información disponible sugiera la conveniencia de modificar este criterio. Son los casos de abadejo manchado (Genypterus blacodes), gatuzo, lenguados, mero y salmón de mar (Pseudopercis semifasciata) entre los peces y del centollón (Paralomis granulosa) y las vieiras patagónica (Zygochlamys patagonica) y tehuelche (Aequipecten tehuelchus) esta última particularmente abundante en el Golfo San Matías entre los invertebrados.También se incluyen en este grupo los recursos valiosos económicamente, tales como el calamar Illex argentinus y el langostino patagónico Pleoticus muelleri, que poseen un ciclo de vida corto (alrededor de un año), para los que el concepto de Rendimiento Máximo Sostenible a largo plazo no se aplica, sino que dependen de su éxito reproductivo y de la magnitud de cada reclutamiento (incorporación de nuevos ejemplares a la pesquería) para regular su abundancia y disponibilidad para la captura. En estos casos el manejo se realiza partiendo de una estimación del reclutamiento y del control de su disminución durante la temporada de pesca, hasta alcanzar niveles que posibiliten una reposición adecuada al año siguiente.

Potencialidad para el desarrollo Son aquellos cuyas capturas se encuentran por debajo de las estimaciones de rendimiento máximo potencial realizadas. En el caso de las especies merluza de cola y anchoíta esta diferencia superaría las cien mil toneladas anuales. También puede proyectarse el aumento de las extracciones de caballa, castañeta y rubio. Esta situación puede extenderse también a los atunes y especies afines, a la palometa, al pargo, a la sardina fueguina (Sprattus fuegensis), al savorín (Serilella punctata), a las cojinovas (especialmente el Seriolella caerulea), a los granaderos (especialmente el Coryphaenoides rupestris) y al pez gallo (Callorhynchus callorhynchu), aunque en estos casos no se cuenta con una buena estimación de su potencial. También podría incluirse en este grupo al congrio de profundidad (Bassanago albescens), que es de tamaño menor que el costero, pero que cuenta con una biomasa muy grande, del orden de las ochocientas mil toneladas. En este caso, no hay un mercado establecido, y se lo captura de manera incidental en pesquerías de calamar o de merluza, a profundidades mayores a los 200 m.

En lo que hace a los recursos fluviales posee un porcentaje importante de la cuenca del Río de la Plata, o cuenca del Plata, incluyendo prácticamente la mitad del estuario. A esta cuenca, una de las más grandes del planeta, se suman otras, la mayoría íntegramente dentro del territorio argentino: la cuenca del río Negro, la cuenca del río Dulce, la cuenca del río Colorado y diversas cuencas secundarias, así como lagos y lagunas naturales a las que se han añadido reservorios artificiales (embalses) en los cuales prolifera la fauna, en especial la íctica.

Especies con valor alimenticio y comercial

En el Mar Argentino y las aguas del Atlántico y del océano Glacial Antártico que están dentro de la soberanía argentina, o de la jurisdicción que la Argentina reivindica y son reconocidas internacionalmente por la ONU, se pueden mencionar (entre las más conspicuas) a las siguientes especies:

Microplancton

Diatomeas (Leptocylindrus, Pseudonitszchia, Rhysozolenia, Fragilariopsis etcc.); dinoflagelados y foramíniferos como la Globigerina bulloides, Neogloboquarina pachyderma).

Algas

Las aguas argentinas son ubérrimas en algas del orden Laminariales (conocidas como kelp), en especial el sargazo gigante conocido como cachiyuyo ( en particular la especie Macrocystis pyrifera), que forma verdaderos "bosques" submarinos. Estas algas se emplean como directo alimento del humano o de ganados, como alimento de otras especies marinas, y para la producción de elementos industriales (agar-agar, etc).

Kril

El kril, un pequeño crustáceo, es uno de los principales componentes del zooplancton; el kril antártico (Euphausia superba) abunda en la zona. Es el alimento principal de varias especies de ballena, y se explota para uso industrial. Es rico en el antioxidante llamado astaxantina.

Crustáceos y moluscos

Las aguas del mar Argentino son ricas en langostinos, langostino patagónico (Pleoticus muelleri), almejas (se destaca la especie Darina solenoides), mejillones, mejillines (Brachyodontes purpuratus), berberechos, vieiras patagónicas (Zygochlamys patagonica), ostras (alóctonas, pero excelentemente adaptadas en los criaderos), cholgas, camarones, Lithodes santollas (Lithodes antarcticus), centollones (Paralomis granulosa) y otros decápodos, diversas especies de cefalópodos como los octópodos o pulpos, calamares (entre los que destaca el calamar illex o Illex argentinus), potas, calamaretes (Loligo gahi), en las aguas al sur de Tierra del Fuego se pueden encontrar calamares gigantes (Architeuthis dux) y calamares colosales (Mesonychoteuthis hamiltoni). En los lagos y otros espejos de agua de las provincias de Santa Fe y Córdoba se está difundiendo la acuicultura en la cual se destaca la langosta de agua llamada en inglés "red claw" (pinza colorada: Cherax quadricarinatus), de los criaderos cordobeses la bióloga uruguaya Claudia Turra Gravina obtuvo la idea para iniciar una muy rentable producción similar en el departamento de Maldonado, Uruguay.

Peces

Peces marinos